De nuevo en Inflamable. En algún lado de estos papeles dice cuántas veces visité Avellaneda siendo gobernador. Sí, efectivamente, la visita número 44 a Avellaneda. Sí, ya soy vecino casi. Muy feliz de estar acá, muy contento porque efectivamente llevamos, como decía Nico [Nicolás Kreplak, ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires], muchos Centros de Atención Primaria de la Salud inaugurados. Cada uno es muy especial, cada uno tiene su historia, así que pido de nuevo un aplauso a quien lo inspira, que es el doctor Fariña. Muchas gracias, Oscar.
De nuevo, una hermosa historia. Una emoción de los que ponen el corazón en lo que hacen y de los que realmente sienten. Uno ve ahora esa política humana, decía Jorge [Jorge Ferraresi, intendente de Avellaneda], decía Oscar, decía Nico. Ayer estuvimos en Luján, porque se cumple un año del fallecimiento del Papa Francisco. Esto es también un homenaje.
Jorge es un intendente que está en todo, en los detalles, en la planificación, en las cuestiones también más pequeñas, las más largas, las más importantes, las más difíciles. Con Jorge recién hablábamos, lo hicimos desde el comienzo de mi gestión, que había que fortalecer el sistema de salud, había que hacer varias obras de infraestructura.
Hoy estamos inaugurando este Centro de Atención Primaria. Hay otro en obra, ya inauguramos otro más, y me decía Kato [Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura y Servicios Públicos] recién que vamos a iniciar pronto las obras en el Hospital Perón.
Así que, varias cuestiones, las obras paralizadas por el gobierno de Milei enfrente. Yo les digo a los argentinos y argentinas, a los bonaerenses y las bonaerenses, ¿qué provincia quieren, qué país quieren, uno con Centros de Atención Primaria de la Salud nuevos, renovados, con tecnología, con atención para todos u obras paradas como nos ha dejado Milei en toda la provincia de Buenos Aires? No lo veo tan complejo, no lo veo tan difícil, y esta situación se reproduce a lo largo y a lo ancho de toda la provincia de Buenos Aires, tenemos mil obras paradas por el Gobierno nacional.
Un gobierno que ahora nos va a dejar sin remedios. Nos —yo digo nos— porque tal vez Milei piensa que es contra los gobernadores, contra la dirigencia política, contra un partido, pero son 20 millones de personas que recibían los remedios del programa Remediar, que existe hace —decía Nico— 24 años. Lo mismo hizo con los medicamentos oncológicos. Vale la pena repetirlo, a veces angustia, parece reiterativo, pero hay que entenderlo bien. Hay que sacarle los remedios a los ancianos, como hizo con el PAMI.
Hoy hubo un lío tremendo en el PAMI, que los que son del PAMI —que seguramente alguno hay acá— van a terminar por perder la atención que le tenía que dar el PAMI, que era su responsabilidad, va a terminar estando en el sistema municipal o en el sistema provincial, y nosotros —como dijimos recién— vamos a hacer los mayores esfuerzos en la adversidad para recibirlos a todos, para darles una respuesta a todos. Cada vez más difícil, más complejo, pero hay que comprender y hay que saber diferenciar.
Luego, un poco la historia que nos hacía el doctor sobre cómo se fue construyendo el sistema de salud en la Argentina. Hubo en algún momento, sobre todo durante la época de Perón y Evita, una inmensa inversión en hospitales públicos. Los grandes hospitales de nuestra provincia, del país, vienen de esa época. Obviamente, al mismo tiempo, la atención de la salud necesitaba algo más localizado, más cercano y entonces estaban estas que se llamaban salitas de primeros auxilios, o boticarios, o botiquín. El botiquín del barrio, que era un lugar donde los vecinos, las vecinas, podían acudir cuando tenían algún problema médico. A veces había un médico, a veces no, a veces una enfermera, a veces no, a veces los remedios, a veces no.
Y muchas veces esto se sostenía con la solidaridad, la cooperación, con una construcción ciudadana. Lo decía bien el doctor, son sociedades de fomento, de socorros mutuos se llamaban en algún momento, las asociaciones o sociedades por colectividad que también hacían esto. O sea, era necesario, pero no estaba el Estado, entonces se ponían de acuerdo los vecinos y vecinas y, poniendo recursos propios, lograban que hubiera una respuesta más cercana porque el hospital en general queda lejos. Después hay diferentes niveles de complejidad, hay cosas que se pueden hacer en el hospital cercano y otras que hay que hacerlas en centros de salud de mayor complejidad todavía, muy específicas, operaciones, cuestiones neurológicas, algún tipo de estudio. Entonces, tres niveles de atención. El primero era improvisado, espontáneo y venía de los propios vecinos y vecinas.
