Buenos días. Muchas gracias, Francisco [Francisco Recoulat, intendente local], por recibirnos de nuevo. Es la quinta vez que estamos acá en Trenque Lauquen. Cada vez que vinimos, hemos estado inaugurando obras, recorriendo nuevas, pensando proyectos, y —como vos decías que esta mañana estabas ansioso esperando— para mí cada vez que venimos a alguna localidad, a alguna ciudad, a algún municipio de la provincia de Buenos Aires, y venimos a consagrar, a inaugurar, a dar paso a un avance para la comunidad, cada uno de esos días es un día ganado. Muchas gracias. Muchas gracias en serio, porque son cosas que cada vez cuestan más. Voy a empezar por ahí, porque además venimos de una gran alegría el día de ayer, así que no quiero hablar de los problemas, de las preocupaciones, por lo menos no dedicarle todo el discurso.
Hoy lo que se está haciendo en materia de salud desde el Gobierno nacional es lo contrario de lo que debería hacerse; literalmente enferma hoy el Gobierno nacional, abandona, enloquece también, por decirlo así, y mata. Han suspendido los remedios. A veces se pierde la dimensión del daño que se está produciendo. Hoy, como decía Nicolás [Nicolás Kreplak, ministro de Salud], lo estamos viviendo, obviamente por varios motivos, pero muy relacionado con la situación económica, con la situación social, con la situación productiva, con la falta de perspectivas, con cosas que nos enteramos todos los días que cierran. Ayer quedó una postal grabada de cómo es la predisposición y el vínculo con la sociedad y con nuestro país y con nuestro pueblo del Gobierno nacional: fueron a festejar y los reprimieron.
Yo no lo vi en mi vida, creo que no se ha visto nunca. Los reprimieron por gusto, porque uno miraba en la tele y decía, ¿qué están reprimiendo? Querían dejar una marca, que ni aún un día de celebración, un día de alivio también, de tranquilidad para nuestro país, de alegría, de conexión con nuestra bandera, ese día tenían que estar cagando a palos a la gente. Parece que no se pudieron aguantar ni siquiera en un día así. Me parece que habla un poco de la etapa, de la época que estamos viviendo. Y no es raro también que en estos momentos —como dijo nuestro ministro de Salud, como comentábamos recién con Julieta Calmels [subsecretaria de Salud Mental, Consumos Problemáticos y Violencias en el Ámbito de la Salud]— haya una epidemia en materia de salud mental. Decía Francisco que ayer se despertó a las 4 de la mañana, miraba una estadística espantosa, dice la estadística que solamente un 22 por ciento de nuestra sociedad, de nuestra ciudadanía duerme tranquilo y duerme bien, que el resto tiene problemas de sueño, con el dormir, con el descanso.
Obviamente estamos en épocas feas, angustiosas, de padecimiento, hablábamos de una epidemia de salud mental, pero vemos que los números más trágicos en esto, de suicidios, crecen a nivel nacional, y eso merece una explicación. Pero aún si se pudiera reconocer en las decisiones de política económica y en sus resultados una causa, una raíz de esto, aún así, aún un gobierno que despiadadamente celebra los despidos, los cierres, los aumentos de los alquileres, del combustible, como "ahora sí hay estabilidad, hay orden, hay tranquilidad". ¿Qué tranquilidad, qué estabilidad, qué orden? Le están arruinando la vida a la proporción más grande que uno pueda pensar de nuestra sociedad, a sectores vulnerables por supuesto, sectores medios, trabajadores en general, empresarios, comerciantes, pymes. Y en el medio de esto, aumento realmente a niveles muy alarmantes de las estadísticas de suicidio.
Esto ocurre en momentos en los que además el Gobierno nacional por un lado lo causa y, por otro lado, por decir así, no acompaña a las consecuencias y menos todavía las evita. Como describía recién Nicolás, han desarticulado, desfinanciado absolutamente todas las acciones vinculadas a la salud mental que tenía el Gobierno nacional, que eran insuficientes ya porque la cuestión de la salud mental está convirtiéndose paulatinamente en un área de la salud cada vez más reconocida como una responsabilidad del Estado y como un derecho a escala internacional.
En todos los países del mundo hay una preocupación por la cuestión de la salud mental y en todos los países del mundo —en la Argentina también— cualquiera que conozca, que sepa, se da cuenta de que la tensión de los padecimientos vinculados a la salud mental históricamente en nuestro país, y en buena parte del planeta, pero me refiero a nuestro país, a nuestra provincia, eran absolutamente un privilegio: si alguien sufría, conseguir acompañamiento, conseguir algún tipo de terapia, algún dispositivo, era algo que se podía obtener pero con plata.
