Buenas tardes a todos, a todas. Walter [Walter Wischnivetzky, intendente de Mar Chiquita], Pitingo [Jorge Paredi, exmandatario de Mar Chiquita], gracias por recibirnos de nuevo en Mar Chiquita, en este lugar la verdad espectacular, hermosísimo como toda nuestra Costa Atlántica, que cuenta con sus atractivos naturales, con sus playas y como buena parte de nuestra provincia de Buenos Aires, dispone de unas cualidades en su geografía, en sus formatos que son preciosos. Pero no servirían de nada si no estuvieran acompañados por las políticas públicas y por el trabajo que le pone nuestro pueblo de la Provincia. Así que, esto me lleva también a agradecer al intendente de Gesell, al de Navarro, al de Necochea, al de Alvarado, al de Miramar. Así que, muchísimas gracias por acompañarnos.
Hoy venimos de una recorrida importante que quiero describir rápidamente, contar algo de lo que estuvimos haciendo, porque nos acompañan varios ministros también, muchos funcionarios. Iniciamos el día temprano en Mar del Plata, en General Pueyrredon, yendo al Hospital Alende donde inauguramos, después de un tiempo, después de terminar las obras civiles que necesitaban, un tomógrafo de última generación, que forma parte de una inversión importantísima. Tanto en la infraestructura del hospital, un hospital regional que atiende a toda la región, que incluye un millón y medio de personas; y ni hablar cuando estamos en temporada y cuando hace falta también dar asistencia a quienes nos visitan.
Recorrí también otra obra que habíamos anunciado, otro equipo que pusimos que es el angiógrafo, y también, Nico [Nicolás Kreplak, ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires], el resonador. Resonador, 1.500.000 dólares; angiógrafo, 1.200.000 dólares; tomógrafo, 750.000 dólares, más la obra civil. Seguimos invirtiendo en la salud pública, en el acceso de aquellos que no cuentan —y que pueden explicar mejor que yo porque es su situación—con la posibilidad de atenderse ni con una prepaga, ni por privado, es la enorme mayoría no sólo de quienes habitan en la provincia de Buenos Aires, sino también de quienes la visitan, incluso quien tiene una prepaga, si tiene un accidente en la ruta, si tiene necesidades sanitarias, allí está presente el Estado provincial junto con el Estado municipal.
Son obras muy importantes, son equipamientos muy importantes, que nos hacen acordar de algo que el Gobierno actual, el gobierno de Milei, con su ausencia, con su deserción, parece que quiere que nos olvidemos, que es que si no hay un Estado que se ocupe de la salud universal de todos los y las bonaerenses, de todos los argentinos y las argentinas, no es que va a venir el mercado, la mano invisible, algún economista austríaco a solucionarlo, se van a quedar sin salud y eso para nosotros es absolutamente inadmisible. Por eso, seguimos ampliando con todas las dificultades que hay el sistema de salud de nuestra provincia de Buenos Aires.
Quiero decir también que luego hicimos una importantísima reunión, de la que participaron no solo los ministros, sino varios intendentes, que es otro encuentro más con el sector turístico en este caso en el Hotel Provincial en Mar del Plata. Concurrieron representantes de la hotelería, de la gastronomía, también quienes representan o quienes son importantes empresarios del sector del entretenimiento, del comercio, como siempre lo hacemos porque sólo en esta temporada –con nuestros encuentros productivos lo hemos hecho ya–, creo que con la previa en Chascomús, más de seis veces hemos hecho encuentros con empresarios en diferentes localidades. Lo hemos hecho en el Partido de la Costa, en Lobos, lo estamos haciendo permanentemente.
Y damos micrófono abierto y total, total permiso y libertad para expresarse a empresarios que no siempre comulgan con nosotros, que comparten o no con nosotros las ideas políticas, la orientación, o incluso la ideología. Quiero marcarlo porque se lo recomiendo muchísimo, pero muchísimo, al Gobierno nacional, al presidente de la Nación. En vez de andar de gala en gala, de premio trucho en premio trucho por el exterior, por qué no viene y se sienta con los empresarios, los trabajadores argentinos, y escucha lo que está produciendo, escucha lo que está provocando y le busca alguna solución.
