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CASA DE GOBIERNO

Palabras del Gobernador Kicillof durante la presentación del Primer Recetario Bonaerense del Servicio Alimentario Escolar

Martes 2 de Diciembre 2025

Buenas tardes a todas, a todos, a las que están acá, los que están acá y a los que no pudieron venir, que, seguramente, también luego van a poder ver el material, o lo estarán viendo ahora, que se está transmitiendo.

Quiero empezar de cero. Estamos haciendo la presentación del primer Recetario Bonaerense del Servicio Alimentario Escolar, de nuestro SAE, y creo que es una ocasión que tiene varios propósitos, varios objetivos.

En primer lugar, obviamente, presentar el recetario, que es una iniciativa, es el primero porque no existía antes. A alguien se le ocurrió generar un recetario que reúne recetas que se han seleccionado a lo largo y a lo ancho de la provincia de Buenos Aires, son 135, una por cada municipio. Son recetas aportadas por quienes no teorizan sobre esto, si no quienes lo hacen, quienes llevan adelante los llamados comedores escolares, nuestro SAE, Servicio Alimentario Escolar. Y que, por un lado, reune estos saberes, las técnicas, las prácticas, las ideas; por otro, resalta un elemento que siempre es importante poner en eje, que para mí a veces queda perdido o solapado por otras cuestiones: nosotros tenemos una provincia inmensa, realmente inmensa.

Hay varios países, muchos países, incluso países vecinos que no tienen la población, diría ni la mitad, ni menos de la mitad, ni un sexto de la población que tenemos en la provincia de Buenos Aires. Es por eso que algunos hablan de medio país: 40 por ciento de la población de Argentina, 38 por ciento habita en nuestra provincia de Buenos Aires, pero además habita en un territorio muy amplio, muy extenso. Nuestra provincia tiene 307.000 kilómetros cuadrados.

Para poner una comparación, por ejemplo, con un distrito que tiene un protagonismo televisivo, sobre todo en medios de comunicación, porque a veces se lo confunde con lo nacional, que es la Ciudad [Autónoma] de Buenos Aires, que es la Capital Federal, a veces dicen “medios de comunicación nacionales, diarios nacionales” y simplemente son medios porteños, diarios porteños. Decía, en provincia: 17 millones en 307.000 kilómetros cuadrados ; en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: 3 millones de habitantes en 200 kilómetros cuadrados, 1.600 veces más pequeño es el distrito.

Lo único que quiero decir es que nuestra provincia no solo es inmensa territorialmente, no solo demográficamente la más poblada de la Argentina por una distancia enorme, sino que además es muy heterogénea, muy diversa. No es solo grande, además, es diversa y es heterogénea, es una provincia que tiene, diría en el diario argentino de nuestros abuelos, todos los climas y todos los paisajes prácticamente. Tenemos sierra, playa, laguna, delta, para hablar de alguna de las particularidades.

Pero también tiene muchas culturas la provincia de Buenos Aires. En cada una de sus características, ya sea demográficas, productivas, paisajísticas, geográficas, somos un pueblo muy diverso. Entonces, hay algo que a nosotros nos obsesiona desde el comienzo de nuestra gestión y que tiene una explicación también polémica, política, histórica. Hay algo que nos obsesiona desde el comienzo de la gestión, que es la cuestión de la identidad bonaerense. ¿Por qué? Porque probablemente al ser tan grande, al estar tan poblada y, para colmo, ser tan distinta en algunos elementos, la cuestión de la identidad, lo que nos une, lo que nos convierte en una sola provincia, en un solo pueblo, el pueblo bonaerense, es algo que hay que construir; no es evidente.

Acá están representados diferentes distritos de nuestros 135 partidos de la provincia de Buenos Aires y todos saben que tienen elementos, perfiles, historias para contar distintas, culturas distintas también. Incluso en todos los distritos hay próceres del distrito nuestro; es decir, que es inmensa nuestra provincia de Buenos Aires.

A mí me obsesiona la cuestión de la identidad, de lo que nos une porque lo que nos separa, obviamente, son largas distancias. Nosotros tenemos 1.000 kilómetros de punta a punta, son largas las distancias y son circunstancias a veces diversas. Pero, también, está lo que nos une, y hemos hecho de esto una política o un imperativo de Gobierno: reconstruir la identidad bonaerense.

