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CASA DE GOBIERNO

Palabras del Gobernador Kicillof durante una reunión con empresarios

Jueves 18 de Diciembre 2025

Buenos días a todos y a todas. Primer punto, agradecer a Augusto [Augusto Costa, ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica], a Javier [Javier Rodríguez, ministro de Desarrollo Agrario], a Ariel [Ariel Aguilar, subsecretario de Desarrollo Comercial e Inversiones], a los funcionarios, porque esta convocatoria fue un poco a las apuradas, sobre todo de horario, en un día muy especial porque, como ustedes saben, hoy va a haber una movilización importante en contra, específicamente, de la mal llamada Ley de Modernización Laboral. Entonces es un día importante, agitado, ayer fue la discusión en el Congreso Nacional del Presupuesto, y ya en el Senado, de la Ley de Reforma Laboral.

Así que estamos en medio de una agenda política de fin de año nacional muy agitada, más allá de los temas provinciales. Agradecerles la presencia, acá tengo la lista, son más de 80, hoy, representantes de entidades pyme, empresariales, productivas, industriales de la provincia de Buenos Aires. Así que una convocatoria realmente perfecta.

Agradecerles que hayan venido. Y, luego, empezar por lamentarme —no sé si decirlo así—, por haber tenido tanta razón con los pronósticos. Tuvimos alguna reunión en campaña electoral, hablo de la presidencial del 23, donde convocamos a empresarios, a empresarios productivos, a empresarios industriales, un poco para hablar o para discutir en aquella campaña cuáles podían ser las posibles consecuencias de que se llevaran adelante los planes, que en aquel momento el candidato Milei, creo que todavía era candidata Bullrich, fueran a hacer lo que decían que iban a hacer.

Lamento, realmente lo lamento, creo que tener razón o haberla pegado, o como quieran llamarlo, haber advertido o predicho algunos de los resultados que podían tener estas políticas; hoy resulta muy triste porque ocurrió exactamente como habíamos previsto. Lamento —y no lo digo para hacer algún tipo de festejo con respecto a la capacidad predictiva o a la experiencia o a la teoría que envolvía estas predicciones— que se esté dando así porque estamos atestiguando, experimentando, viviendo uno de los ataques más frontales que figuran en los anales de la historia nacional al tejido productivo, a la matriz industrial argentina.

Yo creo que pocas veces. Algunos lo han dicho con testimonios en primera persona, por su experiencia, pero al haber estudiado durante tanto tiempo la historia económica argentina, me animo a decir que las experiencias que hubo en materia de desindustrialización y de programas desindustrializadores que tienen episodios, obviamente los más notorios son el de Martínez de Hoz con el golpe de Estado del 76, luego lo que representó la década de los 90 con Cavallo, más adelante el Gobierno de Macri con este mismo staff que tenemos hoy: Caputo, Sturzenegger, etcétera, y hoy este. Son cuatro episodios para marcar los más llamativos, quitando otras experiencias históricas como pueden haber sido, por lo breve, el Rodrigazo, o los diferentes planes de ajuste durante la etapa sustitutiva.

Pero yo creo que de la historia moderna de la posguerra, después de la Segunda Guerra Mundial, este es el cuarto episodio y el peor. Peor, porque se confluye una política económica desindustrializadora con un discurso —creo yo— hasta cierto punto comparable con el de Martínez de Hoz y la silla, pero incluso en la época Martínez de Hoz había un poco más de decoro y de inhibiciones. Ahora viene acompañado de una especie de festejo o goce con la destrucción de nuestro aparato industrial y productivo, y de una absoluta indiferencia con sus consecuencias. Yo creo que no lo había visto. Cierra una gran empresa, o está en riesgo un sector entero de la producción nacional y hay absoluta indiferencia; cuando no, como decía recién, un acompañamiento en esta situación y un festejo abierto. Cierran porque “son ineficientes, porque no se reconvirtieron, no invirtieron, son malos empresarios”, o directamente una absoluta negación de lo que está ocurriendo. Así que estamos en una situación, y lo dije: vienen por la industria nacional.