Otra vez más, la sorpresa fue la concurrencia, empresarios, sectores, que a veces por prejuicio ideológico puede ser, pero a veces también por el movimiento que implica la temporada, por un motivo o por otro tal vez no asistían en esta cantidad y en esta variedad y de esta importancia, de esta dimensión. Y eso que nos limitamos al sector turístico. Estuvimos hablando también con gente de la pesca, de la industria, del Parque Industrial, de allí de Mar del Plata, también vinieron algunos empresarios, pero nos limitamos al sector turístico. Y lo venimos haciendo y la sorpresa es que concurren el doble, el triple, el cuádruple de empresarios. En general, invitamos a todos, pero son encuentros en medio de la temporada, día de semana, al mediodía, no todos pueden venir. Vienen todos, necesitan ser escuchados, tienen algo para decir, mucho para solicitar pero sienten, también, y lo verbalizaron en estas reuniones, que lo que está ocurriendo es de una enorme gravedad.
Ha sido público, hoy nos contaban los representantes del sector hotelero o del sector gastronómico, ya de una forma directa, lacónica, triste, que hay muchos colegas empresarios que están pensando que esta fue su última temporada por los resultados que han tenido y por las perspectivas que se presentan. Y uno dirá “quiere criticar al Gobierno, exagera”. En Argentina, desde que llegó Milei, murieron 22.000 empresas. En la Argentina de Milei se perdieron 300.000 puestos de trabajo del sector formal. Así que estamos asistiendo a un plan de exterminio del sistema productivo argentino, y me atrevo a decir, también del turismo local, interno, nacional. Y no es algo sobre lo que yo tenga que teorizar, lo escuchamos hoy de boca de empresarios que evidentemente no son ni del peronismo, ni probablemente nos hayan votado, y tal vez, acaso, hayan votado a quien gobierna hoy. Pero contaban que no da para más. 300.000 despidos es hablar de un despido cada 4 minutos.
El otro día nos enteramos lo de Fate. Pero antes de Fate venían despidos, los problemas en Whirlpool, en las fábricas vinculadas con cerámicos, con la construcción, en la metalurgia. No hay sector que se salve del proceso industrial, del entramado productivo con las políticas de Milei, y no hay tampoco empresa que esté a salvo. Hemos visto últimamente números que mostraban un repunte después de una caída, siempre tratan de demostrar esto como algo positivo, y veíamos la heterogeneidad: qué sectores ganaban y qué sectores perdían. Después, nos preguntábamos cuántos empleos generan esos sectores, y cuántos encadenamientos productivos, y cuánto valor agregado.
Tristemente tengo que reportar que los números que cuenta Augusto [Augusto Costa, ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica], las estadísticas que cuenta en el sector turístico están marcando una situación de crisis complicadísima. Decía Augusto, un millón menos de turistas que antes de la llegada de Milei. Un millón de turistas menos que asistieron a los destinos turísticos en la provincia de Buenos Aires. Las estadías más cortas, niveles de consumo que se encuentran, con respecto a la etapa previa a Milei, el consumo total 35 por ciento menos, un tercio del consumo. Y contaba Augusto, y lo hemos hablado con los empresarios, que esto no es producto del azar ni de que súbitamente nuestros sectores turístico, gastronómico, de entretenimiento se hayan deteriorado, que estén más vagos, que estén menos productivos o menos competitivos.
No es eso: hay una política económica que está diseñada deliberadamente para destruir el turismo nacional. Alguno dirá, “estás atribuyendo intencionalidad. No, en realidad están equilibrando o están nivelando precios, finanzas, deuda”. No es así. La política económica que se está llevando a cabo, ya de manera explícita, apunta a torcer, a modificar lo que ha convertido a Argentina en un país históricamente —y creo que ya de manera unánimemente reconocida— como un país de una estructura productiva, distributiva distinta a otros países de la región.
Yo no puedo hablar mal ni de manera despectiva de ningún país, pero escuchaba con atención al equipo económico y al propio Milei que antes de asumir nos decían que nos querían llevar a ser algo parecido a Alemania o Irlanda. Hoy lo vemos celebrando y marcando como objetivo convertir a nuestro país, desde el punto de vista productivo, también de los ingresos, en algo parecido a Paraguay o Perú. Y no quiero detenerme en los casos particulares, quiero detenerme en el tipo de estructura productiva, en el tipo de configuración social que tienen estos países vis a vis la Argentina.
