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CIUDAD DE BUENOS AIRES

Palabras del Gobernador Kicillof durante la asamblea de la Federación Argentina de Municipios (FAM)

Jueves 2 de Octubre 2025

Muchas gracias, Fernando [Fernando Espinoza, intendente local], primero agradecer la invitación, la oportunidad de juntarme con todos ustedes, de compartir aunque sea un ratito. Tomo lo que dice el presidente la FAM, celebramos la asamblea, el lugar, el espacio, el funcionamiento, Fernando, y los compañeros de la Provincia todo el tiempo tienen presente lo que ocurre en la FAM y tienen presente que la FAM nos permite dar una mirada federal en cualquier circunstancia, en cualquier situación, y, además, una mirada cercana, territorial, desde abajo de lo que está ocurriendo, que tal vez está distante de lo que cuentan los grandes medios porteños, que se hacen llamar medios nacionales, pero cada vez queda más claro que tienen una agenda que responde, no a los intereses de nuestra Nación en su conjunto, de las provincias, del interior, de los barrios, sino a una agenda de los sectores de poder.

Los medios porteños son los medios del poder de la Argentina, que pasan por alto y ocultan lo que ocurre en toda la Argentina, aún en la provincia de Buenos Aires. Ustedes no saben lo difícil que es, estando tan cerquita de alguna manera, estando hoy en una ciudad que era nuestra capital, que la tenemos rodeada, prácticamente, territorialmente y, sin embargo, cuesta incorporar a la agenda de discusión de los medios porteños, los problemas reales que ocurren en nuestra provincia, que le ocurren a nuestra gente. Imagino lo que es para los que están más distantes, para los que tienen menos acceso. A nosotros nos cuesta muchísimo. Entonces, a veces, incluso los trabajos que hacemos, la gestión que hacemos, queda oculta en una agenda presuntamente más general y más universal, pero cada vez más alejada de los problemas reales que ocurren en nuestra la Argentina.

Esto lo digo porque venimos de una elección. Decía Fernando que la elección, el triunfo tiene nombre y apellido. Yo quiero decir que si tiene un nombre y un apellido, el nombre es Evita y el apellido es Perón, porque fue un triunfo del peronismo en la Provincia, que tuvo que ver con el trabajo territorial que se hizo en cada rincón de nuestra provincia de Buenos Aires. Nosotros le ponemos mucho, pero mucho énfasis al trabajo territorial desde el Gobierno provincial y al trabajo al lado de los intendentes e intendentas de la Provincia.

La gente votó y, obviamente, hay una discusión: si en provincia de Buenos Aires perdió Milei o ganaron los intendentes, o ganó el Gobierno provincial. Yo no tengo duda de que Milei contribuyó mucho a su propia derrota, pero nosotros en la Argentina, los que vivimos acontecimientos como el 2001, acontecimientos de gobiernos muy malos y muy dañinos, lo que vimos es que la gente en el sobre ponía una feta de salame, o un dibujito de Clemente, o ponía una puteada o un papelito diciendo “que se vayan todos”. Por eso, no tengo duda de que contribuyó el desastre que está haciendo Milei a lo que fue la derrota que tuvo en la provincia de Buenos Aires, pero también quiero valorar que esto no llevó a un triunfo de la antipolítica o del que se vayan todos, sino que me acompañan acá intendentes de nuestra Provincia que llenaron las urnas de votos a favor de lo que están haciendo. Se votó en contra de Milei, pero hubo adónde depositar y poner ese malestar, esa bronca que nosotros tenemos que transformar en confianza, en esperanza y en acompañamiento.

Luego, otra breve caracterización sobre lo que está ocurriendo. Estamos ante un gobierno difícil, porque la Argentina tuvo dictadura militar, tuvo cualquier cosa en su historia, pero seguro que ranquea entre los peores de la historia argentina y, segurísimo, de los peores de la historia democrática argentina, porque no solo es un gobierno que lleva adelante un programa económico neoliberal, ortodoxo, de derecha, de concentración, de extranjerización, sino dos cosas que veo que hay que señalar como particularidades. Porque Milei no vino con nada nuevo, su ministro es Toto Caputo, el de Economía, que es el de Macri, que tuvo que irse por pedido del Fondo Monetario Internacional. Mirá que hay que ser malo y muy malo para que alguien que juega para los intereses financieros lo eche el Fondo Monetario. Así que lo conocíamos; la conocemos a Bullrich, lo conocemos a Sturzenegger, conocemos al corazón de lo que es el gobierno de Milei, pero está aplicando un plan convencional, nada más que viene acompañado de una crueldad que nunca vimos. Es como a cara descubierta.

