facebook
MELCHOR ROMERO

Palabras del Gobernador Kicillof durante una entrega de 175 viviendas

Jueves 1 de Octubre 2026

Buenos días a todos y a todas. Quiero decir que esto no es simplemente romper el protocolo, sino reconocer el trabajo colectivo, conjunto, coordinado, generoso de prácticamente todo el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Quiero ver si puedo expresarlo, manifestarlo. Esto no es solamente un barrio, no es solamente una inauguración de 175 nuevas viviendas. Lo cual además creo que está tan cargado de emoción también porque pasa en el contexto actual, en la Argentina de hoy y después de tres años ya casi, de un Gobierno cruel, de un Gobierno que deserta, que abandona a nivel nacional, el Gobierno de Milei.

Lo tengo que decir porque Javier Milei, con esas ideas que veíamos en la campaña electoral, blandiendo una motosierra, que a alguno le habrá resultado en aquel momento simpático, innovador, disruptivo. Con esa motosierra nos dejó paradas 16.000 viviendas en la provincia de Buenos Aires. Nos dejó plantadas 1.000 obras en la provincia de Buenos Aires. Nos quitó recursos, intentó asfixiar a la provincia de Buenos Aires y a todas las provincias argentinas y a los municipios. Así que, quiero decir que ha sido una odisea lo que concluimos hoy para inaugurar estas viviendas, para reconocer los derechos, para cumplir los compromisos y para dignificar y para mejorarle la vida a todas las familias que a partir de mañana se pueden mudar a Melchor Romero.

Y, además, estos son terrenos que pertenecen al hospital “Alejandro Korn”. Estos son terrenos que, además, cuando llegamos y nos propusimos hacer las viviendas, porque la historia ya la contaron, la recupero un poco: hubo un programa Ellas Hacen con el que se empezaron a construir viviendas, después cambió el gobierno, vino Macri, Vidal, Garro y las interrumpieron, las desfinanciaron. Terminaron intrusadas, vandalizadas, destruidas y a quienes estaban construyéndolas se les evaporó en el aire —y parecía que para siempre— la posibilidad de llevar adelante un programa que les daba también habilidades, capacidades para construir. Me lo contaban recién cuando recibían las viviendas.

Así que yo también quiero agradecerle a Alicia Kirchner —la invitamos hoy— porque durante el gobierno de Cristina se puso adelante de este programa. Se interrumpió después, lo dejaron plantado. Y decidimos reparar, reconstruir, desde el Ministerio de Mujeres con el Ministerio de Viviendas. En principio era una idea, pero este terreno donde estamos ni siquiera tenía título de propiedad, ni siquiera estaba subdividido, El Macizo se llamaba el terreno donde se estaba construyendo, no tenía posibilidades. Miren qué atrás que empezamos.

Así también quiero agradecerle al ministro de Justicia y a la Escribanía General del Gobierno por ese trabajo. Hubo que hacerlo no de cero, de negativo. Y entonces el Ministerio de Mujeres, el Ministerio de Viviendas, el Ministerio de Salud, vieron la posibilidad de reparar eso que se había perdido con el Ellas Hacen, que tengan las viviendas finalmente, ahora construidas por el Gobierno provincial íntegramente. Estas no son esas viviendas originales, estas son nuevas pero se planificaron para que sea posible. 175 viviendas, de las cuales 145 tienen que ver con esa historia, con concluirla, con darle un final feliz pero un final justo, a ese destino que se había truncado por decisiones políticas neoliberales, desastrosas. Después esas historias que se interrumpen y se rompen y que hoy estamos reparando con las 145 viviendas que están recibiendo las mujeres que originalmente participaron de ese programa. Así que todo un logro, toda una reparación.

Y luego, 30 viviendas más para nuestro Ministerio de Salud, para nuestro Sistema de Salud. Lo contaba Nico Kreplak [ministro de Salud] recién, lo hablábamos con Julieta Calmels [subsecretaria de Salud Mental, Consumos Problemáticos y Violencias]. Cuando nosotros llegamos a la Provincia de Buenos Aires, si hacemos un poquito de historia, había 1.600 personas internadas de manera crónica, en lo que todos conocemos, los que no tenemos el saber técnico, como los manicomios de la provincia de Buenos Aires, que alojaban a 1.600 personas. Muchas de ellas habían sufrido en algún momento un padecimiento vinculado a la salud mental, entonces terminaron internados, pero así se esperaba que eso fuera un mecanismo terapéutico.

