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GENERAL GUIDO

Palabras del Gobernador Kicillof durante la inauguración de un Centro de Atención Primaria de la Salud

Miércoles 6 de Mayo 2026

Hoy creo que es la quinta visita al distrito, al Municipio, pero estuvimos también en Labardén, segunda visita a Labardén y estuvimos no de visita nada más; me encantan las tortitas negras la verdad —vendría más a menudo, no ando con tiempo—, pero muy importante lo que estuvimos haciendo que fue inaugurar un SUM, un salón de usos múltiples que va a utilizar la secundaria y el jardín de infantes que están en un mismo predio. Que hacía falta, porque me contaban las maestras cuando recorríamos el jardín, que cuando había que hacer una conmemoración, un acto, había que desalojar un aula porque no había suficiente espacio.

También hemos mejorado la plaza de juegos. Y la alegría fue compartida por toda la comunidad en Labardén, por los chicos, las chicas del secundario, por los chicos del jardín de infantes, porque les mejora la vida; y creo que con estos actos tan importantes, en el fondo simples y genuinos, podemos demostrar que es mentira, todo el verso del Gobierno nacional, de Milei de que hay que privatizar todo, de que no sirve el Estado, de que hay que destruir el Estado. Llevamos también material deportivo, una contribución en el polideportivo.

No veníamos a demostrar nada, pero pasa naturalmente. Fuimos a la escuela rural donde pusimos paneles solares, con un programa que lleva adelante el Ministerio de Ambiente. Esta es una escuela rural que tiene cinco alumnos. Y que con los paneles van a poder tener heladera, pava eléctrica, computadora, internet, todo abastecido. Esos cinco chiquitos que estaban ahí, que recibieron también una biblioteca, bicicletas, no tenían todo esto básico, elemental, y lo que nosotros buscamos es mostrar que cada uno de los pibes y pibas de la provincia son iguales a todos los demás y que merecen…

Cuando nosotros asumimos, habían cerrado 37 escuelas rurales, sobre todo las de baja matrícula porque decían “es muy caro” sostener el funcionamiento de una escuela con sus auxiliares, sus directivos, sus maestros, sus implementos, sus útiles. Entonces las cerraban. Hacían el famoso excel, en ese momento no había motosierra, pero ya había tijera, bisturí, andaban cortando también, como cada vez que le toca gobernar a la derecha en la Argentina: recorta, recorta, recorta. Entonces, cerraban escuelas rurales. 

Cuando asumimos nos decían que aquellas familias que vivían en ámbitos rurales se estaban mudando, se estaban yendo, porque, claro, si no podés mandar a tus pibes a la escuela no les podés asegurar el futuro, y esas ideas de que todo se resuelve en la casa, ahora quieren entregar una ley para que la educación sea en los hogares y como que no sirve la escuela. Estaban cerrando las escuelas; abrimos todas las que habían cerrado y, además, ahora les ponemos electricidad.

Y hoy inaugurando esto, Carlos [Carlos Rocha, intendente local], tan importante para General Guido, porque hay muchas localidades de la provincia de Buenos Aires que tienen una cantidad de habitantes que no justifica, a veces, ni siquiera un hospital de alguna complejidad, pero lo que es claro es que no va a abrir una clínica privada, que no va a venir un privado, una empresa privada, a ocuparse de proporcionar la atención de la salud que se necesita en Guido o en Labardén. No va a venir, pero no porque sean malos o desalmados, ahí no aplica ese término. Después podemos hablar de la calidad o del pensamiento de los empresarios, de cada uno de los empresarios, no aplica, porque la verdad es que si alguien pone una empresa es para hacer un negocio. Es lógico, es su función: hacer un negocio.

Y los negocios tienen que funcionar de una manera obvia, evidente, que se hace una inversión, y el que hace la inversión espera recuperarla, ¿no? Además de recuperarla, obtener una ganancia. Puede ser un restaurante, un hotel, una fábrica, un emprendimiento agropecuario y ahí se iguala con las empresas que se dedican a la salud, a la educación, a cosas básicas, esenciales. Pero que también lo hacen como privados. Y como privados, si invierten 100, esperan recuperar los 100, incluso que venga con una rentabilidad, con un retorno, 110, 105, 101. Pero no le podemos exigir a nadie que abra un negocio, que haga una inversión privada a pérdida.

