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ENSENADA

Palabras del Gobernador Kicillof durante la inauguración de la primera planta embotelladora de Aguas Bonaerenses

Viernes 28 de Agosto 2026

Buenos días. Hoy es una jornada intensa en la región, porque recién Mario [Mario Secco, intendente de Ensenada] me decía si podíamos recorrer un poco más lo que estamos trabajando y tengo una inauguración en un ratito en La Plata. Venimos de Berisso, donde estuvimos con viviendas, con equipamiento de ambiente por el tema de El Niño que se viene, un kit para la gestión de riesgo que la Provincia le da a los intendentes, a su Defensa Civil, a sus Bomberos Voluntarios.

Y luego estuvimos entregando casi 300 escrituras en Berisso. Y ahora, en Ensenada. Recorrer Ensenada, Mario, es recuperar cada uno de los actos, las recorridas, las decisiones que hicimos. Y en esto quiero ser muy claro, muy pocos municipios de la provincia de Buenos Aires tienen esta pujanza, esta enorme transformación, tienen esta reconversión total como tiene el municipio de Ensenada, conducido por Mario Secco. Muchas gracias, Mario. Una cosa infernal, me comentaba las obras que está haciendo de presupuesto propio.

Nosotros desde la Provincia, por supuesto que siempre hemos ayudado a cada uno de los distritos, pero estamos viviendo una época compleja. No sé si cobramos dimensión y perspectiva del daño que está haciendo el gobierno de Milei. Es inconmensurable. Cada obra que ha abandonado es una obra que se deteriora. Tenemos 1.000 obras en nuestra provincia de Buenos Aires abandonadas por Milei. Tenemos 16.000 viviendas abandonadas por Milei, que corren riesgo de ser vandalizadas, intrusadas, que se van gastando, deteriorando por el paso del tiempo. Nos dicen que eso es ahorro. Parar la inversión pública dicen que es ahorro. Le quiero decir a Milei que eso es gasto, despilfarro y robo a nuestra provincia de Buenos Aires. No es ahorro de nada. Es generar más dificultades, más abandono.

Por eso vale tanto, como decía Mario, el doble, lo que estamos haciendo en esta empresa. La historia de esta empresa es una parte, una porción, una postal de la historia del país. Donde yo estoy parado, estas instalaciones fueron una inversión multimillonaria que realizó un gran presidente junto con un gran gobernador. Estoy hablando de Juan Domingo Perón y de Mercante, que le dieron agua, ni más ni menos, que a la región capital de nuestra provincia. En aquel momento había una población, una cantidad de habitantes que se podía abastecer con estas instalaciones monumentales.

Pero pasó el tiempo y hoy en la región capital de la provincia de Buenos Aires, en esta zona de Berisso, Ensenada, y después lo que históricamente eran los altos de Ensenada, que se convirtió luego en la capital provincial, la ciudad de La Plata. Hoy habitan cerca de un millón de personas. Y esto estaba diseñado para aproximadamente, un poco más de la mitad. Creció la población y como pasa en la Argentina, sobre todo cuando gobiernan la derecha, el neoliberalismo, dicen “todo lo va a arreglar el mercado” y no arregla nada. Descompone.

En ciertas áreas como los servicios públicos, la salud pública, la educación pública, la universidad pública, la ciencia pública, la seguridad pública, ahí el mercado no resuelve porque no es rentable. Y tenemos demostraciones de aquello.

Vino la ola privatizadora, en los 90, y privatizó la empresa de agua nacional, Obras Sanitarias de la Nación, privatizó luego Aguas Bonaerenses, Obras Sanitarias de la Provincia. Se las entregaron, allá en Nación a una empresa extranjera y acá a otra empresa, ahí tenemos el resultado. Porque empezaron de nuevo con los cantos de sirena, los espejitos de colores. Como si no hubiéramos tenido una historia y como si no viéramos los resultados de esa historia.

Lo de Obras Sanitarias de la Nación fue un vaciamiento y lo de acá también. Fue un desastre. Les digo a los nuevos privatizadores que se andan paseando por el Congreso de la Nación, que andan votando esas cosas, y a los que no lo son en la cabeza, pero terminan haciéndolo con la cola y con la mano, votando leyes espantosas, les quiero decir que Argentina ya tuvo servicios públicos privatizados y terminaron en vaciamiento, en estafa y en un desastre.

Estamos orgullosos de ir a contramano de esos vientos que soplan de la ultraderecha internacional y de sus empleados locales, como nuestro presidente. Vengo a decir que falta una obra para toda la región capital que era multimillonaria y que requiere mucho tiempo de construcción y preparación. Teníamos que duplicar la capacidad de potabilización de agua en toda esta región y los problemas que había eran, uno, que son obras que llevan tiempo; dos, que son obras multimillonarias, faraónicas; y tres, que buena parte de esa obra en general no se ve, va enterrada, cambia la vida de la gente, pero después, cuando en el verano empieza a haber o cuando se puede abastecer a los barrios, tal vez alguien piense que es un hecho atmosférico o un cambio geológico que no tiene que ver con estas decisiones.

