Muchísimas gracias a todos y a todas. Estamos, hoy, cerrando el segundo Encuentro sobre Política Nuclear y Soberanía Energética; el primero lo hicimos en diciembre, y habíamos prometido darle una continuidad. Ya habíamos planteado en aquel momento la gravedad de la situación, las amenazas que había. Hoy, transcurrido todo este tiempo, lo que podemos ver es que muchas de esas amenazas se han vuelto una realidad y, además, la situación y la perspectiva se agravan.
Voy a hacer algunos comentarios generales porque quiero agradecer también a cada uno de los que han venido hoy aquí. Están los representantes del sector empresarial, de los sindicatos, del sector del trabajo, pero están también representantes del sector científico, de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), hay diputados y diputadas nacionales, estamos acá del Gobierno de la Provincia, también de diferentes áreas del Gobierno de la Provincia, y creo que eso nos permite generar un ámbito que hoy falta y no existe. Además, el componente federal: que haya también representaciones de diferentes lugares del país, ya sea desde la perspectiva de los trabajadores o desde la ciencia, o de la industria, o desde la perspectiva, también, del sector en particular, son expertos en la materia, los que mejor conocen nuestras capacidades, nuestro acervo nuclear, eso le da ese carácter federal, también le da autoridad a este encuentro para llegar a declaraciones y a posicionamientos más generales que la perspectiva de la Provincia de Buenos Aires.
Se justifica que lo hagamos desde el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires porque —como no sé si todos saben pero es así— el 63 por ciento de la potencia nuclear instalada está en territorio bonaerense. Somos, como en varias áreas más, pero aquí con mucho orgullo, la provincia nuclear por excelencia, eso simplemente hablando de capacidad, de potencia, de generación eléctrica nuclear, pero si agregamos también capacidades industriales, empresariales, científicas, técnicas, la provincia de Buenos Aires, obviamente, es la que tiene mayor proporción, mayor presencia de lo nuclear en la Argentina.
Y como dijeron varios de aquí, alertaron, los riesgos asociados a una mala administración, a malas ideas, a privatizaciones mal hechas, también afectan especialmente a la población y al territorio de la provincia de Buenos Aires. Por supuesto que hay que hablar con prudencia de esto, pero todos sabemos que es un sector tremendamente delicado desde el punto de vista del manejo como para ponerlo en manos de quienes no lo conocen, o aún en manos privadas, extranjeras, cuyos propósitos también desconocemos cuando falta regulación. Que hoy los funcionarios nacionales encargados de cuestiones nucleares no conozcan absolutamente nada, sean absolutamente ajenos al sector es un tema de preocupación actual y presente, más allá de lo que podamos decir sobre patrimonio, sobre cuestiones estratégicas.
Así que, eso es lo primero que quiero decir: nuestro repudio al Gobierno nacional, primero por los casos que conocimos todos, de funcionarios que luego fueron cuestionados por contrataciones, etcétera, también por declaraciones absolutamente irresponsables, creo que en la dinámica y en la velocidad en la que transcurren los acontecimientos todo va quedando rápidamente en el olvido, pero a nosotros que el Gobierno nacional, Milei, con esta liviandad o con esta irresponsabilidad administre el sector nuclear argentino nos parece algo muy grave y que afecta a nuestra provincia de Buenos Aires y a buena parte del territorio federal de la Argentina. El hecho de haber ganado elecciones, de ser Presidente de la Nación, no habilita cualquier tipo de irresponsabilidad en cualquier área, particularmente en áreas críticas como la que estamos hablando. Así que para empezar, manifestar ese repudio.
Segundo, hacer algunos comentarios sobre la reunión, sobre lo que escuchamos, entre las que escuchamos están las voces más autorizadas, más preparadas para hablar de estos temas, así que nos lo tomamos con muchísima seriedad. Aquí hay representantes de diferentes medios de prensa también. Y esto es una reunión abierta y hemos circulado la palabra, pero voy a llegar rápidamente a algunas conclusiones que creo que sintetizan lo que se ha dicho.
En primer lugar, que la Argentina tenga capacidades nucleares, que en la Argentina el sector nuclear, como una decisión estratégica histórica, se haya desarrollado, y hoy, como pasa en otras áreas, estemos dentro de los pocos países que tienen capacidad de manejar ciclo completo, de haber hecho experiencias, diría yo, heroicas, como luego de lo que ocurrió con Atucha II: ponerlo en funcionamiento; a mi me tocó estar ahí en aquel momento histórico, junto con, acá lo tenemos a Antúnez [José Luis Antunez, expresidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A.], pero con varios de los que están aquí presentes, poner en marcha después del abandono por parte del proveedor, y con reconstrucción nacional y capacidades nacionales, poner en marcha un reactor nuclear que hoy es parte de nuestro sistema energético, grandes proezas.