A veces, claro, uno siendo argentino y teniendo amor por nuestro suelo, por nuestra gente, por nuestra Patria, es muy fácil venerar algunos de sus aspectos, destacarlos, pero la verdad que en la disciplina que estudia comparativamente a los países, Argentina se ha destacado históricamente por ser un país que, a diferencia de estos dos ejemplos y de muchos más, tiene un sector industrial, un sector productivo nacional mucho más robusto que lo asemeja en nuestro continente y en América Latina probablemente más a México o a Brasil, en este sentido, que a otros países cuya inserción internacional, cuyo papel en la división Internacional del trabajo está más vinculado a la exportación de materia prima prácticamente sin valor agregado, sin ningún nivel de elaboración o con bajo nivel de elaboración y generan estos modelos.
Lo podríamos llamar, en clave histórica, iniciado por la idea de un modelo agroexportador, una inserción de exportación de productos primarios, de origen agropecuario, pero si le agregamos minería o le agregamos petróleo, son países de producción primaria, primarizados, cuyo vínculo con el comercio internacional y con el mercado mundial es exportar materia prima, ya sea de origen mineral o de origen vegetal, pero materia prima de bajo nivel de elaboración. Argentina se insertó originalmente al mundo con el famoso Modelo Agroexportador que duró hasta la Primera Guerra Mundial, hasta la Crisis del ‘30, la Segunda Guerra Mundial, entrado ya el siglo XX, ese modelo agroexportador que es el paraíso perdido para el Gobierno actual, para Milei. Nos quieren llevar ahí, no se engañen.
No nos quieren llevar para adelante, para el futuro, para el siglo XXI, con las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial. Nos quieren hacer caminar para atrás hacia un país que tenía prácticamente como único producto aquello que salía de nuestro suelo o de nuestro subsuelo. Y fíjense que el problema con ese modelo es que es un modelo de enorme dependencia del mercado mundial. Es un modelo de mucha inestabilidad y es lo que le pasó al modelo agroexportador en Argentina, sucumbió, explotó porque cambiaron las condiciones del comercio internacional, vivía solamente de colocar esos productos. Terminada esa posibilidad, cerrados los mercados, se quedó sin lugar en ese concierto de naciones que consistía en vender la materia prima, que podía ser cuero, carne, en sus diferentes estadios históricos y técnicos, que podría ser más adelante granos, “el granero del mundo”, y que después recibía como contrapartida productos manufacturados en el exterior.
Nosotros producíamos la materia prima y después, con esa misma materia prima, venían los productos, en aquel momento básicamente de Inglaterra, el centro industrial del mundo, venían nuestros productos industrializados con trabajo extranjero, con ganancias extranjeras y que podían adquirir una porción bastante pequeña en nuestra población. ¿Qué genera eso? Genera sociedades muy desiguales, duales, un sector pequeño asociado a esos productos, esa inserción, a lo que se le agrega también siempre el sector financiero, el endeudamiento y todo el resto de la población, que pasa en países también de nuestro continente y de otros continentes, sumida en la informalidad, sin acceso a la salud, a la educación de manera masiva, pública, gratuita. Sociedades de muchísima desigualdad, pero de dos escalones.
Para simplificarlo, 70, 60 por ciento de informalidad, niveles altísimos, para que se entienda bien, con una reducida —casi nula— clase media. Este modelo, obviamente, beneficia a determinados sectores. Hay ganadores, pero hay unas enormes mayorías que resultan relegadas, excluidas. Hoy lo que observamos con la política económica que se lleva adelante es un tránsito, es una trayectoria que va hacia allí. ¿Cómo se ve? Aumenta la informalidad, sectores medios que descienden sus niveles de ingreso, posibilidad de consumo. Decía Milei, “vengo a privatizar”, pero hay quienes podían pagar salud privada, educación privada, no lo pueden hacer más y recurren, por supuesto, al hospital municipal, a la escuela pública y gratuita, al hospital provincial.