Yo siempre digo —porque además, por diferentes motivos lo conozco bien— que en otro momento, si alguien estaba sufriendo en serio, para ir al psicólogo primero había que tener plata, porque prácticamente no había atención pública en el área de la salud mental, no existía; y no digo solo consumos problemáticos, digo cualquier tipo de padecimiento. Por un lado era casi imposible, y por otro, era una especie de tabú —en alguna época digo, en mi época incluso— reconocer que estabas sufriendo; "va al psicólogo", "tal va al psicólogo", era algo que se decía como un poco estigmatizante. Era algo que muchos no confesaban, lo hacían, o lo necesitaban y no lo confesaban, y muchos lo necesitaban pero no lo podían afrontar económicamente. Es un elemento, fíjense, algo tan básico, como poder sentirse bien, poder disfrutar, poder generar vínculos, relaciones, algo básico, la vida misma, obstaculizada, impedida, entre que no se podía hablar de eso, porque de eso no se hablaba, y por otro lado, poquitos, y dependiendo del bolsillo, podían dar una respuesta.
Nosotros vinimos a acompañar un cambio.Para nosotros fue determinante la pandemia, y no porque no vinieramos trabajando, de hecho las políticas en el Ministerio de Salud las veníamos teniendo antes, pero en la pandemia hubo como una explosión, en el sentido de una manifestación, una irrupción, de la cuestión del sufrimiento, del padecimiento, cuestiones de salud mental, que además vino acompañada con una puesta verbal, con una explicitación. Nos pasó, y lo menciono porque me parece muy importante para mostrar cómo tenemos que interactuar con las novedades, cómo tenemos que interactuar con los cambios, y cómo tenemos que interactuar desde el Gobierno con las deudas que tiene nuestra Provincia.
Pero después de la pandemia, recorriendo un secundario, de los primeros que abrían, hablando con los pibes, con las pibas, "¿qué necesitan?" "Y, salud mental". Es una demanda, se convirtió en una demanda. Y después nos pusimos a charlar y, grupalmente, adelante de los docentes, los directivos, del gobernador, del intendente, de las autoridades del Ministerio, contaban: "yo, no sé, sufro, me siento solo, me siento agredido, el bullying, me siento maltratado, tengo dificultades". Lo decían públicamente; eso antes no pasaba. Es una novedad saludable, positiva que nuestra sociedad reclame, pida algo que tal vez antes ocurría, pero no se podía explicitar.
Entonces, para nosotros es muy importante esto que estamos haciendo, es muy novedoso, es un hito, y que acá, en Trenque Lauquen, como comenta el intendente, poner un centro de salud mental para la comunidad sea algo aceptado por todos los sectores. No, "che, ¿qué están haciendo con los recursos?", sino que se reconozca como una cuestión central, prioritaria, necesaria y urgente.
Para nosotros es una buena noticia porque no solo se necesita, sino que se reconoce que es un derecho y, además, ocurre. Estamos inaugurando un centro de salud mental, forma parte de una nueva, prácticamente, área en la política de la Provincia que es la salud mental, que tiene además cosas que se pasan por alto, pero no teníamos atención, no teníamos servicios en los hospitales generales. Los hospitales se ocupaban de otras cosas, pero si uno iba con una dificultad vinculada a la salud mental, no había respuesta, había otras especialidades y no se la consideraba y no estaba integrada. Así que estamos haciendo una suerte de revolución cultural en el sistema de salud, que viene a recibir una necesidad que ya está instalada como algo legitimado. Así que, muy importante.
Los números son pavorosos. La verdad es que hoy como causa de muerte en la provincia de Buenos Aires, y en el país, los suicidios están por encima de los accidentes viales, de los homicidios dolosos, cuando una persona asesina a la otra, e infinitamente por encima, como 10 veces más o algo así, de los homicidios en ocasión de robo. Voy a decir, Javier, más o menos los números, claro, 25 veces más, homicidios en ocasión de robo 25 veces menos que suicidios. Si uno tuviera que decir cuáles son los problemas vinculados con la pérdida de la vida, con lo más grave que puede pasar: primero suicidios, después accidentes viales, después homicidios en general y mucho más abajo, los homicidios en ocasión de robo. No estoy hablando de que no deban ser todas preocupaciones, porque estamos hablando de lo más tremendo que puede ocurrir, la pérdida de una vida, evitable de alguna manera, prevenible, pero si no le ponemos el ojo, si no nos despertamos y empezamos a poner recursos...
