Muchas gracias a todos, a todas los presentes. Hoy es un día importante para nosotros, venimos de Chaves, donde inauguramos 10 viviendas que se construyeron junto con la Caja de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, de un pueblo, una localidad muy pequeña, De la Garma, de menos de 2.000 habitantes, donde habíamos inaugurado ya 10 viviendas más, o sea que estas eran 20 viviendas para agentes de la Policía, en este caso, sus familias.
También entregamos una ambulancia, una combi para las personas con discapacidad, para el sistema educativo, también un camión para la separación de residuos sólidos urbanos para poder reciclar. Entregamos, también, algún equipamiento médico adicional vinculado con la cuestión de ordenar entre diferentes niveles de atención, y a través de la ambulancia, la posibilidad de dar una respuesta sanitaria óptima. Se trataba, en este caso, para recién nacidos, que a veces hay que trasladarlos, algún equipamiento que venía del Hospital Penna, de Bahía Blanca.
Quiero decir que hoy estuvimos con obras y con inversiones vinculadas a la educación, a la salud, al ambiente, a la vivienda. Hoy vamos a estar también inaugurando una nueva sede para el Comando de Patrullas, acá en Olavarría, entregando también otra ambulancia. Y quiero destacar que está ocurriendo aquí, en el corazón de la provincia de Buenos Aires, en una zona, además, especialmente castigada por la política económica que lleva adelante el Gobierno nacional, donde vemos cierres, dificultades en las ventas, la construcción demolida, si me permiten la palabra, pérdida de empleos.
Para mí es un orgullo enorme y de alguna manera completa un pequeño panorama de lo que estamos haciendo a modo de contraste y de resistencia desde el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, hoy inaugurando una de las obras más importantes, me decía el intendente, probablemente la más importante en los últimos 30 años para el Poder Judicial del Departamento de Azul, acá en la capital de la construcción y del cemento, que es Olavarría. La verdad que debería ser común, habitual, debería ser natural y lógico, pero no. Estamos en un país donde han parado toda la construcción. El Gobierno nacional nos dejó 1.000 obras plantadas, como decíamos recién, sin explicación. 16.000 viviendas.
Este edificio tenía un destino dentro de los aires que corren en el Gobierno nacional que es no terminarse nunca. Y no es algo que yo quiera marcar como amenaza, y menos todavía como chicana, no estamos en periodo electoral; sí quiero destacar al intendente que me hizo ver no sólo que esta obra parada por el gobierno que me precedió era algo, la verdad que muy decepcionante, era casi un ejercicio de ineficacia, un ejercicio de falta de resultados, de falta de perspectivas, sino que también representaba acá en el centro, en el corazón de Olavarría, un peligro para quienes transitaban, y una especie de permanente recordatorio de lo que debía ser, de lo que importaba, de las prioridades de la sociedad y que la política no había podido concretar y había fracasado.
Hoy recorriéndolo, creo que por tercera vez, si no cuarta a este edificio, ver que ya lo estamos inaugurando, que después de tanto tiempo tiene vida, que por acá van a pasar miles y miles de personas buscando justicia, y que el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, el Poder Judicial, la Corte Suprema lo que va a hacer es darle la respuesta que corresponde y que se merecen. Esto es lo que se merece el Poder Judicial de la Provincia, esto es lo que se merecen los y las bonaerenses, esto es lo que se merece Olavarría.
Lo digo con esta pasión y de esta manera porque la verdad que da bronca. Teníamos un plan de obras, un Plan Quinquenal de obras, lo nombraba el ministro, penitenciarias, judiciales, y lo veníamos cumpliendo, pero en la actual coyuntura económica, por decisiones de política económica, por orientaciones intelectuales, ideológicas, económicas, absolutamente ajenas a lo que necesita la provincia de Buenos Aires, se vuelve cada vez más difícil. A veces cuando, como hoy a la mañana, comparto con ustedes, entregando viviendas, ver cómo le cambia la vida a una familia, que hasta hace días estaba con las dificultades para alquilar, vivía en un lugar inadecuado, en la casa familiar, vivía en condiciones no buenas, pero además decepcionantes, desmotivantes; su trayectoria de vida cambia teniendo una casa o no teniendo una casa. 16.000 viviendas paró el Gobierno nacional. Paró 1.000 obras, paró las obras de cloaca, de agua, las más cruciales, las más urgentes, paró todo, sin ningún miramiento.