¿Qué es lo que expresaba esto? Una necesidad. ¿Pero qué pasaba? En algunos barrios había, en otros no, según los recursos, según las posibilidades. En algunos era simplemente, hemos recorrido algunas salitas —acá a tres cuadras hay una— pero que son pequeñas, que no se prestan. Y entonces nosotros somos de una escuela que, yo mencionaba al Papa Francisco con lo de la justicia social, pero para nosotros, aún cuando corren vientos a nivel internacional de una ultraderecha espantosa que hace guerras, que persigue, que insulta, creemos que donde hay una necesidad nace un derecho. Y con tener el derecho no alcanza, porque uno puede tener varios derechos: derecho a la salud, a la educación, a la vivienda digna, al trabajo. Decirlo, que esté expresado, que lo creamos con mucha convicción, o que otros no lo crean, pero que esté en la Constitución, en las leyes, no asegura que eso se haga efectivo. No es lo mismo, obviamente, que se reconozca el derecho a que no se reconozca. Pero tampoco es lo mismo, hay mucha distancia entre reconocer el derecho y hacerlo una realidad efectiva, concreta, que esté acá.
Por eso nosotros en esta gestión nos propusimos trabajar intensamente en un reordenamiento, en una integración del Sistema de Salud de la provincia de Buenos Aires, que está compuesto por muchos elementos. No me voy a extender, simplemente voy a decir que hay distintos niveles de atención, este nivel primario, después están los hospitales y después los centros de mayor especialidad. Pero nosotros lo que pensamos es que la atención primaria de la salud es el eje principal, es la base de una pirámide de atención. Y que si no está la atención primaria de la salud, entonces termina todo funcionando mal, aunque algunos no se den cuenta. Se te llenan las guardias, a veces alguien que se lastima o que tiene algo menor termina en la guardia de un hospital, al lado de otro que tiene una enfermedad de muchísima gravedad, algo de mayor complejidad, entonces finalmente el sistema se abarrota, hay largas esperas.
Y hay, yo sé que este es un discurso que a veces se lo atribuye la derecha, una ineficiencia enorme producto del desfinanciamiento y de la falta de planificación. Termina siendo un desastre. Ajustan, achican y entonces hay cada vez menos recursos y para colmo los que hay se manejan mal y no llegan. En algunos lados sobran, además en otros faltan, todo mal hecho.
Así que hacía falta ordenarlo, rediseñarlo, a reconstruirlo, transformarlo y esto que tenemos aquí, que viene a reemplazar, por eso esta discusión que parece simplemente de términos, de palabras, si llamarlo salita, si llamarlo Centro de Atención Primaria o si llamarlo pequeño hospital, hospitalito. Yo digo modestamente que, comparado con algunos centros de salud, con algunos dispensarios, con algunos botiquines, con algunas pequeñas salitas, esto cuenta con seis consultorios. Tiene un consultorio odontológico —recién la doctora me decía, esto es como, un Fórmula 1—, tiene un asiento con música. Como estos, tal vez sin música, muchos de ellos, 500 instalamos en toda la provincia de Buenos Aires. Antes al Estado provincial parecía que no le importaba lo odontológico, a veces era privado, generalmente, a veces municipal, sobre todo si tenían un intendente como el que tienen en Avellaneda, que siempre nos enseña algo, Jorge Ferraresi, en salud, en educación, en vivienda, en infraestructura, en producción, siempre un toque original, especial y que mejora.
Acá hay 6 consultorios, hay consultorio odontológico, para ginecología, obstetricia, hay farmacia, hay también una oficina donde, a través de este centro se los incorpora a nuestra red de historias de salud integrales, que son las historias clínicas digitales, están las computadoras para que cuando alguien tenga un problema acá y se empiece a llenar su historia clínica, se pueda ver qué le hicieron. Vieron ese problema que tenemos todos los que tenemos más edad, somos padres, que “dónde dejaste la radiografía”, que “dónde está el estudio, dónde está esa receta, cómo se llamaba el medicamento”... A partir de nuestra gestión hay millones y millones de bonaerenses que tienen una historia clínica digital en la provincia de Buenos Aires. Entonces, si tienen un problema, un accidente en el norte de la Provincia —Dios no quiera— o se los trata en un centro de salud, está todo unificado. Eso contribuye mucho a la integración de la que hablamos.
