Qué lindo, Juan Pablo [Juan Pablo García, intendente local], Patita, estar acá de nuevo en Dolores. Venimos de una recorrida; estuvimos hoy en una escuela, en Labardén, ahí por General Guido, entregando un SUM, ampliando el sistema educativo. Estuvimos, luego, entregando un Centro de Atención Primaria de la Salud, con el ministro de Salud, un pequeño hospital para una localidad muy pequeña.
Estuvimos también con Daniela, la ministra de Ambiente, entregando paneles solares en una escuela rural de 5 alumnos, lo que significa un cambio para siempre, porque ahora tendrán energía; no tenían heladera, no tenían posibilidad de calentar un mate en una pava, no tenían luz en todo el día, no tenían internet.
Y hoy recordaba que cuando nosotros llegamos al Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, veníamos de otra etapa neoliberal en aquel entonces, de ajustes, de tijeras, siempre con excusas distintas, pero las mismas políticas y sobre todo las mismas víctimas. En aquel momento, la Gobernadora que me precedió había cerrado 37 escuelas rurales en la provincia de Buenos Aires. ¿Por qué? Porque decía que eran muy caras, que le costaba mucho mantenerlas; el mismo criterio de ahora. Pero como le costaba mucho mantenerlas, empezó directamente a clausurarlas. Hacían las cuentas, calculadora, Excel, y cerraban escuelas rurales.
Y en aquel momento hacíamos campaña, recorríamos la provincia de punta a punta y ¿qué te decían los que se quedaban sin escuela? “Me voy a tener que ir”. Es inviable vivir en un paraje, en una localidad, en un lugar donde no hay escuela para los pibes. ¿Qué diría el Presidente que tenemos hoy? Que todo hay que privatizarlo, que depende todo del bolsillo, de la plata. Y, evidentemente, entre 5 o 10 familias no tienen forma de sostener una escuela.
Así como en Guido no hay forma —por la cantidad de población y los recursos— de abrir un hospital. No va a venir ningún privado. ¿Qué va a pasar? ¿Qué país es ese? Es un país donde no va a haber escuela donde no haya gente para ponerle guita, no va a haber salud donde no se puedan pagar una prepaga, o ni siquiera, porque las prepagas han expulsado a un montón de gente; va a ser un país donde el que pueda, el que tenga los recursos va a ser libre, y los otros, afuera, los otros a la banquina.
Hoy vinimos a Dolores y trajimos una ambulancia de alta complejidad; la segunda que traemos en la gestión de Juan Pablo. Si hiciéramos números, una ambulancia sale 215 millones de pesos. Trajimos, también, un camión para la separación de residuos urbanos; trajimos equipamiento que tiene que ver con ambiente para la recolección, pero también para emergencias; trajimos árboles, plantas nativas, en este caso creo que eran para escuelas, pero es un programa de plantas en campos, en lugares rurales, pero también urbanos para la parquización.
Y quiero decir porque son las cosas que no salen en Clarín, en La Nación, ni en la prensa porteña. La verdad que no me importa, lo que me importa es que sepan ustedes que repartimos más de un millón de árboles en la provincia de Buenos Aires, que tenemos intendentes como Juan Pablo, que se ocupan de las cosas grandes y de las cosas pequeñas.
Estoy admirado porque hoy pudimos visitar junto al intendente una fábrica, un emprendimiento familiar; nos contaban toda la historia, siempre historias muy lindas, nos decían también las dificultades que hay en la Argentina de Milei, donde los sueldos son bajos, las jubilaciones son bajas, donde abrieron la importación, donde el dólar no sirve, es malo para el turismo; la demanda cayó muchísimo, la industria, la producción, todo está muy difícil.
Por eso, nos mostraban ese emprendimiento al que tanto amor le pusieron, agradecían porque hubo un crédito, hubo acompañamiento de tal ministerio, de otro, pero yo quiero decirte, Juan Pablo, que lo que a uno lo llena de orgullo y también de un sentimiento de tranquilidad es que en la provincia de Buenos Aires, donde somos un pueblo de producción, de trabajo, esta política económica no sirve, nos quitan todo, pero el pueblo de la provincia no baja los brazos, los intendentes no bajan los brazos, las familias no bajan los brazos. Sabemos que está difícil, pero siguen empujando y con algo muy particular.
