Muchísimas gracias por recibirme. Tenemos un largo recorrido juntos en diferentes instancias. Muchas veces recibí a CAME y a representantes de entidades empresariales e industriales en momentos en donde éramos gobierno y muchas veces en momentos donde éramos oposición a nivel nacional. Cuando éramos gobierno, para pedirnos más de lo que faltaba, que es justo y es necesario, soy un convencido de que en las experiencias que vienen, también es parte de nuestra historia, necesitamos reforzar la participación de los sectores dentro de las decisiones de los gobiernos. Particularmente en lo que uno pueda avizorar como lo que sería la etapa posterior a Milei, a esta situación que estamos pasando. Me voy a permitir, anoté las preguntas, reservarlas un ratito. Quería compartir algunas ideas con ustedes. El punto de partida es agradecer, comparto la importancia del gesto, porque en realidad no es aleatorio, sino una voluntad que tuvimos, una decisión que tomamos.
Hoy la visita a Chaco tiene varias estaciones, varias paradas, una primera fue en un acto importantísimo de la CGT, que estuvieron también presentes las otras dos centrales obreras, hubo 88 gremios, es la conducción actual de la CGT, tuvimos una posibilidad de intercambiar y después hablar un ratito con la dirigencia. Luego fui a Colonia Benítez a firmar un convenio, son convenios que venimos firmando, más allá de esta reunión, de la ocasión, de la cuestión que escuchaba de candidaturas o de campañas, venimos trabajando con diversos municipios de otras provincias que no son las nuestras, firmando convenios, ahora esta presencia en Fechaco y de acá vamos a ir a la universidad, con la excusa de presentar un libro, pero también a dar una presencia política, simbólica, una señal de estar con los trabajadores.
Y me salté una reunión que tuvimos con los intendentes y diputados, diputadas nacionales, provinciales de nuestra fuerza política, me acompañó Jorge Capitanich [senador nacional, exgobernador de la provincia del Chaco], a la primera actividad, después tenía otras cosas que hacer, pero ya nos vamos a encontrar a la vuelta. Estuvimos con 40 intendentes aproximadamente de Chaco, creo que es casi la totalidad de los intendentes del peronismo en Chaco. Con la política, la empresa, los trabajadores, la universidad, y si bien todo fue bastante apurado y vertiginoso, porque el día tiene el tiempo que dura, para mí esta reunión es central, no podíamos venir a Chaco sin compartir un momento de intercambio con los sectores empresarios de Chaco, porque si no te queda una mirada parcial, y yo creo que lo que estamos experimentando hoy es algo complejo para absolutamente todos los sectores.
Voy a ver a los intendentes, intendentas, andan sin presupuesto, sobreviviendo, como pasa en la provincia de Buenos Aires. Voy a ser sincero, pagando sueldos, a veces a duras penas, y con mucha complejidad para hacer obra, para dar respuesta a una demanda creciente.
Estamos con una crisis de los gobiernos en este momento, porque además la política actual, la de Milei, era destruir el Estado. ¿Se acuerdan que vino a destruir el Estado desde adentro? Tengo una muy mala noticia, lo está haciendo, está pasando eso, y quienes somos gobernadores lo sufrimos muchísimo, porque la verdad es que por algo hay un gobierno nacional en todos los países del mundo. Hoy es como si no hubiera gobierno nacional, no está ahí cuando tenemos problemas de emergencia, cuando hay problemas financieros, las ayudas que da o los recursos que reparte están vinculados a un proceso de extorsión política a cielo abierto, lo digo porque es de una gravedad increíble que a veces no mensuramos, pero cuando un representante en la Cámara de Diputados nacional o en la Cámara de Senadores nacional pone “el Chaco vota”, debería estar representando a los intereses permanentes de su provincia.
Si son senadores específicamente, si son diputados o diputadas, proporcionalmente, con algunos errores de cálculo, representa al pueblo en su conjunto, no a la provincia, pero el Senado representa a cada una de las provincias. Y en lugar de estar defendiendo, representando, solicitando o proponiendo para su provincia, lo que vemos es que se ven reducidos a una situación de vasallaje, donde como las provincias se están fundiendo y están ahorcadas de recursos, entonces les prestan los recursos que les robaron con un interés, a cambio de un voto, para obtener una ley que no es una ley en general con la que estén de acuerdo, compartan o deseen, sino que es una ley que reclama el Ejecutivo para aplicar su programa económico, o ahora peor todavía, para llevar adelante un proceso electoral, donde se ha dicho claramente que lo que busca el presidente Milei es su reelección.
Contrataron consultores, hicieron las encuestas, les dio que tenían que sacar las PASO, y entonces ahora anda el jefe de gabinete recorriendo las provincias y hablando con los gobernadores, y le da fondos o alguna obrita, miserable, a cambio de votar lo que le conviene a Milei para ser reelecto.
Si uno lo cuenta así, que es la verdad, que es además lo que dicen incluso los medios oficialistas que está pasando hoy, estamos ante un vaciamiento del sistema democrático, representativo y federal. No puede ser, no está para eso, porque además ustedes tienen grandes dificultades, muchas de ellas se podrían arreglar, o con cambios presupuestarios, o con decisiones del Ejecutivo, o con leyes nacionales.
Varios de los problemas que tienen se derivan de las leyes que se aprobaron, alguna es la que comentaban con respecto a la representación gremial empresaria, pero hay cosas más graves como la apertura indiscriminada, la desregulación financiera, la propia Ley Bases, cada uno de sus artículos, o la presunta Reforma Laboral que se aprobó, porque sin esa reforma íbamos a perder empleo, y desde que se aprobó se aceleró la pérdida de empleo y las condiciones económicas de cada una de las provincias argentinas. Quien gobierna hoy está en graves dificultades.
