Muchas gracias a todos, a todas. La verdad, Jorge [Jorge Ferraresi, intendente local], creo que fue de las primeras actividades que hice de lo que sería la campaña electoral, antes de llegar a gobernador. Ya hace más de seis años que estamos en esta posición, pero antes estuvimos recorriendo la provincia de Buenos Aires. Vine a Avellaneda, con Jorge tenía un vínculo hace bastante tiempo, pero no había podido recorrer y me trajo a una escuela. Me llena de orgullo, y debería llenarle de orgullo a todo el pueblo de Avellaneda, lo que hizo Jorge con su sistema educativo.
Nos enteramos —me entero yo— de que hoy se termina una larga marcha que tiene que ver con darle a todo el nivel inicial los edificios que le corresponden. Una parte son jardines, escuelas provinciales y otras, municipales; y faltaba esta. Es una verdadera muestra, un derroche de ingenio, por un lado, porque el terreno parece enorme cuando se recorre, pero es pequeño. Está resuelto que tenga todos los lugares que necesitan los chicos, las chicas. Me encanta este espacio tan grande, que va a permitir llevar adelante actividades, pero además cada uno de los salones, de las aulas, y además de eso una aula común, la biblioteca, los baños. Uno sabe por el hogar donde vive, las casas que conoce, los espacios, cuando va a cualquier lugar público o privado y mira un poco cómo es la infraestructura, se da cuenta de que la infraestructura condiciona mucho lo que pasa adentro.
El otro día estábamos inaugurando un edificio y le preguntaba a los chicos qué les gustaba de la escuela nueva —un secundario precioso— y decían las paredes. ¿Por qué las paredes? Bueno, porque estaban en un lugar que tenía humedad, en el que las paredes estaban descascaradas; y no es lo mismo llevar adelante en esas condiciones una actividad familiar, de esparcimiento, de recreo, menos todavía pasarse las horas que pasan dentro del sistema educativo los chicos y las chicas.
Aprovecho para agradecerles y para felicitarlos al equipo docente, a los auxiliares, a los directivos, a la cooperadora, muy importante en Avellaneda la cooperadora. Uno hace la cuenta, después con la vida laboral, pero con la vida que uno lleva dentro de la escuela o los que van a la universidad, y pasa probablemente más horas adentro de edificios que no le pertenecen de lo que se pasa en su casa o en un espacio público. Es mucho lo que transcurre acá adentro y —repito— el lugar, la materialidad, la forma, las comodidades, y por supuesto la disposición y el aire, la luz, condicionan muchísimo lo que luego pasa adentro.
Las maestras, el sistema educativo, pueden hacer un esfuerzo enorme por brindar la mejor educación, pero si el lugar es inadecuado, la verdad es que condiciona todo y un poco lo arruina o lo deteriora. Así que quiero llamar la atención sobre esto porque pusimos mucho énfasis y quiero decir, copiándonos un poco de lo que hizo Avellaneda, porque lo de Avellaneda, su cuidado, su planificación sobre la infraestructura escolar es algo que Jorge, queriendo o sin querer, exportó a toda la provincia de Buenos Aires. Lo hizo también con Ariel Lambezat [subsecretario de Infraestructura Escolar], que es parte de esto, del sistema educativo provincial, toda nuestra parte de infraestructura; el trabajo que estamos haciendo tiene que ver con algo que Flavia [Flavia Terigi, directora general de Cultura y Educación] siempre nos recuerda; sudiscurso es para repasar palabra por palabra porque tiene que ver con varios aspectos de lo que nosotros pensamos de la educación y de la educación pública y varias de las discusiones que están dando vueltas por el aire.
