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FLORENCIO VARELA

Palabras del Gobernador Kicillof durante una charla sobre salud mental con estudiantes de nivel secundario

Jueves 21 de Mayo 2026

Primero empiezo por la parte más general: agradecerle a Andrés Watson, intendente de Varela; esta es mi visita número 38 a Florencio Varela como gobernador. Y en esas 38 visitas nos dedicamos a inaugurar escuelas, a ampliar el sistema educativo, de todo hicimos, pero me decía Andrés que ya vamos también 38 obras vinculadas con la educación. Estamos haciendo muchísimo, falta un montón, pero quiero agradecerle a Andrés, porque se ocupa de la educación pública acá en Varela. 

Este encuentro nos tiene contentos y conmovidos, por lo menos a nosotros que nos toca hacer política y tomar decisiones cotidianas para mucha gente, entre ellos los jóvenes, los adolescentes, los pibes y las pibas. Poder tomarnos el rato para escucharlos una vez más, pero ahora con un tema tan delicado, tan complejo como es el de la salud mental, para escuchar una devolución, una respuesta, pensamientos, reflexiones, ideas de ustedes, a mí me parece no solo importantísimo sino —si me permiten decirlo así— un cambio, que tiene mucho que ver con, no sé si cómo lo estamos haciendo exactamente, pero sí seguro con cómo queremos hacer el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires: un gobierno para ustedes, para los pibes, para la sociedad, pero con ustedes, escuchándolos y tomando sus ideas.

Así que es muy, muy importante para nosotros juntarnos hoy. Obviamente es un ratito, yo veía a las chicas y chicos representando a sus compañeros con algo de vergüenza, con algo tal vez de emoción también, porque es mucha gente, le están hablando a mucha gente, además nos están grabando, son muchos más que los que están acá. Es un orgullo, porque yo también milité como estudiante secundario en mi centro de estudiantes, mejoraron un montón, un orgullo enorme verlos así: con esa polenta, con esa decisión, con esa valentía. También con esa valentía.

Empiezo repitiendo un poco la historia de esto, que tiene un pasado bastante sombrío, bastante pobre, de lo que fue la salud mental para el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Cuando llegamos nosotros —Nico [Nicolás Kreplak, ministro de Salud], ahora Flavia [Flavia Terigi, directora general de Cultura y Educación], la ministra, el ministro, Julieta [Julieta Calmels, subsecretaria de Salud Mental, Consumos Problemáticos y Violencias en el Ámbito de la Salud]—, la salud mental prácticamente no era una preocupación del Gobierno de la Provincia, no había políticas, había un poquito por acá y por allá, pero no había una política de salud mental y no había un protagonismo en la salud mental, era un tema lateral, olvidado. Podemos preguntarnos por qué, cuáles fueron los motivos y las causas; no importa, pero la verdad es que no había casi nada de salud mental desde el Gobierno de la provincia de Buenos Aires.

Y voy a comentar algo que tiene que ver también con lo personal: en mi familia mi viejo era psicólogo, mi vieja es psicóloga, mi hermana es psicóloga; o sea que estoy rodeado de gente que trabaja con los temas de salud mental pero con un enfoque que, para mí, es el que venimos a modificar, nosotros y por iniciativa de ustedes, de los pibes y las pibas. El enfoque era precisamente la salud mental como un tema individual y como un tema que se trataba en un psicólogo, psicóloga, en un consultorio individual mayormente y de manera privada. Individual y privado. Y me parece que ahí, claro, el que se sentía mal —con las palabras de ustedes— el que estaba sufriendo, el que tenía un padecimiento, un dolor, un malestar, el que la estaba pasando mal, y lo podía reconocer y podía acceder y llegar a decírselo y comunicárselo a algún adulto, de la familia, generalmente, pero a veces fuera de ella, tenía una opción que era —hay otras cosas, pero en general— ir al psicólogo, ir a algún profesional, por privado.

