Qué bárbaro, qué lindo, qué especial. Muchos adjetivos, qué extraordinario, qué mágico, ¿no? Tener acá un observatorio en un lugar inesperado. Hoy es el Día del Científico y la Científica en la República Argentina, que conmemora, obviamente, a uno de los científicos más importantes, su nacimiento, a Houssay y que nos hace reflexionar muchísimo sobre la situación actual, sobre lo que se está viviendo.
Lo decía cada uno de los que habló y lo decía muy bien nuestra ministra, Flavia [Flavia Terigi, directora de la Dirección General de Cultura y Educación]. Estamos viviendo una época de oscurantismo, de terraplanismo, de ataque a instituciones que están arraigadas, que son muy queridas, nuestra universidad, nuestro sistema educativo, nuestras escuelas, nuestro sistema de salud. Está todo bajo ataque y todo en cuestionamiento. Nos dicen que los problemas que tenemos en la Argentina se van a resolver con recetas austríacas del siglo XIX. Que a nosotros lo que nos hace falta es destruir el Estado, es pasar a una situación de sálvese quien pueda, otros dirían de mano invisible del mercado, de oferta y demanda. De una situación en donde el que tiene los recursos accede a cosas sofisticadas, carísimas, pero también a cosas básicas: seguridad, salud, educación, determinada infraestructura, entretenimiento, conocimiento. Hay que tener plata, es un modelo donde el que tiene plata hace lo que quiere y el que no tiene plata se las arregla o no. Y no importa, porque además se lo culpa, además se lo responsabiliza.
Estamos en una etapa donde con una crueldad infinita, disfrazada de teorías económicas, le dicen al empresario, hablábamos recién, Coco [Jorge Gaute, intendente de Alberti], comercios que están cerrando, algunas empresas, industrias, emprendimientos, cooperativas, pequeñas producciones que tenían decenas de años cerrando con esta situación, porque no hay venta, no hay demanda, no hay salario, y le echan la culpa a la víctima, le echan la culpa al laburante porque no le alcanza, y le dicen ‘te tenés que esforzar más, no te capacitaste’. Le echan la culpa al empresario que no vende, y le dicen ‘bueno, tendrías que haber elegido otro rubro, tendrías que haber invertido más’. Le echan la culpa al gobernante, al intendente, le dicen ‘vos cobrás tasas y no hacés, y tenés que hacerte cargo de todo, hiciste mal’.
Estamos en un momento donde quieren culpar a los pibes y a las pibas de todo, de todo lo que pasa. Hicieron lo mismo durante la pandemia, no eran ellos los que contagiaban. Incluso, hay quienes los culpan de haber votado por expresiones políticas muy dañinas.
Estamos en épocas de oscurantismo, por eso el Día del Científico, la Científica en la Provincia de Buenos Aires lo estamos celebrando con dos hechos relevantes y bastante a contramano, a contrapelo de lo que está ocurriendo en nuestro país y en alguna parte importante del planeta. Porque estas ideologías ultraconservadoras, de extrema derecha, no son patrimonio nada más de nuestro presidente y de su grupito. La verdad es que proliferan en diferentes lugares del mundo y nosotros vemos el daño, que el ataque a la educación, a la salud, al trabajo está haciendo, pero en otros lados son misiles, es guerra, son cosas enormes, de inmensa gravedad.
Y estamos acá. Yo lo escuchaba a Germán [Germán Lago, senador provincial] con atención. Se emociona y yo sé que lo hace porque lo que está diciendo lo toca a él, pero nos toca a todos. Y Germán decía que la política tiene que ver con la transformación. Hacemos política para transformar realidades, y hacemos política creyendo que el Estado es un instrumento de esa transformación, no es el enemigo, no es lo que hay que destruir, es un socio, un aliado, es un representante de la comunidad, de la sociedad. Nosotros estamos en las antípodas de este pensamiento. Nosotros creemos que en una comunidad, en una sociedad, al que no le alcanza, al que no tiene, hay que tenderle la mano, que si no tiene para comprarse un remedio, para hacerse una intervención, una operación, un tratamiento, que a veces necesita sofisticación y que el mercado no resuelve, porque no resolvió en décadas.
Cuando hablaba de los avances, de las inversiones que hicimos en el hospital que salvan vidas, uno se pregunta, ¿dónde estaba la mano invisible? ¿Por qué no vino acá la Suizo Argentina? ¿Por qué no vino acá la Clínica Austral? ¿Por qué no vino acá OSDE, Swiss Medical? No vinieron acá, como no vienen a buena parte del interior de la provincia de Buenos Aires las prepagas más caras, las clínicas privadas más caras, porque no hay mercado, no hay poder adquisitivo para generar rentabilidad, no hay masa crítica, no hay volumen, no hay escala para hacerlo. Y la empresa privada no es ni buena ni mala, pero tiene una lógica, que es la ganancia, y donde no hay ganancia no va. ¿Quién va a convencer al dueño de un capital que haga una inversión enorme si después va a perder plata? No tiene lógica, no tiene sentido. Hacer un hospital, ponerle complejidad, hacer salas de terapia intensiva es carísimo, y un privado no lo va a hacer. Y, sin embargo, la comunidad de Alberti lo necesita.