Obviamente, también expliqué por qué nosotros como gobierno nos oponemos, obviamente que acá hay cuestiones ideológicas, cuestiones, casi diría, de sensibilidad, cuestiones personales, individuales, partidarias, pero hoy nos oponemos a esta política de manera institucional, gubernamental. Tampoco creo que en toda la historia argentina, me animo a decir, por lo menos reciente, se haya dado una situación como esta donde el Gobierno de la Provincia se opone en bloque a la política del Gobierno nacional, desde el comienzo, institucionalmente. Hemos marchado con banderas que dicen “Gobierno de la Provincia de Buenos Aires” y con los funcionarios provinciales en contra de medidas del actual Gobierno [nacional] contra los jubilados, las universidades, los trabajadores, las mujeres y la industria.

Hemos marchado con banderas del Gobierno, no de una expresión ni partidaria y, menos todavía, de una agrupación dentro de un partido, lo hemos hecho como gobierno. Y ha marchado el Gobernador en carácter de gobernador. ¿Por qué? Es absolutamente excepcional, no pasó nunca, hay que remontarse a épocas de conflicto grande entre la Provincia de Buenos Aires y el Gobierno nacional pero del siglo XIX probablemente. En primer lugar, porque pocas veces, de una forma tan explícita, representamos ideas y fuerzas políticas distintas, en general quien gobernaba la Nación, como partido político, gobernaba también la Provincia de Buenos Aires, por esta dificultad que hay de magnitud donde son, algebraicamente, difíciles las coyunturas donde, ganando la Provincia se pierda la Nación. Por el volumen.

Lo hemos visto de nuevo en septiembre, y luego en octubre en una elección nacional. La elección provincial la ganamos, la nacional se perdió, incluso por una diferencia, casi, de decimales, no casi: de 0,2%. 29.000 votos fue la diferencia. O sea que, prácticamente, un empate en la nacional y una derrota muy grande del Gobierno nacional en la provincia en septiembre. 

Pero, ¿por qué nos oponemos como Gobierno? Porque esta provincia es una provincia productiva, naturalmente de producción nacional. Y este Gobierno [nacional], todas las medidas que toma, además de ser antifederales, además de privarnos de fondos que nos corresponden y que estamos reclamando ante la Corte Suprema, además de las agresiones verbales o las amenazas de intervenir la Provincia, o lo que fuera, más allá de todo eso, su política económica ataca al aparato productivo. Y nosotros somos una provincia de producción y trabajo, somos la principal provincia industrial de la Argentina, pero, además, la principal provincia en muchos rubros que no son la industria propiamente dicha, pero que tienen que ver tanto con producción como con servicios, y todo, con unas pocas excepciones, y todo el aparato productivo argentino hoy está amenazado por la política económica del Gobierno de Milei y por su discurso.

Acá confluyen las políticas con una fundamentación, a lo que llaman “batalla cultural”, o le agrego un intento explícito de llevar de nuevo a la Argentina a la etapa preindustrial. Una defensa del modelo exportador argentino. Y una añoranza, un paraíso perdido que parece ser en la época en la que Argentina era solamente, limitadamente, productora de materia prima para colocar en el mercado internacional y consumidora, compradora de los productos elaborados, industrializados, incluso, materia prima con muy bajo nivel de industrialización, de elaboración, de añadido de valor, pero que esto pasaba en los países centrales. 

Y lo dije desde el comienzo: no es que hay una posición vergonzante con respecto a desindustrializar la Argentina, hay un objetivo explícito de desindustrializar la Argentina. Y se los dije varias veces a muchos de ustedes: ustedes son objetivo militar de este Gobierno [nacional] prácticamente. Son enemigos declarados de este Gobierno, la industria nacional.

