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Teatro Argentino



OCTUBRE 25 al 28

Jueves, 25 Octubre, 2018

Del 25 al 28 de octubre en la Sala del TACEC

SE PRESENTA LA OBRA TEATRAL COSAS COMO SI NUNCA DE BEATRIZ CATANI

El jueves 25, viernes 26, sábado 27 y domingo 28 de octubre próximos, a las 20, se ofrecerá en la Sala del Centro de Experimentación y Creación del Teatro Argentino (TACEC), dependiente del Ministerio de Gestión Cultural de la Provincia de Buenos Aires, la obra teatral Cosas como si nunca, escrita y dirigida por Beatriz Catani.

Se trata de una producción del Teatro Nacional Cervantes que cuenta con dirección de la propia Catani y actuaciones de Gabriela Ditisheim, Trinidad Falco y Juan Manuel Unzaga.

Como músico en escena interviene Ramiro Mansilla Pons, el sonido en vivo corresponde a Agustín Salzano, la realización audiovisual a Nahuel Lahora, el diseño sonoro a Agustín Salzano, la música a Ramiro Mansilla Pons, la iluminación a Leandra Rodríguez, el vestuario a Gonzalo Giacchino y la escenografía a Andrea Desojo Mc Coubrey e Inés Raimondi.

En Cosas como si nunca, Catani se propone pensar la historia argentina en clave literaria, con eje en la etapa prefundacional de la nación. Continuando su exploración por los vínculos entre material audiovisual original y escena en vivo, estos lenguajes se independizan, dialogan, coinciden o difieren. Mediante personajes y situaciones que remiten a distintos pasajes de la literatura nacional, la autora corrobora aquello que en Crítica y ficción afirma Ricardo Piglia: “La realidad está tejida de ficciones”.

Desde su base en la ciudad de La Plata, Beatriz Catani ha desarrollado una producción alejada de todo convencionalismo y tradición con la que se ha presentado, entre otros países, en Argentina, Alemania, Austria, Bélgica, Brasil, España, Holanda y Portugal. Rara avis aquí y allá, dueña de una poética en constante renovación, las creaciones de Catani son siempre provocadoras, radicales y poseen una materialidad física y escénica conmovedora. 

Habrá entradas a un costo de $ 200, disponibles en la boletería del Teatro (habilitada de martes a sábados, de 10 a 20 y los domingos, de 10 a 17, o hasta la hora de inicio de la función) o por medio de TuEntrada.com. Jubilados, pensionados y estudiantes de los diferentes niveles cuentan con un descuento del 50 %. Las personas con discapacidad acceden gratis y su acompañante abona la mitad del precio.

(Para estas funciones, los SOCIOS DEL TNA CLUB podrán acceder a la promoción 2x1 en la compra de entradas, presentando la credencial en la boletería del teatro.
Quienes deseen asociarse, podrán hacerlo gratuitamente ingresando su correo electrónico aquí).

