Primero, Ricardo [Ricardo Moccero, intendente de Coronel Suárez], qué alegría estar de nuevo acá. Decías que es la quinta vez que visitamos Suárez. La verdad es que Suárez, por más que es cierto que no lo conocía hasta que empezamos esta campaña, en mi familia es realmente importante, es un mito. Mi viejo se fue a vivir a Buenos Aires cuando era muy chiquito. Sin embargo, toda su infancia y gran parte de su vida transcurrieron aquí, donde mis abuelos se conocieron. Mi abuelo nació en Rumania y vino directo a Suárez con sus padres.
Así que estar acá —lo tengo que decir— es un poco estar en mi casa. Así que gracias por recibirme siempre así. Es parte de las leyendas familiares. Acá, mi viejo se tropezó andando en triciclo con una tortuga y se fracturó. Yo no sé cómo se dice eso, si se le escapó la tortuga, no sé qué es, pero eso le pasó en Suárez. Y llevó la cicatriz toda la vida.
Acá tuvieron fábrica mis bisabuelos, pero con Suárez ejemplifico algo que venimos haciendo en toda la provincia de Buenos Aires. Estuvimos cinco veces acá, pero ya cuatro o cinco veces en cada uno de los municipios de la provincia de Buenos Aires. Lo estamos haciendo, no por una cuestión de marketing. Para las elecciones falta un montón, no es que estamos haciendo una gira de campaña. Estamos haciendo una recorrida de trabajo, de gestión y, a partir de que tomamos las riendas de la Provincia, cada vez que venimos a Suárez, o a cualquier lado, es a inaugurar obras, a acompañar a la sociedad, al pueblo.
Acá estuvimos en la Escuela 5, hermosa, la había visto vacía, ahora la vi con las bicicletas estacionadas, como decía Cristina [Cristina Alvarez Rodríguez, jefa de Asesores]. Y uno también puede decir mucho sobre estadísticas, pero cuando observa que hay un Gobierno nacional que está cortando las obras en escuelas, cloacas, calles, luminarias, rutas, creo que —más allá de cualquier consideración sobre teoría, ideología o pensamiento económico— hay una gran dosis de ignorancia, de desconocimiento y de insensibilidad.
Cuando uno ve la escuela con los pibes, las pibas, disfrutando y construyendo un futuro mejor, se reconoce el esfuerzo de quienes decidieron vivir, apostar, invertir y hacer su vida en el interior de la provincia de Buenos Aires. Sin escuela, sin energía, sin asfalto, sin estas casas, ese futuro sería imposible. Hoy también vamos a inaugurar una estación transformadora. Este es un barrio de PROCREAR. Ahí estábamos en el Ministerio de Economía en el año 2013 cuando lanzamos el plan PROCREAR. A alguien se le ocurrió — en ese momento era Cristina presidenta de la Nación— y ahora están todas estas casas acá. El que odia al Estado odia a estas casas, odia a estos barrios, odia a esta gente, odia a esa escuela, odia a este asfalto, odia la posibilidad de progreso, la igualdad de oportunidades, la vida digna. Eso odia. No es contra el Estado, es contra ustedes. Cuando dicen “vamos a dinamitar, vamos con la motosierra” es contra el pueblo que necesita más Estado, que necesita más obra, que necesita más acompañamiento.
Nos gusta, a veces, repasar la historia reciente. En la provincia de Buenos Aires, es cierto, nuestra elección en primera vuelta fue por una diferencia de un margen muy grande. Acá nos acompañan varios intendentes de la región. Está Julio Marini, Alejandro Acerbo, Alfredo Pichi Fisher, José Nobre Ferreira, Rodrigo Aristimuño, Ariel Succurro. Algunos de ellos ganaron las elecciones en localidades, en municipios que habíamos perdido antes. Hubo un reconocimiento muy pero muy grande. Nos acompañan Ayelén Durán, Gabriela Godoy, y se reconoce enormemente a nuestra fuerza política. Después vino el balotaje, y yo comprendo, la verdad es que nunca nos van a escuchar peleándonos ni enojándonos por la voluntad popular, porque en democracia ese es el momento sagrado. Cada individuo, cada persona, el pueblo va, vota y decide. Yo creo que los que le dieron el triunfo a Milei en el balotaje lo habrán hecho para recibir algo mejor. Porque estaban insatisfechos, enojados, molestos o pensaron que ahí había alguna alternativa.