Luego, los trabajadores, están en un momento de desesperación, están atravesando un momento de desesperación, por supuesto que no les voy a contar a ustedes, porque al ser empresarios conviven con los trabajadores, sobre todo la pyme. La figura sociológica o psicológica del empresario pyme no es estrictamente la de un empresario de un libro de economía, el empresario es el que vive de la ganancia pura, tiene toda una estructura de manejo y administración de la empresa que tiene que ver con la gestión, la gerencia, la teoría de la empresa, tiene una gerencia financiera, una de producción, una comercial, una gerencia, por supuesto, a veces de planta para el manejo del proceso productivo, una de marketing.
El empresario pyme reúne en su persona, a veces de algún colaborador si tiene suerte y muchas veces de un familiar, un organigrama entero como mínimo, porque a veces también hace las veces de trabajo no gerencial, sino trabajo en el propio proceso productivo, se dedica a la venta, a la propia producción. No les tengo que explicar a ustedes lo que es un trabajador porque el empresario pyme convive con sus trabajadores, a veces se dice “es familia prácticamente”. Por eso también, cuando nos hablan de que vino una caída de la producción y que las empresas lo resuelven reduciendo turnos o suspendiendo trabajadores o achicando su planta personal, si uno va a cualquier empresa pyme, ninguna de esas es una posibilidad, porque en general cada una de las funciones es única e irremplazable y el proceso productivo entero depende de tener a ese staff completo.
Ustedes saben bien que hoy el trabajador está en una de poquitas situaciones, o bien tiene trabajo y el sueldo no le alcanza, el salario medio acá debe ser un millón y medio de pesos, más o menos en privado, incluso menos.
Algo más sobre el empresario pyme que me parece interesante por todos los ataques que tiene este gobierno contra las pymes. El empresario pyme, hablaba de su rol empresarial, pero para colmo su ingreso no es ganancia en general, sino que es un salario por no pagar alguno de los elementos gerenciales que no contrata, y a veces peor que un salario, porque con los altibajos del negocio, a veces no puede generar la estabilidad de un salario. Entonces, los trabajadores, ¿en qué están? Que no les alcanza el sueldo, decían 1.500.000, menos, obviamente, con lo que están las tarifas. Ahora veía las facturas que anduvieron llegando en época invernal, imposible. Lo que están los alquileres, la comida, los remedios, porque han desregulado.
Yo creo que hoy la gran mayoría de las obras sociales sindicales están fundidas, a veces explícitamente, si no implícitamente. Tengo un dato objetivo, 80 por ciento de las obras sociales sindicales no cubren con los ingresos de la cuota sindical, de la cuota para la obra social, la prestación mínima obligatoria. O sea que lo que le ingresa no alcanza para cubrir, no prestaciones sofisticadas, sino lo mínimo que indica la ley, están técnicamente fundidas.
Entonces, al trabajador que tiene el laburo no le alcanza, y además el que tiene laburo tiene miedo de perderlo, porque se está viviendo una crisis tan generalizada que lo más natural parece ser el cierre de empresas. Hablamos recién con Marcelo, hubo más de 30.000 empresas que murieron durante la etapa de Milei. 30.000, no hay registro de este orden. La pandemia fue menos grave en términos de cierre de empresas. Acá en Chaco, son más de 1.000, que para el volumen de la producción y la actividad en Chaco es una calamidad total. El trabajador tiene miedo de perder el empleo. A veces no lucha el salario lo suficiente porque tiene miedo de perder la fuente de trabajo, y sabe que el empresario está mal, lo entiende.
También, una parte de la reducción del ajuste lo asume como una forma de continuar con la fuente de trabajo. Entre perder el trabajo y tener mal salario, decide tener mal salario. Y después hay quienes perdieron ya el empleo en sus diferentes modalidades, así que el trabajador está pasando una situación desesperante. Y con una perspectiva peor, porque estamos transitando en este momento, que es para festejar entre todos, el cuarto de los mejores 18 meses de la historia argentina, dijo el ministro de Economía. Ya vamos por el cuarto y estamos barranca abajo.
Entonces, también tenemos esa dificultad, autoridades que dicen cualquier cosa, con lo cual es muy difícil confiar en los pronósticos. Esto le pasa al trabajador, ¿qué le pasa al empresario? Estamos con niveles récord de inversión negativa en Argentina, local y extranjera. Estamos destruyendo capital, que no es del sector público, es de ustedes. Y nos dicen que va a venir un boom de inversiones cuando tenemos sectores con 60 por ciento de las máquinas sin funcionar. ¿Para qué alguien va a invertir? Si no hay venta, no hay rentabilidad, no hay negocio. ¿Quién va a invertir? Y con una perspectiva de deterioro, eso es lo que está pasando hoy en el sector empresarial.
Después, como para seguir la tanda, vamos a estar en la universidad. La universidad está pasando los peores momentos de su historia reciente, seguro. Yo, antes de dedicarme a esto, era profesor universitario, investigador del CONICET. Hemos vivido momentos de achicamiento, de ajuste de producción, pero como éste, imposible, con el agravante de que hay una ley que además tiene una cautelar para aplicarse, o sea, se está incumpliendo la ley, una ley nacional que el Gobierno cree que es optativa, porque no le gusta, entonces, no la aplica. Estamos en un momento de grave riesgo en varios aspectos, en varios ámbitos. Una situación de deterioro de la democracia, de una pérdida de condiciones de trabajo y una situación de destrucción del aparato productivo nacional.