Empiezo con la cuestión de la infraestructura escolar. Cuando llegamos nosotros, con algunas pocas excepciones, una y muy notable es Avellaneda, veníamos de una etapa, la etapa anterior, donde hubo un descuido, un abandono absoluto de la infraestructura escolar. Un abandono que tuvo que ver también con explosiones, con accidentes, más que accidentes, con catástrofes. Con tragedias, que tenían que ver con que no se estaban haciendo los mantenimientos básicos, no digo arreglar en serio una escuela, sino los mantenimientos básicos: lo que tiene que ver con la instalación de gas, la instalación eléctrica, la mampostería, se caían los techos, había peligro de tránsito adentro de los edificios, y esto no era en un edificio como ocurrió, lamentablemente, y fue muy conocido, sino que era en todo el sistema educativo.
Las escuelas estaban hechas bolsa y con mucho peligro para los que trabajaban y los que estudiaban en ellas. Entonces hubo que encarar, como primera medida, y fue creo que el primer anuncio de nuestro Gobierno, un programa que se llamó “Escuelas a la Obra”, que tenía que ver con arreglar todos los edificios de las escuelas de la Provincia de Buenos Aires. Son 12.000 edificios en todo el sistema educativo. Ahora deben ser un poco más, con lo que hicimos, pero históricamente son 12.000 edificios, y fíjense, lo que algunos tampoco recuerdan muchas veces: tenemos 22.000 escuelas, instituciones escolares, funcionando en 12.000 edificios. Es decir, hay mucho de compartir primaria, secundaria, jardín, o todo junto. Y ni hablar también lo que tiene que ver con formación docente; todo apilado, todo junto. Esto, obviamente, vuelvo a lo de las reparaciones, a lo del cuidado de los edificios, al mantenimiento: no se hacía nada de mantenimiento.
También, basado en algo que venimos discutiendo y charlando mucho con Jorge, que pasa en la Provincia de Buenos Aires, en muchos aspectos, en el sistema educativo, pero también en el sistema de salud, en el sistema de seguridad, que no se sabe de quién es la responsabilidad. ¿Quién se ocupa del mantenimiento de los edificios escolares? ¿Quién debería ocuparse? ¿Quién después se ocupa? ¿Quién pone los recursos? Es una discusión que alguno la podría llamar de autonomía, de federalismo, de niveles de Gobierno, de atribuciones, pero voy a ser muy directo con esto para que se entienda: si se rompe algo en la escuela, ¿lo tiene que arreglar el municipio, las cooperadoras, la Provincia, lo tienen que arreglar también el Consejo Escolar? ¿Quién tiene que arreglarlo? La mano invisible del mercado que no es que no se ve, es que al final no existía. ¿Quién lo tiene que arreglar? La mano invisible no, descartada. Lo tiene que arreglar alguien.
Y el problema es que no está muy bien establecido quién, de quién es la responsabilidad. Entonces, a veces lo hace alguien, como en el caso de Avellaneda, donde el que asumió todo este trabajo fue el Municipio, junto con las cooperadoras, con el Consejo Escolar, aún cuando en el Gobierno anterior no había un mango que viniera para las escuelas. Entonces, ahí tuvimos una solución pero no es claro. Y eso pasa en muchos aspectos de la política y de las políticas del Gobierno provincial y de la provincia de Buenos Aires. Pasa con seguridad también, quién pone la nafta de los patrulleros, quién pone los patrulleros, quién pone las comisarías. Pasa con salud: quién pone los remedios, quién pone... Hay toda una gran discusión.
Voy al punto: cuando nosotros llegamos estaban las escuelas rotas. Largamos el programa “Escuelas a la Obra” para arreglar todas las escuelas, para contarles las dificultades que había. Toda la infraestructura escolar —lo sabíamos porque habíamos recorrido— estaba en un nivel de deterioro muy grande. Pero la Provincia de Buenos Aires no sabía cómo era el estado de los edificios; nadie sabía cómo estaban los edificios. Si los queríamos arreglar, porque yo di la indicación, largué el programa, no teníamos un inventario, no teníamos un censo de cómo estaba el estado edilicio de las escuelas. Nadie sabía. Eso es típico de los gobiernos de derecha. Como no van a hacer nada, esconden lo que pasa, ni lo registran. Así que de las primeras cosas que lanzamos fue un censo del estado de los edificios de las escuelas. Hoy puedo decir, con tranquilidad, que terminamos ya cerca de 9.000 obras en todas las escuelas junto con los municipios, con las cooperadoras, con los consejos escolares.
