Buenas tardes. Muchas gracias a todos y a todas por haberse hecho presentes hoy. Han venido intendentes e intendentas de muchos municipios, de todos los extremos de la provincia de Buenos Aires, de todo el territorio, de todas las fuerzas políticas.
Hemos convocado hoy a esta reunión, primero porque mañana se va a realizar una marcha que es federal, pero nos vimos, creo yo, obligados a hacer una reunión provincial para comentar más estrictamente, con estadísticas, con datos, con números, lo que está ocurriendo en la salud. Esta es una reunión, una conferencia que tiene números de catástrofe sanitaria, de una gravedad inmensa.
Estamos hablando de salud, de enfermedad, de vida y de muerte de millones de bonaerenses y millones de argentinos que se han producido, no como fue en el caso de la pandemia, que también tuvimos que atravesar por un virus, por un hecho no controlable, sino por una situación económica deliberadamente descargada sobre las provincias, los trabajadores, los sectores populares, y diría yo también, porque quiero dejarlo bien en claro, sobre sectores medios, medios-bajos, que habitualmente no tenían dificultades en el acceso a la salud. Es decir que tiene características que se pueden encontrar en otras oportunidades, pero que en este caso la estamos viviendo con una dureza típica y con un alcance, la verdad que trágico, triste y novedoso.
Son números muy graves. Nicolás [Nicolás Kreplak, ministro de Salud] me decía antes de entrar, que tenemos una batería de estadísticas, de números; dijimos “comuniquémoslo”. Porque la salud, ustedes saben, es un tema de vida o muerte, muy sensible para cada una de las familias, para quien lo experimenta y lo vive muchas veces como un caso individual, personal, como un problema propio que debe enfrentar. En salud, a diferencia de otras situaciones, no siempre es crónico el problema y requiere atención crónica, sino que uno se entera de la gravedad de la situación cuando la desgracia ocurre, cuando la enfermedad sobreviene, cuando hay una crisis. Entonces es importante ponerle números y hacer una caracterización más general, que además lo he hablado con prácticamente todos, pero seguro con muchísimos de los que están acá para los casos puntuales en cada uno de los municipios de la provincia de Buenos Aires. Y, en el último tiempo, se repite, se reproduce y se agrava de una manera exponencial.
Estamos viviendo algo que, cuando miramos los números y cuando le ponemos a esos números, no solo la estadística, sino también el conocimiento, la convicción de que son personas, uno dice “tantos casos, tal porcentaje”, pero estamos hablando de incrementos en lo peor de las estadísticas sanitarias en cuanto al desastre. Estamos viendo casos de enfermedades que no había, estamos viendo aumento en la mortalidad infantil, una estadística que se utiliza de manera universal para medir el grado de desarrollo, de bienestar de una sociedad. En poquísimo tiempo, con estas políticas que además las tenemos identificadas, medidas —no es una cuestión, como decía Nicolás, opinable, una caracterización general, no es una apreciación— de reducción, de quita, de achicamiento y de abandono, han generado que, desde que llegó Milei, la mortalidad infantil suba un 6,25 por ciento; la mortalidad materna, un 37 por ciento. Son números tremendos, son vidas.
Y si a eso le agregamos el incremento en enfermedades como la sífilis, la falta de tratamientos para VIH, lo que está pasando con los adultos mayores, además de la mortalidad en esa capa etaria, lo que está ocurriendo con internaciones evitables que estamos teniendo, 60 por ciento de aumento de internaciones por neumonía, no llegó el invierno, y ya tenemos una saturación del sistema sanitario con 80 por ciento de ocupación de camas, todavía no estamos en lo peor del invierno. 40 por ciento de descompensación en diabetes —contaba Nico—, con también enfermedades cardíacas, hipertensivas. Es una situación catastrófica y absolutamente evitable, absolutamente evitable.
Cuando repasamos los programas que han interrumpido, hay una relación de causa-efecto directa e inmediata. No hay ninguna discusión para dar. Las políticas de salud y de abandono de la salud del Gobierno nacional de Javier Milei matan, es criminal lo que está pasando, es criminal.