Nosotros sabemos que cuando se vienen los gobiernos del ajuste, de la pobreza, de la desindustrialización, traen con ellos, en general, un marketing que dice “esto en realidad no es contra la educación pública, contra los derechos de la gente”. Después lo hacen, pero dicen lo contrario.

Acá tenemos un Gobierno que trató de llevar adelante un ajuste a cara descubierta, sin maquillaje, diciendo que era el mejor ajuste y esperaba que lo votaran.

Por eso, yo creo que tuvo tanta importancia la elección de la provincia de Buenos Aires, vengo de estar ahí en Naciones Unidas y me parece que lo más importante —más allá del triunfo rotundo que tuvimos— es que se trató de vender para afuera que el ajuste de Milei tenía acompañamiento y apoyo popular, que era un ajuste y una política espantosa acompañada por sus víctimas, por quienes estaban sufriendo. Que era un gobierno que podía decir cualquier cosa, apalear jubilados todos los miércoles, maltratar a personas con discapacidad, atacar a comunicadores, artistas populares, a lo que fuera y que, además, la gente estaba de acuerdo.

Me parece que ese es el efecto más grande: se rompió un espejismo, un mito que estaban construyendo, que incluso a mí que vengo de la economía leo los informes internacionales y traía sorpresa. Decían “este hombre ha bajado los sueldos, está echando a gente en salud, en educación, cierra hospitales como el Garrahan, va contra el Conicet, la universidad y la gente lo adora, lo quiere, está de acuerdo, lo acompaña y le gusta”.

Creo que lo que rompimos fue algo mucho más grande que simplemente el resultado de la elección en la provincia de Buenos Aires, sino que rompimos un mito, un espejismo que se había formado adentro y afuera de que el Gobierno de Milei, la política de Milei tenía apoyo, sustento y acompañamiento popular, que quienes estaban sufriendo o no se daban cuenta o finalmente habían resuelto, sociológicamente, que había que apoyar un proyecto tan despiadado y tan cruel como el que tenemos.

Creo que lo que demostramos en la elección del 7 de septiembre, que afuera no se entendía, por eso digo lo de Naciones Unidas, y adentro algunos tampoco, que decían “no, mirá, yo no me opongo a Milei porque a Milei lo quieren, Milei es simpático, les cae bien en las redes a los pibes”. Empezaron con todo ese mito y ahí tuvimos buena parte de los que no forman parte del Gobierno de Milei o del partido de Milei haciéndose los tontos, los distraídos o, simplemente, siendo cómplices de su ajuste.

¿Por qué? Porque lo he hablado con algunos, decían “no te podés oponer a Milei porque la gente lo quiere”. Lo que demostramos el 7 de septiembre es que si políticamente se trabaja, si se va frontalmente, si no se arruga y si se hace con coraje, entonces la gente acompaña a los que se oponen a esta política cruel, despiadada, pero hay que ser frontal y hay que poner lo que hay que poner sobre la mesa. Me parece que eso también fue la elección en provincia de Buenos Aires, no acompañamos nada de este Gobierno, pero no porque somos obstinados o porque tenemos unas anteojeras ideológicas o por hacerle la contra. No acompañamos las leyes, no acompañamos el Pacto de mayo, no acompañamos absolutamente nada porque era dañino, porque es nocivo y porque esto de darle instrumentos al que va a usar el martillo, la motosierra y va a usar el serrucho para romperle la producción, el laburo y la vida del pueblo argentino, la verdad es que no se merece ningún tipo de compañía.

Y me parece que, además, un plan económico espantoso, acompañado y equipado de un discurso cruel, despiadado frontal y prácticamente sádico. A mi me tocó ser ministro de Economía en la época de Cristina y si cerraba una empresa, no digo de 300 trabajadores, sino de 30, 20 trabajadores, nos íbamos corriendo, a ver cómo podíamos ayudar, cómo podíamos trabajar para que el empresario no abandonara, qué podíamos encontrar, si un crédito, algo. Estos festejan cada vez que cierra una empresa. Porque dicen: “si cierra, es que tiene que desaparecer”.

