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VILLARINO

Palabras del Gobernador Kicillof durante la inauguración del edificio de la Escuela Secundaria Nº 8

Viernes 4 de Septiembre 2026

Buenas tardes a todos, a todas. La verdad, Carlos [Carlos Bevilacqua, intendente local], una alegría enorme, un día muy importante para Villarino, para el sur de la provincia de Buenos Aires, para la región, para la provincia de Buenos Aires entera.

Estamos acá, inaugurando un edificio que tiene una historia que de alguna manera describe en parte la historia de nuestra Provincia, pero también de nuestro país y de la educación pública, y que me parece que vale la pena recuperar  para tratar de sacar algunas conclusiones.

Lo primero que sabemos de esta escuela es que la comunidad se organizó porque hacía falta un edificio, por las condiciones que describía la ministra. ¿Cuál es el origen de esas condiciones? Que era compartir con una primaria, con otras instituciones, y entonces el tema de los actos, de los baños, de los espacios, todo lo que involucra un lugar más pequeño del que se necesita, pero además un lugar que termina mezclando y superponiendo procesos que son distintos: el de la primaria con la secundaria, diferentes etapas, edades, lo del turno noche, cómo hacer para acomodar, en un lugar que no es el adecuado, un proceso educativo con todo lo que ello significa, con la diferencia que es estudiar en un lugar cómodo, luminoso, pero además con los espacios como un salón de usos múltiples, los salones que se necesitan.

Muy distinto, tener o no tener edificio. Tal vez dicho así son palabras, pero ustedes, los chicos y chicas que vienen a la escuela, los docentes, los auxiliares, las autoridades saben muy bien el salto enorme que se logró con la inauguración de esta escuela. Una escuela esperada durante 25 años. Está mal dicho, una escuela que tuvo a través de esto un impulso, una lucha. Que haya sido el centro de estudiantes, que haya sido la familia, la comunidad, por supuesto los docentes, los inspectores, toda la comunidad educativa demuestra algo que ya podemos concluir, que es que en realidad esta escuela, si bien yo también tengo palabras de agradecimiento para la ministra, para todos los trabajadores y trabajadoras del Ministerio de Educación, para el intendente por la perseverancia, si bien tengo palabras de agradecimiento y reconocimiento para todos los que hicieron posible que hoy esté esta escuela, sepan ustedes que esta escuela es producto del esfuerzo, del sacrificio y de la lucha de toda la comunidad educativa de Ascasubi.

Yo me identifico, estamos los que hacemos. Por supuesto, yo a esta escuela no la prometí. Si bien habíamos recorrido toda la provincia, yo iba con un cuadernito haciendo campaña, anotando lo que faltaba, no prometí nada en aquel entonces. No prometí porque la que era antes que yo gobernadora, no solo no hacía escuelas, sino que las cerraba; cerraba escuelas rurales porque, como ahora, con la misma lógica liberal, ahora anarcocapitalista, no estaba muy a favor de la educación pública, del Estado. Entonces hacían números y decían: “una escuela para una comunidad pequeña es muy cara, el servicio que presta es menor, cerrémosla, nos ahorramos unos mangos”. Y así cerraron 37 escuelas rurales. Fue la primera vez en la historia de esta provincia que un gobierno provincial terminó con menos escuelas que las que había al principio [de su gestión]. Rarísimo, hay algunos que construyeron más escuelas, otros menos, pero achicar la cantidad de escuelas…

Y entonces yo decía cómo voy a prometer si nos han dejado una deuda enorme, si las cuentas públicas, los hospitales, está todo abandonado, todo muy mal, y yo viniendo a prometer, puede ser lindo para una campaña electoral porque tal vez te votan, en aquel primer mandato, pero después te van a reclamar lo que prometiste. Y no podíamos tener ninguna certeza, era una irresponsabilidad [prometer]. Sin embargo era necesario, indudablemente, entonces dije que iba a ser una campaña sin promesas, pero sí con prioridades, y que ni bien nos pusiéramos a trabajar, cada peso que tuviéramos, cada esfuerzo que hiciéramos, iba a estar encuadrado dentro de unas prioridades. Y esas prioridades eran la salud, la educación, la producción y el trabajo. Me parece que valió la pena, porque hoy estamos inaugurando esta escuela que era tan necesaria. Y si no hubiéramos puesto a la educación pública entre las prioridades, hoy esta escuela no existiría.