A ver si a través de esa internación podían luego recuperar capacidades y tener otra vida; y a muchos de ellos [les sucedió] al revés: terminaron ahí recluidos, encerrados, abandonados. Hay quienes dicen que para ver la calidad, ya que tanto se habla de la moral de una sociedad, hay que ir a ver cómo están los manicomios, las cárceles, los lugares donde a veces se producen las peores condiciones y las peores injusticias. Había un informe de 2018, de organismos internacionales, de la ONU, que estuvieron de visita por alguno de estos manicomios que tenía la Provincia, esto es antes de que asumiéramos, y no dijeron que había violaciones a los derechos humanos, sino que dijeron que las condiciones de vida eran incompatibles con la condición humana. No dijeron que se violaba algo vinculado a algún derecho, sino que la condición humana estaba en juego. Y a mí me tocó recorrer en algún momento alguna de esas instituciones.

Yo pido de nuevo un enorme agradecimiento a los trabajadores y trabajadoras que también tuvieron ese recorrido de abandono, porque, “¿a quién le importa?” habrá dicho algún gobernador y alguna gobernadora antes que viniera yo: “¿a quién le importa si nadie se preocupa?” ¿Qué pasa? Terminaban internados, tal vez en condiciones económicas muy malas, de pobreza, sin familia, sin vínculos, entonces terminaban allí abandonados, arrumbados, prácticamente en condiciones infrahumanas. Incompatible con la condición humana. Una cosa tremenda.

Nosotros lo registramos también, pero eran 1.600 personas, parte de la comunidad, de nuestra sociedad, de nuestra provincia, bonaerenses que estaban en esa situación, y había que hacer algo, y había una ley, que era la Ley de Salud Mental, que proponía terminar con los manicomios y crear, inventar, generar otras políticas para aquellos que tienen una condición tal vez crónica y de imposibilidad de acompañamiento. Entonces, desde el comienzo, parte de un plan que lleva adelante el Ministerio de Salud, primero con Dani Gollán, luego con Nico Kreplak, porque esto no se iba a poder solucionar en un día, en un año, tampoco haciendo lo mismo que se hacía siempre. Había que inventar, había que innovar.

Y ahí es donde aparece la cuestión de la imposibilidad. Decían: “estaría bueno cerrar los manicomios”. ¿Quién va a estar en contra? Cualquiera que haya recorrido alguna de las instituciones debe coincidir con que había que terminar con eso, con que era invivible así. Pero, sin embargo, había que diseñar, había que programar. Y digo algo más para los amantes de las tijeras, de los ajustes y de la motosierra: había que poner la inversión y los recursos que se necesitaban para poder hacerlo. Lo digo lleno de orgullo porque alguno dirá: “pero necesitan tal cosa, hace falta tal cosa”. Porque ahí, sí, ahí, en los lugares que eran más horribles y más inmundos, en tanto políticas públicas, había que reinventarlos, refundarlos, transformarlos, había que hacer una revolución en materia de salud mental en la Provincia de Buenos Aires.

Y se idearon… Aquí hay 30 viviendas que se van a utilizar también para generar esta nueva política: 10 de ellas con 10 personas que necesitan un acompañamiento permanente, pero que se hace en un lugar integrado con la comunidad, en este caso en un barrio que tuvimos que construir. Ya son… ¿Cuántas viviendas que llevamos construidas? Para salud mental, 227 viviendas entre las alquiladas y las propias para terminar con los manicomios de la provincia de Buenos Aires. Una vergüenza que acarreábamos hace décadas y décadas y décadas.

Y personas, quiero decirlo, porque hay una señora de 94 años que estaba en uno de esos dispositivos, y que lo estaba desde los 20 años de edad: 74 años viviendo en esas condiciones. Y hoy, por las casualidades de los números, con estas viviendas vamos a tener a 74 internos menos en Melchor Romero y los vamos a tener viviendo en condiciones dignas con un esfuerzo enorme, con un compromiso enorme también, porque esto requiere modificar condiciones de trabajo.

Para sintetizar, son varias cosas que se unen, por eso tanta gente, y tendría que haber más en este escenario, tengo miedo de que se nos hunda. Por eso, simplemente el reconocimiento a un equipo de Gobierno, a todos sus ministerios, a la generosidad que se pone también para llevar adelante políticas que no se pueden hacer desde una agencia sola del Estado. También lo de OPISU, con la infraestructura, lo de Seguridad, lo de Vivienda, lo de Mujeres, lo de Salud, también Energía, cooperativas, porque acá tenemos el Instituto Cultural también. Todos juntos haciendo posible algo que parecía imposible. Imposible es nada. Obviamente es difícil, complejo, requiere muchísima cabeza puesta y, sobre todo, presupuesto. Pero quiero decir lo más importante que tiene esto, por eso la emoción de quienes reciben las viviendas, que son realmente hoy a quienes estamos celebrando, pero también la emoción de quienes lo hicieron posible: esto requiere gestionar con el corazón.

Y ante la crueldad, ante la ignorancia, ante la corrupción, ante el odio que se expresa desde el Gobierno nacional, le respondemos de esta manera: con trabajo, reconociendo derechos, con inclusión y con una política que haga de nuestra Provincia y de nuestro país una provincia y un país del que estemos orgullosos.

Muchísimas gracias.