El mercado siempre tiene razón, y si una actividad vale la pena, entonces va a encontrar el recurso. Lo mismo, dicen: “la obra pública, la va a hacer un privado. Si hace falta, si es útil, entonces alguien va a poner la guita”. Es una idea de que el mercado responde directamente a la necesidad de la gente, no al poder adquisitivo y la ganancia. Es filosóficamente, políticamente y, creo yo, históricamente, una estafa monumental la que se está viviendo. Y me parece, también, que frente a un plan económico que viene acompañado de un discurso de crueldad y de sadismo, empezaron a aparecer otras cuestiones muy graves, por eso quería compartirlas con ustedes.

Hemos tenido desde el principio de la historia gobiernos centralistas, unitarios, concentradores, pero nunca uno como este. Está en los tuétanos, en el centro de su concepción es antifederal. Es un gobierno que no cree en la unidad nacional como integración de las provincias que conforman y delegan en el Gobierno nacional algunas de sus funciones que son concurrentes. Es un gobierno que piensa, Milei piensa que la educación no tiene nada que ver con él, que él se ocupa, no sé, de la macro, de la timba y todo lo demás no le compete, no le importa y no tiene nada que ver.

Todo lo humano, todo lo real, todo lo cotidiano le es ajeno al Gobierno de Milei. Aún esto a costa de la Constitución Nacional. La Constitución Nacional no dice que ocuparse o no de la educación, desde el Gobierno federal, es una decisión arbitraria, ideológica de quien la preside, del Presidente. Hay obligaciones del Gobierno nacional... Recién hablábamos con los compañeros acerca del tema coparticipación. Es un gobierno que ha cortado todos los fondos ilegalmente. Y dice: “no, porque no creo en que haya que distribuir”, entonces no distribuye.

Pero no es una cuestión de creencia; va contra el federalismo, contra la Constitución, contra la división de poderes, por eso digo que tiene una envergadura y una gravedad enorme. Ahora está queriendo privatizar nuestras centrales nucleares, está hablando de bases militares, permitió ejercicios militares de los Estados Unidos. Va contra la Constitución, contra el federalismo, contra la soberanía, contra la división de poderes; esto, además de un proyecto económico espantoso y llevado adelante con un desparpajo, una maldad que realmente no habíamos visto nunca.

Entonces, creo que nos pone a todos en una obligación, sobre todo a ustedes y a nosotros, a los que tenemos responsabilidades de gobierno todos los días. Porque entiendo, comprendo que toda la dirigencia política puede hablar, puede opinar, pero yo sé — conozco porque lo hemos visto esta elección y todo este tiempo— que gobernar con Milei en la presidencia de la Nación es una cosa tremendamente compleja, muy extraña, porque es un gobierno que te quita recursos, que destruye y te tira por la cabeza las responsabilidades y los problemas.

Y, a veces, nuestro pueblo nos exige, porque lógicamente uno se comprometió, determinadas soluciones a problemas que no creamos y que no podemos terminar de solucionar. El otro día me pasó en Pilar, que estábamos inaugurando, en el Parque Industrial y había 300 familias despedidas de una fábrica de cerámica; la industria de la construcción está liquidada, la minería está liquidada. Y yo fui a hablar con los compañeros trabajadores, con sus familias que estaban en la calle y les decían: “esto es la macroeconomía”. Pero los compañeros quieren una solución. Por supuesto, con conciencia política, con comprensión histórica, sabían que no estaba ni en el intendente ni en mí solucionar ese problema. Pero eso hay que explicarlo, porque si no se arma una pelota de responsabilidades y los desastres y las cagadas que genera el Gobierno de Milei caen encima de ustedes, encima nuestro, y tenemos que, todos los días, estar lidiando.

Sistema de salud en la Provincia de Buenos Aires: el sistema público de salud tiene hoy un 30 por ciento más en promedio de gente, de consultas, de necesidades que lo que tenía antes. Es un tipo que dijo que venía a privatizar la salud porque la salud pública no anda y no sirve. A mí me gusta decir que vino a privatizar y estatizó. Porque, finalmente, la gente que ya no puede pagarse un remedio porque desreguló todo el mercado, o toda la gente que ya no puede pagarse una consulta, o que no puede pagar la prepaga, ¿dónde va? Al hospital municipal, al hospital provincial, a la salita. ¿Y qué le va a decir uno? “No, no hay plata”; eso le dice una persona horrible, denostable y realmente macabra como es Milei.

Cada uno de ustedes que está comprometido con su pueblo, que vive y todos saben dónde vive, no le puede decir que no. Entonces nosotros, [tenemos] cada vez más presión para dar respuesta y cada vez menos recursos, y cada vez más agresión, más ninguneo. Es una situación de una gravedad muy grande.

