Buenos días, Las Heras; buenos días a todos y a todas. Un montón de gente, así que muy contentos porque, seguramente, dejaron otras actividades para estar acá, y creo que está bien porque marca la importancia de lo que estamos haciendo. Una importancia real, cotidiana, pero también una simbólica que hay que destacar en el marco y en el contexto de lo que se está viviendo hoy en la Argentina.
Voy a empezar por hablar de este programa, ya lo hizo Carli [Carlos Bianco, ministro de Gobierno], ya de alguna manera Juan [Juan Manuel Cerezo, intendente local], y creo que todos lo saben, pero vale la pena repasarlo. El programa Puentes no nace de una idea excelente, de una invención, de un artículo científico, de especialistas extranjeros, de un análisis separado que se hizo en algún lado, sino que surge de lo que nos pasó recorriendo los pueblos del interior de la provincia de Buenos Aires: de lo que experimentamos, de lo que vimos, de una dificultad y de una limitación que tienen los pueblos pequeños, y si son pequeños y distantes de los grandes centros urbanos, más todavía.
Ese problema tiene que ver, primero, con una necesidad, que creo que deberían prestarle oído también los que hoy gobiernan empezando por el Presidente Milei. Cuando uno recorre la provincia de Buenos Aires, y va a algún colegio primario, a algún secundario, pero incluso si va a un club, y les pregunta a los pibes y las pibas que están estudiando, terminando el secundario o por terminarlo, qué quieren hacer después, qué piensan hacer, por supuesto que hay quienes quieren laburar y tienen pensado eso, pero hay muchísimos en toda la provincia de Buenos Aires, en los rincones más distantes de los pueblos más pequeños, una cantidad enorme, sorprendentemente grande que después de terminar el secundario desea, tiene la voluntad de seguir estudiando, ya sea terciario o universitario o formación laboral; muchísimos quieren seguir estudiando.
Y hace falta machacar un poco en esto, porque si uno recorre otros países, más ricos y más pobres que la Argentina, más desarrollados y menos desarrollados, no está tan arraigada la cuestión de ir a la universidad. ¿Por qué? Porque en otros países, incluso europeos o los Estados Unidos, ir a la universidad es algo muy caro; Chile, ni hablar, pero si uno va a países como Paraguay, países vecinos, incluso mismo Uruguay, uno les dice a los pibes si quieren ir o no a la universidad y lo primero que hacen es mirar la billetera, a ver si pueden, si tienen los recursos para pagar los estudios universitarios. ¿Por qué? Porque en esos países la universidad puede ser que tenga algún elemento de universidad pública del Estado, pero predomina el arancel y lo privado: hay que pagar. Incluso en los Estados Unidos, por ejemplo, ir a una universidad prestigiosa es carísimo y no es que no pueda ir alguien que no tenga los recursos, pero se endeudan.
Ha sido un despelote enorme porque se endeudan, después tienen que pagar una cuota de la deuda que tomaron la familia y los mismos pibes durante años y años, una cuota que depende de la tasa de interés. Y, a veces, la tasa de interés —como pasa con los líos mundiales como ahora— se va a cualquier lado, entonces la cuota no la pueden pagar, entonces se endeudan, hipotecan sus cosas. Estudiar es una especie de proeza y una especie de riesgo enorme. Acá, en la Argentina, pasa algo muy distinto que a mí me llena de alegría y creo que le da mucha bronca a quienes nos gobiernan hoy [a nivel nacional].
Hoy, en la Argentina, en el territorio de la provincia de Buenos Aires, en cualquier lado, los pibes, las pibas saben que tienen derecho a estudiar gratuitamente en la universidad. Y es algo que permitió —después podemos ver por qué, cuándo— Perón, los radicales, también el radicalismo que es el que le dio el carácter más abierto a la universidad pública, además cogobernado, nos hizo una universidad crítica. Y después vino en el 49 la gratuidad de la universidad, pero tiene que ver con muchas cosas que forman parte de nuestra cultura, de nuestra tradición, de nuestra historia. Tiene que ver, por ejemplo, con lo que conocemos usualmente como “la clase media”.
En la provincia de Buenos Aires hay muchísimos pibes y pibas, la mayoría de los que van a las universidades del conurbano, pero no solo del conurbano, que son la primera generación que accede, porque sus padres no fueron, sus abuelos no fueron. Es decir, son familias que consiguen, que tienen la posibilidad, pero tienen la voluntad y hacen el esfuerzo para que por primera vez sus hijos puedan ir a la universidad.
En la Argentina existió una tradición: “m’hijo el dotor”. Una tradición de pueblo de inmigrantes o rurales en el que que el hijo estudiaba, no sé si médico o abogado, pero doctor; y era algo que daba prestigio, que daba posibilidades personales porque el que puede hacer sus estudios universitarios después será médico, arquitecto, ingeniero. Hay una cuestión individual, de superación individual, pero hay algo más importante que me parece que es lo que está en juego hoy, porque hoy nos quieren torcer esa historia, la quieren terminar.