Eso es lo que está generándose hoy en la Argentina de Milei: el que ganaba plata antes, ahora no le alcanza con lo que vende y entonces, ¿qué hace? Cierra. Porque no hay ni beneficencia ni infinitos recursos. Entonces, en un momento, lo que está pasando en toda la Argentina: 22.000 empresas cerraron ya por este problema de que no hay rentabilidad.

Imagínense en salud. Por eso no vienen… porque después te muestran que en Buenos Aires están la Clínica de Los Arcos,  la Suizo Argentina, que hay grandes clínicas privadas y te dicen: “Milei, vamos por lo privado”; entonces alguien se imaginará que esas clínicas pueden llegar a venir acá, como se imaginó cuando le dijeron que iban a dinamitar el Banco Central, iban a dolarizar, ahora voy a ganar lo mismo pero en dólares. Bueno, no pasó. Mentira, engaña pichanga. 

Tampoco pasó lo de la salud privada y lo de la educación privada reemplazando a lo público. Decían: “el Estado asfixia”. Acá sería, Carlitos, que vos sos el culpable por tener tu salita, siempre vos; no vino una gran clínica privada porque le quitaste el negocio. Es todo una mentira. En la gran mayoría de los pueblos de la provincia de Buenos Aires, la escala, el tamaño, la cantidad de población no da para sostener una clínica privada. Pero, además, el poder adquisitivo, porque eso implicaría, por privado, ¿cuánto sale una prepaga? Una prepaga sale 500.000, 700.000 pesos, solo para tener la cobertura de salud.

¿Cuántos, acá, pueden pagar 700.000 pesos? ¿Cuántas familias, un millón de pesos? Y si tienen que mandar al chico a la escuela otro tanto y así sucesivamente. Entonces, nos vinieron a decir que iban a privatizar todo. Y ahora al que se compraba el remedio en la farmacia no le alcanza, porque entre el alquiler, lo que ha subido el combustible, lo que subieron los medicamentos, porque desregularon los medicamentos. Imposible, imposible. Y después el que tenía obra social y lo echaron del laburo, ya no tiene obra social. El que tiene obra social y sigue teniendo trabajo, ya con el sueldo que recibe, lo que le toca a la obra social no le alcanza. Decía Nico [Nicolás Kreplak, ministro de Salud] que el 80 por ciento de las obras sociales no cubren las prestaciones mínimas. Han subido tanto las cuotas de las prepagas que se quedó sin prepaga mucha gente. Porque no era un laburante que tenía obra social, tal vez era un empresario que tenía un comercio; cerró el comercio, se quedó sin prepaga. Y así todo. Ahora, ¿a dónde van todos esos problemas? 

Los problemas no desaparecieron —Nico lo dijo muy bien: no es que erradicando el sistema privado, el de las prepagas, el de las obras sociales, se terminaron las enfermedades. El caso de Fate, en San Fernando: 920 trabajadores en la calle, se quedaron sin obra social. Porque ya no no reciben el sueldo. Muchos de ellos se habrán quedado sin obra social. Y esta es la gran pregunta, ¿a dónde van? ¿Ahora están más sanos? No, probablemente menos. Y los del PAMI, que les sacaron los remedios gratis, entonces tienen que poner una parte y ya, y la jubilación en caída libre, entonces tampoco les alcanza. ¿Dónde va? ¿Dónde va toda esa enfermedad? ¿Dónde va toda esa necesidad? ¿Dónde va todo ese padecimiento? Yo les digo dónde va: va a tocarle la puerta al intendente, va al hospital público, municipal o provincial. Y si no hay hospital, a la salita.

