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Juicio CNU II La Plata

“Mi primo se ufanaba de tener el anillo del Turco Achem”

Así lo afirmó ante el TOF Nº 1 de La Plata Marcelo Ponce, primo de Gastón Ponce, activo integrante de la CNU en los años 70. 

Sábado 10 de Octubre 2026
“Mi primo se ufanaba de tener el anillo del Turco Achem”
Lesa humanidad

Por Gabriela Calotti

“Mi primo se ufanaba de tener el anillo del Turco Achem. Que era un anillo, no se por qué conocido…y él se ufanaba de tener ese anillo porque fueron él y dos más los que estuvieron en ese episodio en ATULP, ahí en 44. El se ufanaba de eso”, afirmó el viernes ante el Tribunal Oral Federal Nº1 de La Plata Gustavo Marcelo Ponce en el marco de la audiencia número 20 del segundo juicio oral y público contra la Concentración Nacional Universitaria (CNU), banda paraestatal de ultraderecha peronista que sembró el terror en La Plata en los años previos al golpe cívico-militar de marzo de 1976.

Gustavo Marcelo es primo Gastón Ponce, activo integrante de la CNU en los años 70 y que según su relato participó en el asesinato del dirigente de la UNLP Rodolfo Achem, asesinado el 8 de octubre de 1974 junto con Carlos Miguel.

Carlos Miguel y Rodolfo “el Turco” Achem, dirigentes de la UNLP y del gremio de los trabajadores no docentes de la universidad, ATULP, fueron interceptados el 8 de octubre de 1974 a poco de salir en auto desde la sede del sindicato, en la calle 44, por una patota de la CNU, brazo universitario de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina).

Sus cuerpos fueron hallados acribillados a balazos en la zona costera de Sarandí, en Avellaneda. Sus asesinatos marcaron una escalada de la violencia política por parte de la CNU en La Plata y desembocaron en la intervención de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Interrogado por la auxiliar fiscal Ana Oberlin en representación del Ministerio Público, Ponce explicó cómo supo de la existencia de la CNU, a quiénes conocía, y relató diversos episodios de violencia, empezando por las prácticas de tiro que efectuaban en los fondos del departamento de su abuelo fallecido, en la calle 46 número 930 de La Plata, a metros del Palacio de Justicia bonaerense.

¿Nos puede explicar cómo tomó conocimiento de la existencia de esa organización?, le preguntó la funcionaria.

“A comienzos de los años 70 esa organización era conocida en la ciudad de La Plata. Mi primo Gastón Federico Ponce era integrante de ese grupo y bueno, ese grupo por otro lado en un momento, todo un año, en el 73 o 72, no recuerdo bien, utilizaban como centro de operaciones lo que hoy es el jardín de infantes Upa Lalá (ndlr: actualmente en calle 13 entre 46 y 47). Una parte de ese lugar era el fondo del departamento de mi abuelo, Lino Ponce. Ellos ahí iban a practicar tiro, una vez que mi abuelo había muerto. Hacían desastres, había gritos”, relató Gustavo Ponce en esta audiencia virtual presidida por el juez Jorge Gorini.

“Ahí yo tomé conocimiento de la existencia y de la amistad entre Gastón Ponce, Carlos Castillo, Tony Jesús… los veía siempre por ahí… al que más veía era a Carlos Castillo, y con él he hablado. A los otros también los veía”, precisó antes de recordar un episodio violento a raíz del cual dejaría de ir, por ejemplo, a la cancha con su primo Gastón y con Castillo. “Ahí se reunían. Ahí se escuchaban tiros”, dijo y luego precisó que serían los años 1972-1973.

Preguntado sobre qué armas utilizaban respondió que “mi primo tenía una pistola grande, calculo que era una 45”, y recordó que, tras un allanamiento, sus padres, que vivían en la casa lindera, decidieron cerrar la puerta que de la vivienda daba al pasillo de esos departamentos.

“A Gastón sí lo he visto con armas con total desparpajo. Por ese pasillo un día mi hermana menor, Marcela Patricia Ponce, saliendo por ese pasillo, Gastón en tono de broma le puso una pistola en la cabeza y le decía ‘besala, besala’… linda broma eh??”, respondió el testigo.

