En la última audiencia declaró un académico de la U.N.L.P. que investigó sobre la alianza de la CNU con la UOM, y la violencia política tras su lanzamiento en 1971.
Por Gabriela Calotti
“En 1971 se lanza la CNU públicamente en un acto al que asiste Carlos Disandro y José Ignacio Rucci, lo que pone en evidencia el vínculo entre algunas organizaciones políticas y sindicales”, explicó Juan Luis Carnagui, docente e investigador en Historia de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) convocado como testigo de contexto en el segundo juicio contra esa organización paraeastatal de ultraderecha peronista que está una vez más en el banquillo, al ser interrogado pormenorizadamente por el fiscal auxiliar Juan Martín Nogueira en el marco de la audiencia número 19 que se desarolló el jueves 17 de septiembre de forma virtual.
Ese año supuso un salto en el conocimiento público que se tenía de la Concentración Nacional Universitaria (CNU) que había nacido en La Plata hacia 1958 como “una organización del nacionalismo de derecha (…) como una evolución o desprendimiento de una organización que quizá fue la más importante del nacionalismo argentino que fue Tacuara”, precisó Carnagui ante el Tribunal presidido esta vez por el juez federal Fernando Minguillón.
Carlos Disandro fue un latinista conocido en el campo académico con posiciones muy marcadas respecto del catolicismo en su corriente más conservadora, que adoctrinaba en el Instituto Cardenal Cisneros.
Hacia 1970 la presencia de la CNU en La Plata y en Mar del Plata se explica porque uno de los referentes era Félix Navaso, oriundo de Miramar que estudiaba en la ciudad de las diagonales y que Carnagui considera un “elemento dinamizador” pues “permite un vínculo más cercano con el nacionalismo marplatense (…). La expansión hacia Mar del Plata es un poco obvia”. Otro de los dirigentes que menciona es Patricio Fernández Rivero.
“Para mí, agosto del 71 da inicio a un nuevo momento de expansión que muy rápidamente se topa con ese incidente en una asamblea en la que ingresan algunos miembros de la CNU Mar del Plata a los tiros y provocan la muerte de Silvia Filler. A partir de ese momento la CNU será conocida inclusive en la prensa nacional con ese nombre”, precisó antes de indicar que ello llevó a la justicia a investigar, algunos integrantes de la CNU de esa ciudad fueron detenidos y entonces la organización adoptó una estrategia de “retracción hasta 1973, un perfil más bajo”.
El 16 y 17 de agosto de ese año tuvo lugar el lanzamiento público de la CNU en el Teatro Alberdi de Mar del Plata, en presencia de uno de sus fundadores, el profesor platense Carlos Disandro y el líder de la poderosa Unión Obrera Metalúrgica, José Ignacio Rucci, símbolo de la ortodoxia sindical y de la derecha peronista, y secretario general de la CGT.
¿A partir de ese momento se empieza a tejer una alianza entre sectores sindicales y políticos?, le preguntó el representante del Ministerio Público Fiscal.
El testigo explicó entonces que si bien entre 1971 y 1973 la CNU bajó su perfil, “continúa construyendo alianzas con ciertos sectores del sindicalismo, lo cual empieza a ser fundamental, sobre todo hacia 1973 con el llamado a elecciones. Todos los partidos políticos necesitan reorganizarse y en ese marco, los grupos del peronismo ortodoxo, y no solo la CNU encuentran en la rama sindical un actor de peso sustantivo” porque durante el periodo dictatorial precedente entre 1966 y 1973, fueron los sindicatos los espacios donde “el peronismo supo conservar gran parte de su peso específico”, indicó.
“La puja con sectores del peronismo de izquierda se empieza a dar con mucha más claridad a partir del 73. Muchos de estos grupos como la CNU disputan dentro del Partido Justicialista donde se ven dos proyectos con horizontes distintos. Con la llegada de Perón al país eso empieza a reorganizarse”, aseguró Carnagui.