¿Qué salida es esa? Decir, ‘bueno, jódanse. No viene la inversión porque ustedes son pocos o porque viven lejos’. Y entonces, no va a haber... No, no somos de esos, no pensamos así. Y me parece que esto de estar reivindicando que donde hay una necesidad nosotros decimos ‘nace un derecho’, pero si nace ese derecho, entonces tiene que haber una dirigencia política y un Estado que lo cumpla. Y ese es el hospital, son las escuelas, son los caminos rurales que no se hacen solos, ni van a sacar un RIGI para venir acá. Ninguna transnacional. Entonces tiene que haber un Estado. Yo decía: estamos festejando eso, estamos festejando también, y por eso la emoción, porque estamos en épocas donde nos dicen que no tiene que haber ni universidad pública, ni escuela pública, donde están destruyendo nuestro sistema educativo, científico, tecnológico, universitario, de manera acelerada y masiva.
Entonces, yo creo que la política viene a cumplir los derechos y lo hace a través de un Estado presente, y la política viene a transformar. Nosotros creemos que sí, que Argentina tiene una trayectoria, una historia científica, universitaria, reconocida en todo el planeta. Yo creo que los únicos que no saben lo importante, lo reconocida, lo prestigiosa que es la universidad argentina son los tipos que nos están gobernando hoy a nivel nacional. Son ellos, los únicos que no respetan a nuestros intelectuales, a nuestros científicos reconocidos en todo el mundo. Está ahí nuestro presidente de la CIC, tenemos a Alberto Sileoni, tenemos a Diego Golombek…. Muchas gracias por acompañarnos en un día tan importante, porque estamos celebrando acá que nosotros estamos en la vereda de enfrente de todo eso y no solo de pico. Tiene que ver con decisiones, con conductas, y tiene que ver con esto de transformar, porque decía Germán que la política es para transformar. Había una idea creativa, novedosa, alguno habrá dicho, loca, absurda. Quería tener un observatorio astronómico en este lugar tan especial, en este lugar tan inesperado. Porque hoy acá hay un espacio que es educativo, que ya se está utilizando en todos los niveles, del que se va a servir toda la provincia de Buenos Aires también, pero hay un lugar también que es turístico, en el que hoy estuvimos también inaugurando un punto turístico, así que es un lugar que va a atraer también flujo de actividad, va a atraer a visitantes. Y esto no estaba, a alguien se le tenía que ocurrir.
Yo creo que si dentro de 200 años viene alguien y empieza a ver acá va a haber un observatorio astronómico. Eso tiene autores, tiene nombres y apellidos de gente que peleó para que esto existiera y que hace que un pibe recién, cuando se llevaba la computadora, dijera que quería estudiar algo vinculado a la astronomía o al ambiente, o a la cuestión meteorológica. Eso no hubiera pasado si no se hacía esta obra, esto no hubiera pasado si gente como Germán, como Coco, como el director, y como todo el equipo, no se le ocurría, no empujaba, no perseveraba, no nos buscaba, no nos pedía, no luchaba por esto.
Y esto celebra la ciencia argentina también y nos muestra algo más importante en tiempos como los que vivimos hoy. Nos muestra que no hay un solo camino, decía Germán, que hay alternativas, que no tenemos que resignarnos y dejarnos llevar por esto de jugar a menos. Que lo argentino no sirve, que nuestra soberanía nacional o que nuestros recursos son para otros, tenemos que esperar que los vengan a explotar desde afuera y se los lleven. Creo que son cosas que inspiran, son cosas que nos permiten creer que otro camino es posible.
Y hoy desde acá, desde Alberti, desde el Observatorio Cielos Albertinos, quiero decir que la provincia de Buenos Aires no va a bajar los brazos, que va a seguir apostando e invirtiendo en ciencia, en educación. Que va a homenajear y respetar a nuestros científicos, a nuestros docentes, a nuestros investigadores. Yo les quiero decir que cuando hablan de destruir el Estado, porque hay mucha gente que votó por eso, y yo soy respetuoso del voto, me parece un momento fundamental, íntimo, en el que uno puede hacer observaciones, pero hay que respetar el voto aún cuando va para otro lado. Pero quiero decirles que cuando se habla de destruir el Estado, que parece una cuestión filosófica, una entelequia, el Estado, ¿qué será el Estado? El Estado es este observatorio. El Estado es la ambulancia, es la escuela, es el hospital, son los trabajadores y trabajadoras del Estado.
Es muy importante que hagamos el trabajo porque queda un tiempo del gobierno actual, pero tenemos que hacer el trabajo para explicarle a toda la sociedad bonaerense y a toda la sociedad argentina que esas cosas, la educación, la salud, que el futuro no se destruye, hay que cuidarlo.