¿Qué problema había con eso? Uno de los problemas grandes era que no todos se lo podían pagar. Esto pasa con la salud mental, pero pasa con todo en la vida: están los que se lo pueden pagar, y los que no se lo pueden pagar. Es decir, dos personas que sufren igual, un sufrimiento equivalente, parecido, y uno, que podía acceder o podía comunicarlo y que recibió una respuesta, y después el que podía tener algún tipo de tratamiento, acompañamiento, pero por privado. Y por privado el problema es que había una discriminación entre el que podía pagar y el que no podía pagar. Y la Provincia, ante esta situación, no hacía nada, realmente no hacía nada.

Nosotros encontramos en la provincia de Buenos Aires que la salud mental era un tema totalmente lateral, como que no era un problema del Estado. El Estado no se metía, el Gobierno no se metía, los municipios no se metían, la Provincia no se metía con los temas de salud mental. Y digo a nivel general, más allá de los adolescentes, no había prácticamente en ningún hospital público, en ningún hospital de la Provincia, menos todavía en los centros de salud, no había mecanismos, no había presencia de salud mental. Podías ir al hospital porque te habías quebrado un brazo, porque te dolía la panza, por cosas más graves, pero si era por salud mental, al hospital no. Eso es lo que empezó a generar este problema de la desatención desde el Estado de la salud mental. 

Ustedes saben que esto, como todo, tiene historia, una historia larga. Pero voy a contar,y para ponerle antecedentes a esto, siguiendo la línea de lo que pasó en la Provincia. Ni bien asumimos —y esto no tiene que ver ni con las escuelas ni con los adolescentes—, dijimos “esto no puede ser, esto es muy malo”. Claro, como todo el sistema de salud estaba destruido, porque antes de la motosierra de Milei hubo tijeras del gobierno de Macri que también recortó los presupuestos en la salud pública, y no había ni remedios en los hospitales. Entonces era muy difícil pensar en que hubiera algo más que antes no había. 

Pero, con el tiempo, en estos seis años fuimos haciendo inversiones, modificando las cosas, cambiando desde el Ministerio de Salud los enfoques, porque a veces parece que el hospital es para eso, para una dolencia física, pero que todo lo que tiene que ver con lo simbólico, con la vida cotidiana, desde el punto de vista de los sentimientos, no entra en un hospital. Había que romper eso, fue una transformación muy grande. 

Hoy puedo decir que en todos los hospitales de la Provincia de Buenos Aires hay servicios y atención de salud mental. Eso costó un montón, pero a nosotros nos llena de orgullo,y ni hablar de los centros para la salud mental específicos y varias cosas más. Simplemente quería compartir que estaba el problema de la salud mental como un tema de política de Estado desde el principio, pero con la pandemia surgió también una novedad y una urgencia. Y me acuerdo de esa reunión que tuvimos después de la pandemia, recién empezaban las escuelas a volver a funcionar con presencialidad, fue en los primeros tiempos donde se volvió a las escuelas después de la cuarentena.

Entonces fuimos a alguna escuela, nos juntamos con los pibes, las pibas, con los centros de estudiantes y les preguntamos “¿qué es lo que necesitan, qué es lo urgente, qué es lo que tenemos que hacer?”. Fuimos a preguntar qué es lo que tenemos que hacer, qué necesitan, y lo que nos dijeron fue “queremos que haya salud mental en las escuelas”. Lo que estamos celebrando hoy, con ustedes, es que ya medio millón de pibes y pibas de la provincia de Buenos Aires tuvieron con el programa “La Salud Mental es entre Todos y Todas” nuestra experiencia de llevar la salud mental en las escuelas. 

Y yo le agradezco al Ministerio, le agradezco a Nico, a Julieta, pero le agradezco también muchísimo a Flavia, la ministra de Educación, porque esto de que en las escuelas pasen cosas que no solo tengan que ver con el sistema educativo, con lo que siempre funcionó en las escuelas, cambiar adentro de las escuelas es difícil, es un montón. Así que esto de poder coordinar políticas entre el Ministerio de Salud, entre la salud mental y la escuela, es una novedad. La novedad surgió por un pedido de los jóvenes, de los pibes y las pibas que pedían esto.