Yo no conocía este teatro, me dice Juan Pablo que cumple 150 años, y es una joya. La provincia tiene un gran patrimonio histórico al que durante muchos años nadie le dio bolilla y se fue cayendo, que tiene que ver con las comunidades, que tiene que ver también con la decisión y la vocación de los vecinos, de los primeros que poblaron. Y en un pueblo muy pequeño, rural, donde también hay joyas como esta, arquitectónica, de la cultura, los pibes se juntaban y hacían un teatro.
Y hoy tenemos un Gobierno nacional que piensa que no tiene que haber cultura nacional, que pincha al Instituto del Teatro, que está cerrando el INCA, el INTA, el INTI. El martes hay una gran marcha porque también están acogotando a las universidades públicas argentinas. Estamos en una situación donde las cosas que le interesan a la gente, que tienen que ver con su vida, con su salud, con su formación, están siendo desfinanciadas. Para los fondos buitres, para los fondos especulativos, para las grandes corporaciones internacionales que vienen a llevarse recursos, para eso hay perdón fiscal, impunidad, no cobrarle impuestos, pero para los emprendedores nada: ni crédito, ni demanda, ni nada.
Y creo que es un momento donde tenemos que reflexionar, y lo ato con la cuestión de las escrituras, porque si funcionara la cosa como dijo el que nos gobierna, como dijo Milei, si fuera así, si todo se solucionara con lo privado, no estaríamos haciendo este acto. ¿Qué diría un libertario, uno de estos anarcos no sé qué? ¿Qué diría? Que si las cosas se tienen que hacer, se tienen que hacer con la plata de cada uno, que no tiene que haber una organización más allá, que no tiene que haber recaudación, que no tiene que haber nada, que no tiene que haber comunidad prácticamente, que cada uno se salve como pueda. Y escuchábamos a las familias, la emoción de estar esperando la escritura hace 10, 20, 30, 40 años, la emoción de recibirla tiene que ver con que antes no se pudo hacer. Porque tienen una casa, o sea, le han puesto ganas, le han puesto esfuerzo, laburan, pero la escritura hoy se puede conseguir por privado.
Podés ir a una escribanía y hacer el trámite, pagar, como se puede conseguir una casa, como que te atiendan la salud, un remedio, se puede por privado. Lo que pasa es que el precio que tiene eso, el costo, es algo que no todos pueden afrontar. Averiguando, sale 3, 4 , 5 millones de pesos, o más cuando se trata de una escritura con complejidad para el dominio, donde hay que hacer viajes.
La verdad es que se puede por privado. Hay muchísimas cosas que se pueden hacer por privado, lo que pasa es que a mí me cuesta llamar a eso libertad. Porque si privatizamos toda la educación, la libertad va a ser nada más para los que puedan pagarse la universidad privada, los que puedan ir a estudiar no sé dónde. Si privatizamos la salud, los remedios, la atención médica va a ser solamente para los que puedan tener una prepaga, 400, 500, 600, un palo sale una prepaga por mes para una familia. Y ni hablar en lugares más pequeños y más alejados.
Así que no es libertad, habría muchísima gente que se quedaría sin acceso a lo más básico, a las necesidades básicas. No es libertad, será libertad el mercado, de comprar y vender, de hacer negocio. Sigo sosteniendo que es muy difícil hablar de libertad si primero no aseguramos la igualdad, el laburo, la justicia social, si primero no pensamos en los que no tienen todo y les falta. Por eso, lo dijo bien el ministro [Juan Martín Mena, ministro de Justicia y Derechos Humanos], lo dijo bien Juan Pablo, la escritura y la vivienda, dice nuestra Constitución, que son un derecho, un derecho de ustedes.