En ese tránsito ya se están perdiendo niveles de ingresos y es donde se inscribe la situación que ha atravesado el turismo durante esta temporada y lo que va de esta temporada. ¿Por qué? No es sólo una voluntad, una vocación, el futuro que nos ofrecen es mucho peor que el que aspiramos y el que merecemos tener. Eso implica, por supuesto, una desindustrialización muy grande vinculada a los sectores medios, empresariales y trabajadores registrados de elevados ingresos industriales, pero también eso implica la destrucción de la educación pública en general, pero de la universidad pública en particular, otro rasgo distintivo de la economía argentina en comparación con otros países de la región.
¿Qué ha pasado esta temporada? Lo describía bien Augusto. ¿Por qué un millón menos de turistas? Políticas deliberadas y carísimas también, porque después dicen, “el tema es que no hay plata”, pero carísimas. Han sostenido, y lo hacen cotidianamente, un nivel de tipo de cambio, lo mostraba Augusto con el tipo de cambio real, comparado, pero lo puedo explicar con ejemplos muy simples. Probablemente, un paquete turístico en el exterior con aéreo incluido esté competitivo o a veces más barato que pasar unos días en un destino nacional. Eso no es porque súbitamente nosotros nos encarecimos, nos hicimos más lentos, más torpes, más inútiles y los otros mejoraron y es más lindo, más productivo, hay más inversión. No es eso. Es un tema cambiario. Cosa que se observa en cualquier frontera de la Argentina, donde el flujo del comercio viene determinado por el tipo de cambio. Me contaban ayer que en nuestra frontera norte la gente cruza para cargar nafta a países que no producen petróleo.
Esto es cambiario. ¿Cómo sería si no? Y van al supermercado y compran otros productos, hay un problema cambiario. Y ese tipo de cambio, relativamente desfavorable, si viene acompañado por una sustitución de producción nacional, por una apertura importadora, lo que empieza a ocurrir es que los productos de afuera son más baratos, artificialmente más baratos. Sale carísimo eso, se paga. Para sostener el tipo de cambio nos endeudan, hacen manejos con la tasa de interés para que no se vaya el dólar, que encarece el costo y el cargo de intereses del Estado. Eso sale de los impuestos, de los recursos que contribuimos los argentinos, pero se va para otro lado, no es que es gratis, no es que se hace con una teclita o con una flechita del teclado, se hace con intervenciones y, menos todavía, que nos vengan a decir que son liberales, libertarios y no se meten. El tipo de cambio artificial lo sostiene Milei y es contra el turismo y contra la industria. El régimen de endeudamiento y financiarización lo sostiene Milei con los recursos de los argentinos y, al mismo tiempo, pisa, reprime salarios, jubilaciones.
Contaba los números, Augusto. Pero también es sencillo de ver. Empezamos el año pasado con un gobierno que decretó paritaria cero y que no convalidó, no homologó, muchas veces acuerdos paritarios arriba del 1 por ciento, cuando los números de la evolución de los precios estaban muy por arriba. Es una política deliberada para destruir los salarios, pensando que el eje de la competitividad es salarios bajos.
Pero, ¿cuál es el resultado? Salarios bajos, jubilaciones bajas, ingresos bajos: la gente sin un mango en el bolsillo. Tarifas en dólares, no pueden tomarse unos días de descanso y no pueden consumir. Y si consumen, consumen extranjero por la apertura importadora con un mercado mundial que tiene excedente de todo. Es deliberado: están destruyendo el entramado productivo nacional. Y hoy escuché, con un nudo en el estómago, cómo importantísimos empresarios de empresas que a veces son familiares y llevan generaciones y décadas funcionando, como pasó en el caso de Fate –es el visible, pero hay 22.000 empresas que cerraron–, cómo te hablan de que no saben si van a poder aguantar esta temporada baja y este invierno.
Eso es pérdida de puestos de trabajo, pérdida cultural además de empresaria, pérdida de trayectoria, de experiencia, pérdida de capital argentino y de eso se tienen que hacer responsables Milei y el Gobierno nacional. Está destruyendo vidas, fuentes de trabajo, empresas, sectores enteros. Está poniendo en riesgo el tejido productivo y social de la Argentina. Hay que decirlo porque ocurrió y ya van, desde que llegó Milei, en caída libre, varias temporadas y es cada vez peor.