Entonces, en aquel momento fue a modo de advertencia; me acuerdo que a poco de asumir Milei —como siempre pasa con un gobierno y yo lo entiendo— hay cosas buenas, cosas malas; ahora, la nueva Ley de Contrato de Trabajo, la Reforma Laboral ¿tiene cosas buenas? No, no tiene nada bueno; es un desastre. Participa de ese mismo modelo que consiste en destruir el poder adquisitivo de los salarios y facilitar la desindustrialización, incluso a través de facilitar los despidos. No facilitan los despidos para que ustedes contraten, facilitan los despidos para que ustedes despidan.

O sea que vienen a destruir la industria, y a quienes todos los días trabajan en la industria; así que el único componente sería, incluso, precarizar las condiciones de trabajo a través de la tercerización, de la monotributización, de la destrucción de la relación de dependencia, con todo lo que conlleva para el trabajador y para el empresario también.

Yo aclaro: si el salario sigue cayendo no le van a vender a nadie. Por supuesto que el empresario individual —y yo lo planté varias veces— puede caer en la trampa o en el espejismo de que si sus trabajadores no están protegidos, no tienen buenas condiciones salariales, que esto incluye vacaciones, aguinaldo, indemnización después del despido, condiciones también de la seguridad social, es todo parte del salario, pero si le cae el salario al trabajador, por ejemplo no va a tener jubilación, no va a consumir tratando de ahorrar dos pesos para cuando se jubile, o no va a consumir pagándole a sus padres o a quienes dependan de él algo parecido al sustento porque la jubilación está destruida. Si además privatizan la universidad, pagándole a sus hijos la salud, la educación. 

Están destruyendo condiciones de vida, bienestar, condiciones salariales. Y ustedes, las pymes productivas nacionales, que tienen como destino de su producción, en gran medida o en buena medida, el mercado interno, no van a tener a nadie a quien venderle. 

Y esto no es una amenaza, es un modelo que funciona en los países porque al principio de este gobierno el propio Milei decía que íbamos a ser Alemania, íbamos a ser Holanda, después íbamos a ser Irlanda, y ahora quieren que seamos Paraguay y Perú. Lo digo con todo respeto, pero ya lo verbalizan, lo exteriorizan. Son países donde la clase trabajadora, donde el laburante no tiene salud, no tiene educación, no tiene sueldo, no tiene derechos laborales, no hay infraestructura pública. Son países de extractivismo, de minerales, a veces de petróleo, a veces también extractivismo agropecuario y extracción de excedente al trabajador, sin ningún tipo de protección, sin ningún tipo de derechos ni de acompañamiento.

Es un desastre el país que nos proponen, no por las comparaciones internacionales, es invivible. Pero más allá de eso, la pyme industrial nacional no existe, no hay, no es viable, que es el tejido productivo argentino y, particularmente, bonaerense. Entonces, cuando nosotros desde el Gobierno criticamos al Gobierno nacional, lo hacemos institucionalmente porque está destruyendo el entramado productivo de nuestra provincia entera, conurbano e interior.

Así que salimos en defensa, no solo de nuestras banderas históricas, de nuestra ideología, de nuestras convicciones, sino de nuestra provincia. Y ya se están viendo las consecuencias en materia de pérdida de empleo; entonces, cada vez más necesidades que tenemos que atender nosotros con recursos menguantes, porque además nos disminuyen los recursos, nos quitan los recursos. 

El otro día estuve en Monte Hermoso por ejemplo. Se cuadruplicó la demanda o las necesidades de salud en el hospital público municipal. ¿Y por qué se cuadruplicó, si no se cuadruplicó la población? Porque nadie se puede garpar una consulta, un remedio por privado, y lo he dicho varias veces: en salud y en educación vinieron a privatizar y están estatizando, porque queda solamente la respuesta estatal, nadie se lo puede pagar ya de su bolsillo. Gente que no conocía, me comentaba un intendente del conurbano, dónde estaba la parte social de los municipios, dónde quedaba, yendo a pedir alimentos, porque estos desempleados, nuevos desempleados muchos de ellos, y estos empresarios, microempresarios digamos, porque alguno tendrá todavía algún resto, alguna espalda, que tuvieron que cerrar, cuando hablamos de 20.000 empresas cerradas, hay un momento que no van a tener sustento, ellos, sus familiares. Estamos ante una catástrofe productiva.

