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LA PLATA

Palabras del Gobernador Kicillof en la presentación del proyecto de puesta en valor de la Plaza San Martín

Martes 14 de Mayo 2024

¡Cuánta gente amiga! La verdad, Julio [Julio Alak, intendente de La Plata], se me cruzaban varias cosas por la cabeza para llevar esta intervención a un plano un poco más personal, si me permiten. Recuerdo cuando yo estaba haciendo campaña, recorriendo hasta el último rincón de esta Provincia, varias veces no una, interiorizándome de las particularidades, de la enorme heterogeneidad que tiene la provincia de Buenos Aires. De la enorme potencialidad que tiene la provincia de Buenos Aires. Me empezaron a preocupar temas que no estaban anteriormente en mi agenda. Por más que es sabido lo importante que resulta para nuestro país la Provincia de Buenos Aires como motor productivo, en lo industrial, en lo agropecuario, pero no sólo eso, en los servicios, en lo tecnológico, en lo universitario.

El lugar de la provincia de Buenos Aires pareciera que es obvio, y sin embargo, conociendo palmo a palmo la Provincia. En aquel momento daba las primeras vueltas. Creo que ya llevo seis o siete vueltas a cada uno de los municipios. Estoy hablando de pequeños municipios, porque a las grandes ciudades, a los municipios del conurbano, uno habitualmente va, quedan cerca. Pero hacía falta, aunque sea simbólicamente, mostrar que la Provincia de Buenos Aires es una sola. Esto parece una trivialidad, una obviedad, casi una verdad de Perogrullo, y sin embargo, vuelven y vuelven con una idea distinta. Creo que ayer o antes de ayer alguien me comentaba que de nuevo algún exponente del neoliberalismo, de la desindustrialización, de la derecha argentina, permitan decirlo así, del antinacionalismo argentino, planteaba de nuevo, por enésima vez, que la provincia de Buenos Aires era demasiado grande y que había que cortarla, trozarla, fetearla, dividirla y fragmentarla.

Ustedes vieron que es como una cantinela recurrente, dividir la provincia de Buenos Aires es una obsesión que tienen. Parece que el tamaño de la Provincia es algo que los perturba, ¿no? Recorriendo la provincia de Buenos Aires uno se da cuenta, como lo marcaba recién el intendente, en una perspectiva histórica, que la provincia de Buenos Aires adolece, de alguna manera, en el último tiempo, permítanme como hipótesis radicarlo sobre todo en la etapa posterior al golpe de Estado del ‘76, de una falta de identidad común. Yo estoy convencido de esto.Dirán de qué está hablando, de qué cuestión metafísica, fantasmagórica, está hablando el Gobernador. Bueno, yo creo que es central y fundamental.

Es simbólico, pero también es material, y requiere obras, requiere decisiones, pero también requiere de narrativa, requiere autoestima, decía Julio recién. La identidad de la provincia de Buenos Aires, que es prácticamente lo mismo que la integración de la provincia de Buenos Aires. Yo me enojo cada vez que quieren dividir a la Provincia, porque sé que no los mueven unos ideales de mayor eficacia o de mejor gobierno, administración o transparencia. El punto es que la Provincia de Buenos Aires tiene una cualidad que molesta y perturba, que es que es una Provincia de corazón y de destino productivo. El corazón productivo de la Argentina somos nosotros, la Provincia de Buenos Aires. El corazón de la industria nacional es la Provincia de Buenos Aires.

Por eso, cada vez que quieren atacar a Argentina como un país industrial se la agarran con la Provincia. Y yo digo que ahí le dejamos la cosa servida. Porque hay dentro de la Provincia, en su enormidad y en su variedad y en su heterogeneidad, algunas bases que permiten separarla. El conurbano del interior de la provincia de Buenos Aires, o la playa de los lagos y la sierra, o por su enormidad, aquellas zonas que son del sur y la zona norte. Es cierto que hay diferencias.