Y de no cambiar la política económica del Gobierno nacional esto no va a cambiar de signo. Ya lo hemos visto. Nos prometieron varias cosas, que dejaba de emitir el día que asumía e inmediatamente los precios se quedaban quietos. Eso entendió mucha gente. Luego dijo “no, es 6 meses después”. Luego dijo “no, es 12 meses después que vamos a tener inflación cero porque yo tengo emisión cero y gasto público igualado a ingreso, déficit fiscal cero. Y entonces la dinámica de los precios, así que vamos a paritaria cero porque todo lo demás va a ir a cero”.
Y ahí vemos: eran 6 meses, 12 meses, 18 meses dijo después, dos años, y luego, hace poquito dijo “no, eran 24 meses desde que dejé de emitir hasta que los precios se quedan congelados”. 24 meses porque dice que hay un artículo, un paper, un texto de un estudiante de una universidad. Lo voy a decir para que quede claro: te está destruyendo el salario, está destruyendo el consumo, está poniendo en riesgo industrias y empresas que tienen muchísimos años de trayectoria y todo eso con la mentira, con la chantada y con el verso de cosas que no funcionan, por lo menos para esta Provincia y para la mayoría.
Porque mientras tanto, un par de vivos con las criptomonedas, la bicicleta, la timba, se están llenando de guita, que es la que no está en las playas, en los hoteles, en los comercios, en los hogares: se la está robando Milei y su pandilla. Es eso lo que está pasando.
Y particularmente, quería decir que la temporada a nivel de ingresos ha sido muy mala, a nivel de situación ha sido crítica, ha contado como contratendencia y como un factor que impidió una catástrofe absoluta precisamente lo que Milei deplora: la presencia del Estado provincial, de los Estados municipales, de clubes, de organizaciones, de iglesias, de movimientos sociales, de militancia. Que ha puesto todo para hacer de esta temporada una posibilidad que para algunos es el descanso, para otros la subsistencia, el ingreso. Eso es lo que está coartando deliberadamente Milei.
Yo quería hablar de algunas de esas políticas. Hemos tomado varias, las hemos tomado en diálogo con los sectores productivos, trabajadores, con los intendentes. Lo hemos hecho, nos hemos puesto espalda con espalda para afrontar una situación macroeconómica, una situación nacional que es de abandono absoluto. Hablé un poco de salud. Voy a hablar de educación: importantes inversiones, que uno dice, “¿qué tiene que ver?” Es obra, es trabajo. Estuvimos recorriendo, además, recapitulando, acá, sólo en Mar Chiquita en estos 6 años de gestión agregamos una escuela, un jardín de infantes, una escuela primaria, una secundaria técnica, que recorrimos hoy la ampliación de las aulas y le estamos construyendo el edificio; también la agropecuaria, que no habíamos comentado; el Programa Puentes, un centro universitario; un instituto superior. El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires sigue las obras para que todos los pibes y pibas puedan tener la escuela que se merecen y que les corresponde. Cada vez más difícil, cada vez más complicado. Salud, educación, infraestructura: obra pública.
Estábamos recorriendo recién las obras que siguen en curso de uno de los proyectos más importantes, histórico, como es la Autovía de la Costa, la Ruta 11, la Ruta 56. Cuando estaba en campaña, antes de ser gobernador, siempre lo recuerdo porque todos me decían “¿vas a terminar la Autovía 11, vas a hacer la autopista?”. Y la verdad es que veníamos del gobierno de Macri, habían endeudado con Vidal a la Provincia y decía “vamos a ver qué se puede hacer”. Siempre dije que no suelo hacer promesas, sobre todo cuando toca gobernar en momentos tan difíciles, pero dije “vamos a hacer nuestros mayores esfuerzos”. Luego, cuando se ganó esa elección, encontramos que esa obra estaba a menos de un 7 por ciento de avance. No era terminar la Autovía 11, era empezarla, porque había dejado la deuda, el obrador parado y había dejado un tendal. Había que empezarla. Ese primer tramo, más de 150 kilómetros, está terminado. El segundo tramo de Gesell a Mar Chiquita, en curso, supongo que lo vamos a terminar durante este año. Y ya hemos anunciado, supongo, que después de ese tramo viene el tramo que va a ir desde Pinamar a Mar de Ajó: 100 millones de dólares para terminar la Autovía 11. Y escuchamos a Milei atacar a la obra pública.