Y mi experiencia personal: me llamó mucho la atención porque estábamos en ese momento, creo que fue en el municipio de Avellaneda, estaba el intendente Ferraresi, el ministro de Salud, el ministro de Educación —entonces era Sileoni—, estaban las autoridades de la Provincia y les dijimos “bueno, cuenten”, y empezaron a hablar, agarraron el micrófono, estaban con sus compañeros, no era una reunión enorme como esta, yo creo que hablar adelante de tanta gente es difícil, pero hablar del sufrimiento, del dolor, de la angustia, del miedo. Empezamos a pasar el micrófono con pibitos, pibitas y empezaban a hablar y decían “yo siento que me discriminan” o “me siento solo o sola”.

Empezó a pasar esto. Ustedes no saben, les cuento yo que soy de otra generación, en la generación a la que yo pertenezco hablar de cuestiones personales, de cuestiones tan íntimas, de cuestiones dolorosas, que no dé vergüenza…  Dijeron algunas frases, me anoté algunas, : “pedir ayuda es un acto de valentía —lo decía Zoe— es un acto de valentía, no tiene que dar vergüenza”. Esa valentía que ustedes le pone en el título, ya la tienen, y me parece, tal vez exagero, yo tengo también hijos, adolescentes, pero tal vez exagero, pero creo que es así, creo que no miento si digo que ustedes son la primera generación que tiene la valentía de hablar abiertamente y de pedir ayuda por temas de salud mental; eso me parece valiosísimo.

Son temas de lo más complicado. Y ahí creamos este programa, este programa no existió antes, no existió nunca, en realidad no existía prácticamente un abordaje, un trabajo de la salud mental desde el Gobierno provincial y los gobiernos municipales nunca antes, pero ahora además tomar este tema de los adolescentes, de los jóvenes, de los pibes y las pibas, tomar esta demanda. Así que se formó este programa “La Salud Mental es entre Todos y Todas” —lo decía Nico, el ministro, lo decía Julieta, lo decía Flavia—, lo estamos diseñando, no lo sacamos ni de un manual, no estaba escrito, no viene de la experiencia de otros países, porque esto se trata muy poco también en otros lugares, así que es algo que estamos fundando, que estamos inventando en la Provincia de Buenos Aires.

¿Quiénes lo están inventando? Nació porque fue un pedido de los pibes y pibas, como una necesidad de los pibes y pibas. Lo tomamos nosotros desde el Gobierno. ¿Qué tiene de valioso esta reunión y las que se están haciendo en todos lados y en toda la provincia? Que el programa no es llave en mano, no tiene un moñito, no es un paquete, hay que ir haciéndolo crecer y hay que mejorarlo. Estamos acá para mejorar lo que estamos haciendo, para felicitarlos a ustedes porque piensan, porque reflexionan, porque traen ideas, pero, sobre todo, para tomar la responsabilidad y el compromiso de seguir trabajando este tema con las ideas de ustedes, con lo que necesitan, lo que dicen, lo que piensan, con lo que contaban, con lo que funciona bien, lo que funciona mal y con todo lo que falta.

Así que estamos instalando una política de Estado que no estaba. En ese sentido, mucho de lo que dijeron también es novedad y mucho del enfoque de cómo lo ven ustedes, de cómo ven este tema de hablar de cuestiones dolorosas e íntimas, algo que uno a veces no se anima a hablar ni con uno mismo del todo y poder ponerlo en palabras y que se escuche en otros. Lo decían ustedes: “a veces parece que el tema es individual, solo mío, es tan mío que no lo puedo decir”. ¿Por qué antes no se hablaba de esto? No solo porque daba vergüenza, sino porque había que romper con el miedo de que te señalen. En algún momento se decía: “si va al psicólogo es porque está muy mal”.