Entonces, parece que la diferencia es una causa necesaria que empuja a la división. Con ese criterio a cualquier país hay que achurarlo en mil pedazos. Yo creo que es exactamente al revés. Que la heterogeneidad, que esta variedad, lo que nos pone enfrente es una posibilidad de complementariedad. Si nosotros tenemos campo, que tenemos en la provincia de Buenos Aires, entonces lo que tenemos que tener es industria en la provincia de Buenos Aires, que elabore y genere valor agregado para ese campo. Porque si no, nos condenan a ser un enclave agroexportador, pero primarizado y precarizado. Y ese plan es el que pretende dividir a la Provincia. Que creo que es al revés, que el poder de la Provincia, la potencia de la Provincia, está precisamente en esa heterogeneidad. Pero que adolece de este problema. No es su tamaño, o su heterogeneidad el problema que tenemos, es la falta de integración y la falta de identidad que tiene la Provincia.

Es decir, ese es el proyecto político, si lo tuviéramos que ver en una perspectiva histórica, integrar y buscar, sondear y construir en esa variedad la identidad de la provincia de Buenos Aires. Eso creo que trasciende un gobierno, trasciende un partido, trasciende un gobernador, creo que tiene que ser un proyecto común.

Y me permito decir esto. Me sorprendí las primeras veces, era en algún pueblo del interior de la provincia de Buenos Aires, si no me equivoco Salto, que en un discurso, de campaña, apasionado, discutiendo con las autoridades de entonces, con Macri, con Vidal, por el abandono de las escuelas, la falta de obra pública, los problemas de empleo —cualquier semejanza con la actualidad la verdad que da pena, más que hablar de coincidencia o no—, ahí planteé, ante un público pequeño, dije: “no, vamos a buscar la identidad de la Provincia, vamos a buscar la integración de la Provincia”. Y mi sorpresa fue, que a veces uno dice cosas y quedan en el aire. Me llamó la atención que cuando uno menciona la necesidad de integrar a la provincia de Buenos Aires, en cualquier rincón de la Provincia surge espontáneamente un aplauso. Lo bonaerense existe. La provincia de Buenos Aires tiene que ponérselo en la cabeza y trabajar para eso.

Y esta pequeña introducción, un poco más general, que creo que involucra muchas cuestiones. La Provincia de Buenos Aires es constitutiva de nuestro país, es constitutiva de nuestra inserción internacional, es constitutiva de nuestra historia.

Así que, como un complemento necesario, prácticamente como un vínculo forzoso, imposible de romper de este proyecto, de este plan, de pelear y construir la integración y la identidad de la Provincia, aparecía la inevitable cuestión de la capital.

Y yo creo que ahí es fácil de ver, porque lo digo desde el primer día: si va a vivir o no el Gobernador en La Plata. No, porque ustedes saben que entre tantos proyectos, le pasaba al propio Rocha desde el comienzo, que después se hizo la casita ahí, la casa de Rocha. El problema era si el Gobernador iba a ser alguien que viviera, experimentara, atravesara y que sufriera también lo que sufren, lo que viven, lo que disfrutan los vecinos y las vecinas, los y las bonaerenses. Y yo me planteé, como parte de ese mismo proyecto, reflotar y reconstruir la identidad de la Provincia. Reconstruirla y actualizarla, la cuestión de la capital. Entonces se decía “¿va a vivir o no el Gobernador en la provincia de Buenos Aires? ¿va a vivir o no el Gobernador en la capital de la Provincia? ¿Va a vivir o no en la residencia, en la casa de los gobernadores?”.

Yo me planteaba desde el punto de vista personal las dificultades que tiene una mudanza, un cambio. Quiero decir algo. El día que asumí como Gobernador dormí en la casa de los gobernadores y desde ahí, mi familia y yo somos vecinos de La Plata. Vivimos en la capital de la Provincia, recorremos sus calles, vamos a sus clubes, formamos parte de la vida de La Plata. Y me parece que alguno podrá decir ”bueno, el marketing”. Y ustedes saben que nunca hemos hecho bandera con esto. De hecho, algunos todavía se preguntan. No somos los del marketing, no es eso. El problema y la cuestión era otra, que me parece que tiene que ver también con lo histórico y con lo simbólico. Que tiene que ser un proyecto también, junto con el de la identidad de la Provincia: devolverle a su capital esa centralidad.