Y, además, ocurre en un sistema tan complejo como es el sistema sanitario argentino. En general son complejos, el sistema de salud en la Argentina es un sistema que no es uniforme, ni igual, ni geográfica ni económicamente por el nivel de acceso. Es un sistema muy complejo donde conviven tres capas: un sistema de la seguridad social, las obras sociales, las prepagas para determinada población que puede afrontar el pago de la medicina de esta manera, y después un sistema público, pero el sistema público, a su vez, dividido por jurisdicción y por niveles de complejidad. Tenemos el sistema público nacional, provincial, municipal, tenemos por supuesto hospitales de alta complejidad, de mediana complejidad, tenemos centros de atención primaria de la salud, tenemos un sistema muy, muy complejo.
Puedo decir, y con números y con datos, que está en crisis el sistema de salud completo, en su componente privado, en su componente de obras sociales, y en su componente público. Ahora voy a —porque es lo que nos atañe a nosotros— nuestra responsabilidad, en su componente público con las particularidades que acaba de mencionar Nicolás, que ahora voy a repetir.
¿Por qué está en crisis todo el sistema sanitario? Bueno, hay elementos muy evidentes, empecemos por la cuestión de las obras sociales. Y no lo hago a modo ni de señalamiento, ni menos todavía de denuncia o de pasar el bulto para otro lado. Lo que digo es que ha salido un comunicado hace poco tiempo de la CGT que habla de esta crisis, marcando que con los aportes, con el total de aportes de los trabajadores, en cada uno de los sindicatos, de las obras sociales, el 80 por ciento de los casos, esos aportes no alcanzan para cubrir lo mínimo indispensable —no digo más—, lo que conocemos en la Argentina como PMO, Prestación Mínima Obligatoria.
Lo que está pasando es que hay una brecha de financiamiento, donde los ingresos que recibe todo el sistema de obras sociales no alcanza para cubrir, en el 80 por ciento de los casos, la prestación mínima. Con lo cual, hay dos posibilidades ante esto: que no se presten los servicios, o como pasa en algunas organizaciones sindicales, que con aportes no asociados a la salud, se cubra algo más para poder atender aquello que no se puede cubrir con los aportes. Esta es una situación inédita de una crisis muy extrema.
¿Por qué se produce? ¿Administran mal? ¿Cambió el sistema? ¿Es más la complejidad? Yo creo que es muy fácil comprender, a primera vista, que si en un país se pierden de un saque —porque dos años y poco son de un saque— 320.000 puestos de trabajo formales, todos esos puestos de trabajo formales hacían aportes al sistema de obras sociales, ya los dejan de hacer. Pero además, si los salarios de quienes permanecen con empleo caen —como es el caso de los salarios privados registrados— casi un 10 por ciento, si los del sistema público, lo que atañe a las obras sociales, que también son de sindicatos del sistema público, 17 por ciento cayeron los salarios. Es decir, entre la caída del empleo y la caída de los salarios, la financiación de la parte del sistema de salud que atendieron históricamente las obras sociales, entra en crisis total. Y eso es lo que está ocurriendo. No pueden cubrir con los aportes ni siquiera, en la gran mayoría de los casos, la prestación mínima para los afiliados.
¿Cuáles son las opciones? Que no la cubran o que con aportes que provienen de otras fuentes, utilizando recursos de otras fuentes, traten de cubrir esa brecha que se genera. Hay una tercera opción, que es lo que está ocurriendo. Nuestros hospitales públicos empiezan a recibir cantidades que no tienen tampoco registro anterior, cantidades de quienes antes tenían una cobertura de obras sociales y la dejan de tener porque fueron despedidos, o la cobertura no alcanza para determinadas cuestiones, todo este esfuerzo recae sobre el sistema de salud pública.