 

Violencia e impunidad sin límites

“Yo lo conocía de antes a Castillo porque cuando yo era mas chico -ellos me llevaban 4 o 5 años-, yo iba a la cancha de Estudiantes con mi primo Gastón y él iba siempre con Castillo”, sostuvo antes de mencionar que “en una oportunidad fuimos a ver un partido de Estudiantes-Platense en la cancha de Platense, en Vicente López y al regreso en tren, en la zona de Wilde, Avellaneda, ellos tiraron a un pasajero del tren. A partir de ese episodio, no fui más con ellos a ningún lado”, aseguró.

Ante el resto del Tribunal, es decir los jueces Fernando Minguillón, Gabriela López Iñiguez y Ricardo Basílico, y los abogados de las querellas y de las defensas, Ponce explicó que la CNU actuó como fuerza de choque en otras ciudades del país.

“Lo sé por dichos de mi primo. Actuaron en Villa Constitución cuando hubo por un tiempo largo un paro de metalúrgicos. Actuaron ahí, iban a romper las huelgas. También actuaron en Córdoba cuando cayó Obregón Cano y creo, no estoy seguro, que en Mar del Plata también han estado, ellos. En Villa Constitución y Córdoba seguro”, sostuvo.

Los trabajadores metalúrgicos pertenecían a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), uno de los sindicatos más poderosos de la ortodoxia sindical, cuyos referentes por entonces eran Lorenzo Miguel y José Ignacio Rucci. La gobernación de la provincia de Buenos Aires, dirigida hasta enero de 1974 por Oscar Bidegaín, a quien señalaban como cercano a la Tendencia Revolucionaria, considerada izquierda peronista, quedaría en manos de su vice, Victorio Calabró, tesorero de la UOM. Testimonios de sobrevivientes e investigaciones académicas dan cuenta de los vínculos cercanos entre la CNU y la UOM, como refleja su lanzamiento público en Mar del Plata en agosto de 1971.

Ponce aseguró que su primo y los miembros de la CNU no sólo se ufanaban de dar palizas o asesinar, sino también de robar. “Mi primo se robaba todo cuando mataban a alguno o iban a pegarle a alguno. Robaban todo. Es más, creo que alguna vez le quiso regalar algo de esos botines a mi madre y mi madre se negó a recibirlo”, indicó.

Usted dijo que mataban. ¿Qué sabe de esto?, le preguntó Oberlin.

“Mi primo lo decía sin ningún tapujo…. El reconocía que mataban gente. En una época una anécdota de él era que ‘el Indio Castillo tenía más de 100 muertes encima’…y el ya contaba con 90… yo no sé si es verdad o mentira. Hoy mirando hacia atrás no se si era verdad o mentira la cantidad, pero que había muertes era evidente por las circunstancias que vivía la ciudad”, afirmó.

¿Se enteró públicamente de que hubiera habido muertes?

“Sí, por supuesto, era vox pópuli en la ciudad”, respondió el testigo que luego se refirió al asesinato de los dirigentes Achem y Miguel.

También preguntado por la auxiliar fiscal, Ponce dijo que su primo, que vivía en el primer piso del edificio que estaba al lado de su casa, se movía en un Ford Falcon color verde y que Castillo tenía un Ford Falcon color naranja.

“El Indio Castillo tenía un Ford Falcon naranja. El año que mataron a Gastón, yo lo vi a Castillo que llegó en su Falcon Naranja”.

Sin precisar fechas, Ponce dijo que su primo Gastón fue asesinado durante un fin de semana a balazos en su auto en la puerta de su casa. “A los 2 o 3 minutos apareció un patrullero de la Policía y casi inmediatamente atrás el Falcon naranja de Castillo. Vimos que Castillo se bajó con una escopeta en mano, en aquel momento todo el mundo decía que era una Itaca, dirigiéndose al Falcon Verde y el oficial o suboficial de la Policía lo quiso frenar y Castillo lo empujó y siguió de largo. Después decían que era el Comisario de la Comisaría Primera, no sé si es cierto eso. Castillo tenía una chaqueta del Ejército”, recordó.

Dijo que excepto su hermano, el resto de su familia no fue al velatorio de su primo y precisó que al lunes siguiente su padre, que tenía su estudio jurídico allí, “recibió amenazas diciéndole que le iban a poner una bomba por no respetar el duelo”. Respondió que no tenía “ni idea” quién había hecho ese llamado pero “la amenaza existió seguro”.