La capital, con esto que contaba Julio, histórico, de que fue producto de grandes batallas. Literalmente, la federalización de la Ciudad de Buenos Aires. La pérdida de la capital de nuestra provincia. Fue producto de batallas, de las más grandes batallas de la historia argentina, ocurrieron en ocasión de la disputa por el puerto, por la aduana y por la Ciudad de Buenos Aires.

Quiero decir que esas batallas, entre unitarios y federales, significaron para la provincia de Buenos Aires perder su capital. Pero significaron también otras dos cosas. Por un lado, para el país, ganar la unidad nacional. La unidad nacional se hizo con un aporte de la Provincia de Buenos Aires. Esa Capital Federal, que ahora la llaman Ciudad Autónoma, pero es la Capital Federal de la Argentina, y es de todos los argentinos. No es ni de un partido político, ni de una fracción, ni de los vecinos de ahí. Es de todos los argentinos. Ahí está nuestro Congreso Nacional, están nuestras autoridades.

Y digo esto con pasión, porque ahora parece que de nuevo hay que discutir entre unitarios y federales. Entre las grandes sorpresas de esta etapa, se reeditó esta cuestión. Pero decía, dos significados tiene cuando se federalizó la Ciudad. Por un lado, la unidad nacional. La unidad nacional se sella con la federalización de la entonces capital de la Provincia de Buenos Aires. Pero lo otro que ganamos es que ahora nuestra provincia tiene esta, La Plata, una capital propia cuya centralidad depende de todos nosotros.

Yo quiero que todos los pibes y las pibas de la provincia cuando digan la capital hablen de La Plata, que es la capital de nuestra provincia. Quiero que la vengan a visitar, que la conozcan, para eso, Julio, necesitamos devolverle no sólo su prestigio, no sólo lo simbólico, sino devolverle lo que creo que tiene sobradas raíces, sobradas posibilidades para hacerse. Creo que hace falta un intendente que esté enamorado de esta ciudad, que sea como es Julio, parte de esta ciudad y parte del futuro de esta ciudad. La pasión que tiene Julio cuando te habla de la ciudad La Plata, de cada rincón, de cada cuestión. Bueno, la pasión que tiene, el conocimiento que tiene, lo siente. No se puede transformar lo que no se siente, lo que no se conoce y lo que no se ama. Eso es fundamental, porque creo que es un trabajo que va a ser doblemente complicado, porque veníamos a un ritmo muy fuerte de obra pública.

Hoy estuvimos en la Escuela 22, ¿se acuerdan? Se había quemado y hace mucho estaba esperando su reconstrucción. Dice “puesta en valor”, pero fue una reconstrucción. Se reconstruyó, se inauguró, hoy están los pibes y pibas en la escuela pública. Y quiero decirle una mala noticia a los libertarios: los pibes y pibas de la provincia de Buenos Aires, las familias de la provincia de Buenos Aires tienen dificultades, no les gustan algunas cosas, pero aman la escuela pública. Saben que depende su futuro de la escuela pública, saben que depende su futuro de la universidad pública, autónoma y gratuita. No es joda y no la vamos a rifar en proyectos trasnochados. No la vamos a entregar porque hoy en la escuela hablaba con los pibes y ellos saben muy bien que el mercado no soluciona todos los problemas. Hoy inauguramos otra escuela pública, hicimos 222 escuelas nuevas, reparamos 7.000. Y el jueves vamos a inaugurar el aula número 1.000 de esta gestión. Nuevas aulas, nuevas escuelas, escuelas refaccionadas, escuelas reconstruidas. Obra pública. Las escuelas, los hospitales, las rutas.

Esta inauguración es importante, porque queremos darle impulso a la obra pública, en una situación donde nos han dejado solos. Somos la provincia más grande, somos la provincia que más riqueza genera, pero necesitamos un Gobierno nacional. Es parte de esos pactos fundacionales también, de cuando las provincias que preexisten a la Nación se juntaron en una confederación, y decidieron tener un gobierno nacional, un gobierno común, incluso que tuviera una capital propia —por eso yo la llamo Capital Federal a la Ciudad de Buenos Aires— y cuando decidieron repartir recursos y responsabilidades. Haciendo un acuerdo en el que las provincias resignaron, por ejemplo, el manejo de las relaciones exteriores, resignaron tener milicia propia, resignaron tener moneda propia y armaron una Nación.

