Se trata de Gabriela y Silvia Núñez, hijas del militante y delegado sindical secuestrado y desaparecido por la dictadura cívico militar en agosto de 1977.
El lunes comenzó la adecuación de la planta baja para montar servicios que atiendan la guardia y puedan contener la demanda baja e intermedia complejidad. En la madrugada del martes atendieron 43 personas.