En la audiencia 29 del declararon Silvia Isabel Genovese, Graciela Fernández y Norma Beatriz Rovira.
Derechos Humanos de la Provincia es querellante y acompaña a los testigos a través de la Dirección de Acompañamiento a Grupos en Situación de Vulnerabilidad en este juicio llevado a cabo este martes 26 de agosto por parte del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 5 de San Martín, compuesto por la jueza María Claudia Morgese Martin, Silvina Mayorga y Walter Venditti.
Los hechos de lesa humanidad que se investigan son los ocurridos en el circuito concentracionario de la Fuerza Aérea, en la zona oeste del Gran Buenos Aires y que comprendía los centros clandestinos de detención Mansión Seré, RIBA (Regional de Inteligencia de Buenos Aires) y los que funcionaron en las Comisarías de Moreno, la primera de Morón y las Brigadas Aéreas I de Palomar y VII de Morón, entre otros.
Recordemos que tiene como acusados a Julio César Leston, Ernesto Rafael Lynch, José Juan Zyska, Juan Carlos Herrera y Juan Carlos Vázquez Sarmiento y es el resultado de la unificación de dos causas: una de ellas aborda 127 casos de víctimas de privación ilegítima de la libertad y aplicación de tormentos, y tres homicidios en el ámbito del circuito represivo de la zona oeste del conurbano bonaerense; y la otra causa por privaciones ilegítimas de la libertad de tres personas.
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El primer testimonio fue de la sobreviviente Silvia Isabel Genovese, quien solicitó que no se transmitan las imágenes pero sí el audio de su testimonio. Silvia tenía 18 años cuando el 29 de noviembre de 1977 una patota armada vestidos de civil ingresó a su casa en Villa Lugano preguntando por ella, Trajeron a Jorge Infantino y le pidieron que reconociera si ella era Silvia. Luego revisaron toda la propiedad, ella conocía a Jorge porque habían sido compañeros de militancia de la Juventud Comunista y supo que éste había desaparecido una semana atrás.
Su padre forcejeó con éste grupo armado, se produjo un tiroteo entre ellos y sus vecinos ya que éstos últimos creían que aquel grupo venía a atacarlos. La llevaron hacia Mansión Seré donde comenzaron a golpearla e interrogarla, y su liberación tuvo lugar el 15 de diciembre 1977 y le advirtieron que tuviese cuidado cuando saliera porque “la iban a tener vigilada”.
“Era a la noche. Yo vivía en un tercer piso con mis padres y mi hermano. Golpearon la puerta, eran un montón de personas armadas con ametralladoras, con armas largas. Golpean la puerta y abrimos. Y empezaron a romper cosas, y se produjo un tiroteo porque en esos edificios habitaban muchos policías, y entonces los policías no sé por qué dispararon y entonces ellos también dispararon y se produjo un tiroteo. Entonces a mi me sacan medio a las corridas, me vendan los ojos y me meten en un auto donde había dos o tres personas. Después el auto giró toda la noche por lo cual supongo que andaban buscando a otras personas hasta que cuando estaba amaneciendo llegamos al lugar”, empezó narrando Silvia.
Ante la pregunta del defensor de Leston, sobre en qué momento había visto el lugar, que era una suerte de casa antigua, derruida, Silvia respondió que ya estando en el lugar, “Había una habitación con colchones en el piso, las ventanas estaban tapiadas con maderas, y bueno, ahí pude ver levantando un poco la venda, se veía a través de las maderas que había arboles. O lo mismo cuando no estaban las personas que nos interrogaban, los guardias nos llevaban al baño y para eso había que subir una escalera vieja de madera”.
Luego agregó que los guardias eran muy jóvenes, que recuerda que uno tenía 19 años, que le dijo que estaba terminando la escuela de suboficiales, y que ya con la vuelta a la democracia, cuando se empezó a hablar de los lugares de detención y recorrió la zona pudo identificar el lugar porque hacia la izquierda de una avenida que habían recorrido había un tren.
Silvia en ese momento era novia de Jorge Rosario Infantino y militaban juntos. Jorge era empleado telefónico, había militado en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y en la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos de la República Argentina (FOETRA). El 22 de noviembre de 1977 fue secuestrado y aun se encuentra desaparecido.