Y yo, la vez pasada, en este mismo Salón Dorado dije “ya no es un industricidio —término que habíamos acuñado durante la época de Macri— ahora es un plan de exterminio de la industria nacional”. Ya no es un industricidio, es una destrucción planificada de la industria nacional.

Entonces, para no extendernos con el diagnóstico, avisamos, porque creo que la gran mayoría de ustedes lo tenía relativamente claro, tal vez era extraño que lo hiciéramos con tanta vehemencia, pero porque veíamos venir, no como fue durante el Gobierno de Macri, ¿se acuerdan que desindustrializaba con estas mismas medidas? Porque además las medidas son las mismas, no son austríacas, no, es el plan de desindustrialización que siempre se aplicó durante los gobiernos de derecha y liberales, neoliberales en la Argentina. El mismo, con los mismos...

Esta vez, creo que están corrigiendo ellos mismos lo que vieron como un problema o una falencia durante el Gobierno de Macri, que era el gradualismo. ¿Se acuerdan que durante el Gobierno de Macri discutían gradualismo o shock? Ahora es shock, pero es el mismo programa. Y si quieren alguna pista de que es el mismo programa, son los mismos tipos: Sturzenegger, Toto Caputo, Bullrich, Bausili, la J.P. Morgan. Son los mismos tipos haciendo lo mismo, nada más que más rápido y más profundo, y sin miramientos, y acompañados de un discurso despiadado, cruel, con la gente con discapacidad, con la salud pública, han cortado los remedios para el cáncer, el Garrahan, todo, todo lo que ya sabemos... Despiadado, frontal, a cara descubierta.

Creo que el papel y el rol que juega Milei es ese. Le ha puesto palabras y una especie de fundamentación en una época donde no creamos que acá el jefe es Milei de todo esto, porque además ahora se empieza a notar que esto participa de una internacional de ultraderecha que tiene a Milei como uno de sus componentes, pero no es el jefe ni el ideólogo. Trump hace poquitos días dijo “Milei iba a perder, fui yo, lo ayudé y ganamos la última elección”.

No nos opusimos a Milei, nos opusimos a Trump. Yo dije “es jefe de campaña de Milei” Pero además financista, porque le puso los dólares para que no se cayera la cuestión cambiaria cuando estaban a 200 millones de dólares de un estallido cambiario. Los puso el Tesoro norteamericano directamente, públicamente. Y después dijo que no se preocuparan los norteamericanos porque ganaron plata, además nos la cobraron a todos nosotros esa intervención. Se llevaron creo que 200 millones de dólares. ¿De dónde salieron? Porque Bessent dijo “ganamos plata”. Le garantizaron la salida en una maniobra obviamente corrupta, ilegal, a los fondos que habían entrado.

Estamos ante esa situación. Yo podría seguir con la cuestión diagnóstica o mostrando, porque además hay testimonios, hay grabaciones y todo. Dijimos que esto iba a pasar de esta manera desde el primer día de este Gobierno.

Nosotros en septiembre, acá, sacamos 3.600.000 votos. Y en octubre sacamos 3.600.000 votos. Con boleta única, con todo. Lo que pasa es que ahí ya había aparecido Trump a decir que el que no vota a Milei… Y eso debe haber pegado. Y yo les pido que lo investiguen, porque yo estoy seguro de que hay empresarios que no lo iban a votar a Milei, pero cuando vieron que se iba a ir todo por el barranco, no porque lo dijera yo, sino porque Trump dijo “ahora pongo los dólares para salvar al gobierno actual. Pero si no gana Milei, retiro los dólares que puse. Tiro del mantel”.