Respondió luego que tras el asesinato de su primo no sabe si alguien pasó a retirar algo por el departamento de Gastón Ponce, pero dijo que “seguro (…) en ese departamento tenían armas” y dijo que la pareja de Gastón, con la que había tenido dos hijos “siguió en ese vínculo con la CNU” aunque aclaró que a ella “no la vi nunca más”.

El testigo recordó que en un momento, ya con Calabró al frente del gobierno provincial, durante una manifestación en su contra en Plaza San Martín, Castillo “con una seña me amenazó de muerte. A partir de ahí dejé de militar”, dijo antes de precisar que Castillo “estaba en la escalinata de la Gobernación. Yo estaba en la vereda de Plaza San Martín mirando hacia la Gobernación”.

Interrogado sobre los posibles vínculos de su primo con organizaciones sindicales o políticas, el testigo dijo no saberlo pero consideró que si entre entre ”sus actividades eran ir a romper una huelga de la UOM, algún vínculo” tenía con ese gremio.

Respecto de la actividad laboral de su primo Gastón Ponce, fue tajante al afirmar: “sé que tenían trabajos que no realizaban. En teoría Gastón era empleado de IOMA y también del Hipódromo. Pero no trabajaban. Eran ñoquis. Hacían otro tipo de trabajo”.

Acerca de si tenían vínculos con alguna fuerza de seguridad respondió: “certeza no tengo, pero que el Indio Castillo tenía relación con el Regimiento VII. Sí lo he escuchado y he visto al Indio con chaqueta militar”, respondió.

Ni las defensas ni las querellas quisieron hacerle preguntas.

En esta audiencia estaba prevista una ampliación de indagatoria de Castillo, a pedido del imputado, pero por un corte de luz en la UP Nº34 impidió que se llevara a cabo. Quedó diferido para la próxima audiencia, cuya fecha, el Tribunal informará a las partes.

Carlos Ernesto “El Indio” Castillo -ya condenado a perpetua en el primer juicio contra la CNU platense en 2017-, Juan José “Pipi” Pomares -ambos detenidos en la Unidad Penitenciaria Nº34 de Campo de Mayo y Antonio Agustín “Tony” Jesús, que cumple domiciliaria en Villa Elisa, son los tres imputados en este juicio que comenzó el 23 de febrero de 2026.

Surgida a fines de los 60 como organización estudiantil de la derecha peronista nacionalista, católica y anticomunista, la CNU se convirtió en 1974 en el brazo ejecutor de la violencia política que se ensañó con activistas estudiantiles y gremiales en La Plata y alrededores, que tenía características propias con las que buscó sembrar el terror entre la militancia, como secuestrar y asesinar a sus víctimas con múltiples balazos de armas de distinto calibre y dejar los cuerpos en lugares públicos en las afueras de la ciudad.

La patota de la CNU que para los 70 lideraba Castillo, actuaba en las llamadas “zonas liberadas”, es decir cuadras cortadas al tránsito protegidos por la Policía Bonaerense y el Ejército.

Las víctimas cuyos casos llegaron a este proceso más de 50 años después de ocurridos son, por secuestro y asesinato: Jorge Rosendo Ruda, Ricardo Arturo Rave, Alcides Emilio Méndez Paz, Daniel Rayson Midon, Carlos Alberto Sathicq, Horacio Salvador Urrera, Leonardo Miceli, Graciela Herminia Martini, y Néstor Hugo Dinotto; y por secuestro y tormentos a Walter Fabián Martini, Elia Zanata, Daniel Pastorino y Adelaida Ursula Barón.

Las audiencias de este segundo juicio contra la CNU platense, son mixtas, en general, es decir presenciales y virtuales. Son transmitidas en directo por los canales de Youtube del Poder Judicial (https://www.youtube.com/@pjn-videoconferencias); por la página web del Centro de Información Judicial (CIJ) (www.cij.gob.ar); y por el canal de Youtube de La Retaguardia TV, único medio de comunicación que desde hace años transmite en directo juicios por delitos de lesa humanidad (https://www.youtube.com/user/laretaguardia).