(nldr: El 17 de noviembre de 1972, tras 17 años de exilio forzado por el golpe militar de 1955, Juan Domingo Perón regresó a la Argentina. De aquel día es conocida una famosa fotografía en blanco y negro en la cual Rucci sostiene un paraguas para proteger al general de la lluvia. No obstante el retorno definitivo de Perón a país tendrá lugar el 20 de junio de 1973, cuando se producirá la llamada “Masacre de Ezeiza”).
¿Cuál era el lineamiento ideológico de este vínculo de la CNU con estos sindicatos? ¿Cómo está estructurado frente a quienes no piensan igual?, preguntó Nogueira.
“La idea era conformar un cártel político-sindical (…) como una suerte de actores con objetivos disímiles pero que pueden accionar de forma conjunta frente a un temor compartido. Sería difícil pensar que esa heterogeneidad de actores políticos y sindicales tienen un mismo objetivo. Es más fácil pensar que tienen un miedo en común ¿no?”, respondió Carnagui que continuó con su explicación.
“No me atrevería a decir de ninguna manera que en este periodo la CNU tiene el mismo objetivo que la UOM, el CDO (Comando de Organizaciones) o Guardia de Hierro (…) sino que comparten un miedo común que tiene que ver con un horizonte puesto en el socialismo nacional (…) como expresaban la Tendencia Revolucionaria o Montoneros o actores sindicales con un proyecto transformador. También ahí hay una heterogeneidad de actores. Si se quiere el miedo compartido tiene que ver con la posibilidad de un peronismo que tiene un horizonte distinto”, sostuvo.
La Fiscalía avanzó entonces hacia los nombres que sobresalían del ala sindical en el vínculo con la CNU. ¿Había una fusión en la actividad o ideas comunes?”, le preguntó.
“Creo que el gran articulador de ese espacio es Rucci. Rucci es el líder de la UOM. (Victorio) Calabró era el tesorero. Me parece que en el peso específico que tiene ese sindicato en particular y el peso específico de Rucci como figura política también y su proximidad con Perón, ahí hay elementos que lo ponen como un gran articulador de ese espacio”, dijo antes de considerar que al provenir Calabró de ese mismo ámbito sindical se puede pensar que “la CNU como parte de ese espacio tiene un vínculo establecido muy tempranamente”.
“No es casual que Rucci vaya a abrir un acto de la CNU en Mar del Plata. Es un dato de la proximidad con la CNU y de su vocación por articular esos espacios”, sostuvo. (ndlr: Rucci fue además secretario general de la CGT entre 1970 y 1973).
El año 1973 y el regreso definitivo de Perón marcan el inicio de otra etapa política en el país y en el seno del peronismo, según el historiador. “Diría que a partir del 73 hay una espiral de violencia en el marco de estos enfrentamientos al interior de la puja intraperonista. Uno podría pensar que Ezeiza está en el origen de esa espiral”, afirmó. “Hay varios incidentes, como el Congreso de Avellaneda (…) De Ezeiza en adelante esa situación empieza a acelerarse de una manera llamativa donde la eliminación del oponente político es una alternativa más. Ya no son los puños ni un tiro al aire, sino que son acciones destinadas a eliminar al oponente”.
¿Luego se esa etapa de alianza político-sindical se ve un viraje hacia un accionar más violento?, interrogó el fiscal.
“Hay un primer salto cualitativo que se produce después justamente del asesinato de Rucci (ndlr: 25 de septiembre de 1973) cuando circula el ‘documento reservado’ – que poco tenía de reservado porque se publica rápidamente en la prensa- que suele ser entendido como un llamado al ordenamiento interno del peronismo hacia los sectores más ortodoxos y excluir a quienes quieren transformarlo o pensar que el peronismo tiene otros horizontes. Perón viene insistiendo en eso que en el documento reservado se ve con mucha fuerza y que tiene que ver con la ‘depuración interna’ del peronismo, que es una de las frases de ese documento”, puntualizó Carnagui.