¿Y por qué? ¿Por qué lo pongo precisamente con nuestro recetario bonaerense? Lo pongo de relieve porque hay quienes apuntan, con esta ideología a veces —iba a decir porteña, pero no quiero exagerar— unitaria, centralista, a que el problema de la Argentina o el problema histórico tiene que ver con la provincia de Buenos Aires. No solo con quienes ganan las elecciones, sino con la naturaleza, con la historia, con la particularidad, hasta diría con el tamaño, y permítame usar esta palabra, con el poder de la provincia de Buenos Aires. Porque la provincia de Buenos Aires, en un país muy diverso, desequilibrado, es una provincia que hay que juntar varias provincias para obtener esa cantidad de población, y ni hablar a nivel de producción.

Nosotros tenemos la mitad de la industria, tenemos el mayor porcentaje de la producción agropecuaria… Todos ustedes saben, hay particularidades, pero hay mucha riqueza que se produce en nuestra provincia de Buenos Aires; riqueza que, además, vinculada a esta discusión de la identidad o de la cuestión bonaerense, por motivos históricos bastante anteriores a nuestra gestión, pero que se van reproduciendo, nuestra riqueza, la riqueza que genera la provincia es distribuida de una manera muy poco equitativa. Nosotros aportamos 40 por ciento, por ejemplo, de los impuestos que se recaudan en este país y recibimos el 7 por ciento.

O sea, terminamos siendo la provincia más castigada; la que menos recursos tiene por habitantes de la Argentina es la provincia de Buenos Aires. Se da esta particularidad: es la provincia más rica en volumen de producción, pero es la que más castigada en distribución de recursos y, además, es muy desigual. Además tenemos, evidentemente, problemas de postergación, sectores humildes, carencias enormes, de todo tipo, que tienen que ver con los recursos. Hay provincias que reciben porcentajes inmensamente mayores que nosotros de coparticipación por habitante, así que el Estado tiene más recursos para redistribuir. Está muy castigada la provincia de Buenos Aires.

Pero, ¿por qué digo lo de la identidad, lo de la unidad, lo de la integración de la provincia de Buenos Aires? Porque hay quienes piensan que la Argentina tiene como un objetivo, la Argentina entera, dividir a la provincia de Buenos Aires, separar a la provincia de Buenos Aires. Hay proyectos que surgen recurrentemente, a veces con las motivaciones más oscuras, que tienen que ver con cuestiones partidarias, pero a veces simplemente por una cuestión histórica de organización nacional, dividir en pedazos, fraccionar la provincia de Buenos Aires. ¿Por qué? Porque dicen “es demasiado grande, entonces cómo se gobierna”, o “es demasiado grande entonces habría que hacer…”. Y hay ideas, tantas ideas como voceros de esto: “hay que partirla en cuatro, en cinco, en siete, en nueve”. Nunca escuché que ninguno de estos proyectos de dividir a la provincia de Buenos Aires tenga algo que ver, un centímetro que ver, un átomo que ver con mejorar las condiciones de vida del pueblo de la provincia. Entonces, creo que las motivaciones son inconfesables, pero quieren dividir la provincia.

Yo creo que nos propusimos, desde que iniciamos el Gobierno, buscar esos factores comunes que hay, porque la identidad bonaerense, el espíritu bonaerense, lo bonaerense no se resuelve en una sola idea. Lo hemos dicho varias veces: esta diversidad que tiene la provincia, que se nota en prácticamente todo, esa enorme variedad que hay, sin embargo, tiene un factor común, una identidad. ¿Cómo se construye esa identidad? Se construye en base a esa diversidad. Es una identidad de lo diverso. Se construye reuniendo, pero reconociendo como parte de lo mismo elementos que son distintos.

No necesitamos reconstruir la identidad como una igualación entre todos, al revés. Y lo quiero decir: lo que le da potencia, lo que le da fuerza a la provincia de Buenos Aires, no es que somos todos iguales, sino que hay, evidentemente, una enorme heterogeneidad en lo productivo, en lo cultural, en lo histórico. Lo que nos da fuerza no es quitar eso distinto, sino reunirlo y recogerlo, por eso me parece un verdadero hallazgo lo del Recetario Bonaerense. Lo de reunir cómo se lleva adelante un programa que es uno solo, de manera distinta. Una colección de formas de abordar la cuestión alimentaria en las escuelas bonaerenses, en el sistema educativo bonaerense de manera diferente; esto tiene que ver, por supuesto, con quienes lo hacen en el día a día, pero también con la región, con el tipo de comida, también con cómo son las condiciones de todo tipo, ¿no? Que caracterizan a los pibes y pibas, a los alumnos.

