Teatro Argentino



MAYO| 24

Viernes, 24 Mayo, 2019

Segundo concierto del Ciclo La Orquesta Estable y sus Solistas
OBRAS DE HAYDN, STRAVINSKY y BARTÓK EN LA SALA PIAZZOLLA


El viernes 24 de mayo próximo, a las 20, en la Sala Astor Piazzolla del Teatro Argentino de La Plata, dependiente del Ministerio de Gestión Cultural de la Provincia de Buenos Aires, se realizará el segundo concierto del Ciclo La Orquesta Estable y sus Solistas.

Con la dirección de Pablo Druker, se ejecutarán Música para cuerdas, percusión y celesta (Sz. 106, BB 114) de Bela Bartók; Concierto para violoncello y orquesta N° 1, en Do mayor, Hob. VII B1, de Joseph Haydn –con Hermann Schreiner como solista- y la Sinfonías para instrumentos de viento de Igor Stravinsky.

► Las entradas, a un costo de $ 250, estarán disponibles en la boletería del Teatro (habilitada de martes a sábados, de 10 a 20; los domingos, de 10 a 17 y los días de función hasta el horario de comienzo del espectáculo) o por medio de Tu.Entrada.com, Tel. 011-5254-9100 (acceso a Internet a través de: www.tuentrada.com/teatroargentino). Las personas con discapacidad cuentan con acceso gratuito y su acompañante abona la mitad del precio.

Las obras incluidas en el programa

Música para cuerdas, percusión y celesta es una de las obras más conocidas de Béla Bartók (1881-1945). La escribió en 1936 y fue estrenada al año siguiente, por Paul Sacher al frente de la Orquesta de Cámara de Basilea, quienes le habían encargado la partitura para celebrar el 10° aniversario del conjunto. La orquestación incluye dos grupos de instrumentos de cuerda que se enfrentan en el escenario, mientras al centro se ubican la celesta, el arpa, los timbales y otros recursos de percusión. Esta disposición espacial enfrentada provoca una suerte de efecto estereofónico. Consta de cuatro movimientos: Andante tranquillo, Allegro, Adagio y Allegro molto. El conjunto evidencia una gran invención rítmica, un lenguaje cromático de esencia modal y el uso de fuentes folklóricas e impresionistas. Fue empleada con frecuencia para musicalizar películas, tal como ocurrió con El resplandor de Stanley Kubrick, que incluyó en la banda sonora parte del tercer movimiento.

Dedicado a Joseph Weigl, notable ejecutante de ese instrumento integrante de la orquesta de Esterházy, que dirigía el propio compositor, el Concierto para violoncello y orquesta N° 1 fue concebido por Joseph Haydn (1732-1809) entre 1761 y 1765. La partitura se extravió y recién fue reencontrada en 1961 en el Museo de Praga. Demanda del solista un gran virtuosismo e incluye, en sus dos primeras partes, cadenzas (momentos exclusivamente dedicados al solista) que no pertenecen al músico (era tradición incluir cadencias de compositores anónimos del siglo XVIII). Está estructurada, a la manera clásica, en tres movimientos: Moderato, Adagio y Allegro molto.

Igor Stravinsky (1882-1971) compuso Sinfonías para instrumentos de viento en 1920, en memoria de Debussy, fallecido dos años antes. La obra, que fue revisada entre 1945 y 1947, se estrenó el 10 de junio de 1920 en Londres, con la dirección de Serge Koussevitzky. Está inspirada en un coral de la Iglesia Ortodoxa Rusa del que surgen los diferentes motivos explorados a lo largo de la partitura. Se divide en tres secciones, la primera protagonizada por los clarinetes, la segunda –la más lírica- dominada por una melodía ejecutada por la flauta y la tercera consistente en una reproducción del coral a través de los metales –en un final que asemeja la sonoridad de un órgano-. Se la considera una creación de transición con la que el músico puso término a su llamada “etapa rusa”. El plural de su nombre no refiere a un “conjunto de sinfonías” sino que alude al sentido griego del término: como consonancia de instrumentos de viento.

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