Entonces debe haber habido algún empresario —estoy seguro— que fue a votar con miedo a que explote todo. Y yo no vengo acá a reprocharles, porque alguno que tal vez no está de acuerdo nunca votaría peronismo, pero que dijo “a Milei no lo voy a votar por el 3 por ciento de Karina, —que ya vieron que lo han borrado los diarios— o por $Libra, o por la corrupción de Spagnuolo, no lo voy a votar”. Cuando vio que Estados Unidos decía “Milei o muerte”, yo estoy seguro de que alguno se levantó esa mañana y fue a votar por Milei. A veces con la nariz tapada, porque terminó votando a Espert. Lo votó a Espert, en la lista decía Espert, en la boleta decía Espert y votó Espert.

Entonces, ¿qué puedo decir yo? Que se polarizó, acá en la provincia, no ya el gobierno, o el peronismo, o Fuerza Patria contra Espert, o contra Milei, sino contra Trump. Esa también es una novedad, porque es una intervención en la política interna…. Uno recuerda, obviamente, Braden o Perón, como un caso donde el embajador norteamericano intervino en armar, incluso, la Unión Democrática, los juntó a todos, después, pero, cuando se quejó el gobierno, lo echaron; no llegó a las elecciones. Lo corrieron a Braden. Braden se tuvo que ir y reemplazaron al embajador. Ahora es directamente Trump, Bessent. Estamos en esta situación. 

Entonces, ¿qué es lo que tengo para decir para adelante? Para no extenderme mucho, dos cosas. Creo que tienen que unificar la personería. Nos conocemos bien, no sé si es una cuestión de humildad o generosidad, yo hago política así que tampoco no voy a rasgar la vestidura porque algún dirigente quiera tener más protagonismo que otro, porque para eso son dirigentes, y todos están muy bien preparados, capacitados, lo hacen muy bien, pero creo que hay que unificar personería.

Yo me animo a decir que podríamos hoy dejar constituido una suerte de Consejo, después veremos, cuyo vínculo con el sector privado no debería ser una institución gubernamental, porque si fuera gubernamental caemos en el mismo problema, se convierte en un político más, “el funcionario del Gobierno de Kicillof también que defiende tal cosa”’, pero está enrolado políticamente y además está institucionalizado. Así que habría que buscarle una forma, ustedes tienen que ver, pero yo quiero que salga rotativa, cambiante, como quieran, pero a mí me parece, y si puede ser, caras lo más frescas y nuevas que podamos poner, después probamos.

Porque yo también creo que el principal problema que tenemos hoy es que este diagnóstico catastrófico que nosotros compartimos, por las estadísticas y por caminar tanto el territorio, por conocer y por estar tratando de dar respuesta de alguna manera a la crisis productiva industrial que estamos teniendo en la provincia, lo conocemos bien. Pero a nivel de la opinión pública no se conoce lo dramático que es y cómo se ha acelerado en el último tiempo. Desde mayo se empezó a acelerar y todos decían “pasan las elecciones, vienen las inversiones”. ¿Qué inversiones? “Y la gente gasta”. ¿Qué gastan? Si están todos endeudados.

No, se viene una aceleración todavía mayor de cierres, suspensiones, quiebras, procedimientos; se viene y se va a acelerar, porque la gente está aguantando, los empresarios y los trabajadores están aguantando una situación cada vez más complicada. Y, sobre todo, la que más aguanta es la pyme, como ustedes decían, porque despedir para una pyme es algo complejo, doloroso y casi terminal, porque los planteles son reducidos y optimizados. No sobra nadie en una pyme. No sobra nadie. Entonces, si echás es porque estás reduciendo, cerrando, no es porque estás viendo el ciclo, cómo lo absorbes, los turnos, no es así, es de otra manera. Entonces, se viene eso.