Y luego, la ciencia, la tecnología, hoy, en estos momentos que todos ven, avizoran una revolución tecnológica, yo creo que la peor decisión que puede tomar un país, por eso no la tomó ninguno, es destruir su sistema científico, tecnológico y de innovación. Hoy, inteligencia artificial, robótica, cambios geopolíticos mundiales, tendríamos que estar pensando cómo nos insertamos a las cadenas globales de valor en un momento donde se las están disputando China, Estados Unidos, y donde hay nuevas tecnologías, ¿qué hacemos ante eso? La decisión que toma el Gobierno nacional es desfinanciar a nuestros científicos. El otro día hablaba con uno que había hecho una beca de doctorado, se doctoró en ciencias exactas, estaba viendo de irse porque no hay beca de postdoctorado, y está cerrada la carrera del CONICET. Es decir, estamos dilapidando una inversión que hicimos como sociedad. Absurdo.
Lo digo de esta manera, porque, obviamente, yo admito, conozco que puede haber una diversidad en las opiniones políticas, pero esto que estamos viviendo hoy, no no se vivió antes. Y yo también vuelvo sobre esto, imagínense, 4 años más de esto, de esta perspectiva. Porque, ¿qué le dicen al empresario? En general, en los experimentos de la derecha siempre pasa lo mismo. Te dicen que hay que sacrificarse mucho ahora para, o una generación entera, para que después estén muy bien. Nos dijeron “la luz al final del túnel”, “el segundo semestre”’, “los brotes verdes”, ahora nos hablan de cruzar el desierto y llegar a la tierra prometida, no se sabe cuándo. El diagnóstico es muy fulero, es muy malo.10.000 puestos de trabajo formales perdidos en Chaco, 1.000 empresas cerradas. Es muy grave lo que está pasando, y la perspectiva no es buena. No les puedo mentir porque esto no nos va a llevar a ninguna tierra prometida.
Esto que está ocurriendo no es una demora, un atraso, un lag, un interregno del modelo para que después arranque. El modelo es esto. Este es el plan. Esto que está pasando es deliberado. Es así, y se los puedo demostrar. Apertura importadora indiscriminada. Un aluvión de importaciones, que ustedes tienen acá también el problema del contrabando, más saltear la cadena comercial a través de los envíos a domicilio.
Nada de eso es sin querer, o es transitorio hasta que cambie algo. Es el modelo, apertura importadora. Es un modelo que se ensayó varias veces en Argentina y siempre genera lo mismo. Pero como viene acompañado con una caída de los salarios, de los ingresos muy fuerte, de nuevo, que no es un error, no es un problema del modelo, no es una situación transitoria, es el objetivo. Este es un modelo de salarios bajos. ¿Cómo lo podemos comprobar? Cada año que empieza, el Gobierno nacional avisa “paritaria 0”. Y dice que no quieren Estado, pero el Estado actúa porque no homologa ningún acuerdo paritario que esté arriba de cero o ahora arriba de uno. O sea, ingresos reales en caída es un objetivo del modelo. Juntemos sólo esos dos puntos. No, le agrego un tercero, atraso cambiario. Los esfuerzos y los recursos que despilfarró este gobierno para sostener un tipo de cambio atrasado no tienen antecedentes.
Estos días, como el dólar se le iba, empezaron a operar muy fuerte para que no pase la barrera de los 1.500. Obviamente, en el momento más importante de la liquidación, en un momento donde han hipotecado, parece, el oro argentino para conseguir ayuda financiera internacional, donde el Fondo Monetario puso 15.000 millones de dólares, una fortuna, toda la que había para el puente, por ejemplo, el segundo puente, tan importante, era un crédito del BID. No es que lo dilapidaron, lo usaron, lo sacaron, lo distrajeron, era para hacer obra, y ahora lo usaron para el sostenimiento del esquema financiero. Hay más plata del Banco Mundial, que la van a usar como garantía para conseguir un crédito financiero, dólares frescos de Wall Street. ¿Para qué? Para sostener este tipo de cambio. O sea, tipo de cambio atrasado, apertura importadora, salarios bajos, y le podemos agregar a eso tasa de interés alta. Porque para parar la corrida o parar cualquier fuga del dólar, tienen que poner la tasa de interés muy alta y retener la plata en pesos, sobre todo cuando hay riesgo de que se vaya al dólar.
Entonces, suben la tasa de interés, lo cual genera un descomunal negocio financiero llamado, técnicamente, carry trade, pero nosotros lo conocemos como bicicleta financiera. ¿Cómo funciona? Viene alguien con dólares, los pasa a pesos, le garantizan que el tipo de cambio no se va a mover, lo pone a una tasa de interés, que en dólares es multimillonaria. Tenemos la tasa de interés en dólares más alta del mundo en Argentina. ¿Quién paga esa tasa de interés? Porque no se paga sola. Nosotros. O sea que hay un negocio financiero formidable, que viene acompañado. ¿Y por qué? ¿Qué sector puede andar bien? Algún exportador de carne. Ayer salió que el consumo de carne vacuna es el más bajo de toda la serie. O sea, los argentinos no comen más carne vacuna y se exporta a determinados destinos hasta que, por proteccionismo de otros países o alguna disputa comercial, nos cortan la exportación, como pasó con el pollo a China, y nos quedamos sin exportar y con un desastre también. Un modelo que genera recursos, proteínas, minerales, lo venden al extranjero.
A ustedes, a un comerciante de acá, a un productor, a un industrial de acá, ¿qué le pasa? Y, no puede vender porque los salarios son muy bajos, las jubilaciones son muy bajas, y lo que puede vender se lo quita la competencia extranjera. Para colmo la inversión productiva no tiene posibilidad de ganarle a la rentabilidad de la tasa de interés de la timba. A eso le agrego tarifas en dólares. Nosotros estamos pagando, me contaba Gildo [Insfrán], el Gobernador de Formosa, que la gente va a la frontera a cruzar a Asunción a cargar nafta porque es más barata la nafta en Paraguay que en Argentina. No tienen un pozo de petróleo en Paraguay. O sea que hay un desarreglo. Nos dicen “compitan”, pero ni nafta podemos venderle a los argentinos, es más barata afuera. Imagínense ir a veranear al extranjero o comprar productos que vienen del exterior.