Entre esas proezas hay algunas que se realizaron y otras, que están en curso de realizarse, han sido interrumpidas por el Gobierno nacional, particularmente la cuestión del CAREM (Central Argentina de Elementos Modulares), me parece que para el público en general es algo de ardua explicación, qué es lo que está en juego en el CAREM, pero es cierto que la Argentina, aún hoy, de ponerse nuevamente en marcha, está cerca de ser uno de los pocos países con estas capacidades, con estas tecnologías.
Probablemente, si no se interrumpía durante el gobierno de Macri y ahora durante el gobierno de Milei, esos trabajos nos hubieran puesto liderando a nivel internacional, una modalidad que tiene que ver con estos reactores de menor capacidad, pero que hoy todo el mundo ve que hay una potencialidad estratégica pero también comercial.
Así que de nuevo, muchas veces se cuenta como ahorro —de una manera, también, no desprovista de ignorancia— cuando no ponen los recursos, las inversiones durante un año fiscal, pero no se cuenta como pérdida, como sacrificio, como despilfarro, lo que va a generar después reactivar esas obras, ponerlas a funcionar, lo que se pierde en tiempos también del recurso pionero que se estaba realizando y que, de esta manera, nos vamos quedando atrás. Si uno tuviera que computar este cálculo estrictamente económico, cuánto se ahorró por no terminar estos proyectos y cuánto se pierde por no haberlo hecho, evidentemente el cálculo es absolutamente desfavorable.
Con un reactor nuclear, me parece que tiene alguna sofisticación, pero pasa con una ruta, cuando dejan de invertir en el mantenimiento de la ruta, luego de terminarla o ponerla de nuevo en condiciones lleva muchísimo más, se multiplica por 5, por 6, por 10 el costo de ponerla nuevamente en condiciones. Imagínense con algo que, además, es tecnología de punta y que tiene un potencial comercial como el que tiene el CAREM. Así que, básicamente deberíamos ya remitirnos a una tremenda ignorancia, por no decir una estupidez absoluta, haber desperdiciado toda la inversión, todo el trabajo que se había hecho y todas las capacidades que se desarrollaron.
Agrego otra cuestión, el sector nuclear, no hay que explicarlo demasiado, es un sector estratégico para cualquier país. Tal vez habría que explicarlo con un poco más de detalle, o con alguna perspectiva histórica; hoy vemos que buena parte de los conflictos internacionales, las guerras tienen que ver con la energía y alguna de ellas específicamente con capacidades nucleares. Es decir que Argentina tenga el conocimiento, tenga, alguien dijo “capital humano”, trabajadores, trabajadoras, científicos y científicas que están en condiciones, que lo han desarrollado, que tienen esa posibilidad, es realmente un patrimonio de la Argentina, sobre el que se han hecho inmensas inversiones que han madurado a lo largo del tiempo. Nos ha llevado décadas y décadas llegar al lugar donde nos encontramos a nivel científico, tecnológico en materia nuclear.
Por eso, creo que además de denunciar las maniobras y los negociados, porque vender, privatizar ya nuestros reactores, nuestras capacidades energéticas nucleares, ya es algo absolutamente equivocado. Y vemos que, además, va a contra pelo de lo que están haciendo muchísimos países del mundo con tecnología crítica o estratégica, que en nuestro caso es para usos de paz, pero evidentemente tiene una significación más profunda y más crítica en la actualidad. Ahora, ya privatizarlo es un error, malvenderlo es un delito.
Sabemos, y aquí entra el ingeniero Daniel Martín del Tribunal de Tasaciones, que ha hecho tasaciones tan importantes como la de YPF, pero el Tribunal al que ahora se lo quiere marginar para llevar adelante negociados, porque son negociados, vender barato algo que sale más y que es patrimonio de todos no tiene otro nombre que negociado, pero vender a 1.000 millones o pretender menos de 1.000 millones de dólares por algo que evidentemente sale 6 ó 7 veces más, significa además estar dilapidando nuestro patrimonio, que es de todos, hay un gobierno de turno, pero eso es de todos los argentinos que invirtieron trabajo, directa e indirectamente en esa infraestructura, y luego, del conjunto de la sociedad por lo que representa.