El que no tiene, no puede comprarse el remedio, no es que dice: “ahora me quedé sin remedio”. Va a buscarlo ahí. ¿Qué es lo que pretende hacer Milei? Porque este es el otro lado de la tijera, ¿no? Dejar a los intendentes sin los recursos. Dejar a la Provincia sin recursos, que nos han cortado todo. Todo. Y esto hay que denunciarlo, porque después, tal vez, algún incauto, algún distraído, o alguien que no quiera ver, no se da cuenta, entonces, va a la salita, donde tenía los remedios, porque había un programa que existe hace 24 años —desde el año 2002 existe un programa que se llama “Remediar” del Gobierno nacional, que cubre un, llamémoslo, Vademecun le dicen, pero yo diría como un botiquín de remedios que cubre el Estado nacional a 20 millones de personas— y Milei lo cortó.

Dejaron tres remedios, para no decir que lo desaparecieron del todo, pero ya no cubre nada. Y son remedios que tienen que ver con estas enfermedades crónicas, con esto que todo el tiempo se necesita medicación, y si vas a la farmacia, sale 50, 100, 150 lucas; no todos tienen. Entonces van a venir al centro de salud, y esos remedios que proporcionaba el Gobierno nacional, ya no van a llegar más.

Es importantísimo, porque entonces van a decir que el intendente tiene la culpa. Y no, acá el problema que tenemos en la Argentina, en salud, en educación, en laburo, en salario, tiene un nombre y un apellido: Javier Milei. Ese es el nombre y el apellido.

Con esas ideas andan dando vueltas por toda la provincia, unos dirigentes que ahora son libertarios. Si quieren hacer política en los pueblos, que vayan a pedirle a Milei que nos devuelvan los medicamentos que nos sacaron a los bonaerenses. ¿Quieren ayudar? ¿Son libertarios? Hacen política, vayan a pedirle a Milei lo que le sacó a los y las bonaerenses. Basta de andar filmando videitos, haciéndose los vivos con los intendentes, que todo el día ponen el cuerpo. Ayuden. Le copian el estilo, la peluca, vayan a buscar los remedios, vayan a buscar los libros, porque a estas cosas hay que ponerle nombre, porque si no, obviamente, la gente tiene necesidad.

Y ahí están los de Milei que dicen que todo lo resuelve el mercado, y no. Y ahí estamos los que venimos del campo popular, del peronismo, que ponemos el cuerpo y la cara, aún en los peores momentos. Por eso, en la provincia de Buenos Aires nosotros expandimos el programa de Medicamentos Bonaerenses. ¿Va a alcanzar? Seguramente no, porque nos viene mucha necesidad. Mucha necesidad y necesidad nueva... Y  vinieron a privatizar todo, terminan estatizando, porque todo lo tiene que resolver el Estado, el Estado que ellos venían a destruir.

Y Milei anda viajando de nuevo, se las tomó a los Estados Unidos a recibir premios que ni él conoce cómo se llaman, que le dan tipos y teorías que a nadie le importan y no sirven, pero ahí anda con la alfombra roja, con Donald Trump, haciendo guerras que no son nuestras y poniéndonos en peligro, metiéndonos en conflictos gravísimos en geopolítica, ni él debe entender de qué se trata, pero con tal de chuparle las medias a Trump, ahí va, y después nos genera más problemas. Por eso, quiero valorar lo que estamos haciendo, que es muy importante, agradecerle al intendente, a los intendentes que nos acompañan, también a los concejales, a los consejeros escolares. Cuesta mucho esfuerzo sostener estas cosas en estos momentos, pero es imprescindible, más necesario que nunca, porque nos van dejando cada vez más solos y con más dificultades para afrontar.

