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JUICIO MERCEDES-BENZ

Prestó testimonio el ex trabajador de la empresa Héctor Ratto

Fue secuestrado en agosto de 1977 por el Ejército Argentino de su lugar de trabajo, la fábrica automotriz ubicada en González Catán.

Viernes 30 de Octubre 2026
Prestó testimonio el ex trabajador de la empresa Héctor Ratto
Héctor Ratto e Iris Etelvina Pereyra de Avellaneda.

El Tribunal Oral Federal N° 1 de San Martín, integrado por Daniel Omar Gutiérrez, Silvina Mayorga y Matías Alejandro Mancini, llevó a cabo este jueves 29 de octubre la segunda audiencia del juicio de lesa humanidad que tiene como imputado al ex gerente de la empresa alemana Mercedes-Benz, Juan Ronaldo Tasselkraut, acusado de entregar a los trabajadores Héctor Aníbal Ratto y de Diego Eustaquio Núñez, quien continúa desaparecido.

Tasselkraut se desempeñaba como gerente de producción de la automotriz y jefe de la planta que la empresa tenía en La Matanza, y junto a ambos secuestros de trabajadores y militantes sindicales de Mercedes-Benz, la responsabilidad empresarial es también sobre otros 18 obreros y delegados que fueron víctimas del terrorismo de Estado y sólo 3 lograron sobrevivir, entre ellos Ratto.

En este segundo día, previo al conmovedor testimonio de Ratto, se continuó con la indagatoria a Tasselkraut que respondió preguntas de la Fiscalía y de las querellas integradas por las Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, representada por Verónica Bogliano, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y Pablo Llonto junto a Elizabeth Gómez Alcorta, en representación de las víctimas.

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Cuando Héctor Aníbal Ratto fue secuestrado dentro de la fábrica por el grupo de tareas, fue llevado a una comisaria de Ramos Mejía y al centro clandestino de detención de Campo de Mayo, donde luego de ser interrogado y torturado en diversas oportunidades, fue liberado 19 meses después.

De este modo, Ratto sobrevivió y luego declaró en el Juicio a las Juntas en 1985. En aquella oportunidad ya había relatado que luego de una asamblea, distintos jefes de la empresa intentaron sin éxito que saliera de la planta. Y tal como se supo, fue una modalidad utilizada en otras empresas para que ciertos trabajadores salgan de sus lugares de trabajo, le dijeron que habían recibido un llamado de su casa para que salga de la planta, que tenía permiso para irse, o un tercero le pidió que lo acompañase a vigilancia.

Ratto no creyó las excusas, se negó a retirarse, y finalmente fue Tasselkraut quien lo llamó a su oficina y le confirmó que efectivamente no había ningún llamado, “que habían venido a detenerme dos personas que estaban de civil, que él no quería que hubiera alboroto en la planta. Me pidió que lo acompañara a su oficina y me garantizaba que si no me llevaba personal uniformado, no iba a permitir que me sacaran de ahí adentro. Fui hasta la oficina y allí había dos personas de civil que dijeron ser policías, les pregunté cuál era el motivo por el que me reclamaban y me dijeron que no sabían, que ellos recibían órdenes y que tenían que llevarme y que no sabían ni por qué ni de quién venía. Estuvimos más o menos dos horas hasta que vino personal del Ejército a llevarme”, contó Héctor hace varios años.

En este nuevo testimonio, Ratto volvió a describir la actividad sindical y la persecución padecida al “Grupo de los nueve”, que fue un sector gremial que cuestionaba a la conducción del sindicato SMATA, y que en octubre de 1975 había estado al frente de un cese de tareas por mejoras laborales que terminó con el despido de 115 operarios, entre ellos Héctor Ratto y Diego Eustaquio Núñez. Como se sabe, la reacción al despido masivo fue una huelga de 22 días que logró la reincorporación de todos los trabajadores.

“El conflicto entró a escalar y en algún momento sucede el secuestro de Metz, que era el gerente de producción, y a partir de eso suceden las exigencias, creo de Montoneros, que lo había secuestrado, para que volvieran a tomar a todos los despedidos y accediera al pedido de aumento que habíamos demandado”.

Ratto ingresó a Mercedes-Benz a través de la escuela fábrica en 1964 y comenzó a trabajar formalmente el 2 de enero de 1967. Cuando sucedieron los hechos, se desempeñaba como preparador de máquinas en la Planta 2 de González Catán, sección motores, y describió que muchas veces trabajaban con fríos extremos por la falta de calefacción y ventilación, y que era muy común que los obreros enciendan fuego con trapos y maderas en tachos cortados para calentarse las manos y manipular las herramientas congeladas.

En cuanto a la posición del gremio SMATA en torno a las actividades que realizaban como gremio en la empresa, dijo que “estaban en contra de la toma de fábrica, en contra de los nueve representantes que habíamos elegido nosotros. Inclusive publicaban cartas en los diarios diciendo que la comisión de Mercedes-Benz era prohijada por la subversión. O sea, dejaban abierto a que actuara sobre nosotros el ejército, o por lo menos sobre los nueve compañeros”.

En este sentido, Ratto relató que el gremio y la empresa mantenían una postura contraria a los reclamos de base y que existían "listas marcadas" de activistas, además de la presencia de infiltrados y agentes policiales dentro de la fábrica. Destacó que integrantes de "Los Nueve", como Esteban Reimer y Víctor Hugo Ventura, fueron secuestrados la madrugada siguiente a haber mantenido una reunión con directivos de la empresa en la sede de la Avenida Libertador, en Capital Federal.

“Los desaparecen la mañana posterior o en la madrugada posterior a que habían tenido una reunión en la Central de Avenida Libertador, con los directivos de Mercedes-Benz. Reimer vivía en Cañuelas y vino la señora hasta la puerta de fábrica a informar lo que había pasado. Y Ventura no me acuerdo si era en Florencia Varela que vivía, también vino alguna persona de la familia a informar que también había sido secuestrado”, recordó.

Y agregó que también fuera de la planta secuestraron a José Vizzini y a Miguel Grieco en su casa, y que después también secuestraron de su casa a Alfredo Martín, que era capataz. Lo secuestran en su casa y según relató después lo llevaron a la comisaría de San Justo y ahí bueno, lo picanearon, lo torturaron y después de unos días lo soltaron”.

En cuanto al momento puntual de su secuestro, Ratto confirmó que Tasselkraut le había dicho que lo buscaban hombres de civil y cuando llegó a la oficina “me dijeron que eran policías, porque yo le pregunté, y le dije si tenían alguna orden de algún juez, y me dijeron que no, que a ellos les dejaban una orden ahí sobre el escritorio y ellos iban a buscar a las personas que tenían anotadas”. Y agregó que Tasselkraut sabía que venían a secuestrarlo porque él se lo había dicho cuando intentaron que salga engañado por sus propios medios, y  que la empresa nunca hizo ninguna gestión para ayudarlo, porque incluso cuando habían desaparecido los primeros trabajadores, “los compañeros de la comisión fueron a pedir una entrevista con personal de la empresa y directamente no los atendieron”.

Finalmente, relató lo padecido durante su secuestro en Campo de Mayo, las torturas con picana eléctrica, golpizas y simulacros de fusilamiento junto a otros compañeros de Mercedes-Benz, como Arenas, Mosquera, Del Conte y Belmonte.

La próxima audiencia quedó pautada para el jueves 5 de noviembre donde continuará la testimonial del sobreviviente Héctor Aníbal Ratto.