Entonces, había como un tabú, pero había también un señalamiento, esto es lo que se rompió, que ustedes lo pueden decir y que lo digan en lugar de ser una carga, un sufrimiento, y sé, porque lo decían también, que no todos se animan, no todos pueden y comentaba, creo que Nayara: “tal vez uno no dice, pero escucha al lado que está pasando por más o menos lo mismo o cuál es su problema y entonces aprende, se anima o se alivia”. Son todas cosas que no son individuales, incluso que no ocurren en el consultorio de un psicoanalista, o de un analista, o de un psicólogo con una persona, ocurren en estos ámbitos colectivos, ocurren en grupos. Y más todavía porque son los grupos con los que también convivimos los siete días de la semana. 

Pero es importante, porque sí, porque uno tiene su familia, su barrio, las instituciones y después tiene los amigos y los compañeros, con eso estamos todo el día. Así que, poder sacar, para el que quiera sin obligación, estas cuestiones y que tenga una respuesta, me parece una novedad impresionante: el sistema educativo de la Provincia de Buenos Aires, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, en esta materia seguro viene a escuchar y viene a aprender de ustedes, no viene a enseñarles algo, viene a aprender de ustedes y a ponerlo en práctica.

 Esa creo que es la novedad de todo esto. Nos importa, nos preocupa, pero hay que elaborarlo, hay que construirlo, estamos construyendo. 

Nosotros somos de los que creemos que esta idea de la libertad… Me lo anoté, creo que lo dijo Milagros, “que seamos más libres con estos temas”. Ser más libres parece que no es una cosa solo de una persona, mía:“soy libre, soy libre”, lo grito y hago lo que quiero. La libertad también se construye colectivamente, porque para tener libertad tenés que poder hacer y tenés que pasar, que no haya otro que te lo impida. O sea que para ser libre no alcanza con gritar “libertad, libertad, libertad”, o “libertad carajo”, no alcanza con eso, hay que construir condiciones de igualdad o de justicia social para después poder acceder a la libertad. Si la libertad es “si me siento mal, soy libre de ir al psicólogo, al psiquiatra, al médico, a donde sea”, pero si solo lo puede hacer el que tiene el poder adquisitivo, el que tiene la guita, el que tiene el dinero, es una libertad bastante trucha, ¿no? Porque es una libertad para unos sí y para otros no.

Nosotros lo que queremos hacer con esto es que esa libertad se convierta en una realidad, y para que sea una realidad estamos convencidos de que tenemos que organizarnos, de que tenemos que hacer las cosas entre todos y de que tiene que haber un Estado que tenga determinadas políticas que les permita a todos y a todas, acceder, por ejemplo, a la salud mental, más allá de la guita que tengan. Eso para nosotros es muy importante. Sabemos que queda lejos, que es difícil, pero es muy importante porque es colectivo, pero es un derecho y si es un derecho nos tenemos que ocupar entre todos, más allá de lo que puede hacer cada uno. 

Ustedes hablaban que después generamos un taller, generamos una actividad y eso permite que al estar juntos surjan cosas que aislados no van a surgir nunca. Esto del individualismo, del “sálvese quien pueda”, esto del “yo me arreglo solo y además estoy solo”, “nadie me va a ayudar y si al otro le va mal, bueno, que se joda”, o tal vez si al otro le va mal, hasta puede haber otro pensamiento: “si a otro le va mal deja el lugar y a mí me puede ir mejor”. Todo ese egoísmo, todo ese individualismo, la verdad es que lo dijeron ustedes en cada una de las intervenciones, que no es lo que piensan los pibes y las pibas.

Y ahí también hay algo importantísimo, porque me parece que hay a quienes les gusta —a adultos, pero en general adultos con determinado pensamiento— echarle la culpa de todo a los jóvenes, a los pibes y a las pibas, que la juventud está en cualquiera o no le importa o no se ocupa o no le interesa la política o no le interesa la salud o la educación o no la defiende.