Así que, lo que quiero decir es que la privatización de NASA [Nucleoeléctrica Argentina S.A.] es un negociado, y que es un acto que, además de significar entrega y cesión de soberanía, pone en riesgo, otra vez, como pasó con las privatizaciones de los 90, una propiedad que es de todos al someterla a una venta muy por debajo del valor. En este caso, además, tiene un valor estratégico y contempla recursos muy calificados de todos los argentinos, representados en los trabajadores y trabajadoras y las capacidades específicas.
Así que digo esto como una conclusión, creo que en general, en este segundo encuentro, nos oponemos a la privatización del sistema nuclear argentino, en cualquiera de sus componentes. Vamos a denunciarlo con todos los instrumentos que podamos. Porque, además,en esta coyuntura donde estamos observando una transformación a escala internacional geopolítica, tecnológica, estamos ante un nuevo orden mundial, por decirlo simplificadamente, del que somos todos testigos en su reconfiguración, después podemos discutir de qué se trata exactamente y en qué va a desembocar, pero todos sabemos que se está reconfigurando el orden mundial, que hay una disputa, que hay tensiones, que hay conflictos de todo tipo, que hay guerras, guerras de monedas, financieras, comerciales, de las convencionales, aún con nuevas formas tecnológicas.
En medio de eso, la Argentina está transitando la construcción, o la configuración de un nuevo orden mundial, yo creo que hay pocos errores más graves que el de rifar nuestras capacidades tecnológicas de punta. Con esto me refiero al sistema científico tecnológico en su conjunto, a la universidad pública, al COCINET, al INTA, al INTI, por supuesto a la CNEA, también estamos viendo ahora en Pipinas cómo quieren desmantelar bases y capacidades aeronavales, pero también aeroespaciales. Así que estamos cometiendo una suerte de sacrilegio, para decirlo ideológicamente, sé que es de mal gusto hablar de esto, pero es una especie de liquidación de capacidades nacionales, en un momento crítico donde la Argentina debería estar poniéndolas en valor, justamente, en base a esta reconfiguración a escala internacional.
Lo digo más sencillamente: la Argentina tiene potencialidades, capacidades que son muy valiosas, que son particulares, específicas de la Argentina, que no tienen otros, que aspiran a tener otros países, otras sociedades, en esto incluyo la ciencia, la tecnología, también, por supuesto, nuestra capacidad satelital, nuclear, aeroespacial en general. Y me parece que es un error estratégico y un error histórico, en este momento, ponerle una latita, como si fuera un auto usado, a todo nuestro sistema nuclear y, además, estar concretamente perdiendo hoy trabajadores, trabajadoras, investigadores, gente preparada, capacitada por décadas, que obviamente es ambicionada, es buscada por el sector privado y por otros países. Es tremendamente dañino lo que está pasando. Más todavía en la coyuntura actual, donde toda esta cuestión está en discusión. ¿Cómo se va a ubicar la Argentina en ese orden mundial?
Evidentemente, tener capacidades nucleares nos da una ventaja, ventaja que estamos perdiendo y dilapidando. ¿Por qué está pasando esto? Y aquí tengo una experiencia compartida con Antúnez durante el Gobierno nacional anterior, donde vino una comisión de los Estados Unidos a recorrer instalaciones nucleares argentinas y a recomendar enfáticamente, básicamente a prohibirle a la Argentina llevar adelante algunas decisiones de inversión, algunas alianzas estratégicas en materia nuclear, porque la única explicación era que eso lesionaba los intereses estratégicos de una potencia extranjera que los tiene y los ejercita.
Entonces nosotros, de esta manera, realmente, estamos regalados. Me parece que bajo el discurso de la desregulación, de la Escuela Austríaca, del anarcocapitalismo, un montón de paparruchadas, de muestras de absoluta ignorancia y anacronismo con respecto a la situación actual, embalándolo dentro de ese discurso, lo que está pasando es que se está malvendiendo, intentando malvender el patrimonio nacional, y desmantelando capacidades nacionales tremendamente valiosas, útiles y necesarias en lo que se está viviendo a escala internacional.
Así que, ¿qué puedo decir? Por supuesto nuestro compromiso, como lo decían algunos de los representantes de los trabajadores, pero también de los distintos organismos o del sector, nuestro repudio y nuestro acompañamiento en la discusión y también en las luchas para evitarlo. Es importantísimo, es crucial, es fundamental que evitemos que se consume este error histórico y este desfalco, esta estafa, de esta magnitud. Después, si lo perdemos, ya sea en manos privadas, y luego, recuerden esto, porque muchas veces cuando hay involucrados intereses geoestratégicos de esta magnitud, puede ser que simplemente lo adquieran para desactivarlo y que finalmente el país se quede sin estos recursos. Lo adquieren para desmantelarlo.