Es decir, estamos con algo que es una sobrecarga de la salud pública por el lado del sistema de las obras sociales, pero agreguemos lo de las prepagas. Ustedes recuerdan que este Gobierno casi inauguró sus desregulaciones con una desregulación de las cuotas de las prepagas. Bueno, hay muchos que ante esa desregulación, como ocurrió también —digo para los genios de la mano invisible— con la desregulación de los alquileres, no pueden pagar más. Entonces llegamos a la conclusión de que 742.000 personas perdieron su cobertura de obra social o de prepaga, 742.000 personas. ¿A dónde van? Al sistema público. Es decir, está habiendo un desplazamiento, un corrimiento hacia el sistema público.
Y esto a veces sucede de forma imperceptible, porque no es que el que tiene que recurrir a atención médica cuando llama a la ambulancia, la llama a través del sistema público, o va a un hospital público, municipal o provincial, o a un centro de salud y dice ”yo debería haber ido a una prepaga, pero no la tengo más”; no, va y nosotros, por supuesto, de manera universal lo recibimos y le damos una respuesta, sin discriminación. A eso se suma que las obras sociales, por las dificultades que tienen, una parte de la cobertura que hacemos en el sistema público, en general las compensaban, pero ahora están con dificultades para hacerlo, lo cual recae también sobre el sistema público. Es decir, no sé si decir el pato de la boda, pero quien recibe todo el abandono y todas las dificultades que tienen el sistema de prepagas y el sistema de obras sociales es el sistema público, provincial y municipal, en todas sus modalidades. Eso es lo que estamos pasando. Una enorme sobrecarga.
Como esta situación tiene que ver también con una crisis económica que afecta a las finanzas públicas —porque fíjense que acá está la otra cuestión que también hay que dejar muy clara—, al mismo tiempo que está ocurriendo, el Gobierno nacional corta recursos, programas y transferencias de todo tipo, que las abandona y las deja de hacer. El caso del “Remediar” es lo último, pero venimos de una saga donde dejó de transferir recursos para medicamentos de alto costo, para oncológicos, achicó el Vademécum, más el abandono enorme del PAMI. Mario Secco el otro día me decía: “acá no hay más PAMI”. ¿Dónde van los adultos mayores? Al sistema público. Entonces estamos teniendo un incremento de la ocupación de las camas, no ya por quienes usualmente lo hacían y recurrían al sistema público, sino por todos aquellos que sea por PAMI, por las prepagas o por las obras sociales, no encuentran la cobertura necesaria. Todo esto recae en el sistema público.
Por supuesto que cuando un usuario del sistema público se presenta, encuentra el resultado de este proceso, y no la explicación del proceso, sus causas, sus orígenes. Por eso tenemos que resaltarlo y tenemos que volver a decirlo una y otra vez. Cayó el empleo, cayeron los salarios, cayeron las jubilaciones, recortaron los recursos del PAMI, recortaron los remedios, recortaron en el medio de una situación además de estancamiento económico; entonces todo eso, —y ni hablar de lo que genera en materia de salud mental— recae sobre el sistema público.
Y acá estoy —y lo quiero decir con mucha fuerza y con mucha claridad también—, acá estamos reunidos quienes tenemos responsabilidades en el Gobierno provincial y en los gobiernos municipales, y lo que hacemos ante esta situación es poner la cara, poner el pecho y dar respuesta, no decimos “no”. Pero esta es la situación que se está viviendo, sin contar las dificultades que generó el Gobierno nacional con la vacunación. ¿Cuándo nos vamos a enterar? ¿Cuándo nos vamos enterando?
Con el retorno de ciertas enfermedades que aumentan, incluso algunas aparecen o reaparecen, pero otras aumentan en los casos y después, obviamente, con la ausencia de medidas preventivas, la vacunación misma, pero también varias medidas preventivas que tienen el mismo resultado, que después aparece la emergencia, la enfermedad que hay que atender porque no se produjo en el momento adecuado. Como es el caso de las vacunas contra la gripe, que cuando había que empezar a vacunar no estaban, no se produjo la vacunación y ahora vamos a tener el problema en las camas de los hospitales, en las camas de terapia y los problemas que eso ya está generando, incluso anticipadamente.