A mí, lo que me preocupa es que ni se conozca, que sea silencioso, que sea clandestino. Entonces, lo digo en primera persona: necesito una representación y una voz de las pymes bonaerenses lo más potente posible para esta etapa tan compleja de supervivencia, digamos, y ya de crisis desatada. Yo lo veo así.

Vuelvo a decirlo, tal vez instrumentando un Consejo con un formato, que tenga algunas autoridades rotativas, que todos sean autoridades de una forma o de otra, pero ver qué encontramos de la voz más potente, que sea visible por sector, y empezar a mostrar, con todos los instrumentos de los que dispongamos, lo que está pasando. Porque, además, acá hay un problema, nosotros compartimos el diagnóstico, pero en las estadísticas empiezan, muestran otras cosas, porque las manejan de allá.

Y en el menemismo, en los 90, también se disimularon las estadísticas. Yo me acuerdo de que en algún momento era ministro de Industria, creo que Alieto Guadagni fue ministro de Industria, secretario de Industria. Y él decía: “la inversión viene bárbara”.

Y era porque algunos elementos de la electrónica, por el tema del nomenclador, entraban como inversión. Por ejemplo, celulares, videocaseteras, todo eso se contaba como equipos de capital y eran bienes de consumo. Una falsificación de las estadísticas, entonces mostraban que crecía la inversión privada, bienes de capital tecnológicos y eran videocaseteras y celulares. Ahora van a dibujarlo lo más que puedan para que no se vea, para que no se exprese.

Entonces, creo que hay que mostrarlo de todas las maneras posibles. Creo que más, hoy, por el formato de las redes sociales, videitos mostrando lo que está pasando con las máquinas paradas, mostrando todo lo que se nos pueda ocurrir. Y nosotros dándoles manija y dándoles palanca todo lo que podamos y hablando nosotros. Yo puedo ir a hablar a cualquier canal de televisión, lo digo, por supuesto que no es el discurso dominante. Pero, la crisis productiva industrial que está atravesando la Argentina no tiene precedentes, y cuando ustedes dicen como dijeron en Pro Tejer: “viví el Rodrigazo, desde ahí para acá, nunca vi algo como esto”. Y si pueden, también, podemos hacer participar a trabajadores que cuenten y un poco mostrar, me parece que hay que mostrarlo.

O sea que el diagnóstico hay que disputarlo. Nosotros vamos a seguir empujando, siempre que tengamos un micrófono, empezar a denunciar esta realidad oculta que es que están rompiendo todo, destruyendo todo. Y dicen que va a venir inversión y tenemos 40 por ciento de las máquinas paradas. ¿Inversión para qué? Y muchas de ellas en la frontera tecnológica y, a nivel de algunas ramas, el uso de la capacidad instalada es mucho menos que la mitad. Todo esto lo tenemos que mostrar.

Segundo punto, que me parece que es importante. Hay que configurar, porque además están cooptadas las entidades nacionales, están cooptadas por diferentes motivos. Y además, prácticamente, no son empresarios. Yo veo que, no es una crítica, pero quien dirige la UIA produce cerámicas; es uno de los sectores más golpeados porque está vinculado a la construcción. Yo estuve en Azul inaugurando una empresa que ya está parada; la inauguré, debut y despedida. Entonces, estas cosas hay que empezar a denunciarlas. Necesitamos una voz de los empresarios bonaerenses industriales, varias, pero darle una forma compacta. Estoy convencidisimo de que esto hay que hacerlo.