En el caso de nuestro Plan de Infraestructura Penitenciaria, ustedes saben, en el Plan de Infraestructura Penitenciaria, repito números que tal vez alguien escuchó y olvidó o que no escucharon nunca, nosotros cuando asumimos teníamos más de 50.000 privados de la libertad, son decisiones que se toman en los juzgados, pero privados de la libertad más de 50.000 y teníamos 24.000 plazas. En 200 años de historia la Provincia de Buenos Aires, construyó 24.000 plazas penitenciarias. Y teníamos un problema humanitario, un problema marcado como, no sólo lo que es la antítesis de lo que se espera y se pretende de aquel que es privado de su libertad, que pierde su libertad y que se busca que luego pueda reinsertarse. Teníamos un grado de hacinamiento rayano con lo invivible, con lo intransitable, y teníamos, obviamente, algo que va a contramano de lo que pregonamos y de lo que necesitamos, más de 50.000 presos en 24.000 plazas, muchos de ellos en comisarías, en lugares absolutamente inadecuados, donde no se puede llevar adelante prácticamente ninguna política, donde se distraen agentes, además de la Policía, Javier [Javier Alonso, ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires], que deben dedicarse, en lugar de cuidar a los ciudadanos en las calles, de estar atendiendo a quienes transcurren su privación de libertad en un pequeño calabozo en una comisaría. Todo mal.
¿Qué nos planteamos? Llevar adelante, junto con el de infraestructura para el Poder Judicial, un ambicioso plan de infraestructura penitenciaria.
Ambicioso digo porque el plan contempla agregar 12.000 más, crecer un 50 por ciento. De lo que se hizo en 200 años la idea era, en poco, en seis años, porque lo hubiéramos terminado ahora, agregar un 50 por ciento más. Insuficiente, pero en 200 años nadie había podido hacer nada significativo, y no había otra respuesta ni otra posibilidad, porque no tenía otra solución. Entonces, había que hacer la inversión pública.
De ese plan de infraestructura penitenciaria, de las 12.000 que teníamos previstas, concluimos e inauguramos 8.500. Nunca se construyó tanto en materia de infraestructura penitenciaria en nuestra provincia de Buenos Aires. Nunca, nunca.
Es necesario, es urgente, pero claro, cuando planteamos el plan, como también nos pasa con la infraestructura en general, con la infraestructura vial, con la que tiene que ver con agua y saneamiento, un gobierno municipal no tiene los recursos para hacer todo lo que necesita en materia de infraestructura. No estoy hablando de teoría marginalista, austríaca, estoy hablando de la realidad, de lo que todos conocen. Un municipio no puede hacer grandes obras de infraestructura, recurre a la Provincia. Una provincia tampoco, recurre a la Nación. Estamos hablando de algo que es absurdo, demencial.
Cortaron toda la obra pública, y en un día de intereses de la deuda que toman, nos solucionarían buena parte de nuestro plan de infraestructura penitenciaria. Pero firmamos los convenios con Nación, estando otro gobierno, como firmamos también los convenios para vivienda, como firmamos también, y el propio Parlamento aceptó que había que girarle fondos en un Fondo para la Seguridad a la Provincia, 750.000 millones de pesos relevantes para la compra de patrulleros. Todas las dificultades que tenemos, reconocidas por leyes, por normativas, por convenios, por reglamentos, por decisiones políticas, todas las paró el Gobierno nacional.
Yo hoy, inaugurando este edificio, le pido al Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires que nos acompañe en el reclamo de los fondos que le robaron a la Provincia. No está bien, no corresponde y lo sufrimos todos. 100.000 millones de pesos nos deben del Plan de Infraestructura Penitenciaria.
Después le van a reclamar a ustedes, a nosotros, a los intendentes, y la verdad es que la responsabilidad, obviamente, siempre es compartida, siempre uno alguna cuota tendrá, pero en este caso veníamos trabajando bien. Cambió el gobierno con una ideología foránea, ajena a lo que necesitamos, a lo que pensamos y lo que nos pide esta Provincia, y así estamos.
Por eso vale tanto hoy, cuando nos vayamos de acá, y también inauguremos junto con el intendente el nuevo edificio para el Comando de Patrullas, vamos a entregar también la ambulancia número 430 de nuestra gestión. 430 ambulancias, 200 millones de pesos o más sale cada una junto con el equipamiento. Y lo digo no para hacer autobombo, lo digo para tomar conciencia, lo comentaba con la vivienda, que es un caso individual, pero tan vinculado al afecto, al desarrollo de la familia, tener y no tener una vivienda es el día y la noche. Contar o no con la infraestructura adecuada, también, para el desempeño de las tareas. Se le pide mucho a la Justicia, al Poder Judicial, y a veces no están los instrumentos de trabajo, la infraestructura requerida y necesaria. Vinimos a torcer eso, a cambiarlo.