Finalmente, relató que a una chica que compartía celda con ella llamada Laura (Sara laura Abadi, luego liberada), le decían “judía de mierda” y que la habían violado, “no sé si directamente o con algún instrumento”.
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El segundo testimonio también de modo virtual fue de testiga Graciela Fernández, quien tiene 71 años y relató que su cuñado fue víctima del terrorismo de estado. “En noviembre de 1977 mi cuñado vivía con su papá y su hermano en la calle Venezuela 1645, PB D en Capital Federal, en la casa donde también vivió mi marido, militaba en la Federación Juvenil Comunista, era secretario del barrio de Once y trabajaba como empleado en la Comisión de Literatura del Partido Comunista. Ese día, tipo tres o cuatro de la mañana. Golpearon, habrán roto la puerta porque era una casa al fondo de un pasillo. Entraron a los dormitorios, le pusieron una pistola en la cabeza a Jorge (Pociello), mi cuñado, y le preguntaron si tenía armas, él les dijo que no. Revolvieron todo, estaba también mi otro cuñado, Ricardo, y se llevaron todo lo que había, que no era mucho porque no era una casa de gente adinerada, pero se llevaron las cosas de camping, máquinas de escribir portátiles que tenían, fotos, documentos, y tiraron toda una biblioteca gigante que tenían de ciencia ficción, pero no se llevaron ningún libro. Luego se lo llevaron y estuvo cuatro meses ahí. Y salió muy mal”, narró Graciela.
Luego de eso, dijo que ella quiso declarar porque ella estaba en la casa cuando sonó el timbre, atendieron y era Jorge que había sido liberado. “La imagen que tengo es la que tiene uno cuando ve que la gente sale de los campos de concentración. Todo rapado, como a pedazos, muy delgado, sucio, un pantalón atado como con una piola y zapatos distintos. Y dijo que realmente eso había sido el infierno. No contaba mucho, pero lo que sí, cuando contaba tartamudeaba. Él no hablaba así pero empezó a tartamudear después de eso. Y siempre hasta que falleció en París en el 2020”.
Jorge Pociello fue torturado con picana eléctrica, interrogado por datos de personas, sufrió simulacros de fusilamiento, golpes y “submarino”.
Finalmente, contó que tuvo dos ACV y que durante mucho tiempo siguió llamando y preguntando por él un tal Jorge, y nosotros habíamos coordinado para decir que se había ido a vivir a la costa.
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Por último, declaró la sobreviviente Norma Beatriz Rovira, cuyos padres fueron secuestrados durante la última dictadura cívica militar. La noche del secuestro, el 6 de abril de 1977, ella estaba en la casa y escuchó cuando personas vestidas con sobretodo negro y con armas largas, patearon la puerta y entraron a su casa.
“Se los llevaron y recuerdo que nos dijeron que no salgamos porque nos iban a bajar”.
Sus padres, Haydee Bruno Ottaviani y Juan Luis Rovira, militaban en Montoneros, fue visto en el centro clandestino de detención “Mansión Seré” y aún permanecen desaparecidos.
Finalmente, narró distintas experiencias vivida relacionada con las consecuencias directas de haber atravesado esa situación.
“Tuve una mala familia. Tuve una abuela que no me ayudó, que a los 15 años me denunció porque decía que yo me estaba prostituyendo, así que pasar todas esas cosas sola, sola porque no tenía ayuda de nadie y sin mi hermano, porque mi hermano quedó separado de mí porque él se quedó con otra familia y yo me quedé sola con una tía. Que no me quería porque me mandó a trabajar hasta cumplí mis 18 años y me fui a vivir sola. Pero fue poco tiempo, porque después a los 19 me casé, porque quería armar una familia, porque estaba sola y no podía entender por qué de un día para otro me quedé sin nada, porque me llevaron las dos cosas más importantes en mi vida. Fue muy fuerte, porque pasé muchas cosas, pasé por un hecho de violación, y creo que si estaba acompañada con mis padres no hubiese pasado por lo que pasé”, relató Norma.
La próxima audiencia quedó programada para el 9 de septiembre a las 9 hs.