Segundo, la oposición al Gobierno. Yo creo que oponerse a esta Reforma Laboral llamada modernización va a desfinanciar al ANSES. Es decir, que va a después redundar en caída de las jubilaciones, hacer un Fondo de Despido que a la pyme no le sirve para un carajo, que es una nueva AFJP para que se la timbeen y se la afanen. Y va a desfinanciar a las provincias porque los impuestos a las ganancias, que es solo es para las grandes corporaciones, tiene un efecto fuerte, va a reducir la coparticipación. Así que nosotros vamos a tener menos recursos para acompañar con políticas a la producción en la provincia. Es un espanto. Después, hay muchos elementos más para ver. Nosotros tenemos algunas leyes, algunas para el trabajo de plataforma, otra para hacer una instancia de conciliación previa, que creo que va a ser útil para todos; ICLOS se llama el provincial. Hay varias medidas. 

Propongamos cosas positivas para que no digan que no tenemos propuestas. Propongamos medidas, ideas, pero que tengan que ver con la realidad de ustedes. Y nosotros vamos a acompañar también; hagamos un cambio en las leyes del trabajo pero que le sirva a las pymes industriales, productivas de la provincia de Buenos Aires. Y seamos propositivos para que no digan: “se oponen a todo”. No nos lo van a aprobar de ninguna manera, creo que queda para los anales. 

Y después, lo tercero, que yo digo: empezó la campaña 2027. Pero a mí lo que más me preocupa en este momento es que nosotros coincidimos en el diagnóstico pero la sociedad no lo ve. Y tenemos propuestas, pero no aparecen en ningún lado.

Entonces, creo que hay que hacer un esfuerzo que es de política, yo no digo de política dirigencial y partidaria y electoral, pero sí política empresarial, sindical, eso hay que plantearlo. En un momento del mundo muy favorable, porque todos los países del mundo están defendiendo su industria, menos uno, que es la Argentina, que la está entregando. Se puso de moda la política industrial, escuchamos a los funcionarios decir que la mejor política industrial es la que no existe. Todo el discurso de Trump es a favor de la industria nacional de ellos; el de Milei también, no de la nuestra, es a favor de la industria nacional norteamericana. El Tratado de Libre Comercio es realmente una sentencia de muerte para la industria argentina, lo que están planteando.

Entonces, creo que hay que hacer esto, ¿con qué perspectiva? Y, con una perspectiva, yo la veo muy plausible, que es ganarle a Milei. Hay que ganarle a Milei, en el 27 hay que ganarle a Milei. Esto no puede continuar.

O sea que, creo también que para los empresarios, para la dirigencia, para los industriales, yo creo que lo que hay que decirles es que va a ser difícil, hay que tratar de parar todo lo que se pueda parar. Nosotros, desde el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, no me parece mala idea hacer algo para las empresas en crisis. Más para visibilizarlo que para inventar nuevos instrumentos, porque no sé si los vamos a tener en la envergadura que esto necesita, pero sí por lo menos dar contención y visibilizar. 

Puede haber algo, una mesa de gestión, de acompañamiento con todos los instrumentos que ya tenemos para las empresas que están en crisis. Hemos hablado con todas, hemos puesto a disposición todos los ministerios, el Banco de la Provincia, pero claro, este Gobierno [nacional] lo que hace con su política económica es volver inviables, liquidar sectores enteros. Entonces, uno puede decir: “te doy un crédito”, pero alcanza para un tiempo. Mientras no cambien las condiciones generales es muy difícil. Pero todo lo que podamos hacer y contribuir y acompañar lo vamos a hacer también. Eso también puede ser un pedido del Consejo, pueden aparecer pidiendo un comité de crisis o una mesa de crisis industrial y productiva, y nosotros conformarla para tener un mostrador, por lo menos. Pero los casos grandes que hemos visto, como Mondelez, Ilva, no tenemos espalda nosotros para responder y para evitarlo de manera puntual, pero sí podemos mostrarlo; y todos los instrumentos que tengamos y que sirvan van a estar a disposición de ustedes.