Así que el esfuerzo, el trabajo del intendente, de la legisladora, la insistencia de la comunidad. Y esta escuela salió aproximadamente un millón de dólares, mucha plata. Y son momentos donde el Gobierno nacional está cortando programas y recursos, y yo lo quiero poner en el cuadro más general, que es el que comentaba Flavia [Flavia Terigi], la ministra.

La educación pública hoy, sabiendo incluso el valor fundacional que tiene para nuestro país, desde el comienzo, pero obviamente uno recuerda, le viene el nombre de Sarmiento, la educación pública como un elemento, no solo para que ustedes aprendan geografía, matemáticas, sino la educación pública como una fábrica, como un instrumento de formación de nuestra nacionalidad, para que aquellos que venían de otros países o de otras regiones, acá pasa, sean formados con programas, sean preparados, instruidos dentro de una lógica de la educación, que también es una forma de construir nuestra Patria, nuestra Nación, y que si no hay escuela pública va a quedar librado al que la puede pagar. Y si es como plantea el Gobierno actual, que los pibes y las pibas ni siquiera necesitan ir a la escuela, ni pública ni privada, que pueden formarse en sus casas, acá están las familias también, ¿saben lo que están diciendo?

Que ustedes tendrían que enseñarles en sus casas; dicen: “ahora hay redes sociales, hay internet, entonces la información está. Los pibes pueden estudiar en las casas, sin escuela, y es un problema de las familias”. Lo comparto porque no es tan conocido, pero hay leyes ya, proyectos; están queriendo no solo desfinanciar la escuela estatal, pública, sino también lo privado. Y hablo de lo privado: lo privado en la provincia de Buenos Aires, cuando uno dice, “esta institución es privada”, quiere decir que en un porcentaje enorme, prácticamente el 95 por ciento, se llama privado, pero es con plata pública, es con subsidio, lo paga el Estado, después la administración o la gestión es privada, el edificio privado, pero los sueldos 100 por ciento, 80 por ciento, el grueso de los gastos corren por cuenta del Estado. Así que es una verdad evidente que hoy nos están queriendo discutir, y además camuflar, disimular, como si fuera una mejora para ustedes.

Estamos en una región de la provincia de Buenos Aires donde esta escuela se necesitaba hace 25 años y no vino ningún privado a invertir y a ponerla. Hay una enorme mentira ahí. En educación, en salud, como decía Flavia, la ministra, dicen que el Estado no tiene que meterse en aquellas cosas que pueden hacer los privados y como algún privado hizo en algún lugar una escuela, entonces todas las escuelas las deberían hacer los privados. Y ahora le agregan:, “ni siquiera hace falta escuela porque los chicos pueden estudiar en sus casas”.

Estamos en un momento tremendo, dramático. Quieren cerrar la escuela pública. Ya la están ajustando, ya la están desfinanciando, ya lo están haciendo con la universidad pública. Es de una gravedad enorme. Acá si no hay Estado, seguro no hay escuela. Si no hay Estado, no hay escuela. Y si no hay escuela, no hay Nación, no hay Patria.

Entonces, a aquellos que de ahí, de la Casa Rosada, quieren cerrar la escuela pública, desfinanciarla, mandar a los pibes a las casas, a los que puedan a la privada, quiero decirles que vengan acá, a Ascasubi, y vean cómo una comunidad luchó por tener su escuela, cómo lo logró, lo conquistó y cómo le cambió la vida. De eso los quieren privar, del derecho a la educación que tenemos todos los argentinos y argentinas por haber nacido o haber venido a poblar nuestro suelo. Y eso es constitucional y es muy importante. Y hay una enorme mentira, y lo mismo quiero decir del acueducto. Dos obras históricas.