Por eso hemos inaugurado mucha obra, en un plan también muy ambicioso que hoy cuenta con la dificultad de haber perdido el acompañamiento del Gobierno nacional, como nunca. Cortaron, parece de otro tema, pero es lo mismo, cortaron ahora el programa Remediar. Argentina es un país reconocido por el hecho de que si alguien necesita un remedio, el Estado estaba ahí. Tal vez no con todo, pero estaba ahí. Habíamos decretado, decidido, resuelto que si alguien necesitaba un tratamiento lo tenía que tener y que nos íbamos a hacer cargo, no un gobernador, un ministro, la sociedad en su conjunto. Y el programa Remediar es un programa que existe hace 24 años, que proveía medicamentos en los centros de salud de toda la Argentina para aquel que no los puede comprar, porque el mercado es una máquina de fracasar en salud, en educación, en vivienda, el mercado no resuelve. Resuelve cosas, sí ¿Da beneficios? Sí ¿Le da acceso? Sí, al que tiene los recursos, al que no, no. Entonces, el programa Remediar venía a contribuir a que nadie se quede sin su medicamento.
El PAMI, con el que también hay un gran despelote, ayudaba a que los adultos mayores también accedieran a sus medicamentos de manera gratuita. Cortaron todo, creo que no estamos tomando conciencia de la gravedad que tienen estas cosas. Y creo que cuando alguien vaya y no encuentre el remedio porque por una decisión de escritorio tomada con una mentalidad financiera y absolutamente cruel, cortaron los remedios en la Argentina, nadie va a saber por qué fue, no va a estar el remedio y vamos a tener que explicarle, le va a tener que explicar el intendente, o antes que eso, el médico, la enfermera, ‘mirá, este remedio no está, cortaron el programa Remediar’.
Cortaron ayer, o estos días, a principio de mes, un acompañamiento para aquel que no tenía trabajo, 80.000 pesos, un millón de familias. Ayer protestaban y decían ‘hay que reprimirlos’. Son cosas de muchísima gravedad.
Por eso yo vengo hoy acá a celebrar que recorrimos este edificio, estaba parado desde el 2018, si no me equivoco; teníamos que ponerla de nuevo en movimiento a la obra, era una obra que iba a ser de esos monumentos, decía el intendente, ‘un elefante blanco’, monumento a la desidia, al fracaso, esas cosas que se empiezan, que hacen falta, se necesitan y después quedan ahí enclavadas en el medio de una comunidad como aquello en lo que se fracasó, no se pudo.
Así que, recorriendo este edificio resolvimos hacer los esfuerzos, todavía no sabíamos que se venía esta noche para la Argentina, de una política económica nacional absolutamente a contramano de la necesidad de la Provincia. Pero resolvimos terminar el edificio, hacer la inversión y hacer los esfuerzos, decía el ministro, ‘la imaginación, la creatividad’, el esfuerzo que es un esfuerzo colectivo.
Quiero agradecerle a los tres jueces y a la jueza de la Corte Suprema, al Poder Judicial, también al intendente, a los otros intendentes que nos acompañan, a la fuerza de la comunidad. Esto que vemos acá muestra como un logro de todos, colectivo, en Olavarría, en el Departamento de Azul, que cuando se pone lo que hay que poner las cosas se terminan y se hacen.
Y esto es una enseñanza y es un compromiso también, porque cada vez el torniquete se aprieta más, no sobre quienes gobernamos, que obviamente quienes lo sentimos lo sufrimos, pero sobre nuestro pueblo, los laburantes, también los trabajadores del Estado, las cosas que han dicho del Estado en general y de los trabajadores y trabajadoras del Estado, a todos universalmente.
Capaz alguno tiene esa afinidad política y prefiere no escuchar, pero yo les digo que es mucho daño en lo cultural, esa agresión, esa violencia, catalogar a todos de ñoquis, de inútiles, a los que trabajan en las universidades, en los centros científicos, a los que se dedican a la cultura, a la educación, a la universidad, y por supuesto también a la salud, todos, ahí lo que pasó con el Garrahan, son cosas muy graves.
Por eso es una tarea de todos. Yo hoy recuerdo esas primeras visitas, decía ‘qué inmensidad esto’. Salió más de 20 millones de dólares hacer este edificio y alguno dirá, ‘esos 20 millones de dólares, motosierra, tijera, ajuste’. No, esa inversión es en favor del pueblo de la provincia de Buenos Aires.
Yo les pido por favor que la pongamos en valor, que seamos claros con esto, que defendamos estas cosas, porque esta obra está terminada y faltan muchas más. Si el Gobierno nacional sigue así, nos va a costar cada vez más, y después, si imponen su ideología en todo el país no va a haber nunca más algo como esto.
Así que yo pido por favor que tomemos conciencia, que defendamos lo que creemos, que defendamos nuestro trabajo y a nuestra gente.
Así que felicitaciones, muchísimas gracias, mucha fuerza, nuestro compromiso es seguir trabajando para mejorar en cada uno de los aspectos de este gobierno, para la Provincia y también para el país. Muchas gracias.