Se trata de Gabriela y Silvia Núñez, hijas del militante y delegado sindical secuestrado y desaparecido por la dictadura cívico militar en agosto de 1977.
Registraron un total de ventas acumuladas por 7.441 millones de dólares, aportando, en los primeros cuatro meses del año, el 34,5% del valor de las ventas externas del país.