Este programa económico tiene siempre los mismos resultados. Pero como digo, es deseado, deliberado y tiene como objetivo desindustrializar. En algunas otras experiencias de gobiernos liberales o neoliberales o de derecha, la desindustrialización se presentaba como un efecto colateral no deseado. Este gobierno empezó diciendo que quería volver al modelo agroexportador. Me hablaban del surgimiento, del nacimiento de la provincia, la provincialización. Volver al modelo agroexportador.
Eso es que toda la producción industrial no se haga en la Argentina, que no se genere valor agregado, es volver al siglo XIX. Cuando es un gobierno que fue a la UIA con el ministro de Economía y les dijo que eran parásitos. Ladrones. Y ahora “tarados” nos agregaron a los que defendemos la industria. Este es el modelo. Y el objetivo es convertirnos en un país primario, de producción primaria, que se inserta en el mercado internacional, colocando materia prima barata. ¿Cuáles son los resultados de ese modelo, de ese cambio estructural? La desindustrialización, la destrucción de puestos de trabajo, la precarización laboral. Todos sabemos que el trabajo de mejor calidad y mayor remuneración es el que está vinculado a actividades de servicio, industriales, muchas de ellas urbanas, todo eso empieza a desaparecer.
Desaparece la clase media. Ustedes me dirán “estás exagerando, estás mostrando un fantasma para asustar”. No. “Eso es imposible, Argentina”. Hay muchos países de la región, si alguno de ustedes conoce Perú, Paraguay, puedo ir a una lista larga y no quiero estigmatizar a nadie, ni denigrar a nadie, pero la clase media argentina estuvo muy vinculada siempre a la industria, a la universidad, a la creación de valor agregado local, y todo eso no cabe en este modelo. Es un modelo macro que tiene consecuencias estructurales. Micro, por supuesto, millones. El modelo macro genera los problemas micro, no es que el modelo macro anda bien y la micro anda mal, y después tiene consecuencias de largo plazo estructurales espantosas.
Un país que es distinto al nuestro, al que estamos acostumbrados a vivir, y que —me animo a decir— el conurbano bonaerense, nuestra provincia de Buenos Aires, va a sufrir, pero lo sufre más el interior que tiene necesidad de infraestructura, de acceso a servicios a precios competitivos, a gas, a energía, que necesita tren, puertos. Porque si no está en una desventaja enorme, hay enormes desequilibrios sectoriales y territoriales en un país como el nuestro, que no están ni remotamente saldados, pero que requieren políticas de Estado.
Ningún país del mundo tiene un desarrollo por fuera de su centro y hacia su periferia sin una política deliberada del Estado, porque es un fenómeno que se deriva de la concentración económica. La concentración económica no es que satura, genera más concentración económica. Si vos tenés todas las universidades, todos los servicios, el puerto, el acceso, las financieras, todo concentrado en un punto geográfico, no es que después se cansan y se van a buscar otros lugares, sino que se sigue incrementando y se sigue deteriorando la desigualdad.
Hay que tener políticas territoriales de generar mayor equidad sectorial, económica y territorial. Lo digo porque tomé el ejemplo del puente, pero podemos agarrar cualquier ruta, me comentaban los intendentes recién el estado en el que están las rutas nacionales. ¿Quién va a tener que producir en lugares donde no llega la energía y las rutas están rotas? No, no va a pasar. Estamos ante un peligro inmenso, atravesando una gran crisis, pero ante el peligro de que la mera continuidad de estas políticas vaya profundizando la situación y las vaya volviendo difícil de revertir. No quiero decir irreversible, difícil de revertir. Una ruta en la que no se hace ninguna reparación, ningún mantenimiento, no es un ahorro. Después va a haber que hacerlo, excepto que quede sin ruta. Y sale mucho más caro hacerlo cuando se va acumulando y se va deteriorando el material. Sale muchísimo más caro. Va a ser carísimo reponer lo que abandonó Milei.
Esta es un poco la situación que estamos viviendo. Su consecuencia es que la construcción está destruida, más el retiro de la obra pública, el comercio destruido, la industria destruida y algunos sectores, vinculados a la materia prima, que pueden andar si la coyuntura internacional es buena y el clima ayuda. Estos modelos siempre fueron muy perniciosos. Siempre se aplicaban. Se aplicaron durante Martínez de Hoz, durante los 90, durante el gobierno de Macri, con el mismo equipo económico que tenemos hoy, Sturzenegger, Toto Caputo. Todo lo mismo, el mismo plan.
Y las consecuencias son nefastas. Y alguien me puede decir del equilibrio fiscal. Pero si le han perdonado los impuestos a los sectores que no son precisamente los que están acá, más favorecidos, ahora le perdonan todos los impuestos por 30 años a sectores que tienen una rentabilidad muy alta. Yo podría aceptar algún programa de promoción de algún sector, con la historia bastante complicada que tuvo la promoción industrial en nuestro país, ¿se acuerdan? Las promociones industriales terminaron muchas en galpones vacíos, en estafas, en exenciones impositivas, sea para lo forestal o lo productivo en diferentes regiones, la promoción industrial parecía que era un desastre y nadie quería volver a esa experiencia y hoy tenemos al Gobierno, con el discurso del liberalismo y de que el Estado no hace nada, decidiendo, eligiendo a los sectores ganadores y perdonándoles todos los impuestos.