Por eso, vengo a decir, a reclamar y a denunciar desde acá que el gobierno de Javier Milei se borró de todo lo que tiene que ver con la salud, la seguridad, la educación, la obra pública. Se borró, no está. Andan viajando por el mundo en vez de ocuparse de los problemas reales de una sociedad que sufre, que no tiene laburo, que no llega a fin de mes. Y los recursos están pero los usan, nos enteramos todos los días de que nos endeudan por miles de millones de dólares, que pongan un poco en la salud de la gente, en los remedios, en las rutas, en algún lado que se vea, que sea real, que tenga que ver con lo que ocurre con nuestro pueblo.
Decía: las estadísticas, las camas en los hospitales vinculadas a la salud mental, un 70 por ciento más porque abrimos los hospitales para esto. Estamos hablando de un 77 por ciento más de internaciones, 134 por ciento más de consultas, se duplicó. Así que acá, dando esta respuesta.
También hemos hecho algo y cabe mencionarlo de nuevo: están pensando en reformar, en transformar, en arruinar la Ley de Salud Mental que tiene la Argentina, en privatizarla más, en hacerla más restrictiva, en esta idea de que los padecimientos tienen todos nombres horripilantes, antiguos, fuera de época, inadecuados, así que también eso: nuestra oposición a los cambios que quiere introducir Milei en la Ley de Salud Mental a escala nacional.
Y ahora vamos a ir también a una entrega de escrituras, voy a comentar un poco más. Pero decía recién la cuestión de los accidentes viales, con el abandono que hay de las rutas nacionales, se han duplicado los accidentes viales desde que llegó Milei. Duplicado. Que, como digo, es una de las causas de muerte más importantes, los choques de frente; acá teníamos la Ruta 5 que se iba a hacer doble mano, la paró. Y ahora va a tener peaje, van a tener más peaje. O sea que antes había obra sin peaje, ahora va a haber peaje sin obra. Milei, Milei. Vemos que no está contemplado terminar lo que se había iniciado, y algo de mantenimiento, peajes que todos sabemos que luego van a ir subiendo, negocios, negocios, negocios y más negocios.
Y como me decía Kato [Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura y Servicios Públicos] recién, las reparaciones de las rutas nacionales, las estamos pagando, cada vez que alguien carga nafta —acá me dicen que sí, con la cabeza—, gracias también a los intendentes e intendentas que nos acompañan, a Juanci, a Dani, a Celia, a Ariel, a Nacho, a Luciano. Gracias por acompañarnos, intendentes de la región, de diferentes fuerzas políticas, mostrándole también a Milei que si uno quiere trabajar, se puede trabajar, si uno quiere insultar, y bueno, para los insultos que los sigan diciendo por las redes, pero la verdad es que hay planes, hay proyectos, cada vez con más sacrificio, con más esfuerzo.
Pero decía recién que cuando cargamos nafta, hay una parte del litro de nafta, que por ley, va a un fondo para arreglar las rutas: Fondo de Vialidad. Ese fondo, ¿dónde está? Se lo robó el Gobierno de Milei, porque no está acá, no está en las rutas, no está en ningún lado; se lo robó el Gobierno de Milei para darle a sus amigos, los multimillonarios, esos de la tecnología, que les regala puestos, hasta cuando no le piden.
Y quiero terminar comentando dos cuestiones que tienen que ver con las obras, que hablábamos recién con el intendente. Una: las obras que tienen que ver con el drenaje de agua, con los pluviales, obras importantes, parte de estas obras tienen que ver con los fenómenos climáticos —que también niega el Gobierno nacional, no podía ser de otra manera— hemos tenido tormentas, lluvias como no tuvimos nunca, sequías como no tuvimos nunca, pero hay un Gobierno nacional que dice que todo está igual que siempre, que acá no pasó nada y suspendió los recursos para las obras de hidráulica. Entonces, con la idea de dar respuesta a la medida de lo que puede una provincia —que no es todo lo que se debería— vamos a seguir trabajando, así que estamos planificando la obra del Canal Llambías, y ni bien podamos, la vamos a poner en marcha.
La Ruta del Cereal, que también viene avanzando, ya tiene 40 y pico por ciento, y en 20 días creo que vamos a estar iniciando de nuevo las obras, hasta Trenque Lauquen. Y eso, valga también como un homenaje al anterior intendente, a Miguel [Miguel Fernández], que insistió, insistió, junto con varios intendentes de acá, con lo de la Ruta del Cereal, una ruta productiva, una ruta local, tiene que ver con el desarrollo de las comunidades, para eso vinimos. El interior de la provincia de Buenos Aires no es, no está compuesto por ciudades, por municipios y por personas de segunda. Todos los municipios tienen que tener las obras que necesitan, así que muchísimas gracias, felicitaciones, este es un gran avance para Trenque y para la provincia de Buenos Aires. Y gracias compañera por acompañarnos, muchas gracias, muchas gracias.