Yo respeto eso, pero tengo que decir, con mucho dolor, mucha tristeza, que esas expectativas y esas esperanzas, ya están traicionadas. Ya fueron traicionadas. Entiendo y respeto ese voto, pero fue traicionado. Porque esperaban vivir mejor y hoy ven que la famosa desregulación, correr al Estado, significa que las cosas valen cualquier cosa en el supermercado. Y que el Estado, en lugar de estar atento al bolsillo de ustedes, está atento al balance de las ganancias de las grandes empresas y corporaciones alimenticias. En lugar de estar atento a la salud del pueblo de la provincia, cuánto sale un remedio, que nuestros adultos mayores y los que necesitan medicamentos no están haciendo un consumo de lujo, no la están pasando bien, tienen un problema, una enfermedad, le han recetado y no se lo pueden comprar. Van a comprar de a pastillitas cuando antes compraban las cajas con tranquilidad o las recibían gratuitamente de PAMI. No se dijo eso con toda claridad. O no se dijo, o no se creyó, o parecía que tanta parafernalia de declaraciones, a veces de gritos, a veces de insultos, de violencia, no estaba bien explicado.
No estuvo bien explicado que cuando decían “obra pública cero” significaba que iban a parar las cloacas que se estaban esperando. Seguramente existe una respuesta por qué ocurrió eso, pero hoy puedo decir que los que lo votaron esperando estar mejor ya están viendo que no es así. Que sin obra pública, con desregulación de alimentos, de nafta... El combustible no se puede pagar, no se pueden pagar los remedios, no se puede pagar, ahora tampoco, la educación. No se puede vivir así.
Y el Estado dice, “bueno, que ajuste el mercado”. Eso dice el presidente. Y a mí me resulta muy preocupante, porque la verdad es que no solo en esta sociedad, en cualquier país del mundo, el Estado no se borra. Créanme, en los países más desarrollados, el Estado no se borra. Ahí va a ver cuánto salen las cosas y se ocupa y se hace cargo. Sólo alguien que en lo político y en lo ideológico está en las antípodas nuestras y además no le importa nada de lo que está ocurriendo en los pueblos de la provincia de Buenos Aires, podría actuar de esa manera.
El interior de la provincia de Buenos Aires, y nuestra provincia en general, viene muy postergada y discriminada en términos de coparticipación. Pero el interior de la provincia de Buenos Aires la verdad es que tiene mucho pendiente. Hay una deuda muy grande con el interior de la provincia de Buenos Aires. Cada una de estas calles donde hoy vive gente y que no tiene asfalto, es una deuda. Es una deuda cuando la electricidad y la energía no alcanzan, cuando hay problemas de agua, cuando falta un cajero automático.
Yo reconozco y agradezco el acompañamiento de nuestro pueblo, pero quiero decir que muchas veces estamos acá, simplemente, cumpliendo y pagando las deudas que hay hace tanto tiempo de infraestructura, de calidad de vida, de posibilidades, centros universitarios, esa escuela preciosa, el cajero, la estación transformadora, este asfalto. Deudas que había con el interior de la provincia de Buenos Aires. Donde si no está el Estado, olvídense, nadie va a venir acá a llenarse de guita haciendo un negocio. Porque la empresa privada hace eso, busca ganancia, y no está mal. Está muy bien, al que le va bien, bueno, lo felicitamos. Ahora, ¿qué hacemos ahí donde no pueden los vecinos y las vecinas, con sus propios recursos, comprar la estación transformadora o hacer el edificio de la escuela? Si no está el Estado, no van a tener nada.