Entre esos sectores ganadores, hablo con conocimiento de causa, porque ¿se acuerdan que Vaca Muerta empieza con un acuerdo entre YPF y Chevron? Que firmé yo, para poner a funcionar Vaca Muerta. Son sectores que no necesitan promoción, tienen una rentabilidad, había un plan de inversiones. Vaca Muerta activó mucho antes del RIGI, de hecho, no hay un solo RIGI que tenga que ver con la producción actual de Vaca Muerta. Todo lo que está produciendo hoy no tuvo RIGI y tenemos un boom petrolero. Vaca Muerta funciona porque el Estado recuperó YPF y hundió muchísimo capital para comprender, para lo que sería la curva de aprendizaje, el know-how, cómo había que perforar, si horizontal o vertical. Todo eso en Argentina y en Estados Unidos, con el no convencional, siempre lo hizo el Estado. El privado, como son inversiones de altísimo riesgo, viene cuando ya la rentabilidad está determinada.
Hoy, sacar un barril de petróleo de Vaca Muerta, atención, los que se venden a 80, 90 dólares, extraerlo, el costo de tracción, el lifting cost, no debe superar los 6 dólares. Si le agregamos todos los costos que se les ocurran, no deben superar los 40 dólares, o sea que es un negocio de una rentabilidad interesante, más con la guerra y con el tema petrolero, quién pudiera, pero no todas las provincias tienen petróleo y no todo país que tiene petróleo decide ponerlo en un caño y exportarlo al exterior en lugar de, con eso hacer, tener una industria petroquímica, una industria del plástico, fertilizantes. Y energía para la producción y el bienestar del país.
Hay un plan que es primarizar la Argentina en su matriz productiva, nuestra estructura productiva, concentrarla, por supuesto que el puerto de Buenos Aires, en la capital del país, en parte por el negocio financiero y, al mismo tiempo, en algunos enclaves productivos que tienen que ver con la minería, que si la pudieran desplazar la desplazarían, no pueden, pero subirlo, meterlo en una lata y mandarlo para Caracas, decían, en algún momento.
Entonces, eso pasa con el petróleo, con el litio, con todas las industrias. No está en los planes de nadie producir baterías en Argentina, que puede tener encadenamientos productivos, no está en cabeza de nadie utilizar nuestros recursos energéticos para desarrollar otras regiones del país, no hay nada de eso.
Entonces yo quiero advertir, hay un plan y hay un objetivo que está en curso. El problema es que tienen millones y millones de perdedores. El que hace industria está en problemas. Si hace industria en el interior del país, más problemas. Nosotros, porque todos dicen “provincia de Buenos Aires”. No somos porteños, la provincia de Buenos Aires es un cordón industrial, muy populoso, con muchas necesidades postergadas, tenemos 100.000 cuadras sin asfalto en el conurbano bonaerense, en crecimiento explosivo. Alguien me hablaba de vivienda, nosotros tenemos distritos que han crecido un 66 por ciento. Podemos tomar San Vicente, Rodríguez, donde va la gente muchas veces del interior que no encuentra oportunidad en su provincia, va al conurbano, ya no hay lugar, entonces se sitúa en el Tercer cordón.
¿Qué necesitamos? Que no se tengan que ir de sus provincias. Para eso se necesita un modelo productivo federal y generar oportunidades, posibilidades. Yo, cuando decía, si te abren las importaciones, te atrasan el dólar y bajan los salarios, no sé quién puede sobrevivir a eso. Es un país mucho más pequeño que el que teníamos en materia de producción, de trabajo. Yo me acuerdo, Martínez de Hoz decía que el modelo era el agroexportador, el problema era que sobraban 10 millones de argentinos, y era el 70 y pico, que en el Mundial ‘78 éramos 25 millones de argentinos, así que sobraba casi la mitad. Y ahora creo que hay algunas actividades que requieren menos mano de obra que las que requerían antes, porque el campo con la revolución tecnológica también se mecanizó muchísimo, y hoy no tenés tractoristas, para los alambrados, montones de oficios que tenían que ver con la producción agropecuaria, que se nota en los pueblos de producción primaria de la Provincia.
La Provincia tiene un interior enorme. Nosotros, en el interior de la provincia de Buenos Aires, equivalente, en buena medida, a lo que vemos en el resto del país, tenemos 4 millones de habitantes. El conurbano son 13, el interior son 4, o sea que nosotros tenemos 100 municipios de los 135 que son del interior de la provincia de Buenos Aires.
Cuando empezamos la primera gestión hicimos un plan de desarrollo para la Provincia que consistía en abrir parques industriales en las localidades del interior, frigoríficos municipales, porque teníamos el problema de que teníamos un desarrollo ganadero importante, por eso después viajabas no sé cuántos kilómetros por las normas bromatológicas; 18 frigoríficos municipales hicimos en la provincia de Buenos Aires. Ensachetadoras, plantas pasteurizadoras para generar producción local también de leche, de lácteos.
Estamos con un trabajo que llevamos adelante de poner centros universitarios, les comentaba hoy a los intendentes, en el interior de la provincia de Buenos Aires. Nosotros tenemos 26 universidades nacionales, pero están en las grandes ciudades de la Provincia: están en Mar del Plata, Bahía Blanca, están por supuesto en el conurbano, en La Plata, pero no están en los pueblos del interior. Entonces, llevamos a los pueblos del interior centros universitarios, 81 ya tenemos, para dictar algunas carreras sin que tengan que irse a vivir a otro lado, ya que esto genera desarraigo.
Es equiparable, tenemos un plan de infraestructura, un plan de puertos, hicimos autopista toda la Ruta 11 en la zona de la Costa, agregamos un carril en la autopista 1, Buenos Aires-La Plata, la Ruta 6, que es una circunvalación también de la Capital, ustedes saben que viene de la General Paz, pero después viene la Ruta 4; después la Ruta 6, la tomamos, la estamos terminando entera; la Presidente Perón, que tiene el Gobierno nacional y no nos la da. O sea que tenemos un plan de desarrollo federal en la provincia de Buenos Aires para generar oportunidades, trabajo. Hemos hecho Mercados Bonaerenses, que es una política para ir desde el productor al consumidor directamente, tenemos muchas sedes fijas en el conurbano, pero con productores del interior y generamos nosotros la logística para poder vender, y a eso le agregamos Cuenta DNI, 40 por ciento de descuento.