El acueducto, grosso modo: 4 millones de dólares, 5.000 millones de pesos aproximadamente a los precios que teníamos antes. Así que, una obra costosísima. Estamos en una comunidad, en Ascasubi, de 5.000 habitantes, con las contribuciones no se puede hacer un acueducto, por eso se tardó 25 años. Los vecinos no pueden hacer una kermés, una rifa, una vaquita, juntar plata, 4 o 5 palos verdes, y hacer el acueducto. ¿Pueden o no pueden? ¿Se puede? No. Entonces cuando les digan que el Estado no tiene que hacer obra pública tengan en cuenta que les están sacando lo que ustedes necesitan, la plata de su bolsillo, para dársela a otro muy lejos de acá.

Nosotros necesitamos que los recursos estén en los pueblos del interior de la provincia de Buenos Aires, del interior de la Argentina, que estén donde se necesitan. ¿Cómo vamos a tener pueblos sin escuelas y sin agua potable? ¿Cómo vamos a tener pueblos sin cloacas? ¿Cómo vamos a tener localidades sin hospital? Es importantísimo que pensemos que está en juego el futuro de los pibes y las pibas que vienen, de las generaciones de después. La lucha es de ustedes, pero esta escuela la van a disfrutar otras generaciones, así como el acueducto.

Y son las discusiones que estamos dando hoy. Hoy, también, una escuela especial. Sabemos que la educación especial para personas con discapacidad, para sus familias, es tan importante, y sabemos que hoy están desfinanciando todos los recursos que tenían que ver con la discapacidad. Así que esta escuela tiene una historia: 25 años de lucha. Una escuela que se comenzó a construir con el Gobierno nacional anterior, que luego vino el Gobierno actual y paró 83 escuelas en toda la provincia de Buenos Aires. 1.000 obras públicas. Y para mí, porque no quiero cargar las tintas sobre esto, simplemente decir gracias, Carlos, gracias a toda la comunidad educativa. Este esfuerzo había que hacerlo. Se borró Nación, se llevaron la plata para la timba financiera —o vaya a saber para qué— y acá, la Provincia de Buenos Aires, toda la Provincia, decidió que esta escuela se inaugurara.

Así que para entender la importancia que tiene la escuela pública en la Argentina —y esto es genuino, es previo, porque se viene discutiendo acá desde antes, no tiene que ver con lo que pasó estos últimos días, ni siquiera con la bandera que mostró la selección nacional. Tiene que ver con algo que también es producto de la enseñanza y de la educación pública—, cuando tuvieron que decidir, en la comunidad, qué nombre le ponían a esta escuela con su edificio nuevo, discutieron y resolvieron ponerle el mejor nombre que podía tener y que es un homenaje a lo que sentimos genuinamente, no a un discurso, no a un libreto, no a una encuesta, sino a lo que siente nuestro pueblo genuinamente, que es la necesidad de homenajear a los que tienen como nombre esta escuela, que son los héroes de Malvinas.

Así que, han dado clase y han dado un ejemplo con esto. Felicitaciones. Ahora, ¿a hacer qué? Porque hoy vamos a hacer varias cosas, y contaba el intendente todo lo que hemos avanzado en materia de infraestructura escolar. Esta escuela, además, no es el primer edificio que hacemos en Villarino, y menos todavía en toda la provincia de Buenos Aires. Hay una casualidad de esas que a veces pasan, que es que este es el edificio escolar, nosotros vamos contando cuántas escuelas nuevas inauguramos, primero contamos las escuelas que estaban rotas, destruidas, tuvimos que cerrar un tiempo, rehacer prácticamente, reconstruir e inaugurar de nuevo, esas son más de 500.

Después, las aulas que agregamos en las escuelas, porque a veces no es hacer una escuela entera, sino agregar dos aulas, dos salones, y ya tenemos más de 1.300 nuevas aulas, que si uno las reúne como si fueran escuelas, de a 6 aulas, una escuela típica, serían 200 escuelas más. Así que íbamos 500 reinauguradas, 200 equivalentes en aulas inauguradas también, y esta escuela que estamos inaugurando hoy lleva un número muy significativo para los héroes de Malvinas también, de casualidad, es el edificio escolar número 323 que inauguramos en provincia de Buenos Aires. 323 es casualmente el número de quienes fallecieron con el hundimiento del crucero General Belgrano. Así que esta escuela lleva el nombre y, justo, es el edificio que también, por su número, homenajea a los héroes de Malvinas.

Muchas gracias.