Entonces, a mí me gusta de este Recetario Bonaerense, que es producto de la cultura, de la diversidad, de los saberes, de las técnicas, pero sobre todo es producto del compromiso, es producto del esfuerzo y es producto, digámoslo así, del afecto y del amor que le ponen a su tarea. 40.000, aproximadamente, trabajadoras y trabajadores, auxiliares de las escuelas de la provincia de Buenos Aires.

Entonces, me gusta la idea, me gusta haberlo puesto en un solo lugar, lo que muestra que estamos haciendo lo mismo, pero con particularidades, con creatividad, con imaginación, con sensibilidad distinta. Me gusta que se llame “bonaerense”. Cuando asumí, en la provincia de Buenos Aires la palabra bonaerense estaba muy devaluada, lo debo decir, un poco, llamémosla, desprestigiada y fuera de uso.

¿Qué quiero decir con esto? Que uno mira otras provincias de nuestro país y cada uno pertenece a su ciudad, a su localidad, a su pueblo y dice: “yo soy...”, podríamos decir “de Córdoba capital” o “de Gualeguaychú”, o dentro de cada provincia, cada uno pertenece a Paraná o a Santa Fe o a Rosario, puedo ir recorriendo. Pero después cuando sale de la provincia, incluso al interior, puede haber rivalidades, discusiones, camisetas, pero cuando sale de la provincia te dice: “yo soy cordobés”, “yo soy entrerriano”; es decir, prevalece, por lo menos cuando se expresa así rápidamente, una identidad común. Yo aspiro a eso. Obviamente, esto no es algo que se pueda hacer en un decreto, hay que construirlo, es esa identidad de la que hablo. Es esa integración de la provincia de Buenos Aires. Pero a mí me gusta mucho, me da realmente una enorme satisfacción y pienso, quiero creer que es producto de un trabajo, de un objetivo, que podamos decir con orgullo —a pesar de todo con lo que nos tiran— acá está el pueblo bonaerense.

Y ahí está el Recetario Bonaerense. Quería mencionar esto porque cocinar, la cocina es parte de la cultura. Algunos dirán es un arte, otros una técnica, se puede filosofar un rato, pero es parte de la cultura, es una tarea cultural, es algo que cada pueblo hace de manera distinta, que hay un paladar distinto, hay ingredientes distintos, hay elementos distintos y eso hace a nuestra formación como argentinos, como bonaerenses, como personas, así que es importantísimo lo que comemos, nos define muchísimo.

Entonces, creo que acá hay una fuerza adicional, no solo buscar en la receta la más rica, se trata también de ponerle componentes que tienen que ver con lo nutricional, con que sea comida sana, con que esté en buenas condiciones, su inocuidad, esto tiene que ver también, como tantas cosas que son las que a mí más me enorgullecen, cuando son programas de gobierno, pero que implican la coordinación entre diferentes ministerios. Pero lo más difícil es coordinar, articular programas que implican a varios ministerios.

Ya cada ministerio tiene una complejidad en nuestra Provincia que implica un abordaje muy intensivo, muy dificultoso. Y cuando hay que coordinar, cuando la tarea tiene que ser conjunta y es más difícil; es más difícil a veces porque no hay tiempo y, a veces, porque es complejo articular tareas distintas.

Aquí también me parece que hay que hay que tener en cuenta la importancia que tiene la entrega del carnet número 20.000 para auxiliares, en este caso, que tiene que ver con la manipulación de alimentos. Un tema, que también se puede tomar con más liviandad porque finalmente es algo que se hace todos los días en el hogar, pero que tiene un condimento particular, porque se le está dando a través del Estado, en nuestro sistema educativo. Entonces, tiene que verse la calidad de los alimentos y tiene que verse el tipo de receta. Es decir, parece muy simple, pero es muy complejo y es importante hacerlo, así que acá está el Ministerio de Educación.