“Ahí desde el 73 en adelante hay un cambio general, no sólo en el caso platense (…) para depurar al movimiento de los ‘infiltrados marxistas’ y en otro punto, pensando en la dinámica de la CNU, lo vive la propia organización por los embates que recibe. Entre junio y agosto del año 1974 las referencias históricas de la CNU se van a transformar. El 20 de junio de 1974, el líder nacional de la CNU que es Patricio Fernández Rivero sufre un accidente y en parte se corre de la coordinación de la organización; en julio es asesinado Félix Navasso y en agosto es asesinado Martín Salas, los tres referentes de la organización (…). La CNU sufre esos asesinatos y empieza a transformarse. Sobre todo después del asesinato de Martín Salas hay cuatro asesinatos en respuesta a ése que empiezan a mostrar a la CNU con otra capacidad de acción”, precisó.
Esos episodios provocan un cambio en la conducción de la CNU. ¿A cargo de quiénes queda?, interrogó el fiscal.
“Es sindicado como el líder Carlos Castillo y parte del grupo, se refiere siempre a los imputados, Antonio Jesús y Juan José Pomares”, respondió el testigo.
Carlos Ernesto “El Indio” Castillo -ya condenado a perpetua en el primer juicio contra la CNU platense en 2017-, Juan José “Pipi” Pomares -ambos detenidos en la Unidad Penitenciaria Nº34 de Campo de Mayo y Antonio Agustín “Tony” Jesús, que cumple domiciliaria en Villa Elisa, son los tres imputados en este juicio que comenzó el 23 de febrero de 2026.
Las víctimas cuyos casos llegaron a este proceso oral y público más de 50 años después de ocurridos son, por secuestro y asesinato: Jorge Rosendo Ruda, Ricardo Arturo Rave, Alcides Emilio Méndez Paz, Daniel Rayson Midon, Carlos Alberto Sathicq, Horacio Salvador Urrera, Leonardo Miceli, Graciela Herminia Martini, y Néstor Hugo Dinotto; y por secuestro y tormentos a Walter Fabián Martini, Elia Zanata, Daniel Pastorino y Adelaida Ursula Barón.
¿Qué respuesta se produce luego de los asesinatos de referentes de la CNU?, abundó la Fiscalía.
“Después de lo de Salas se conoció esa acción ‘5x1’. Fueron 4 víctimas de lo que sucede esa madrugada tras el asesinato de Martín Salas” que trabajaba en la boletería del Cine 8. “Entre las víctimas de ese raid están los casos de la familia Chávez, Horacio Irineo Chávez, un referente del peronismo platense y de uno de sus hijos, Rolando. Son dos de los más resonados”, respondió Carnagui, antes de explicar que algunas de esas víctimas estaban vinculadas con el peronismo de izquierda y otras con la universidad. Chávez padre era una “histórico dirigente de la resistencia vinculado con el peronismo de izquierda”, precisó.
El 8 de octubre de 1974 marcó una nueva escalada de violencia política perpetrada por la CNU, brazo universitario de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) cuando dos dirigentes de la UNLP, Carlos Miguel y Rodolfo “El Turco” Achem fueron asesinados tras ser interceptados a la salida del gremio ATULP, en calle 44.
“Ellos son dos referentes políticos de la Juventud Peronista que particularmente eran funcionarios en la UNLP. Ahí hay una coincidencia de esas dos. Habitualmente no están separadas. Hay una trama en la cual las militancias políticas también son estudiantiles, universitarias, en los espacios de trabajo. El común denominador son vínculos con un peronismo de izquierda”, sostuvo el testigo.
¿Hubo amenazas previas a estos episodios?, preguntó Nogueira.
“Hay amenazas previas. Algunos actos que se hacen en la UNLP, hay panfleteadas que están registradas en los archivos de la DIPPBA (ndlr: Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires) sobre todo en el 74, cuando la universidad es tomada unos días por la CNU. Aparecen volantes con amenazas a estos sectores. No podría decir quiénes las emiten”.
¿Y a finales del 74 esto fue escalando?, interrogó el representante de la Fiscalía.
“Sí. El 74 es un punto decisivo porque tras el asesinato de Achem y Miguel se cierra la universidad que ya estaba intervenida -y así sería hasta 1975- y ahí lo que empieza a primar son acciones de secuestro y asesinato. Ahí se ve un cambio de cánon en la forma de actuar (de la CNU) pasando de la violencia en el claustro de la universidad a los asesinatos de dirigentes universitarios, mlitantes políticos y sindicales. 1974 y 1975 son ya otra cosa”, sentenció el testigo.