El último punto es ese, mientras esté Milei yo no veo que se pueda revertir, se puede morigerar; se puede, en base a denunciarlo y oponernos, limitar, pero el carácter ya está puesto. Lo que sí se puede decir es que se termina en dos años, que son dos años lo que falta. Hay que aguantar dos años y que hay que resistir dos años y en el medio hay que tomarse el trabajo y la tarea de estar listos para revertirlo desde el Gobierno nacional. Eso es lo que podemos hacer.

Así que creo que de la reunión de hoy, me llevo como principal crítica y primera, que acá no están contempladas las pymes. Soy leal a lo que están diciendo, que han hecho una reforma laboral y a la fuente del 60 y pico por ciento del empleo argentino ni le preguntaron lo que necesitan. Que el nombre de modernización es un absoluto exceso y tergiversación, porque estos son los proyectos de siempre, con la forma de siempre y no tiene nada que ver con los cambios en la tecnología, en la modalidades, en los formatos de trabajo. Lo que hace es convertir un trabajador de plataforma en un monotributo sin ninguna responsabilidad del empresario, lo cual va a terminar de destruir el tejido comercial de la Argentina.

Y le agrego más: lo que empezamos a ver es que estamos generando una rentabilidad absolutamente extraordinaria para estas empresas extranjeras que dominan el comercio de plataforma y la sociedad argentina, ni el laburante, ni los empresarios a los que explotan también, porque les cobran cualquier cosa, las comisiones que cobran las plataformas comerciales son increíbles.

Nosotros estamos discutiendo, incluso cuando son por medio de pago. Nosotros con Cuenta DNI tenemos una comisión nula y ellos cobran cualquier cosa y les cobran un pedazo y después los obligan a condiciones de entrega, de flete, que recae todo sobre el empresario. Hay que empezar a denunciar esto. Los explotan a ustedes, a los que producen a través del manejo del monopolio del canal de comercialización.

Y ahora, ¿qué quieren? También redoblar la explotación en los trabajadores, que los quieren convertir en monotributo sin derechos, con sueldos de hambre, con lo cual tampoco van a poder ser consumidores en la Argentina. Es un desastre, es un escándalo. Me parece que nada en esta ley, nada veo, que sirva para sostener un modelo productivo. Entonces, en nombre de las pymes, se llevan puesto los derechos de todo el mundo, y condiciones de rentabilidad cada vez peores, porque si esto redunda en caída de los salarios, más despidos, ¿a quién le van a vender, muchachos? A nadie.

Entonces, hoys, lo que yo me llevo es que acá no le dieron participación a ustedes, y que no escucharon ninguna de sus necesidades. Y que habrá alguna cosa que parecerá atractiva o que puede servir para algo, pero si hay un cambio normativo de esta envergadura donde no se tiene en cuenta a las pymes, la verdad que es una burla.

Así que, de nuevo, yo les agradezco la participación, pedirles de nuevo que busquemos una forma de articulación, porque estamos ya al borde del precipicio. Entonces, después ya va a ser tarde.

Todo lo que podamos potenciar la comunicación, y yo creo que toda la dirigencia empresarial de la provincia ha sido consecuente, ha mantenido su posición, no se ha entregado, pero necesitamos darle más potencia; para mí esto se hace concentrando un poco más y siendo más vivos, más bichos, más hábiles y más fuertes en la comunicación, que los necesitamos ustedes, que si no estamos defendiendo… 

Y por último, renovar hoy acá nuestro compromiso con la industria, con las pymes, con la producción y con el trabajo de la provincia de Buenos Aires. Sepan que van a tener en nosotros la defensa de todo los que podamos, los instrumentos, todos los que estén a nuestra disposición y después el acompañamiento de todas las maneras posibles, porque sin industria no hay país, sin Estado no hay industria, y esto lo entiende desde Trump, a Meloni, llegando a Lula y pasando por todo: sin Estado y sin política industrial no hay industria, y esa es nuestra convicción, ese es nuestro compromiso y para eso vamos a estar en la calle, en los medios, en las urnas, en todos lados. 

Así que bueno, muchísimas gracias a todos.