Hoy va a asumir la nueva ministra de Educación. La directora General de Cultura y Educación. En un ratito va a asumir, va a estar Alberto Sileoni y va a estar Flavia Terigi y va a asumir en una escuela de San Vicente. Me voy para allá y le entregaré a la nueva ministra el recetario. Así que llega con un recetario bajo el brazo.

Hay una mirada a veces centralista. Yo hablaba de la identidad, hablé de la integración, de lo bonaerense, de nuestra historia común, de nuestro destino, pero quiero decir que también, y de manera recurrente, a la provincia Buenos Aires se la trata, sobre todo en los medios porteños, con un recorte. Obviamente 17 millones de personas, obviamente esta magnitud, en la provincia de Buenos Aires pasan 17 millones de historias por día, pero no es lo que muestran muchas veces en los noticieros porteños o en los diarios porteños. Hacen un recorte, en general tendiendo a mostrar lo negativo, que pasa también. A veces ni siquiera, a veces se inventa, o se exagera... Pero bueno, evidentemente, estamos hablando de una magnitud, de un tamaño, de una dimensión inmensa, pasan cosas de todo tipo todos los días.

Y a mí me parece, porque lo plantea el ministro Alberto Sileoni permanentemente, que en las escuelas de la Provincia de Buenos Aires, en el sistema educativo de la Provincia de Buenos Aires pasan millones de cosas por día. Millones literalmente. Millones haciendo un recorte. Y lo que se muestra por los medios porteños es un pedacito, en general las cosas que no gustan. Eso quiere decir que se muestra una, dos cosas o 10 por año, o 100 por año y se dejan de lado otras millones que en general tienen que ver con la experiencia cotidiana, con el trabajo, con lo que ocurre en el sistema educativo de la Provincia de Buenos Aires, que a mí me toca porque si están acá representados todos los distritos, me vieron en escuela de todos los distritos.

Debo haber ido por lo menos a una escuela de cada uno de los distritos de la Provincia de Buenos Aires. Ustedes saben que me pasa y experimento la emoción, lo hermoso de lo que ocurre todos los días en nuestras escuelas, que obviamente no es todo, pero es lo más importante. Entonces, yo creo que hoy lo que estamos haciendo también es un homenaje, un homenaje porque nosotros tenemos un sistema educativo que si fuera una provincia, yo hablaba de dimensiones, ¿no? Nosotros tenemos 17 millones de habitantes, pero si solo los pibes y pibas que van a la escuela, hasta la secundaria, en la provincia de Buenos Aires, si fueran una provincia –lo cual es imposible– serían la segunda provincia más grande de la Argentina. Sería más grande los pibes y pibas que van todos los días a la escuela bonaerense, a izar la bandera, son más que los habitantes de todas las demás provincias argentinas. Tiene ese tamaño, esa dimensión. Son 5 millones, aproximadamente. Y esto involucra 400.000 docentes, 80.000 auxiliares, es un sistema inmenso.

Y todos los días hacemos muchas cosas en las escuelas, pero una de las que hacemos es darles de comer, que no es estrictamente la función del sistema educativo. Pero nosotros damos de comer en las escuelas. ¿A cuántos? A 2 millones y medio de pibes y pibas a través del SAE, del Servicio Alimentario Escolar, pero también a 2 millones de pibes y pibas, y sus familias también, a través del MESA, del programa MESA. Y esto ocurre diariamente, hoy está pasando. Y tiene un tamaño, una dimensión que es tan gigante que se pierde hasta la idea. Es inasible, es imposible representárselo. Está pasando en buena parte de los 12.000 edificios educativos que tenemos. Está pasando eso hoy.

Y yo sé que hay quienes prefieren no verlo y prefieren decir: “no hace falta el Estado, privaticemos todo, es muy malo” o “no sirve el sistema educativo, la educación pública, la escuela pública”. Les gusta criticar todo eso. Yo quiero hoy —y dejando aparte la mala intención que tienen y a veces, directamente, las mentiras que utilizan— reivindicar, homenajear y hacer un reconocimiento a nuestro sistema educativo, a la escuela pública bonaerense, a las y los auxiliares de la escuela pública bonaerense. A quienes no solo alimentan el espíritu, el conocimiento, el cuerpo también, porque es esencial, este es el programa alimentario más grande de la Argentina. Y en momentos como este, donde vemos que se reproducen los despidos, que hay graves problemas de ingreso, que hay un plan económico, no quiero hablar específicamente de esto, pero sabemos que estamos viviendo ya dos años de una política económica que está teniendo fuertes consecuencias en todos los sectores, los rincones, las geografías de nuestra provincia.