Lo digo porque es así en todos lados, lo digo sin ninguna vergüenza. Sin Estado presente, que reconozca los derechos, están dejando en la banquina, en el cordón cuneta, al costado del camino, a la gran mayoría de los y las bonaerenses. Nosotros no lo vamos a permitir.
Porque nosotros también, como decía Kato [Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura y Servicios Públicos] recién, tenemos un mandato que es tan válido como el del presidente. El presidente dirá que lo votaron para aplicar el anarcocapitalismo. ¿Qué sé yo? Nadie sabe ni qué significa. Y además no se aplicó en ningún lado. Estamos viendo esos resultados. Con el tiempo va a quedar claro para el que todavía tiene dudas. Si abandona el Estado, su presencia, su papel regulador, su percepción de aquello que se necesita, su acompañamiento al que menos tiene, no es que va a venir el Estado a solucionar, no va a haber nada. Y lo digo con mucho dolor. No lo digo, podría uno con la soberbia decir “vieron, avisamos, teníamos razón”. No es eso.
Yo lamento mucho que se estén llevando adelante estas políticas, que se digan cosas tan agresivas, tan insolentes, con tanta falta de respeto. Porque el presidente no sé desde dónde habla, no sé qué hizo, qué logró para decirle a todos los demás que son coimeros, traidores. Cualquier cosa.
La verdad es que uno hace política, tiene convicciones muy fuertes, lleva en su corazón a Néstor, a Cristina, a Perón y a Evita, pero no le tenemos que faltar el respeto a nadie. Yo creo que cuando uno está convencido de lo que dice y tranquilo con lo que hace, no necesita agredir ni faltar el respeto.
Por eso yo le digo al presidente de la Nación que respete. No a mí, al pueblo de la provincia de Buenos Aires, al interior de la provincia de la Provincia de Buenos Aires. Que respete a Coronel Suárez, que respete a la Provincia que quiere fundir, pero es la que más produce. El Gobierno se queda con el 66 por ciento de todos los recursos y todos los impuestos del país. Y el 40 por ciento se aportan desde la provincia de Buenos Aires. Y nos devuelven el 7,5 por ciento. Y después nos faltan cosas.
Dicen que no les importa, que se ocupen de salud, de la educación. No es así. Es una deserción, es un incumplimiento, es un abandono. Yo respeto a todos los que lo votaron. Creo que no pensaban que iba a pasar esto, de esta manera y tan rápidamente. Así que los invito también a acompañar esta, una posición que es clara, que es digna, que me parece que es genuina, que es no dejarse pisotear. No nos vamos a dejar pisotear.
Porque necesitamos que acá también haya asfalto. Y a veces al Municipio no le alcanza y al Gobierno provincial tampoco, porque siempre contamos con un Gobierno nacional, en todos los gobiernos, que iba a aportar a las provincias. Eso también me parece que es claro, están en contra de las provincias para estar en contra de los gobernadores. ¿Dónde creen que vive la gente? ¿Dónde está la gente? ¿Para quién gobiernan? Si la gente, nuestra sociedad vive en las provincias, vive en los pueblos. Están en contra de eso. Si quieren perjudicar, no es a un gobernador, a un gobierno, es a la sociedad, al pueblo de la provincia de Buenos Aires y a todas las provincias argentinas. Así que el otro día lo planteábamos, no para hacer alarde, no es para cancherear, no es de compadritos. Es que nosotros acá tenemos también un sistema democrático, también se ha votado, también el intendente, los intendentes son legítimos, vienen también acompañados de la voluntad de sus pueblos, este gobernador, los gobernadores. Así que, simplemente, tenemos que seguir peleando con lo nuestro. Nos encantaría poder recibir lo que corresponde, pero si no lo recibimos lo vamos a ir a reclamar. Así que muchísimas gracias, felicitaciones, también, por la obstinación. Necesitamos que sea realmente una tarea sencilla vivir en el interior, que no falte nada.
Muchísimas gracias.