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CHASCOMÚS

Palabras del Gobernador Kicillof durante la inauguración de una nueva planta de producción de la empresa Atalaya

Miércoles 17 de Junio 2026

Muchas gracias, Jorge [Jorge Felices, presidente de Atalaya], hermosas palabras. Voy a ser breve. En primer lugar, impresionado porque tuvimos una conversación en un encuentro productivo que se hizo acá, en Chascomús, Chapa, cuando nos recibiste, creo que al inicio, en enero, de una temporada que fue compleja, que nos reunimos con empresarios de diferentes rubros vinculados al sector hotelero, al sector gastronómico, al sector productivo en general, el del entretenimiento; nos veíamos venir una temporada complicada y nos acompañaron muchísimos. Se acuerdan que desbordó la cantidad de asistentes.En general, a los encuentros productivos que hacemos, invitamos a los empresarios, a los sindicatos también, a los intendentes, pero hubo mucha efervescencia, mucha presencia porque sabíamos que se venía —como finalmente ocurrió— una temporada difícil; y decidimos ahí poner espalda con espalda, hombro con hombro y ver qué es lo que la Provincia de Buenos Aires podía aportarle a cada uno de los sectores para pasar esta situación.

Hoy estamos en ocasiones de festejos, no les voy a dar números, no voy a tirar pálidas, pero sí quiero decir que está complicado, hoy nos enteramos de que cerraron 26.000 empresas ya, desde que asumió el Gobierno nacional actual. De nuevo, voy a tratar de ser objetivo y no apasionarme con esto, pero sí quiero decir que para mí es un verdadero logro, un verdadero mérito. En aquel momento estuvimos hablando, me hablaron del cambio del modelo de negocios, es una compañía que tiene 84 años, tuve la posibilidad de hablar con la tercera generación. Felicitaciones.

Empresa familiar, que yo podría decir, además de este logro que tenemos acá material, la verdad es que está escrito en los libros, que hablan de cómo funcionan las empresas, de cómo son los modelos organizacionales, de cómo es la cuestión del management. Acaban de pasar la prueba de fuego, que tiene que ver con empresas familiares que inician con un negocio que resulta exitoso por el empeño, por el esfuerzo, por la visión de algún fundador, y que, luego, ese mismo éxito tiene dos posibilidades amplias, que una es estancarse y, eventualmente, quedar pequeño y perecer, y la otra es adaptarse, crecer, seguir innovando. Creo que es una prueba de fuego.

Miren que hay muchas empresas de todos los rubros que les cuesta muchísimo atravesarlo. Y muchas que mueren en el intento. Y más todavía con las particularidades que tiene nuestro país, la Argentina, que hoy estamos observando. Hay épocas donde el viento sopla en el sentido correcto, y otra que viene de frente, con tormenta, con granizo, y que es muy difícil continuar, incluso con los planes que uno se había trazado. Miren cómo es la situación, que veníamos de las mejores temporadas en toda la historia durante la época anterior, hace poquito, y pasamos a las peores, casi de manera abrupta. Muy difícil desempeñarse en un rubro como este, hay que poner muchísimo de sí.

Creo yo que esto, me contaban, con pasión, cómo fueron rediseñando la idea de una empresa familiar, luego la expansión a este modelo de franquicias, que permite un crecimiento exponencial, más allá de las posibilidades de gestión que puede tener la centralización. Esta posibilidad de descentralizar la propiedad, la inversión, y que permite potenciarse. El modelo funcionó. Funcionó porque se lo ve en las ventas. Pocas empresas en el plazo de diez años ha podido triplicar la capacidad productiva y la cantidad de trabajadores y trabajadoras que se toman.

Así que el modelo es exitoso. Pero un modelo exitoso, una vez que se encuentra, puede tener una dificultad propia del crecimiento, que hay que continuar con el proceso de expansión solo para sostenerlo. Paradójicamente, que vaya bien, está demostrado científicamente, no es que requiere sostener un volumen de inversión, de trabajo, sino seguir multiplicándolo. Y, sobre todo, que no le pongas un techo porque termina implotando el propio negocio. Y hay mucho escrito sobre esto, así que hoy, para los que estudiamos economía, historia de empresas, historia económica, esto es, en la práctica, materialmente, un modelo de éxito, exitoso. Y el que crea que hay recetas que se aplican con solo escuchar a la inteligencia artificial o leer algún manual, no es así. Hay que poner mucho de cada uno: mucho en el marco anímico, espiritual, en el sacrificio personal. No es fácil esa tarea, crecer, arriesgar, y eso es lo que hoy más vamos a valorar.