Hoy que tenemos turismo, aún y por culpa de este Gobierno nacional, de fin de semana. ¿Qué haríamos si no hubiéramos, como estamos haciendo por primera vez en la historia, asfaltado de punta a punta, lo vamos a terminar también, la Ruta 2? Primera vez que se hace. La Ruta 63 finalizada. Creo que es importante decirlo, porque si no hay ruta no hay turismo, no hay movimiento, no hay actividad, no hay esto, no hay. Y no la van a hacer, son obras que en total deben superar los 300 millones de dólares, no la pueden hacer los vecinos. ¿A quién se le ocurre que lo van a hacer en una vaquita entre el parador y el hotel que tienen estos problemas poner la plata para hacer una autopista o para hacer un puerto o para hacer un puente? Todo eso son enormes mentiras. Esta temporada contrarrestamos las políticas de ausencia de Milei, por un lado siguiendo con las obras de infraestructura, pero por otro lado también con las políticas que lleva adelante nuestro Ministerio de Producción, el área de Turismo, los paradores Recreo, todo lo que se ha hecho en materia de promoción, lo que hemos hecho en Cultura, los más de 600 espectáculos gratuitos a lo largo y ancho de la provincia de Buenos Aires. Hablábamos también con los empresarios del espectáculo, la caída de venta de tickets, están destruyendo todo y ahí están los espectáculos gratuitos que forman parte de los atractivos para que pueda venir con cualquier billetera y cualquier bolsillo a disfrutar aquel que lo puede hacer. Luego las fiestas populares en toda nuestra provincia de Buenos Aires. Acá en el Municipio con más fiestas populares, me dicen, de todo, 11 fiestas populares: la de la Cerveza, la de la Empanada Costera —ahí estuve—, la del Potrillo que se viene. Miles y miles de personas. Sí, contratamos artistas, pagamos espectáculos. Sí, por supuesto, y generan mucho más que lo que invertimos en materia de actividad, de emprendedores, de alojamiento.
Lo que se ha hecho en salud, hablaba del equipamiento del hospital, hemos ya anunciado y estamos en camino para otro hospital acá en Villa Gesell, importantísimo para que no tenga que derivar todo sobre Mar del Plata, pero también toda la atención primaria de la salud, y también todo el despliegue en el verano, los puestos de salud, las ambulancias, los trabajadores, trabajadoras. Hemos hecho un esfuerzo inmenso para tener presencia en seguridad, el operativo De Sol a Sol que engloba buena parte de esto, un despliegue histórico, 28.000 efectivos trabajando, han visto los helicópteros apagando el fuego, Estado activo, eficiente, cercano.
El Banco de la Provincia de Buenos Aires. Quiero terminar con esto porque no lo puedo dejar pasar, me decían los empresarios “por suerte tenemos el Banco Provincia”, el banco con mayor despliegue, con programas específicos para esta situación, que junto con la dirección del banco hemos lanzado para que se puedan financiar los alojamientos, las estadías. Hemos modificado y estamos probando nuevas modalidades. Cuando llegamos a la Provincia de Buenos Aires, el banco estaba con todas las estadísticas mal, tenía creo que 5 millones de clientes, hoy el banco está saneado y tiene más de 10 millones de clientes, duplicamos y tiene la Cuenta DNI para los comercios, los créditos blandos, los leasing para los municipios. ¿Por qué todo esto? ¿Y por qué no pasa con la banca privada? Porque la banca privada tiene un dueño, son sus accionistas, busca una rentabilidad. No es una crítica, toda empresa privada por definición busca maximizar y obtener la mayor ganancia. ¿Qué pasa cuando obtienen ganancia? Si es un banco transnacional se fija si se la lleva a la casa matriz, si la invierte en otro lado. Si es un banco nacional, o también internacional, si los propietarios reparten, distribuye los dividendos, las utilidades, la ganancia, buscan la máxima ganancia. Muchas veces como ahora yo comentaba, salió hace poco en un diario que no es de nuestra orientación que hacía el cálculo, si uno al comienzo del gobierno de Milei invertía el equivalente a 1.000 dólares y lo ponía en títulos públicos, emitidos por Milei y pagados por la gente, y hoy lo convierte a dólares es en este tiempo, corto tiempo, 88 por ciento de ganancia en dólares. La tasa de interés en los países centrales, la que discute Trump con el banquero central de allí, 4, 2, 3 por ciento, una rentabilidad en dólares altísima anual 6, 8 ,10, 88 por ciento, ¿quién se creen que lo paga ese 88 por ciento en dólares que le dio Milei a la timba? Por eso quiero decir, basta de mentir, no es que no hay plata, el problema es que se la quedan toda ellos. No es que no hay plata, es que se la ponen al sector financiero, que se la perdonan a los grandes inversores, y se la cobran a las pymes, y se la sacan a la gente. Eso es lo que está pasando.