Permítanme ser un poco caricaturesco y sencillo, pero armamos una Nación. Entonces ¿qué hicimos las provincias, históricamente? ¿Cómo se hizo este país? Con las provincias resignando determinadas atribuciones, determinadas potestades en un gobierno nacional. Pero no fue una cesión sin compromisos, ni unilateral. No es que entonces el Gobierno nacional maneja las relaciones exteriores, maneja la moneda y las provincias no existen más.

Ese sistema que adoptamos está en la Constitución, artículo 1, si no me equivoco, sistema federal. Que no es un sistema de un gobierno nacional que hace lo que quiere, como quiere, y se desentiende de todo y todos los problemas reales, concretos, cotidianos que pasan a ser problema de los gobernadores, de los intendentes y de las provincias. Es como que la discusión entre lo unitario y lo federal ahora tomó una forma recargada. Ahora ese unitarismo sería un gobierno nacional sin territorio, sin población, donde la educación va a las provincias, la salud va a las provincias. Y no hay un mango, no hay un peso, no hay ayuda. Si se te vuela la provincia de Buenos Aires con un tornado, ‘problema tuyo, arréglense’.

Es como que, y lo digo con mucha tristeza y con mucha pena, hubo una deserción. No un corrimiento, no un abandono, una deserción. Porque tienen obligaciones con las provincias. Hay obligaciones. No es que ‘no es mi problema, arréglense como puedan’. No es así, no es así.

Y eso no es que es un acuerdo oral, de onda, o por una confluencia. Eso está escrito en un lugar y el lugar donde está escrito se llama Constitución de la Nación Argentina, que le da determinados derechos a todos ustedes y al Gobierno nacional le da también responsabilidades, directas o concurrentes, en cada uno de esos derechos. Derecho a la vivienda, derecho a la salud, derecho a la educación. Son derechos. Entonces, esto de discutir que no hay derechos, que hay sólo dinero y mercado, me parece que atenta contra estas cuestiones. En nuestra Provincia veníamos con un empuje muy grande de la obra pública, en todo, inauguramos 6 grandes hospitales en la provincia de Buenos Aires, 167 centros de salud en la provincia de Buenos Aires, kilómetros y kilómetros de autopistas, caminos rurales.

Por supuesto que falta, pero creo que hubo un impulso muy grande. Julio, vos asumís como intendente con estas cuestiones, en un momento donde el Gobierno nacional dijo “vamos a fundir a las provincias; si no nos votan tal cosa vamos a fundir a las provincias”. Y nos han cortado recursos por todos lados. Y no a este gobernador, o a este gobierno, sino a todas las provincias. Y no tampoco a cada gobernador, a los pueblos de las provincias. Le han sacado el Fondo de Incentivo Docente, que era plata para el bolsillo de los maestros y maestras. Han sacado el Fondo Compensador del Transporte, que es la contribución en todo el interior del país, y también en nuestra provincia, del Gobierno nacional para que el boleto del colectivo sea accesible y entonces se pueda movilizar aquella gente que tiene determinadas necesidades.

Han cortado los fondos del ANSES para compensar las cajas jubilatorias, nuestro IPS. Lo oí al gobernador de Córdoba decir que le hicieron lo mismo. Han cortado todos los recursos. Dicen que lo hacen porque son recursos, como dicen, “discrecionales’ como si fueran caprichosos y optativos. ¿Saben qué? No son discrecionales. Son derechos, son acuerdos, son leyes, son normas. Están obligados. Por eso fuimos a la Corte Suprema a reclamar, no por poner al gobierno contra el otro gobierno. Fuimos a reclamar por los maestros y las maestras, a reclamar por los y las laburantes, a reclamar por los y las comerciantes, a reclamar los fondos que son nuestros, que no tienen derecho a sacarlos unilateralmente, por más aventuras que quieran hacer y experimentos macroeconómicos que tengan en la cabeza.