Terminamos las obras, pero después faltaba ampliar el sistema educativo y eso es lo que estamos haciendo hoy. Edificios nuevos para escuelas que muchas veces ya existían; también hemos hecho escuelas nuevas en edificios nuevos. Veníamos de una época también —no es para cargar las tintas—, pero por primera vez en la historia, en el gobierno que me precedió terminaron con menos escuelas que las que había al principio: cerraban escuelas porque no eran rentables, decían. Todavía no estaba de moda la motosierra y la Escuela Austríaca, pero ya cerraban escuelas en el gobierno anterior, y encontramos que cerraron las escuelas de islas, escuelas de baja matrícula, escuelas rurales, porque decían: “pocos chicos, cerremos la escuela”. Imagínense el desastre que estaban generando.
Esto que decía Flavia recién, que tenés que tener la escuela porque si no muchas familias se quedarían con los pibes sin ir a la escuela. Imagínense en parajes rurales, lejanos. Se iban las familias, se cerraba todo, como pasó con el ferrocarril y los pueblos: cerraba el ferrocarril y después cerraba el pueblo, y así sucesivamente.
Pero después nos pusimos a construir escuelas nuevas. Yo estoy orgulloso porque, decía, los niveles de gobierno ¿de qué se ocupan? De algo se tiene que ocupar el Gobierno nacional, de algo el Gobierno provincial, de algo el Gobierno municipal. Hoy tenemos un Gobierno nacional que no se ocupa de nada, de absolutamente nada. Lo digo con la gravedad que tiene, alerto sobre esto, porque entre las cosas que paró fueron 80 obras en escuelas que estaba haciendo el Gobierno nacional. Entre lo que paró están los libros que llevaban a las escuelas. Entre lo que paró está una parte del sueldo de los docentes que lo pagaba el Gobierno nacional, con el Fondo de Incentivo Docente. Cortó todo. Lo tengo que decir porque, la verdad, que terminamos hoy este edificio, inauguramos este edificio que es el número 315 desde que comenzamos la gestión. 315 edificios completamente nuevos, más de 500 reinaugurados, más de 1.400 aulas nuevas. Es un esfuerzo muy grande.
Y, desde que cambió el Gobierno, desde que está el actual presidente, en soledad. En soledad. Municipio, Gobierno provincial, las familias, las cooperadoras, todo ese esfuerzo en soledad. Y llamo la atención: no existe la mano invisible y tampoco existe que haya un Gobierno nacional que no se ocupe de nada. Y no se ocupa de nada porque ha escrito ahora, presentando una ley, diciendo que no tiene que haber educación pública, que no hace falta la educación pública porque se va a dividir entre los que paguen, que entonces son libres de pagar, y los que no concurran a la escuela, pero entonces se pueden ocupar de darle educación a los chicos en la casa. Es todo una gran estafa. Yo llamo la atención sobre esto y vengo a reivindicar hoy, y vengo a agradecerle a los que hacen todos los días, la escuela pública, gratuita, universal, que seguimos teniendo con estas dificultades en la Provincia de Buenos Aires.
Lo último que digo: a cuidarla y a defenderla. A defenderla. La tenemos que defender entre todos. Desde los 3 años, ahora universales, hasta terminar la universidad, pueden ser 20 años o más de educación pública, gratuita para todos y todas más allá de dónde nacieron, de la condición económica de los padres, la verdad es que es importantísimo. Hace a la igualdad, y sin igualdad de oportunidades, la libertad es un verso. Así que a seguir peleando por esto.
Muchas gracias.