Así que es muy importante seguir luchando, seguir resistiendo y hacerlo de esta manera, porque todos saben que hay algo que funciona en las localidades pequeñas, en los barrios, que es la salita. El otro día estábamos en Avellaneda también, inaugurando un centro de atención primaria, y nos decían que la salita la armaron los vecinos primero con la contribución, a veces alguna comunidad, los inmigrantes que venían con eso, por eso se llaman Sociedades de Fomento, Sociedades de Socorro Mutuo. La comunidad se organizaba y ponía la salita, luego se hizo cargo el Estado, y empezó siendo a veces un pequeño lugar, un botiquín, con alguna enfermera, un médico, y hoy estamos acá, abriendo esto, que a mí me gusta, ya sé que tenemos una discusión con el Ministro porque técnicamente es un Centro de Atención Primaria de la Salud, tiene que ver con nuestro modelo de atención, antes de decir lo otro, digo, ahí tenemos las computadoras para la Historia Clínica Digital, para la Historia de Salud Integrada, que es lo que ya millones de bonaerenses tienen en un solo lugar su registro, su historia clínica, vieron que uno no sabe dónde dejó la radiografía, el estudio, la receta. Ahora todo eso en un solo lugar; preservamos la intimidad y el secreto de todo eso desde el Estado, así que es importantísimo, pero también la telemedicina.

A veces en los pueblos pequeños, que es muy complicado no solo sostener la atención de la salud, sino que a veces también se presenta el problema de los especialistas, que viene un día tal especialidad y otro, y es difícil, lo tienen que derivar, o se tienen que ir a otro lado más lejos, entonces con esto de la telemedicina, si lo hacemos de manera muy cuidada y muy responsable, permitimos que desde acá, a través de sistemas digitales, de manera remota, se pueda acceder a una consulta con algún especialista, acompañado de un médico, de un enfermero. Pero eso permite, a veces facilita, que se pueda dar una respuesta más rápida. Hay que perderle el miedo a esas cuestiones, por supuesto que usada de manera responsable, no para reemplazar, no para abandonar, sino para complementar y para que se pueda hacer, así que les recomiendo, vamos a tenerlo acá también, lo hizo nuestro Ministerio y eso nos permite desde un análisis, un examen, que se vea también por un especialista, a telemedicina, alguna consulta, algún especialista también, que se pueda hacer desde acá. 

Yo decía, esto es un Centro de Atención Primaria de la Salud, era antes la salita: seis consultorios, sillón room, oxígeno, tenemos también consultorio odontológico, el sillón, todo eso viene con este dispositivo, a mí me gusta llamarlo hospitalito.

Es un modelo de atención, es una forma de ver las cosas, creemos que tiene que haber Estado presente. En estos pueblos, en estas localidades, en estos distritos, no es difícil explicar que el privado no va a resolver la vida, que la mano invisible, que con la motosierra lo único que ganamos es lo que estamos viendo, que se rompa lo que ya existía y que no sea reemplazado por nada, que sea reemplazado por un vacío y por una indiferencia, eso es lo que hace la motosierra.

Por eso nosotros, desde la Provincia de Buenos Aires que estamos en la vereda opuesta, en las antípodas de esto, creemos que no, que acá tiene que haber acceso a la salud universal para todos, que tiene que ser de calidad, que las escuelas tienen que tener sus salones de usos múltiples, que las escuelas rurales tienen que tener electricidad y que General Guido tiene que tener su centro de atención primaria. Es el CAPS número 204; veníamos a un ritmo mucho mayor, ahora nos cuesta más porque Milei también nos deja sin recursos a los gobiernos provinciales, abandona cosas que nosotros no podemos abandonar, así que también lo sustituimos al Gobierno nacional donde no está. 

Lo vengo a decir, es obvio, es evidente, estos son problemas que tiene la Provincia, pero que no son solo provinciales ni se pueden resolver solamente desde la Provincia de Buenos Aires porque tienen que ver con la política económica, con el papel del Gobierno federal, así que esto no tiene una solución solamente bonaerense. Hace falta no solo darle pelea a esto, no solo poner el cuerpo y funcionar como una red, como un escudo contra el abandono del Gobierno nacional, sino también plantear una alternativa, tiene que haber un Estado y una sociedad que se ocupen de la salud, de la educación, de la seguridad, de la producción, del trabajo. Ese es el camino que tenemos que recorrer.

Así que, muchísimas gracias a todos, a todas, y felicitaciones Carlitos, felicitaciones Guido por el esfuerzo que hacen.