En este tiempo que hay un discurso individualista tan fuerte, ese discurso del ajuste, de la crueldad, de la violencia, ustedes dicen: “tenemos que aprender a tratarnos mejor entre nosotros, escuchar al que está sufriendo”. Eso no tiene nada que ver con agredir, insultar por las redes, eso que se sufre es horrible cuando viene como un ejemplo de quienes tendrían que tener otra mirada, de las más altas autoridades. Si anda agrediendo, insultando al que piensa distinto, al que sufre o al que es distinto, la verdad es que estamos muy mal. 

Por eso, nosotros creemos que es la escuela un territorio, un lugar para construir estas cosas. Una de las cuestiones que anunciaba recién Nico, muy importante, porque llegar con esto a todas las escuelas de la Provincia es una tarea enorme. Nosotros en todo el sistema escolar, primario, secundario, inicial, tenemos más de 5 millones de alumnos, es un montón.

Entonces, ahora lo que ha permitido —y lo que vamos a trabajar con las escuelas y con el sistema educativo— es que los equipos de orientación escolar —que cuando llegamos no había en ningún lado prácticamente, y ahora hay en la mayoría de las escuelas—, junto con la parte de salud mental, puedan trabajar, porque esto que hoy estamos viendo y que ustedes dicen que sirve, que hay que hacer tal cosa, agregarle tal otra, pero necesitamos que lo tengan todos los pibes y pibas de la provincia. Para eso estamos trabajando, ampliando este programa, y lo que quiero decir —que también a mí me da mucha alegría— es que los pibes y las pibas no solo se alegran con tenerlo ellos, con tenerlo cada uno, sino con que lo tengan todos los demás. Eso ya es un triunfo, eso ya es un triunfo. No “yo solo, lo tengo yo, puedo yo”, sino que lo tengan todos, que sea en toda la provincia ya es un triunfo, ya es un éxito.

Y lo último, para cerrar, agradecerles por las palabras, agradecerles por el trabajo que están haciendo, decirles que lo vamos a tomar en cuenta, pero que esto no puede ser una vez cada tanto; entonces, el anuncio es que vamos a crear en el ámbito de nuestro Gobierno un Consejo Joven donde haya participación de los centros de estudiantes de la provincia de Buenos Aires para el tema de la salud mental. Un Consejo Permanente donde puedan estar representados, donde puedan tener participación los centros de la Provincia, por supuesto los ministerios, por supuesto también el Envión, las universidades; todo esto lo vamos a poner en marcha. Ese Consejo va a evaluar lo que estamos haciendo, pero también va a ser un espacio participativo donde puedan llevar propuestas, donde haya una agenda que tenga que ver con lo que tenemos que seguir haciendo. 

Para terminar. Todo esto —con lo bueno, con lo malo, con lo que tiene, con lo que se hizo y con lo que le falta— ocurre en toda la provincia de Buenos Aires, porque hay algo que tenemos que defender, yo los invito a ustedes —nosotros lo hacemos desde siempre— a cuidar y a defender algo que es un derecho, que es la educación y en particular la escuela pública. Yo digo que ahora que está bajo ataque, que la quieren achicar, recortar, que están atacando las universidades, que le sacan los recursos a las universidades, seguramente muchos de los que están acá quieren, piensan, anhelan, sueñan con estudiar después de terminar el secundario, poder tener una carrera universitaria. Algunos sí, otros no, pero necesitamos que todos los que quieran hacerlo, lo puedan hacer, para eso tiene que haber educación pública y universidad pública, gratuita, de calidad. Hay que defenderla, hay que explicar, hay que convencer, hay que decir que no es un tema de otro, que es un tema de todos. 

Así que los convocamos y los vamos a acompañar en la defensa de la educación pública y de la universidad pública. ¡Viva la escuela pública, viva!