No les quepa duda que esto de desfinanciar a las universidades, hay como 10.000 docentes universitarios que dejaron [de ejercer] porque no da la plata; es el área del Estado nacional que le bajaron el sueldo a todos, van contra todo el Estado, lo quieren destruir. Más con los docentes, con los investigadores, con los científicos, con los intelectuales. Contra ellos con más saña, con más bronca. Nos quieren torcer esa tradición, nos quieren cambiar el chip, que para ir a la universidad tengas que pensar primero si tenés los recursos y que sea un pedacito muy chiquito de nuestra sociedad.
Y yo decía, en lo individual, porque todos dicen: “va a la universidad un pibe, estudia medicina, después gana más plata —suponiendo, ¿no?— y entonces que se pague la universidad porque tuvo un beneficio, ¿cómo va a ser gratis si lo beneficia?”. Yo vengo a decir exactamente lo contrario, que es lo que estamos celebrando hoy. Nosotros tenemos una universidad pública y gratuita donde cada uno de los estudiantes y los graduados, en lo personal pueden tener una realización, pueden tener un progreso en lo personal, pero lo más importante que tiene la universidad es que es la clave para tener un país más justo para todos, con desarrollo científico para todos, con ciencia, tecnología y con desarrollo industrial y mejores sueldos para todos.
Cómo no se va a beneficiar Las Heras si hay más pibes y pibas que van a la universidad, que se reciben; no es un problema de cada uno, no es un tema individual, dejen de mirar todo con esa matriz de egoísmo, del sálvese quien pueda, de la motosierra maldita y empecemos a mirar al país, a la provincia y al pueblo como un todo y al futuro como el de todos. Cómo no se va a poner contento cada uno cuando al otro le va mejor.
Y yo creo que eso es lo que está en juego: si vamos a tener o no vamos a tener universidad pública. Estos días está en juego eso, créanme. Eso es lo grave que tiene también la elección del año que viene: que si sigue así esto, se van a ir los docentes, se van a ir los investigadores, cada vez hay menos comisiones, hay menos cursos, se achica más porque la empiezan a asfixiar. Y además la insultan, además la agreden; han dicho: “los científicos son planeros, ñoquis”. La Argentina tiene premios Nobel, como no tienen los países de la región, porque hay, porque hubo universidad pública; estamos defendiendo el prestigio internacional del país; estamos defendiendo las posibilidades individuales sí, familiares sí, pero sobre todo colectivas de nuestra comunidad, de nuestra provincia, de nuestro pueblo.
Acabo de recorrer este centro universitario, es precioso, felicitaciones por la idea. Porque también tiene calefacción, aire acondicionado, luz; está hermoso, es lindo estudiar acá. Es la sexta vez que vengo a Las Heras; siempre que vinimos fue para abrir escuelas, teatros, y ahora un centro universitario. Y eso, ya siendo Gobernador. Pero quería poner el eje en los pueblos de la provincia de Buenos Aires: lo que pasa es que no es lo mismo que el que vive en una gran ciudad que entonces, también tiene dificultades tal vez para ir a la universidad, para estudiar, le puede quedar más lejos, más cerca, pero en el interior de nuestra provincia son grandes distancias, entonces hay un problema de acceso mayor, no alcanza con querer. Y es gratis porque no tiene cuota, pero no es gratis ir a la universidad, es un esfuerzo económico de la familia, además de no poder laburar; son muchas cosas, pero si queda lejos hay muchos que no terminan pudiendo hacerlo, sostenerlo.
Y después se agrega otra cuestión, lo que se llama desarraigo; lo que es para las familias que sus hijos se tengan que ir a la edad donde empieza la universidad, y después capaz no vuelven. Y eso es malo también para los pueblos, no solo para las familias, porque el que quiere estudiar, tal vez se va a estudiar afuera y con buena fe, con buena voluntad, pero después conoce, arma familia, pareja, consigue un laburo y no vuelve. Entonces, se abastece la formación, pero después no repercute en el pueblo. El desarraigo, esa ruptura de la familia —ahora con lo que cuesta la nafta por la locura que han hecho de desregularla—, lo que cuesta viajar, ir de visita.
Todo eso tiene que ver con algo muy importante —que también lo dijimos en aquel momento, y esto lo viene a demostrar entre tantas cosas—, que es que no puede ser que en la provincia de Buenos Aires haya municipios de primera, municipios de segunda; pueblos de primera, pueblos de segunda; situaciones de primera, situaciones de segunda.
Esto es igualdad de oportunidades para Las Heras, poder estudiar en el pueblo donde naciste, donde vivís. También podés estudiar en otro lado, nadie te lo prohíbe, pero 1.000 pibes y pibas de un pueblo que están estudiando, que están accediendo a estudios universitarios, al CBC, a las carreras.
Este fue el programa Puentes que hoy está presente en 81 municipios. Siempre hablan de la provincia de Buenos Aires y parece que fuera una imagen del conurbano, pero la provincia de Buenos Aires tiene 135 municipios, pero 35 son del Gran Buenos Aires, 100 no. Y es la provincia más grande: tiene 17 millones de habitantes, 13 del conurbano, 4 millones no. Para que les quede a todos claro, porque nos quieren dividir a nosotros como bonaerenses, si hoy fuéramos solamente el interior, también seríamos la provincia más grande de la Argentina.