Consideraciones sobre la obra de su autora

Dice Beatriz Catani: “¿La historia del siglo XIX es, para nosotros, menos oscura, hipotética y vaga que el presente? ¿Hay rastros del hoy o del futuro en la historia? Mirar hacia atrás, ¿nos deja la impresión de que es posible una salida o de reiterarnos en los mismos caminos errados? Decidí estudiar historia en la UNLP pensando que el conocimiento del pasado tenía una potencialidad transformadora, que nos acercaba claves de desciframiento de nuestro tiempo, y viceversa. Hoy, varios decenios después, pienso en lo incierto del pasado y del presente. Todo lo que tenemos son ficciones, materiales que circulan en una sociedad, configuraciones que parten, muchas veces, de un orden de dominación. Nuestras ficciones no son más que mentiras de nuestra imaginación, poéticas de la barbarie, en tanto no pretenden la edificación de una verdad, sino casi lo fantasmagórico, que es también una forma de mirar el pasado. Quizás una forma para poder aceparlo. En todo caso, trabajar con espejismos, en el murmullo de la historia. Tal vez, en vez de preguntarnos sobre los reflejos o la inscripción de la realidad en las ficciones, o por los acercamientos a una comprensión, hay que atender más a las formas en que las ficciones operan sobre el paisaje esencial de esa nación, a cómo han instaurado un modo de pensamiento que se perpetúa en el tiempo: nuestra historia no deja de leerse desde la configuración civilización/barbarie, como modos opuestos, y como pasajes de una relación. Y entonces, ¿qué pasa si se altera el cosmos de nuestra perspectiva de país? Si pensamos que un sargento analfabeto es un héroe quijotesco; si pensamos que hay una actriz que sigue gritando Shakespeare en el desierto; si el Gaucho se vuelve destino de una Niña que se traga La Pampa (donde su madre grita); si un naturalista extranjero encuentra en estas tierras (por sus mitologías) el germen de su inspiración y de su disolución. O dicho de otro modo: si quien cumple su obra es el extranjero; si un indio lee el Facundo, de su primera edición en Alemania, a donde llega adentro de una jaula; si la naturalidad de la violencia con el inferior, la brutalidad, la muerte (el invariable “son las cosas de acá”) se clausura con una última muerte a cuenta de un niño. ¿Se recompone un orden? ¿Incide en algún plano en nuestras vidas? ¿En alguno de nosotros? Sirva al menos como un juego de especulaciones, de circunstancias ficcionales. Los que escriben en La Pampa, bien se sabe, son los viajeros ingleses, los que tienen otros ojos y otra lengua. El Gaucho, el Indio, son los narradores de La Pampa, tienen el poder de la palabra: lenguaje y creencia. Nada más y nada menos. Aunque sus palabras se pierdan en el vacío, mientras alguien, aunque sea una niña, criada en Alemania, los atienda, su poder no se extingue, sus voces se seguirán escuchando. Ellos se constituyen en esa ilusión. Tal vez, como nosotros. También algo de los viajes del siglo XIX hay en el espíritu de este proyecto: la exploración de lo aún incierto, la decisión de aventurarse, de ir a otros territorios, como mi propia inclusión en la experiencia de filmar y, fundamentalmente, la idea de trabajar obras autónomas que se articulen entre sí, que conserven una relación de necesidad y que, a su vez, puedan sostenerse con la mayor autonomía posible. Así, me gusta pensar que podría seguirse el rastro de Cosas como si nunca a través de la música, del film, de las historias y de las voces; incluso en Las Moscas, apuntes de José Supera (Sargento Sancho Cruz), escritos durante los viajes del rodaje de la película. Y son estas circunstancias las que ponen de manifiesto algo particularmente central para mí en este proyecto: la dimensión de lo colectivo. Desde los viajes por las provincias de Buenos Aires y de San Juan con un numeroso grupo de artistas y equipos de trabajo a una compleja trama de personas y hechos fueron necesarios para constituir esta experiencia colectiva, no sólo como acontecimiento en sí sino para una transformación de la que derivan estas obras”.

“Sobre el teatro y la crisis de la representación”

Señala la escritora, editora y gestora cultural Gabriela Massuh: “Beatriz Catani estudió historia con la suposición de que el conocimiento del pasado tenía una potencialidad transformadora, que acercaba claves para descifrar nuestro tiempo. Toda su obra dramática está atravesada por esta premisa o, más bien, por la puesta en abismo de esa premisa. En la producción de Catani cada uno de los géneros artísticos sirve para construir una historia que es, al mismo tiempo, una indagación sobre el teatro y la crisis de su representación. Nada es fácil en Beatriz Catani, así como no es fácil la creación en un mundo que pretenda explicarlo. Deudora de la gran crisis estética de nuestra contemporaneidad, Catani elige la única posibilidad de comunicar: mundos fragmentarios que se van conjugando en un rompecabezas que reverbera hacia significados múltiples. Como el símbolo poético. En Cosas como si nunca resuena la voz de una actriz que lee textos de Shakespeare en inglés. Una hija, tal vez la suya, la busca a través de un desierto lleno de fragmentos de historia, literatura, leyendas y personajes reales, históricas. Quiere pertenecer a ese mundo ancho y ajeno donde discurren, como metrallas de tiempo pasado y futuro, quienes alguna vez la habitaron y terminaron huyendo. La niña acompaña a un pintor naturalista amigo de Humboldt, un viajero de tantos que han venido a registrar. Son guiados por gauchos baqueanos, remembranzas de Sancho Panza, Cruz, el innombrable Martín Fierro, hasta los Velázquez, que siguen vivos en la parodia de una película que nunca se terminó de realizar. La obra es un alarido infinito, una imposibilidad de detener el tiempo. ‘Hay que atreverse a gritar en el desierto cuando todos descansan’, dice la niña mientras se aleja y pasa delante de un niño que lee la historia que acabamos de entrever”.

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