Allí, cerca de Pipinas también lo vimos en el momento donde había una concentración, en algo que no tiene tanto que ver, pero con el cemento, con el sector cemento, y compraban fábricas para cerrarlas, en Barker también, y entonces compraban fábricas para cerrarlas, capitales concentrados, capitales extranjeros y luego tenían un monopolio o directamente lo que hacían era extranjerizar capacidades y ponerlas en otro lado que no sea la Argentina. Así que hay un peligro enorme, es inminente y está ocurriendo y con personajes tan deleznables como este hombre Reidel y de esa caterva que han pasado por el sector para hacer y decir barbaridades.
Entonces, creo que Javier Milei y su gobierno no está en condiciones de resolver ninguno de los problemas importantes que tiene la Argentina en punto del desarrollo del sector nuclear. Lo que quiere hacer es malvenderlo y lo hace por órdenes que provienen de afuera. No tengo duda y lo viví porque estábamos ahí cuando venían delegaciones de determinados países viendo qué le convenía que pasara en la Argentina y seguro no le convenía que tuviéramos soberanía científica, soberanía energética y menos todavía soberanía en términos nucleares.
Así que creo que acá hay algo muy delicado, muy importante, un potencial valiosísimo para el país en los tiempos que vienen y que un grupo de irresponsables está poniendo en riesgo y está pretendiendo liquidar, vender y, probablemente, terminar una historia virtuosa de un sector del que nos enorgullecemos todos y que además nos hace destacarnos a escala internacional.
Por eso, de nuevo, realizamos esta reunión, este encuentro. Recién Salvarezza [Roberto Salvarezza, presidente de la Comisión de Investigaciones Científicas] contaba que estamos haciendo esfuerzos desde la Provincia de Buenos Aires para, no solo sostener lo que veníamos haciendo en materia de ciencia, de investigación, de inversión, de proyectos, de diferentes políticas, sino en la medida de lo posible sustituir, reemplazar lo que vamos perdiendo del Gobierno nacional. Pero no alcanza con una provincia. No se puede, menos todavía en las condiciones actuales, pensar que si el Gobierno nacional deserta de sus funciones y obligaciones, o incluso patea en contra, desde una provincia, cualquiera sea o aún de todas juntas, se puede reemplazar completamente atribuciones y funciones que son privativas del Gobierno nacional. O sea que estos son problemas que exceden a cualquier provincia, son problemas del orden nacional.
Desde acá, nosotros podemos plantar bandera, acompañar, denunciarlo y, al mismo tiempo, lo que hay que hacer —y varios de ustedes lo dijeron— es ir construyendo, primero, la planificación en torno a cómo podemos seguir desarrollando el sector nuclear a contramano de la liquidación que estamos viviendo hoy. Y creo que en ese sentido, no solo consiste en un desarrollo del sector sino que tiene que estar integrado dentro de una planificación, ya sea por sus usos energéticos o de otro tipo, en la medicina, etcétera, y en la industria en general, como por su cadena de proveedores y las capacidades que genera en el sector privado.
Lo nuclear tiene un multiplicador inmenso. Y hoy estamos usufructuando eso, aunque los que lo quieren destruir no lo sepan, capacidades de exportación, tecnológica, de inserción en cadenas de valor internacionales por los desarrollos que se hicieron y quieren destruir y romper. Es decir, esto es demasiado delicado y demasiado valioso para que un conjunto de irresponsables lo tenga en sus manos, pongan a cualquiera a cargo y, además, pretenda venderlo por mucho menos de lo que vale, y aun que pretenda venderlo porque es invaluable desde el punto de vista estratégico.
Conclusión, creo que hay que trabajar en varias líneas: por un lado, la defensa; por otro, la denuncia de lo que tenemos que se está poniendo en riesgo y, por otro lado, en un trabajo para adelante, a futuro, de construcción de un plan estratégico nuclear que esté inserto dentro del plan estratégico de inserción de la Argentina en un nuevo orden mundial.
Así que yo les quiero agradecer a todos y a todas, repito el compromiso de la Provincia de Buenos Aires, por eso de nuevo estamos acá y de nuevo convocamos, vamos a acompañar al sector, pero también los estamos convocando a trabajar en lo que tiene que ser, a partir de que se dé por terminada la pesadilla que estamos viviendo, una reconstrucción de las capacidades argentinas en materia estratégica y particularmente nuclear.
Así que, muchísimas gracias a todos.