Por eso, reconociendo las dificultades, reconociendo la legitimidad, es un momento complicado, es un momento donde han recortado fondos por todos lados. Pretenden presionar a las provincias para que acompañen leyes o discusiones que realmente no le sirven a la provincia de Buenos Aires. Yo desafío, y lo digo aquí porque seguramente no todos comulgamos políticamente, siendo muy respetuoso, a que me traigan un artículo del Decreto de Necesidad y Urgencia número 70, que beneficie a alguien de la provincia de Buenos Aires y vemos. Tráiganme un artículo de la Ley de Bases que beneficie a los y las laburantes, a los empresarios y las empresarias, a alguien de la provincia de Buenos Aires, y la apoyamos. Pero la verdad es que no, no hay nada, nada que nos sirva. Es más, todo parece desamparo, todo parece borrarse, correrse y confiar en las fuerzas del mercado.

Por eso, quiero decir que en esta ciudad de La Plata, hoy acá están representadas sus instituciones, muchas de ellas son instituciones privadas. Nosotros, por nuestro posicionamiento ideológico, político, trabajamos con los privados. No creemos que todo tenga que ser público. Nos conocen bien a todos nosotros, lo hemos estado haciendo. Es una mentira, una gran mentira. No somos eso, no pensamos eso. Pero sí decimos que para que haya comercios en la ciudad de La Plata, para que haya industria, actividad económica, para que haya vida en la ciudad de La Plata, vino un Estado y construyó una ciudad. Sin obra pública, sin proyecto nacional, sin desarrollo impulsado por un Estado, tampoco lo privado puede prosperar. Fíjense que pasa en cualquier lugar del planeta. El que hace una extensión del ferrocarril, lo vieron acá, fue una decisión del Estado en conjunto con un capital privado, y después surge la actividad privada, que si no está el ferrocarril no existe. Lo mismo pasa con un aeropuerto, lo mismo pasa con una autopista. Es una quimera y es una gran mentira. Es un modelo que no se ha aplicado en ningún lugar del planeta y que no sirve.

Escuchaba el otro día al presidente de Estados Unidos, al anterior también, diciendo “grandes planes de obra pública para fomentar empleo, la competitividad, para dar trabajo, pero también para dar calidad de vida”. Quieren hacer de nuevo todas las autopistas, quieren traer industrias poniendo aranceles. Está todo el mundo pensando cómo industrializarse, cómo sostener el empleo, cómo reubicarse geopolíticamente, nadie dice estas cosas que están pasando aquí.

Así que yo creo, Julio, que es doblemente valorable este impulso que le estás dando, este esfuerzo que se está haciendo. Pararon toda la obra pública nacional, nosotros pretendemos continuar con toda la obra pública provincial y reclamarle al Gobierno nacional que aquella obra pública que ellos van a abandonar, por lo menos nos la transfieran a ver si la podemos hacer. Porque no es para nosotros, es para los vecinos y vecinas de toda la Provincia. Es para que tengamos una provincia mejor, porque tenemos rutas que están y que necesitan intervención. Porque tenemos tantas cosas para hacer.

Así que, en este marco de achicamiento de los recursos nacionales a todo el país federal, en este marco de tanta necesidad que empieza a haber, con desempleo, con grandes problemas, esto es tremendamente valioso. Ahora, si le quieren poner una palabra, que lo importante para nosotros, para un proyecto de provincia mejor, para que la provincia de Buenos Aires recupere su lugar en el concierto de las provincias argentinas y también, por supuesto, a nivel de la discusión nacional, el modelo que necesitamos, lo que queremos para la provincia de Buenos Aires, para que sea viable, es que la ciudad de La Plata recupere su esplendor. Tenemos todo para que esto pase. Tiene que ser una ciudad que levantemos entre los vecinos, entre los comerciantes, entre los laburantes, el gobierno. Todos levantemos La Plata. Esta es la capital de la Provincia. La tenemos que hacer valer. Cuando un empresario dice “te quiero ver”, que la respuesta sea “vení a verme a La Plata, que es la capital de nuestra Provincia”.

Muchas gracias.