Para mí es muy, pero muy importante señalarlo, en materia de salud mental también —y lo agrego como una de las cuestiones a tratar y a defender en la marcha que se va a producir el día de mañana— están tratando de introducir un cambio a la Ley de Salud Mental, que lo que va a hacer es dificultar el acceso a la salud mental y por eso la rechazamos y la vamos a rechazar mañana en todo el país.
Tengo las estadísticas, ahora las vamos a compartir para tenerlas a mano. Yo creía adecuado hacer esta reunión con los intendentes —quiero agradecer de nuevo a todos los intendentes e intendentas que han venido de todas las fuerzas políticas de toda la provincia de Buenos Aires— porque necesitamos poder explicar esta situación. En la salud cuando las cosas salen mal, salen tremendamente mal, entonces creo que tenemos que poder explicar a lo largo y a lo ancho de la provincia de Buenos Aires, tenemos que poder adjudicar las responsabilidades que corresponden. La lista en cuanto a abandonos, recortes y ausencias es inmensa, en materia incluso de equipamiento. Históricamente, el Gobierno nacional tenía programas centralizados nacionales de compra de equipamiento y tecnología médica; dejó de hacerlo completamente, incluso de entregar algunos equipos que tenían comprados… Lo mismo pasa en todos los niveles y en todos los aspectos de la atención de la salud.
Repito, estamos ante una crisis sanitaria que viene creciendo muy fuerte, que acompaña a una crisis social, a una crisis laboral, a una crisis productiva y una crisis, también, a nivel alimentario. Así que es la situación que tenemos.
Desde el punto de vista de la Provincia de Buenos Aires, vamos a seguir trabajando, lo hemos hecho con “Medicamentos Bonaerenses”. Hace pocos días hemos anunciado inversiones mayores para sustituir, en alguna medida, a los medicamentos que dejaron de venir del “Remediar”. El “Remediar” era un programa que venía funcionando hacía 24 años, que proveía a 20 millones de personas, aproximadamente, con remedios de diverso tipo, que eran los que estaban en los Centros de Atención Primaria de la Salud. Ese programa lo interrumpieron totalmente, lo disimularon diciendo que de los 100 que había, quedan 2 medicamentos, pero la verdad es que está interrumpido. Lo mismo con medicamentos de alto costo: hemos salido a comprar desde la Provincia de Buenos Aires. Lo está haciendo cada uno de los intendentes e intendentas de nuestra Provincia: nadie se corre y todos dan respuesta.
Pero el apretón es triple porque, por un lado, la crisis aumenta la necesidad, por otro, el sistema público nacional y los sistemas de obras sociales y prepagas están con muchísima dificultad, y, en tercer lugar, los recursos con los que tenemos que atender estos crecientes padecimientos, estos problemas que empiezan a tener de manera generalizada los bonaerenses, las bonaerenses, van menguando por los recortes que hace el Gobierno nacional sobre los presupuestos provinciales y municipales, por la caída de la coparticipación y de los recursos vinculados a la crisis económica, y por la enorme deuda que tiene el Gobierno nacional con la provincia de Buenos Aires, es decir, con los 17 millones de bonaerenses.
Así que, para terminar y agradeciéndoles de nuevo la presencia, vamos a estar distribuyendo el material. Es todo material que, simplemente, refleja la situación; a esto hay que sumar, de manera mucho más palpable y dolorosa, los cientos de miles de casos que vemos todos los días en nuestro territorio de esta situación, que repito no es una estadística ciega: son personas, niños, adultos mayores, adolescentes que tienen dificultades crecientes o que antes no tenían y que ven del Gobierno nacional este abandono.
Así que, lo último que digo es que el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires por supuesto que va a estar presente y va a adherir a la marcha de mañana, que es una marcha federal para defender el acceso a la salud, para defender el derecho a la salud, que es un derecho de todos los argentinos y argentinas, le guste o no le guste al Presidente Milei, a sus ministros, al Gobierno nacional, a los austríacos, nosotros vamos a seguir defendiendo con todo lo que tengamos el derecho a la salud.
Muchas gracias.