Por eso creo que hay que tomar conciencia, lo hacíamos con los empresarios, una asistencia mucho más grande, porque hay gran angustia, hay gran tristeza con lo que está pasando, hay dudas, incertidumbre, “¿va a mejorar?” Y, si los salarios no suben, si el tipo de cambio es este, si la tasa de interés es aquella, si el modelo económico... Esto no es una falla del modelo económico de Milei, y hoy dicho explícitamente, tampoco de hacia dónde nos lleva. Están conformes en reprimarizar y precarizar el país, es lo que buscan. ¿Qué problema hay? En ese país que quieren sobran millones y millones de argentinos, y faltan millones y millones de posibilidades y puestos de trabajo. En ese país los ingresos son mucho peores, ese país —quiero decir— no es el país que queremos. Ese país no es la Argentina con la que soñamos, no tiene nada que ver y ahí nos están conduciendo. Entonces es importante, me preguntaban los empresarios “¿qué va a pasar?”. Y, si siguen estas políticas van a obtenerse los mismos resultados, exactamente el mismo resultado. Es triste. Lo que les podría decir también es que no es el único camino para la Argentina, que no es lo que había que hacer, que estábamos condenados, que era necesario, no es. Es una decisión de aplicar un programa económico que aplicó Martínez De Hoz, que aplicó Cavallo, que se aplicó en el gobierno de Macri, es el mismo programa económico, y nos genera muchísima vulnerabilidad financiera y muchísima insostenibilidad social. Y nos genera un país que no es el que necesitamos y queremos.
Así que, ¿qué se puede hacer al respecto? En lo que a nosotros nos toca, por eso termino con este tema, pararon toda la obra pública, tengo un asterisco, un anuncio, una obra que se espera hace 30 años. Los desagües pluviales de la Cuenca 5, una obra de casi 12.000 millones de pesos, pero que va a generar más actividad privada, mejores condiciones de vida, va a permitir el desarrollo. Es eso, Milei, no vender el país, desarrollo nacional, desarrollo para nuestra gente, salario, trabajo, producción, es eso. Nunca en su boca estas palabras.
Así que, lo que tenemos por delante está difícil, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires, los intendentes de todos los sectores políticos, porque nos acompañan y vamos a todos los municipios, no discriminamos, todo lo contrario, ahí estamos. Ahora vamos para el Rally en Madariaga, un intendente de otra fuerza política. No es tan difícil, Milei, si podés hablar mirando a los ojos y diciendo la verdad, hablar con alguien que piensa distinto, no es un problema. El tema es si no estás dispuesto a escuchar lo que tienen para decirte, ni a ver lo que estás provocando. Ese es el problema que tiene.
Y para terminar, si queremos que el turismo repunte, que vaya bien, no un rebote con respecto a la peor temporada desde la pandemia, como tuvimos, sino que como tuvimos antes de Milei, récord. Me hablaban de la estructura impositiva, con los mismos impuestos que hay ahora y están a punto de fundirse, después discutimos si eran altos o bajos, buenos o malos, con los mismos invertían, crecían, ahorraban. Así que no es un problema específico asociado a esto, es la política económica.
Para que cambie esto hay que cambiar la política económica, para que cambie esto a partir del 2027 tiene que haber un gobierno que piense en la gente.
Yo le quiero agradecer muchísimo a los intendentes, le quiero agradecer muchísimo a los laburantes, le quiero agradecer muchísimo a los empresarios y empresarias de la provincia de Buenos Aires que ponen ganas, creatividad, que no despiden por gusto, que invierten todo lo que tienen y que ponen el hombro y que nos van a acompañar para que esto cambie definitivamente. Muchísimas gracias.