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En 140 consultorios

La Provincia ofrece tratamientos gratuitos para dejar de fumar

Un mapa digital del ministerio de Salud bonaerense permite encontrarlos en cada distrito. Historias en primera persona de quienes se liberaron de uno de los consumos más tóxicos y problemáticos.

Viernes 29 de Agosto 2025
Hay tratamientos individuales y grupales para dejar de fumar.
Hay tratamientos individuales y grupales para dejar de fumar.

“Marta, mi compañera, era de las que se levantaban y prendían. Yo, en cambio, esperaba hasta el primer mate. Pero una vez que empezaba, fumaba uno tras otro”, cuenta Antonio Giuliani (67), que logró librarse de su adicción al tabaco hace siete años, en el Centro de Atención Primaria N°13 de San Martín, uno de los 140 consultorios de cesación tabáquica del sistema de salud pública de la PBA.

Su relato tiene un tono agridulce: por un lado está orgulloso de haber dejado y, por otro, todavía siente el dolor de haber perdido a su mujer, Marta, a causa de una avanzada Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), que en abril de 2021 se llevó su último aliento.

De vivir 24/7 con un pucho entre los labios, Antonio pasó a no darle ni una sola pitada. Claro que este cambio nunca es de un día para otro, fue un camino con altibajos. Él asegura que lo logró “gracias al tratamiento, al grupo y a Mariano ¿Por qué decidí ir? ¡Porque nos estábamos matando!”. 

Mariano es Mariano Levkovich, médico especialista en tabaquismo y autor de un nuevo libro sobre dejar de fumar que se titula “Desatados”. Trabaja en el consultorio de cesación tabáquica que funciona en el CAPS 13 de Villa Lynch, partido de San Martín. Con la coordinación del Ministerio de Salud bonaerense estos espacios funcionan en centros de salud y hospitales públicos, y ofrecen dos modalidades de abordaje para dejar de fumar: intervención breve y/o Intervención Intensiva.

“La primera  consiste en cuatro consultas de 30 a 45 minutos totales, en tanto, la intervención intensiva requiere de un equipo especializado en tabaquismo, consta de dos entrevistas de admisión y siete consultas de más de 30 minutos. El formato puede ser grupal o individual”, explicó la psicóloga Laura Fulio, integrante del Programa Provincial de Control del Tabaco, quien enfatizó que con cada persona los profesionales evalúan la dependencia y motivación para planificar la trayectoria.

El Gobierno de la Provincia dispone de un mapa web georreferenciado (www.ms.gba.gov.ar/sitios/tabaco) para que cada persona interesada en dejar de fumar encuentre el consultorio más cercano a su domicilio e inicie ese proceso, arduo y sinuoso, pero no imposible, que suele marcar un antes y un después en la vida de quien logra dejar el tabaco, no sólo porque previene múltiples enfermedades como la EPOC, el cáncer pulmonar, infartos y accidentes cerebrovasculares, sino, porque además, abandonar el tabaco mejora casi de inmediato la calidad de vida. Incluso, “se considera que entre 5 y 10 años después del último cigarrillo el daño que causó el tabaco desaparece, o bien se frena el avance de patologías como la EPOC”, explicó Levkovich.

A sus 67 años y después de décadas de fumar más de dos atados diarios, Antonio dice orgulloso: “Hoy hice una caminata de 12 kilómetros, cuando fumaba no llegaba ni a la esquina sin agitarme”.

Por dónde empezar

¿Cómo acceder a los tratamientos gratuitos que ofrece la Provincia de Buenos Aires? Lo primero es tomar la decisión y luego, como sucede con todo consumo problemático o adicción, es clave pedir ayuda profesional porque si bien las ganas y la fuerza de voluntad son importantes, casi nunca resultan suficientes. Para comenzar, el fumador o fumadora que quiere dejar de serlo puede enviar su consulta vía correo electrónico al programa de Control del Tabaco de la cartera sanitaria bonaerense a controltabacopba@gmail.com. También puede visitar el sitio web donde, además del mapa de consultorios de cesación tabáquica, se ofrecen varios recursos, como una Guía de Autoatención, consejería, información sobre cigarrillos electrónicos y sobre los beneficios de dejar el cigarrillo. 