Cuando llegamos, Cuenta DNI no existía, es la primera billetera digital de la Argentina, o sea, antes que todas las demás, y la primera con el Banco de la provincia de Buenos Aires, hoy tenemos 11 millones de Cuentas DNI en la provincia de Buenos Aires. Casi no hay adultos, jóvenes arriba de 13 años que no tengan Cuenta DNI en la Provincia. ¿Y qué hacemos? Generamos muchísimos clientes más, el Banco tenía 4 millones de clientes, hoy tiene 11 millones, con eso generamos un excedente, y ese excedente, como es un banco público, no se lo damos a un dueño que vive afuera, todo el excedente lo invertimos en políticas de crédito, de descuento. Tenemos Cuenta DNI Comercio también, que es gratuita como si fuera Mercado Pago, pero gratuita para los comercios de la Provincia. Es una política de desarrollo, y territorial. Porque los descuentos de los supermercados, se acuerdan que siempre existían, 30, 40 por ciento.
Eso parece que está bueno, porque al consumidor le gusta, pero termina discriminando al pequeño comerciante, haciendo en las grandes superficies, venta de todo con un descuento que le da el banco. Entonces, lo que hicimos fue priorizar al pequeño comercio, y a todos los distritos de la provincia de Buenos Aires, con una idea de capilaridad en todo el territorio. Entonces, no es que hay un descuento solamente de los grandes supermercados, o los grandes comercios, o en las grandes cadenas, sino también en el pequeño comercio; por eso tenemos una red inmensa de descuentos, en todas las carnicerías, sean chiquitas o grandes. Lo de Cuenta DNI se hizo famoso porque con los precios que tiene la carne, la gente hace la cola cuando hay descuentos y esas cosas.
Y es una política de Estado, nos da plata, habría que explicarle a otros bancos públicos de otras provincias, nos termina generando plata, porque finalmente genera reactivación y eso nos asegura un retorno, tanto para el Banco como para el Fisco provincial. Cuenta DNI es una política que se basa en generar crecimiento al Banco y la rentabilidad del Banco, volcarla al crecimiento, ese es el proceso.
Muchas políticas tienen que ver con eso. Me decían, “empleo público versus privado”. Si no hay desarrollo económico, entonces el empleo público empieza a tener varias funciones también. Por un lado, la función del Estado, por otro lado, generar algún tipo de actividad, de retribución, que termina también teniendo multiplicadores, lo comercial, entre otros. Muchas veces, yo tengo entendido que más o menos el 40 por ciento de la mano de obra es pública, en la provincia. Y, ¿qué problema hay ahora? Que como bajaron 40 por ciento el salario, entonces destruyó la demanda.
La provincia de Buenos Aires es la que menos empleados públicos tiene cada 1.000 habitantes de la Argentina, es el Estado más chico. Parece que no, porque tenemos 700.000 empleados públicos, pero tenemos 17 millones de habitantes, 300.000 kilómetros cuadrados, 135 municipios. De los 700.000, 400.000 son docentes, con una política muy rigurosa y buscada de escuelas rurales, de escuelas técnicas, trabajamos esos segmentos donde no hay privado. Y después tenemos un sistema de salud muy robusto, que son 100.000 empleados más, 400.000 docentes, 80.000 auxiliares, 100.000 en el sistema de salud, y 100.000 policías. Quiero decir, no me sobra un maestro, no me sobra un médico ni un enfermero, y menos todavía me sobra un policía. O sea que en la provincia de Buenos Aires, yo podría decir que más bien estamos cortos en términos de prestación y de respuesta, pero el empleo público se concentra en esas ramas.
Después, las provincias, ¿qué pasa? Hay provincias que el grueso de sus ingresos es la coparticipación federal, que reciben por coparticipación algo más o menos equivalente a la población o al producto, la provincia de Buenos Aires aporta el 40, recibe un 20. Está muy discriminada de coparticipación. Nosotros recibimos pocos recursos, es el Estado que menos gasta y que menos empleados tiene por habitante de la Argentina.
Después, en otros casos, hay lugares donde el Estado es el que sostiene la actividad económica en parte y tiene que ver con la falta de actividad privada. ¿Cómo se hace eso? Generar oportunidades de desarrollo, fomento, planificación, mejora de la infraestructura, condiciones favorables para generar crecimiento. Porque si no, no es que en provincias de otras características vos echás a todos los empleados públicos mientras los absorbe el sector privado. Más bien, casi diría, al revés.
Acá hay un problema de actividad y de matriz productiva. No de demasiado Estado, sino de poco mercado. Pero hemos descubierto, en nuestro país y en la experiencia mundial, que el mercado no es, llamémoslo, perfecto ni virtuoso. En particular, porque el mercado, la economía privada, genera concentración y centralización. Son leyes generales. Hay una tendencia a la concentración y centralización. Por eso todos los países del mundo, todos menos uno, este, tienen políticas de generar equidad territorial y sostener y fomentar una más equitativa distribución en su esquema nacional, generar una mejor distribución de las oportunidades y de las ramas y los sectores rentables. Esto requiere mucha inversión pública. Los paladines de la inversión pública son los países más desarrollados que tienen niveles de inversión pública fabulosos.