Esto es una inversión enorme, es una inversión del Gobierno sí, del Ministerio, sí, pero es una inversión de la Provincia, de la sociedad de la provincia, del pueblo de la provincia, que decidimos destinar una una inmensa cantidad de recursos, inmensa y aún así, probablemente, insuficiente para lo que debería ser, pero una inmensa cantidad de recursos a nuestro Servicio Alimentario Escolar. Estamos hablando de 80.000.000 pesos por mes, estamos hablando de prácticamente 1 millón de pesos por año. Fíjense que el Gobierno nacional nos ha privado de recursos que son de la Provincia, se los ha quedado, por ahora va más o menos 13 billones. Pero nosotros, ¿qué hicimos? Ni motosierra, ni ajuste, darle de comer a los pibes en las escuelas.

Y lo hacemos además a conciencia, de esta manera. Lo hacemos no como un trámite, no como algo más, sino que lo tratamos de hacer y hemos estado también recorriendo para entregar equipamiento que hacía falta. Y esto se suma a las inversiones en infraestructura que se han hecho. Ya van 8.500 escuelas, donde hemos hecho intervenciones en infraestructura. Hemos ampliado los edificios escolares, lo saben, porque pasó en todos los distritos. Pronto supongo que la nueva ministra va a inaugurar el nuevo edificio escolar número 300. Ahora cuando inicie las clases. Pero también hemos reinaugurado escuelas que estaban fuera de condiciones: 530 y, también, hemos construido aulas adicionales: 1.320 aulas.

Es decir que sumando todo eso estamos en los niveles más altos del registro. Y Julio Alak, en La Plata, el intendente, después de una época de desinterés y abandono, está llevando adelante obras en 200 escuelas en La Plata, en la capital. Pero escuelas nuevas, edificios nuevos, entre los que reinauguramos, las aulas que cada 6 aulas es como si fuera un edificio nuevo y las que son nuevas, nuevas de cero, estamos hablando de 1.000 nuevos establecimientos educativos en la Provincia.

Para terminar, el reconocimiento, el homenaje a quienes lo hacen, al trabajo que han hecho. Esto nos permite también resaltarlo, porque si no pasa por abajo del radar, como que nadie se entera o se da por hecho. Como se daba por hecho que el Gobierno nacional tenía que tener un Instituto del Teatro, un Instituto del Cine, o que tenía que ocuparse de las vacunas o de los remedios oncológicos, hasta que vino este Gobierno nacional con esta particular ideología y recortó todo. Y ahí se da cuenta de que no era natural, no era obvio y que capaz no lo habías resaltado y no lo habías valorado lo suficiente.

Si acá estuviera alguien de ideología foránea, ¿no? Estas ideologías foráneas, austríacas, libertarias, extrañas y estrafalarias, pero seguro sabemos algo, que más allá de lo raro que es, hacen lo mismo que siempre cuando gobierna la derecha o la ultraderecha: recortar y quitar derechos. Si acá hubiera un libertario, alguien de Milei, seguramente hubiera recortado el Servicio Alimentario Escolar, seguro el MESA. No tengo ninguna duda. Porque, de hecho, el Gobierno nacional históricamente contribuía al 30 por ciento del programa MESA y ahora sigue mandando, para no quedar tan mal, recursos, pero equivalen a menos de un mes, del SAE más el MESA. Es decir que han hecho un recorte y un ajuste tremendo.

Nosotros ante esta situación que nos quitan los recursos, tenemos que decidir las prioridades, pero también cómo lo hacemos. La prioridad: seguir atendiendo y acompañando a las familias bonaerenses a través del Servicio Alimentario Escolar, de los comedores escolares, del programa MESA. Y, ¿cómo hacerlo? Bueno, así.

Así que, Cuervo [Andrés Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad], no sé si vamos a hacer un Master Chef de las escuelas, pero sí te diría que vamos a dedicarnos a que todo el mundo sepa, y en lo posible valore, el enorme esfuerzo que se hace en nuestras escuelas todos los días.

Muchísimas gracias.