Lo que a mí más me alegra en la provincia de Buenos es que le pudimos, el 7 de septiembre, transmitir a nuestro pueblo que esta situación es muy grave y que la forma de terminarla es en las urnas con el voto popular, es democráticamente, pero que necesitamos ese apoyo y necesitamos ese respaldo.

Estamos en un momento en el que está amenazado el federalismo, está amenazada, por supuesto, la vida cotidiana, la salud, la producción, la industria, la educación. Está todo amenazado. Y decía este Gobierno va contra la Constitución, tiene presa a la presidenta del Partido Peronista, a Cristina. Entonces nosotros no podemos dejar pasar una situación de esta envergadura porque no nos lo va a perdonar la historia.

Y eso se juega en las urnas. Se juega ahora. Hay que trabajar para que este 26 de octubre le quede claro a Milei que puede pensar que es un genio, premio Nobel, que está acompañado de funcionarios que son los mejores economistas, pero que la gente, que el pueblo sufre y no acompaña las políticas de hambre del Gobierno de Milei; no acompaña la entrega de la soberanía nacional; no acompaña la persecución de los líderes de la oposición; no acompaña esto, y esa es nuestra obligación.

Por eso, repito, no se equivoquen. Yo sé que en cada uno de los lugares hay gente que votó a Milei, pero fue una estafa. El que piensa que se puede esperar, que se puede especular, que hay que ver…, bueno, después le va a llegar la cuenta. Porque ya estamos a la altura donde: o te parás claramente en la vereda de enfrente corriendo los riesgos y pagando el costo que haya que pagar ante el Gobierno nacional, ante sus comunicadores, ante los medios, pero siendo claramente y netamente lo contrario a lo que está representando Milei, o después te van a pasar factura. Porque o estás en contra —lo digo así porque es como lo pienso— o sos cómplice de Milei. No hay ambigüedad y no hay tiempo; tenemos 200.000 nuevos desempleados en la Argentina.

Y la provincia de Buenos Aires sufre, porque es una provincia productiva, industrial, por su envergadura, 50 por ciento de la industria, 40 por ciento del agro, somos una provincia con 40 por ciento de la población. Y nosotros somos víctimas directas, inmediatas de esta política, no nosotros como dirigentes, el pueblo de la provincia. Ahora, estando en provincias más distantes, en realidades más difíciles, con menos acceso, con más necesidad de obra pública, la cosa es peor, no es mejor. Así que hay que plantearlo, y es ahora, y es para el 26 de octubre.

Así que, para terminar, les digo que hubo un cambio de aire con el triunfo de septiembre. Es cierto lo que dijo Fernando, que fue Milei a hacer actos en la provincia, repudiado por la gente, de todas maneras decía:, “hay un empate técnico”, es lo último que lo escuché decir; fueron sus últimas palabras antes de la derrota: “hay un empate técnico”. O no le anda el diccionario y no sabe qué quiere decir empate, o no le anda la calculadora y no sabe comparar números o no le anda la comprensión política. Milei es un tipo, con su Gobierno, que se tiene que sentir repudiado por el pueblo. Y eso es una responsabilidad de la dirigencia política. No hay más tiempo, no hay lugar para otra cosa. En la elección de medio término en la Provincia no ganábamos hace 20 años una elección legislativa. Decíamos que íbamos a empatar, ganamos por 14 puntos.

Esta elección de septiembre, y acá los compañeros, intendentes, han hecho elecciones históricas también, que contribuyeron a un triunfo nacional. Ganamos 100 distritos, además, 107 de los 135. La verdad es que fue contundente. Creo que ahí lo que hay que leer es que lo que funciona como un manual, como una receta es seguir la ideología, las convicciones, el corazón, no especular y poner todo en la cancha.

Así que, compañeros, compañeras, intendentes, intendentas, los necesitamos. Este es un país federal. Este es un país que tiene un extensísimo territorio y ustedes son los que están día a día ahí en ese mostrador, en ese escalón dando la cara. No nos podemos esconder, nosotros, en ningún lado, no podemos viajar al exterior a dar charlas falopa, no se puede. Lo que tenemos que hacer es estar al lado del pueblo y explicarle muy bien culpa de quién es lo que está pasando en la Argentina y cómo se cambia. ¿Cómo se cambia? Gobernando para el pueblo.

Muchas gracias.