Incluso, una parte importantísima está destinada a la industria armamentística, que nosotros no tenemos ni siquiera, no es algo que distraiga recursos públicos, pero ahí hay una parte importante. Y los planes de infraestructura de Estados Unidos, de Europa, ni hablar de Suecia, de Noruega, de Escandinavia, del Sudeste Asiático y de los países incluso de Medio Oriente. O sea que es un signo generar desarrollo teniendo infraestructura. Que no lo hace el privado, en ningún lado del mundo. Yo recuerdo un discurso de Obama, que había estado hablando con empresarios, que le decían “hay que ver el sector privado, porque después el Estado”, y les decía “pero ustedes llegaron acá por una autopista, la pago yo, un aeropuerto, lo pago yo, si les pasa algo tienen ahí un policía, lo pago yo”.
Está bien, nadie habla, no existe más el dilema de todo Estado, todo mercado. Eso es una fantasía de Milei. No es que tengamos que optar por todo Estado o todo mercado. No existe, particularmente en el país, la segunda potencia mundial, China, que se dice comunista, como ustedes saben, tiene un pujante sector privado, enorme, inmenso sector privado. O sea que no tenemos que elegir porque no existe, no es una experiencia, no existe en la actualidad. Así como tampoco existe lo que pretenden hacer, todo mercado. Yo les pregunto a ustedes, ¿quién se va a ocupar de la salud?
Hoy estuvimos en Colonia Benítez, 12.000 habitantes, si el Estado no se ocupa de la salud, de la educación, no va a aparecer ni una universidad privada, ni una escuela. Es decir que también es una condición para una armonía, para un orden territorial que se necesita. A mí también me preocupa la correlación entre gasto público y actividad privada, pero quiero arreglarla, sobre todo, con mayor actividad privada. Porque en un contexto de achicamiento y de pérdida de empleo, de producción, el Estado va a pesar cada vez más, excepto que empieces a quitarles prestaciones, a veces básicas.
Con esto no quiero defender el gasto público, porque no hay ningún interés en gasto ineficiente. Lo que quiero decir es que hay funciones del Estado que son indelegables y que se entienden más en el interior, a veces, que en la Capital Federal. Que pueden pensar que todo se arregla por privado, pero hay cosas que solo los Estados hacen, no el nuestro y no el peronismo, en todo el planeta de eso se ocupa el Estado.
Luego, la cuestión de vivienda. Quiero aclarar, no estoy en calidad de candidato, no vengo a explicar un plan. Porque en el peronismo, en nuestra fuerza política, en la oposición, estamos en un trabajo de construir una alternativa que nos permita ofrecerles a ustedes y a todos los sectores, una salida a esto que está pasando. Y creo que hay que poner más énfasis, más que en los nombres y en las candidaturas, en un diagnóstico acertado y un proyecto interesante. En ese sentido, les cuento muy brevemente, la Provincia de Buenos Aires construía un promedio de 85 viviendas por año, antes de que llegáramos nosotros. Ahora tenemos 8.600 en construcción en este momento. Pero tenemos una dificultad de recursos porque nos están asfixiando a todas las provincias, y las seguimos, con dificultad, a un ritmo más lento, viendo cómo, pero las continuamos.
El Gobierno nacional paró 16.000 viviendas en la provincia de Buenos Aires, entre los Procrear y los diferentes planes. Hay una catástrofe en la industria de la construcción, que genera ingresos en sectores populares y eso tiene un multiplicador de consumo, de inversión también. Todo eso está hoy muy parado. Si ustedes me preguntan, hay necesidad de vivienda, una parte de eso tiene que ser vivienda social, hay un problema con los precios de los alquileres, eso tiene que ver con la escasez de vivienda. Entonces hacer una vivienda no solo beneficia al que recibe la vivienda, sino que descongestiona el mercado de alquileres, entonces tiene muchos objetivos juntos. Por supuesto que hay que encontrar esquemas sustentables, en un momento en que el Instituto de la Vivienda de la provincia de Buenos Aires prácticamente no le cobraba nada al que recibía la vivienda.
Hoy cobra algo que es menor que los alquileres, que están impagables. El otro día entregaba viviendas en Bahía Blanca y me decían que pagaban un millón de pesos, 600, 700, 800.000 pesos, con salarios que a veces no son muy distintos de esto. Imagínense que esas son condiciones de desalojo. Entonces nosotros hacemos cuotas de 250, 300, 400, pero que nos permiten hacer un fondo rotatorio, o a veces hay una compra del terreno. Hay diferentes esquemas. Con una administración eficaz podés generar un proceso de generación de viviendas. Incluso falta vivienda en la provincia de Buenos Aires, en el conurbano y falta mucha vivienda en el interior, está mucho menos visible, pero falta mucha vivienda en el interior.
Además el precio de la tierra rural se traspoló a la tierra urbana, entonces se encarecieron mucho los terrenos urbanos, entonces no hay acceso a la tierra y hoy tenemos un desacople total, donde el costo de la construcción está más alto en dólares que el precio del usado. Es una cosa insólita. O sea, que la macro no está bien, no está ordenada, hay un desastre de las variables macro fundamentales, que es la alineación entre tasa de interés, salario, tipo de cambio, tarifas, todo eso está absolutamente desalineado y eso genera incentivos inadecuados para ustedes.
Si no le vendés a nadie, obviamente no producís, no invertís, entonces eso tiene que ver con los niveles salariales, vis a vis el tipo de cambio, la importación y los costos fijos, los servicios. Nosotros estamos pagando el litro de nafta más caro que países que no producen combustible, eso debería corregirse fácilmente si hubiera una política cuyo beneficiario sea el interés nacional, que no es la que hay. Entonces nos ponen import parity, van a ver que si baja el precio del petróleo, le van a poner precio sostén para seguir beneficiando a los productores. Ahora, cuando sube, ya lo hicieron, con el tema del precio de las naftas con lo de Irán.