Carnagui describió entonces que a partir de 1975 se empezaron a producir asesinatos puntuales de militantes sindicales en fábricas e industrias del Gran La Plata, como Propulsora Siderúrgica. “Hay una ampliación geográfica de las acciones atribuidas a la CNU”, sostuvo y precisó que “muchos testimonios” en ese sentido “fueron presentados en el juicio contra la CNU en 2017”. Entre otros ámbitos institucionales alcanzados por esa violencia figuran trabajadores del Hipódromo y del Ministerio de Economía que por entonces era la Dirección de Rentas.
“Castillo estaba en Rentas, en algunos casos había algo paradójico, había nombramientos en dos espacios de la provincia. Algunos de los integrantes estaban tanto en el Ministerio de Economía como en el Hipódromo”, precisó. Respecto de la presencia de miembros de la CNU en la UNLP, Carnagui dijo que tras la reapertura de la Universidad en 1975 “ingresan como preceptores al Liceo Víctor Mercante”, uno de los tres colegios secundarios dependientes de esa casa de altos estudios.
Nogueira le preguntó a continuación si en esos años había una “estructura paraestatal represiva vinculada con el gobierno de la provincia de Buenos Aires”.
El testigo explicó que en función del expediente judicial labrado tras la detención de la banda de la CNU comandada por Castillo en abril de 1976 escribió un artículo en el cual desarrolló ese aspecto. “La propia idea de la paraestatalidad es difusa y de difícil prueba para que sea prueba académica. Para pensar la paraestatalidad el artículo en cuestión se basa en tres elementos (…) Por un lado un cambio en el modus operandi pasando de la militancia y los enfrentamientos a una organización dispuesta al secuestro y asesinato como el caso de Achem y Miguel y que será la que continúe. Por otro lado hay una escalda en el caudal de acciones. A lo largo de 1975 se puede detectar un incremento de acciones atribuidas a la CNU”.
“Y por otro lado la paraestatalidad no deja de tener cierto vínculo y articulación con la estructura del Estado. En ese expediente, con posterioridad a las detenciones de abril de 1976, son los propios integrantes detenidos de la CNU quienes dicen en donde trabajan y allí uno puede encontrar que trabajan en ámbitos estatales de la provincia de Buenos Aires. Y un dato no menor es que en esas detenciones hay también integrantes de la policía provincial. Entonces parte de la verdad histórica es que encontramos una serie de indicios que nos permiten entender que ahí hay algo distinto respecto de los años previos”, abundó Carnagui.
Nogueira insistió en el aspecto “paraestatal” de la CNU y su vínculo con el gobierno bonaerense comandado por Calabró, vicegobernador del renunciante Oscar Bidegaín, cercano a la izquierda peronista. “¿Qué entiende usted por paraestatalidad?”, le preguntó.
“Se entiende como una acción clandestina y es una dificultad en términos de poder investigarla como tal. Es una acción que se comete en articulación con la estructura del Estado, en connivencia con la estructura del Estado en relación a los recursos a los que se pueden acceder para hacer en gran medida, en este caso (…) tareas represivas, para hacer parte de los trabajos que el Estado no está dispuesto a realizar. Entonces es un grupo que funciona a la sombra del Estado pero articulado y en connivencia con el Estado para hacer aquellas tareas que el Estado no puede o no quiere realizar”, precisó.
¿En función de esta connivencia y de los tres indicadores que estableció se puede inferir sobre una suerte de amparo policial a la CNU en esta ultima etapa? ¿Lo pudo verificar?, le preguntó Nogueira.
“La idea de zona liberada, muchas veces una suerte de ‘idea compartida’ en este tipo de acciones, es desde ya de difícil prueba. Es muy difícil probar esas órdenes pero (…) hay un caso que es particularmente llamativo, el de Mario Gershanik, cuyo asesinato tiene lugar a dos cuadras de la Jefatura de Policía. Es difícil comprender cómo en esos años con una fuerte presencia policial en la ciudad de La Plata, una ciudad que está sumamente activa, ¿cómo puede suceder sin connivencia? Y por otro lado, tomando como fuente el expediente policial tras las detenciones de abril de 1976 es el allanamiento que se hace en la casa de Carlos Castillo cuando se pasa en limpio la cantidad de armas y materiales explosivos que se le encuentran. Es difícil el acceso a trotyl o a dinamita si no hay vinculación con las estructuras del Estado. Son materiales de difícil acceso que llevan a suponer que algo de eso funciona”, respondió Carnagui.