Pero lo más importante, también lo mencionó el doctor, es que acá se atiende la salud como pasa —a veces nos pasa a nosotros por cómo funciona la vida— que te duele algo, te molesta algo, tenés alguna dolencia, un padecimiento, vas al doctor o vas a la guardia, y ese comportamiento termina en un centro de salud cuando ya tenés el problema, y la verdad que no sólo es malo, es un mal diseño del cuidado de la salud de cada uno, de cada una, es malo individualmente, pero es mucho peor socialmente, porque tal vez algunos no lo entiendan, no lo quieran entender, pero es mucho más caro. Es mucho más caro resolver los problemas cuando se presentan, que tener una política de prevención, de formación en salud, de promoción de la salud, una presencia permanente que también tenga elementos de capacitación, de formación, de concientización sobre determinadas enfermedades y determinadas respuestas. Esa es la idea de tener una red de atención primaria de la salud a lo largo y a lo ancho de la provincia de Buenos Aires.
A veces no se entiende, pero estén seguros que es más fácil, más barato, más eficaz poder hacer un seguimiento permanente, que los chicos, las chicas, los adultos mayores, los adultos en general, vengan, se hagan los controles, se formen en algunas cuestiones, estén conscientes de cómo afecta. Y lo mismo pasa con temas que tienen que ver con los nacimientos, con los partos, con la natalidad. Obviamente, están las estadísticas. Cuando vos te hacés los controles previos al momento del parto, las posibilidades de que termine en una tragedia, en una calamidad, o las posibilidades de que termine finalmente en una intervención carísima para el sistema, desde el punto de vista de la inversión, para salvar una vida, algo que se podía haber prevenido mucho antes y evitado.
Entonces, nosotros necesitamos que haya Centros de Atención Primaria de la Salud, no espontáneamente generados por la sociedad, menos todavía esos que simplemente tienen que ver con que puede ir el que tiene la plata en el bolsillo y el que no la tiene se queda afuera y sufre o se pierde algo, finalmente termina en un desastre. Entonces necesitamos que haya una red de atención primaria de la salud que esté conectada con los diferentes niveles de complejidad y que esté bien cerquita del barrio, de las casas, de las escuelas, de los clubes, que trabaje en formar, de las puertas para afuera, que vaya a buscar, que integre. Y eso no se puede hacer en un botiquín o en una salita. Se necesita un edificio, una instalación mucho más grande, mucho más importante, se necesita que esté integrada, comunicada, en red con los otros niveles de atención y con el resto de la comunidad.
Así que esto que tenemos atrás forma parte de una política que reconoce que la salud es un derecho. Que no depende ni de dónde naciste, ni de cuánta plata tenés. Así que por suerte en la provincia de Buenos Aires, además de estos esfuerzos cada vez más cuesta arriba, tiene mucha razón Jorge, no es fácil de contar porque venimos trabajando. Ya vamos más de 6 años de trabajo en conjunto en la provincia de Buenos Aires, hemos hecho avances increíbles, luego empezamos a sufrir la dificultad de la crisis económica que produjo Milei, que generó Milei, los recortes, la asfixia a municipios, a provincias que decidió y resolvió el Gobierno nacional, esa ideología del abandono, de la deserción, de la crueldad que se ve en todos los niveles de la política pública nacional. Y ahora con una crisis ya desatada, una crisis laboral, económica, social que se extiende por todos lados. Veía una encuesta que decía que los problemas que ahora están arriba, —uno conoce esas estadísticas— pero están arriba en las preocupaciones, son de nuevo, como en las peores épocas de la Argentina, el laburo, que el sueldo no alcanza, la situación cotidiana, la vida misma de todos los días que se ha vuelto cada vez más difícil, compleja y, por supuesto, cuesta arriba.
En esta situación que estamos viviendo, de cara también a lo que se nos viene, venimos acá a inaugurar una obra más, a poner un dispositivo de salud a disposición de un barrio que lo necesita, a cumplir con un derecho que para nosotros es una obligación, pero, sobre todo, para dejar en claro que hay otro camino, que no es el camino ni del abandono, ni de la crueldad, ni del ajuste perpetuo, que es el camino de los derechos, del progreso para todos y para todas, es el camino que va, le decimos nosotros, derecho al futuro.
Así que muchísimas gracias a todos, a todas. Gracias Jorge, gracias doctor, gracias Magui [Magdalena Sierra, jefa de Gabinete local], y a seguir luchando.
Muchísimas gracias.