Según un estudio de 2021 titulado “Situación Epidemiológica del Tabaquismo en la Provincia de Buenos Aires”,  el 23,1% de la población fuma y de ese total, el 98%, dijo consumir mayormente cigarrillos industrializados; mientras que un 10,6% respondió que fuma cigarrillos armados y un 3,6% manifestó optar por el cigarrillo electrónico o vaper que, al igual que los tradicionales, contienen nicotina y por lo tanto genera dependencia y efectos nocivos sobre la salud. 

En cualquiera de sus formas, explicó el médico Mariano Levkovich, “los cigarrillos generan dependencia física, psíquica y social, y los fármacos disponibles actúan sobre esa dependencia y atenúan los síntomas de abstinencia que aparecen cuando se suspende el consumo de tabaco, como por ejemplo, irritabilidad, ganas de fumar, cansancio o ansiedad”. 

La psicóloga Fulio destacó la importancia de la escucha activa por parte del equipo de salud: “Es fundamental tener en cuenta la experiencia previa de la persona que consulta, si ya dejó antes, como fue el proceso, si tiene algún preconcepto sobre alguna medicación sea porque la utilizó o porque tiene referencias, porque por ejemplo, hay personas que te dicen que no quieren tomar comprimidos porque no les gusta meter ‘cosas raras’ en su cuerpo, aunque fuman 2 atados de cigarrillos por día”.

La dependencia que provoca el cigarrillo es producto de muchos factores, pero hay uno en particular que es muy difícil de sobrellevar: la nicotina, la más adictiva de las 7 mil sustancias tóxicas que tiene el tabaco. “Los neuroreceptores que absorben la nicotina, se desensibilizan o inactivan luego de un período de tiempo sin estímulo, es decir, sin fumar. Este proceso puede durar entre 4 y 6 semanas después de apagar el último cigarrillo”. Eso sí: una sola pitada reactivará los neuroreceptores y la dependencia, de ahí la importancia de comprometerse con el tratamiento y, si hay recaídas, continuar sin darse por vencido.

En primera persona

A los 61 años (ahora tiene 68), Antonio vivió una situación de apariencia trivial que lo empujó a buscar ayuda para no fumar más: “Dejé un cigarrillo en el cenicero mientras cocinaba unos chorizos a la pomarola para mi familia. Sin darme cuenta prendí otro, fumaba una barbaridad. Seguí cocinando y, de repente, veo que se cae ceniza en la olla. Me dio tanta bronca que tiré el atado a la basura”.

Al día siguiente inició el tratamiento en el CAPS 13 de Villa Lynch: “Fue lo que más me ayudó, porque donde uno flaqueaba lo contaba en el grupo y los demás siempre tratábamos de ayudar, nos apuntalábamos entre nosotros y organizábamos salidas y caminatas. Antes, para mí, el cigarrillo era un amigo que me acompañaba, pero un amigo hipócrita, tóxico. Cuando me di cuenta de que me iba a matar, me adelanté y  yo lo maté a él”.

Lourdes Morales (61) fue compañera de Antonio en el grupo de cesación tabáquica. Fumó durante 35 años, tocó el peligroso récord de  40 cigarrillos diarios y se asustó porque se ahogaba. Ambos decidieron dejarlo al mismo tiempo y en el mismo lugar, y los dos perdieron a sus parejas por enfermedades derivadas del tabaco. 

Para Lourdes, el pucho también era un “amigo” que la acompañaba a todos lados:  “Yo pensaba que me calmaba la ansiedad, la soledad pero, en realidad. me estaba sometiendo a una adicción muy dañina y no estaba solucionando ningún problema, al contrario, me sumaba uno más, porque llegué al límite de no poder respirar”, recuerda ahora contenta porque siente el cuerpo limpio y libre de humo.

La psicóloga Fulio explicó que en el tratamiento de cesación tabáquica se utiliza el enfoque cognitivo-conductual, que hace eje en el cambio de hábitos. Y concluyó que “muchas veces, dejar de fumar moviliza o deja en evidencia ciertos conflictos personales que hacen necesario trabajar más profundamente en una terapia psicológica”.