El juez Minguillón estuvo secundado en esta audiencia virtual por el vocal Jorge Luciano Dolín y por la jueza Gabriela López Iñiguez. Además de Nogueira, por el Ministerio Público Fiscal participó la auxiliar fiscal Ana Oberlín; por la subsecretaría de Derechos Humanos bonaerense estuvo presente la abogada María Camila Gerini y por las familias Rave y Urrera, el abogado querellante Pablo Llonto.
Las letradas querellantes por la Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos y de la Liga Argentina por los Derechos Humanos se excusaron de participar en la audiencia. La semana pasada, La Plata fue escenario de un sinnúmero de actividades al cumplirse 50 años de la llamada “Larga Noche de los Lápices”, como se denomina la desaparición entre julio y septiembre de decenas de activistas secundarios en esta ciudad, muchos de los cuales permanecen desaparecidos.
Por las defensas asistieron los letrados Fernando Castejón por Antonio Jesús; Juan Domingo Pesquera por Juan José Pomares y la defensora pública Natalia Caprarulo que asiste a Carlos Ernesto Castillo.
Juan Luis Carnagui es docente investigador de la UNLP, profesor de Historia. Cuenta en su trayectoria académica con una tesis de maestría en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) titulada “Los inicios de la radicalización política en la ‘derecha peronista’ y la formación del ideario político de la Concentración Nacional Universitaria, La Plata (1955-1965) defendida en 2010, y luego sus tesis doctoral en la UNLP titulada “Nacionalistas, católicos, peronistas. Auge, afianzamiento y consolidación de la CNU. La Plata (1955-1974)” en 2016.
Profundizó sus investigaciones para ampliar esta temporalidad hasta 1976 en diversos artículos, entre éstos uno titulado “Radicalización política en el campo de la derecha: la Concentración Nacional Universitaria y la represión paraestatal en el Gran La Plata antes del golpe de Estado” publicado en 2020 en la revista científica “Contenciosa” de la Universidad Nacional del Litoral.
El testigo precisó que esos trabajos son de acceso público y que para los mismos sus fuentes de trabajo e investigación fueron artículos de divulgación científica, periódicos de la época, publicaciones de organizaciones políticas de entonces, expedientes de la DIPPBA, testimonios del juicio de 2017 y también un expediente judicial que se elaboró a raíz de la desarticulación de la banda liderada por Castillo a fines de abril del 76, cuando las Fuerzas Armadas se hacen cargo de la represión con otro modus operandi.
La CNU había comenzado su despliegue hacia los años 60 en el ámbito universitario, siendo una de las primeras organizaciones peronistas en esos espacios sin llegar a ser masiva pero sí activa. Carnagui precisó que según archivos de la DIPPBA “recién en 1967 aparece el primer panfleto de la CNU” y que en 1968 “la prensa de la ciudad dá cuenta de enfrentamientos y conflictos en la Facultad de Arquitectura en los que se refiere a grupos del tipo Tacuara”.
Antes de concluir la audiencia, la Subsecretaría de Derechos Humanos anticipó que ampliará la acusación.
El juez Minguillón indicó que la fecha de la próxima audiencia será comunicada a las partes por Secretaría.
Las audiencias de este segundo juicio contra la CNU platense, son mixtas, en general, es decir presenciales y virtuales. Son transmitidas en directo por los canales de Youtube del Poder Judicial (https://www.youtube.com/@pjn-videoconferencias); por la página web del Centro de Información Judicial (CIJ) (www.cij.gob.ar); y por el canal de Youtube de La Retaguardia TV, único medio de comunicación que desde hace años transmite en directo juicios por delitos de lesa humanidad (https://www.youtube.com/user/laretaguardia).