Había que tomar una determinación que era construir instalaciones modernas, nuevas, de esta envergadura. Me dijeron “no se va a poder”, “es muy difícil”, “lleva mucho tiempo”, “no se ve”, “no garpa políticamente”, pero a veces lo que hay que hacer es lo que se debe no lo que parece a simple vista como lo más conveniente.

Y acá estamos, un ministro de Infraestructura [Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura y Servicios Públicos], dos intendentes, Mario, Fabián [Fabián Cagliardi, intendente de Berisso] y a quien está desempeñando el papel de gobernador de la provincia de Buenos Aires, tomamos una decisión que fue, primero, cambiar la conducción de la empresa, y segundo, hacer esa obra que está ahí, una obra que vale 200 millones de dólares que está llevando adelante esta Provincia y que va a concluir durante el año próximo. Es un cambio histórico, estructural, es darle dignidad a las familias, a los hogares y es hacerlo con una empresa pública bonaerense.

Luego, dos hechos importantes, la Planta embotelladora que acabamos de poner en marcha y este parque de herramientas de trabajo, de vehículos, de camionetas para diferentes usos. Cuando llegamos, esta empresa, Aguas Bonaerenses, antes ABSA, nunca había comprado un vehículo. No tenía, alquilaba el uso cotidiano y necesario, tanto de esta flota como de las cisternas y las máquinas. Alquilaba, y eso tenía un costo elevadísimo. En un momento, con esta nueva conducción, junto con Mario, junto con Kato, dijeron “adquiramos, compremos”. Pero la empresa en aquel momento dependía financiera, económicamente de la Provincia y había que hacerlo igual. Entonces apareció otra empresa pública que tiene un solo dueño, que es el pueblo de la provincia de Buenos Aires, se llama Banco de la Provincia de Buenos Aires y con leasing, hizo la adquisición de las primeras camionetas. Con leasing, llegaron los primeros vehículos.

Y hoy con recursos propios de la empresa, se han sustituido alquileres muchísimo más caros. Miren si no es eficiencia. Seguro hay un negocio privado que se pinchó, problema de ellos. Esto es para el pueblo de la provincia de Buenos Aires. Tiene un solo dueño. Y luego el colmo de la embotelladora, porque el agua la producimos nosotros. Iba a terceros que la ponían en una botella y después, por fallos judiciales, necesidad de distribución, por problema de abastecimiento, había que ir a comprar. Íbamos a comprar nuestra propia agua, rodeada de plástico. Y nos salía, por supuesto, mucho más cara.

Por eso, hoy acabamos de inaugurar, con una capacidad de producción de 8.400 botellones por día, una planta envasadora, embotelladora, que es también propiedad de Aguas Bonaerenses. Es nuestra también. Nos va a permitir incrementar el suministro, mejorar la logística. También los camiones. Hemos tomado a los empleados. ¿Y saben qué? Nos va a salir mucho más barato y va a ser mucho mejor gestionado por el Estado provincial y por sus trabajadores.

Quiero, solamente, dar palabras de agradecimiento. Es un cambio muy fuerte. Me animo a decir una revolución en el manejo de esta empresa, que antes dependía del Gobierno provincial y hoy, con su propia recaudación, mejora su eficiencia, discriminando las tarifas para que pague más el que más puede. Pasando a un sistema electrónico, abandonando el papel, generando un avance en la cantidad de medidores. Estamos, al mismo tiempo, haciendo dos cosas: dándole eficiencia a la empresa y creando un mejor servicio para el pueblo de la Provincia, para 100 municipios en los que prestamos atención nosotros.

Así que es eficiencia, sí. Pero es una cosa más importante: justicia social. Esto es parte de la justicia social en la provincia de Buenos Aires. Trabajo bonaerense, empresa estatal, resultados.

Tenemos allá, en la Casa Rosada, los entregadores de nuestro patrimonio. Ahora quieren privatizar AySA. Dicen “¿cómo se resuelve? Privatizando”. Ya está, ya lo hicieron. Ya salió mal, ya hubo que rescatarla, ya fracasó. Ya nos trajo mil problemas y, de nuevo, la quieren privatizar. Problemas de agua y cloacas en los municipios de la Provincia que sirve AySA y no hay un solo plan para mejorarlo. Como las rutas. Las partes que privatizaron, las privatizaron por el mantenimiento. Por el bacheo, tal vez, por el corte de pasto. No hay un solo kilómetro de ruta nuevo. Siempre lo mismo. Haciendo negocios con la necesidad de la gente.

Acá tienen un modelo distinto, que funciona y el que quiera pruebas, que vaya a recorrer las obras, que mire nuestros vehículos, que vaya a ver la planta embotelladora. No es palabra, es realidad. Son hechos, mejor que prometer, es realizar, dijo el General Perón. Y nosotros ni prometimos, vinimos e hicimos.

Muchísimas gracias.