Recién, hablando con los propietarios, me decían lo que hoy todo el mundo sabe —y de nuevo, no quiero traer malas noticias, porque todos la vivimos en carne propia—: está muy complicado, la cantidad de empresas que han cerrado, la caída del consumo, la caída de los ingresos, es una situación muy desfavorable. Entonces, decía, vale el doble una empresa familiar que logra superar el techo que tiene la administración más doméstica, más pequeña. A veces, la cuestión de profesionalizarse, los pruritos, los miedos con el tema de la confianza. Entonces, crecer involucra tomar decisiones audaces, de riesgo, generosas también, de generación en generación. ¿Cuántas empresas hemos visto que no logran pasar de la primera generación a la segunda? A la tercera es más difícil todavía; y, además, están las trayectorias personales, eso habla de la calidad humana también. Porque retener, continuar, entusiasmar, delegar, son todas palabras difíciles en la trayectoria empresarial y en las trayectorias humanas.

Pero más difícil todavía —que creo que es lo que hay que valorar— es que seguimos ampliando la capacidad productiva. Esta es una inversión enorme, pero además en momentos difíciles, objetivamente difíciles, seguir creyendo, seguir invirtiendo… Entonces, me decía espontáneamente, esto es para estar listos para cuando la cosa vuelva a andar mejor, y me parece que ahí hay algo que distingue especialmente al empresariado pyme nacional argentino que es esa vocación que tiene que ver con lo de Malvinas, también de Patria, tiene que ver con una vocación de Patria. No asustarse, no acobardarse, no vender, retirar, irse, encanutar, sino seguir expandiendo, invirtiendo, arriesgando, dando puestos de trabajo en condiciones difíciles.

Han cerrado últimamente empresas que tenían décadas y décadas y décadas, y que esta coyuntura tan desfavorable les quebró el espinazo. Entonces, vale muchísimo estar haciendo una inauguración en este contexto, no es contradictorio tampoco. Porque ahora voy a hablar un poco, que te agradezco la palabra, Jorge, de lo que hace el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, lo que hacen los intendentes, lo que hace Chapa, sus funcionarios, nos acompañan también Juan Manuel [Juan Manuel Álvarez, intendente de General Paz], Gustavo [Gustavo Barrera, intendente de Villa Gesell], Winie [Walter Wischnivetzky, intendente de Mar Chiquita], distintos dirigentes que también, atravesando esta situación tienen que poner lo mejor en condiciones complicadas, cada vez más complejas.

Para mí es muy importante también que en estas inversiones de una empresa nacional, productiva, que está en expansión, haya tenido un papel protagónico la banca pública, la banca de desarrollo. Si es nacional, que sea nacional, yo voy a hablar por el Banco de la Provincia de Buenos Aires.

En estas condiciones estamos haciendo malabares, porque los que se han endeudado, familias que se han endeudado, ustedes saben, las estadísticas están en lo peor de la serie, entonces hay que refinanciar, hay que acompañar a las familias, hay que acompañar a las empresas. Para nosotros también es un placer, un privilegio, una alegría estar acompañando proyectos de inversión tan importantes como este, de expansión. Esto es pensar en el futuro; la inversión es lo que une el presente con el futuro en materia empresarial. Acá, cuando un empresario decide invertir, y cuando encuentra quien lo financie, estamos construyendo el futuro, así que muchísimas gracias por permitirnos ponerlo en valor.

Además, ya sacando todo esto de lo personal, la verdad es que son parte de muchas de las alegrías que uno vivió, el producto que ustedes hacen; así que creo que es una marca que se ha asumido también, como tantas cuestiones, como algo propio, como algo nacional. Uno convive con su familia, con sus amigos, con las instituciones, con la escuela, tiene afectos. También hay marcas que entran dentro del afecto y del universo emocional de los argentinos. Así que llegar a determinado destino y encontrarse con el ritual que tienen muchas familias de compartir un rato de esta manera, tiene que ver con lo que ustedes han creado; y que ahora eso se convierta en más producción, más trabajo, y ahí vamos a descubrir, hay un spoiler atrás de esa sábana, atrás de esa tela, hay una placa que tiene un nombre, que tiene que ver con la soberanía nacional, que son las Islas Malvinas.

Nosotros hemos decretado hace poquito —lo hicimos en las escuelas primero, lo estamos haciendo en todas las escuelas de la Provincia, lo vamos a hacer en todos los edificios públicos de la provincia de Buenos Aires—, que haya un recordatorio, un cartel que indica la distancia entre ese punto geográfico y nuestras Islas Malvinas. Por eso, esto marca que estas políticas públicas provinciales funcionan mejor si las hace espontáneamente también el sector privado.

Así que, muchísimas gracias, la verdad que un orgullo. Felicitaciones. Sé que toman, como toda inversión, un riesgo. Sepan que pueden contar en lo que podamos con el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Así que, felicitaciones a los empresarios, a los funcionarios, a los trabajadores, a quienes tienen las franquicias. Felicitaciones. Esto, permítanos compartir un poco, es un logro también para nuestra Provincia. Y si exportamos productos bonaerenses, mejor todavía. Así que vamos todavía por más Atalaya, y por más producción, y por más trabajo, y por más soberanía.

Gracias.