Por supuesto que no es fácil, que la economía argentina no es fácil, que el contexto internacional no es fácil, pero hacer lo que están haciendo hoy, lo que está haciendo Milei es criminal en este contexto. Porque tenemos a todos los países del mundo, que hasta hace poco eran todos globalizadores, librecambistas, Consensos de Washington, los tenemos a todos proteccionistas, poniendo aranceles. ¿Para qué ponen aranceles? Para que no fundan empresarios como ustedes, que están fundiendo porque no hay un cuidado de la producción nacional. ¿Y para qué el Estado se mete en determinadas industrias? Porque son industrias básicas o estratégicas o que controlan cadenas de valor que no las quieren dejar en manos de extranjeros. Se matan los gobiernos del mundo por sostener puestos de trabajo y actividades industriales, todos menos uno, que es este.
Por eso, yo no puedo garantizar que se hagan las cosas perfecto, pero esto que está pasando hoy, y por supuesto que la cuestión inflacionaria es gravísima y que hay que hacer todos los esfuerzos. Yo fui ministro de Economía hasta el final del gobierno de Cristina en 2015, vayan a ver la estadística que hizo Macri, después cuando asume el gobierno, saca en noviembre su primer índice de precios acumulado y toma de las diferentes provincias, y dice que fue 23 por ciento la inflación del último año, del 2015, sin muertos, sin jubilados sin remedios. No quiero decir que todo deba ser parecido ni igual, porque hay otro mundo y hay otra situación. Ahora, las prioridades son las mismas, tienen que ser el trabajo, la producción, la soberanía nacional, la ciencia y la tecnología nuestra y aplicada en nuestro proceso, y, por supuesto, mejorar la infraestructura, la equidad y el balance territorial, son cuestiones, objetivos básicos.
Yo creo que esta reunión tiene importancia, porque me parece que en una futura experiencia de gobierno, una de las cosas que hay que hacer es darle más voz y más participación a todos los sectores, porque está peluda la situación internacional, está difícil, está muy cambiante, hay guerras, hay guerras comerciales, financieras, de monedas y de misiles, hay todas las guerras que se les ocurran. ¿Nosotros que hicimos? Pusimos una latita de auto usado arriba de la industria nacional, arriba de los recursos naturales y los pusimos en venta al mejor postor, con beneficios impositivos, no pagan un impuesto nunca más. Entonces, me parece que eso es muy poco inteligente, realmente muy riesgoso, muy malo.
Y me parece que, por eso, hay una serie de decisiones, de medidas que tienen que ver con fomentar, fortalecer el aparato productivo, mejorar la calidad del trabajo, no empeorarla, mejorar las condiciones de vida. Yo creo que ahí también hay aprendizaje por hacer. Algunos también pensaban que si las paritarias eran bajas, si los salarios eran bajos, iban a tener mayor rentabilidad. Los salarios son costos. Pero, después se enteran que del otro lado del mostrador, el salario es su demanda, que si nadie cobra ni para vivir, no puede comprarse absolutamente nada y entonces termina destruyendo la demanda agregada, el sector interno, por supuesto que todo armoniosamente y equilibradamente.
Lo que pasa es que este modelo extremista que están aplicando, de ultra mercado, ultra desprotección de todo, está teniendo efectos devastadores. Creo que es un momento para reflexionar y para ver qué pasaría si esta política continúa o se profundiza cuatro años más también. Obviamente, con todos los riesgos. Y después hay una responsabilidad del sector de la política, en el que invito a participar, me habrán escuchado muchas veces, para mí las entidades empresarias son importantísimas, porque si no, quienes hacemos política, aparecemos a veces un poco en soledad, defendiendo la producción, la industria. Yo lo entiendo, porque la industria nacional es mayormente pymes, con buena medida pequeña y mediana, y a veces la representatividad empresarial le cuesta mucho, porque tienen que atender sus negocios, y más en crisis, es difícil. Pero realmente necesitamos muchas voces que nos exijan a nosotros esto. O lo que juzguen que es adecuado. Que nos exijan, exijan a este gobierno, y al que viene, y al otro, y que estén atentos y vigilantes también.
Hace falta una voz que denuncie lo que está pasando, que es realmente un industricidio, una destrucción masiva de la industria nacional y de la producción federal. Entonces que lo denuncie y que exija también que se tomen medidas y políticas que sean favorables para un sector que es la economía del país. Porque si bien es cierto que en determinadas provincias, en la provincia de Buenos Aires, el sector privado tiene un peso fuertísimo, vis a vis al Estado. Es el 50 por ciento de la industria nacional.
Les agradezco, creo que hay que dar la batalla. Les digo, falta menos. Estas políticas van a contramano de lo que está pasando en el mundo entero. Incluso de los que forman parte del club de la ultra derecha del que Milei es socio. Esos dirigentes, esos políticos, no están de acuerdo con esto. Dicen que hay que cuidar las industrias nacionales, la soberanía nacional. No entregan un palmo, un puesto de trabajo. Porque se dan cuenta de que hoy lo que se está discutiendo es a dónde se va a realizar el trabajo. No sólo cuál va a ser el origen de los bienes, quién va a trabajar. Porque si no hay trabajo, después no hay consumo tampoco.
Entonces te dicen “abrí las importaciones, se abarata todo”. Pero si no hay salario, ¿quién lo compra? No hay precio para eso. Entonces yo creo en un modelo de desarrollo que sea acompasado, equilibrado, que tenga en cuenta, obviamente, la capacidad exportadora, pero también el mercado interno; que tenga en cuenta el campo, pero también la industria; que tenga en cuenta la minería, pero también las industrias estratégicas; que tenga en cuenta el sector privado, pero que tenga también educación pública, salud pública, universidad pública.
Hoy lo que está pasando es un extremo inviable, muy destructivo, y creo que hay que concientizar mucho porque cuatro años más de esto, en este contexto internacional, no sé si hay forma de revertirlo y remontarlo.
Muchísimas gracias para todos, para todas.