Así que había que hacer políticas dirigidas a estas cuestiones, por eso muy importante cuando están atacando la universidad pública, Juan, tu decisión, la de Javier [Javier Osuna, dirigente], la de Las Heras, de tener un centro universitario, mostrar la importancia que tiene, no con discurso, no con teorías, con realidad, porque todos lo reconocen, todos contentos, algunos criticarán. Después, me ha pasado, los que votaron a estos que dicen “cero obra pública”, “nada de obra pública”, cuando recorres, te dicen que falta tal cosa, falta tal otra; y hay que votar un gobierno nacional que quiera hacer obra pública en todo el territorio de la provincia. Queremos universidades: hay que votar gobiernos nacionales que quieran universidad pública; queremos salud, claro que queremos, nos saca los fondos: hay que votar gobiernos nacionales que piensen en la salud, en la ambulancia. Eso fue salud pública, y hay países donde no hay salud pública, y la gente que puede, se la paga y la que no puede, se enferma o se muere. Entonces, son cosas para pensar.
Termino con lo de las computadoras y voy a atacar esos núcleos de mentiras que han instalado: que todo lo resuelve el mercado. “El Estado hay que erradicarlo porque todo lo resuelve el mercado mejor”. La computadora, recién escuchábamos a algunos de los pibes que subía y nos decía la locutora: “no tienen computadora, no la tienen”. Entonces uno se pregunta, ¿pero no son libres, no hay más libertad, no estamos llenos de libertad? La libertad del mercado, de ir y comprar. Pero esa libertad de la que siempre habla el Presidente de la Nación, dice “libertad de mercado”, es libertad, pero no libertad de hacer lo que quieras, sino libertad de hacer lo que puedas garpar, y no todos pueden pagar.
Entonces es una libertad limitada, es una libertad calificada, es una libertad para unos poquitos. Porque cuando uno se pregunta: ¿la computadora la necesitan? Claro que la necesitan, la necesita tanto el que tiene los recursos como el que no los tiene y casi podríamos discutir un poquito más, la necesitan igual, por lo menos igual. Y algunos la pueden tener y otros no la pueden tener, porque esa libertad de mercado hace que sea libre el que tiene plata, la libertad proporcional a la plata que tenés. Entonces no es libertad, es una libertad trucha —lo estamos viendo hoy—, como la motosierra que era la motosierra para la casta; vemos las cosas que pasan y nos damos cuenta de que no era para la casta la motosierra, y la libertad era para unos poquitos.
La computadora la necesitan, incluso las escuelas rurales, las escuelas en entorno de campo, las escuelas especiales, probablemente los pibes y las pibas necesiten más una mano y una ayuda. Entonces esa libertad termina discriminando y dejando afuera; la libertad de mercado discrimina y deja afuera.
El Conectar Igualdad es un programa que surgió durante la época de Cristina: 5 millones de computadoras. Nosotros ahora estamos distribuyendo 170.000 computadoras en la provincia de Buenos Aires, pero hoy lo estamos haciendo por las cuestiones de lo que pasa y la situación con las escuelas rurales, con las escuelas especiales, pero es importantísimo, porque lo voy a repetir, tiene que ver con lo que pasa atrás, que está bien, un comentario al margen, pero está bien que sea en una estación de tren, porque ustedes vieron que con las mismas ideas de Milei de ahora cerraron los ferrocarriles en buena parte… Ahora vienen por el agua, de AySA, vienen también a cerrar otras cosas, convertirlas en negocio y nos dejaron en buena parte sin conectividad del país.
Hoy no pudimos todavía, vamos a intentar hacerlo más adelante: devolverle el ferrocarril a los pueblos que lo tenían. Eso lo vamos a intentar hacer.
Pero hoy, que no tenemos esos instrumentos, también poniendo en la estación de ferrocarriles –muy simbólico– un lugar donde se hacen estudios universitarios, podemos decir que le pusimos una locomotora también a Las Heras, que es la universidad, que son ustedes, que son los que van a tirar para adelante.
Así que las computadoras, los estudios universitarios gratuitos para todo el mundo son cosas básicas. Hoy sin electrónica, sin tecnología, te quedás afuera; entonces esto es fundamental, me parece que tiene que ser un derecho que tenemos que hacer cumplir. Y nosotros a esto lo llamamos igualdad de oportunidades. Entonces la igualdad de oportunidades es algo que tiene que haber para que después haya libertad, si no es una libertad con demasiada desigualdad y termina siendo una libertad para muy pocos. Sin igualdad de oportunidades, no hay libertad. Y lo voy a decir con palabras más precisas que se entienden mejor: para que haya libertad tiene que haber justicia social, tiene que haber computadoras, universidad pública, salud pública, rutas, tiene que haber trabajo, tiene que haber producción, tiene que haber federalismo, tiene que haber soberanía nacional, si no la libertad son palabras vacías para unos poquitos.
Muchísimas gracias, fuerza Las Heras. Y a seguir tirando, hay que cambiar esto que pasa.