Por eso hoy, que por la pujanza, por la obstinación del intendente, recién me contaba: “en tal barrio me junté, y les dije yo me voy a ocupar, vamos a empujar esto, vamos a crear los instrumentos, la oficina, lo que necesitemos para poder conseguir las escrituras de aquellos que esperan”. Y entonces se juntó un intendente que le pone garra, que sabe dónde están aquellas necesidades tanto tiempo postergadas, un Gobierno provincial que con este programa “Mi Escritura, Mi Casa”, gratuitamente, en toda la provincia de Buenos Aires estamos cubriendo ese bache que hay entre la propiedad y también el título, muchos con propiedad, con vivienda, pero sin el título.
Eso está mal porque sin el título no se puede tener tranquilidad con respecto a seguridad jurídica. ¿Qué es eso? Que si hay una discusión yo tengo el título del bien, es el documento de identidad de la vivienda, pero también se puede conseguir un crédito, se puede usar para garantía, también sirve para dejárselo a las próximas generaciones, cuando la gente mayor viene y se emociona tanto es porque sabe que con ese instrumento queda dentro de la familia, no hay ninguna duda.
Eso es un derecho, es un derecho que tenemos que hacer valer y para hacer valer los derechos no alcanza con que estén escritos. Miren ahora, que muchísimas de las cosas que figuran en la Constitución, derechos que tenemos, como el Presidente tiene la ideología que tiene dice “a mí no me importa, arréglense solos”.
Estamos en juicio: ocho juicios tenemos con el Gobierno nacional por cosas que le deben a la Provincia de Buenos Aires, que son obligaciones del Gobierno de Milei y que no cumple, porque decidió no cumplir no solo con nuestra Provincia, tampoco es específico, con todas las provincias argentinas.
Ccreo que estamos viendo todo lo delicada y lo complicada que es la situación, por eso ante esto quiero agradecerles todo lo que han esperado, la paciencia, y que nos hayan dejado compartir un acto que es algo que a ustedes no les regala nadie —como dice el ministro—, sino que es un derecho que venimos a cumplir con política pública, con Estado presente, con mucho trabajo, con responsabilidad del intendente y con resultados, 150.000 escrituras nuevas en la provincia de Buenos Aires. Y a mí me llena de alegría que cuando decimos que no es solo acá en Dolores, sino en toda la Provincia —acá no es el sálvese quien pueda—, se alegran todos porque los demás están mejor. Es una forma de ver las cosas que es diferente al individualismo, al egoísmo.
Así que nos quieren convencer de que lo mejor es el “sálvese quien pueda”; yo creo que están fracasando, que no es así, que ya mucha gente se va dando cuenta de que lo que se necesita es apoyo, acompañamiento, un Estado eficiente, un Estado que haga lo que tiene que hacer y que de esa manera se puede conseguir lo que necesitamos, que es defender nuestra soberanía y eso lo quiero decir porque estos días andan de nuevo con la cosa de las Malvinas, de que Margaret Thatcher es genial. Estamos en un pueblo que es un pueblo de los primeros de nuestra Patria, así que venimos acá a hablar de soberanía y soberanía que también hace a cada municipio.
Desde que conocí a Juan Pablo, viene pensando y trabajando para que en Dolores haya más oportunidades, para que Dolores no sea solamente un lugar de paso, así que era la cuestión de las termas, darle un nuevo impulso, pero también puedo decir acá que ya estamos empezando las obras para el autódromo. Quiero decir también que esos emprendedores que hoy visitamos, hacían la famosa torta argentina —yo soy fanático de la torta argentina—, pero vamos a trabajar también para instalarla como un postre que se conozca a nivel nacional, porque de Dolores para la provincia y de la provincia para el país. Y son cosas que tal vez a alguien le parecen menores, pero en momentos difíciles hay que ponerle garra, creatividad, laburo y solidaridad.
Acá tenemos un país donde nos dicen que es la ley de la selva, y yo creo que no, que la Argentina, la provincia de Buenos Aires es un pueblo solidario; vamos a luchar para que nos vaya bien a cada uno, pero para que le vaya bien a los otros. Nadie se realiza en un país, en una comunidad, que no se realiza, y para eso vamos a seguir peleando.
Muchísimas gracias. Felicitaciones. Un gran día para Dolores, un gran día para la Provincia. Felicitaciones, Patita, por el laburo.