facebook
SALA ALBERTO GINASTERA

El Teatro Argentino ofrece el “Stabat Mater” de Antonín Dvořák

La Orquesta y el Coro Estables y cantantes solistas interpretarán la obra del gran compositor checo y “Scheherazade” de Rimsky-Korsakov. Las entradas serán gratuitas con reserva online.

Martes 7 de Mayo 2024
La Orquesta y el Coro Estables y cantantes solistas interpretarán el "Stabat Mater" de Dvořák y “Scheherazade” de Rimsky-Korsako
La Orquesta y el Coro Estables y cantantes solistas interpretarán el "Stabat Mater" de Dvořák y “Scheherazade” de Rimsky-Korsakov.

La temporada artística 2024 continuará el domingo 12 de mayo, a las 17, con un concierto sinfónico-coral que se realizará en la Sala “Alberto Ginastera” del Centro Provincial de las Artes Teatro Argentino, ubicado en la Avenida 51 entre 9 y 10. Este espectáculo integra las actividades programadas por el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires.

Con el brasileño Silvio Viegas como director invitado, participarán la Orquesta y el Coro Estables -este último preparado por Santiago Cano-. Se ejecutarán el “Stabat Mater”, Op. 58, de Antonín Dvořák -con la intervención como solistas de la soprano Eugenia Coronel Bugnon, la mezzosoprano María Luisa Merino Ronda, el tenor Lautaro Chaparro y el bajo Mario De Salvo- y la Suite sinfónica “Scheherazade”, Op. 35, de Nikolai Rimsky-Korsakov.

 

►Las entradas gratuitas, con reserva online, se podrán obtener a partir del miércoles 8 de mayo, a las 12, a través del link publicado en la Web y en las redes sociales del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires y el Teatro Argentino.
>Las personas mayores de 65 años tendrán además la opción de reservar tickets de forma presencial, mediante un cupo de entradas destinadas a tal fin, también el miércoles 8 de mayo,  de 12 a 18, acercándose a la boletería del Teatro y presentando su DNI.


Sobre las obras que integran el programa
Los versos en latín del himno medieval “Stabat Mater” (“Estaba la madre”) son atribuidos a Jacopone da Todi (1230-1306), un monje italiano de la orden franciscana. Describen el sacrificio de Cristo desde la perspectiva de su Madre, quien ve como su Hijo está muriendo en la cruz. El texto inspiró numerosas obras musicales entre las que se destacan las de Palestrina, Pergolesi, Haydn, Rossini y Verdi.
La decisión del compositor checo Antonín Dvořák de crear su propio “Stabat Mater” se asocia con la necesidad de sublimar el dolor por el fallecimiento -en épocas donde la mortalidad infantil era muy elevada- de tres de sus hijos. Una primera versión de la obra -con solo siete movimientos y acompañamiento de piano- data de 1876 y fue concluida pocos meses después del deceso de su primera hija, Josefa.  Al año siguiente, tras la muerte de otros dos hijos, Ruzena y Otakar, el músico produjo la versión definitiva -en diez movimientos y orquestada-. La pieza se estrenó en Praga en 1880 y sorprendió por su bellísima combinación de voces humanas y colores orquestales. Pese a las tragedias que la inspiraron, la partitura no refleja resignación ni desesperanza sino que concluye con una rotunda afirmación de la vida.

 

El destacado músico ruso Nikolai Rimsky-Korsakov (1844-1908) escribió la suite sinfónica “Scheherazade” entre fines de 1887 y comienzos de 1888. La obra está inspirada en algunos de los relatos de “Las mil y una noches” -la célebre recopilación de cuentos y leyendas de origen indio, árabe y persa- y el compositor la dividió en cuatro partes. En principio, el autor tituló esas cuatro secciones “El mar y el barco de Simbad”, “El cuento del príncipe Kalender”, “El joven príncipe y la joven princesa” y “Fiesta en Bagdad. El mar. El barco naufraga contra la roca coronada por la figura de un guerrero de bronce”.
Esas denominaciones han sobrevivido pese a que luego el compositor trató de quitarlas de circulación para no guiar en exceso la interpretación del público. Lo cierto es que la pieza -estrenada en San Petersburgo en 1888-  logró plasmar, con su creatividad musical desbordante y su brillante orquestación, toda la fantasía y la sensualidad que los europeos del siglo XIX asociaban con un Oriente tan exótico como imaginario.