En la audiencia 7 del martes 27 de octubre, prestaron testimonio de modo presencial los ex trabajadores de Molinos Carlos Pérez, Eduardo Carunchio y Víctor Luchina.
Carlos Alberto Pérez tiene 77 años, trabajó en la empresa en la sección margarinas entre los años 1974 y 1976, y recordó que luego de haber desaparecido varios compañeros de trabajo, fue a la oficina de personal a hablar con Parodi y le planteó que la empresa no garantizaba su seguridad por todo lo que había ocurrido. "Y el señor me dijo: Bueno, no hay problemas, envíe el telegrama de renuncia. Conozco las reglas del juego”. Por lo cual renunció el16 de julio de 1976.
Asimismo reafirmó que el clima de conflictividad, que era un contexto de conflictos gremiales por las paupérrimas condiciones laborales que tenían, y que lógicamente estos reclamos recaían en el cuerpo de delegados y la comisión interna, integrada entre otros por “Marcos Augusto Vázquez, que era el delegado general y que ya había sufrido dos allanamientos en su casa; y después otros compañeros como Chiche Freitas, Almaraz Espíndola. Todos ellos estaban al frente de nuestros reclamos. Y la relación de la junta interna con el sindicato era pésima, pero con el conjunto de los trabajadores había mucha afinidad”.
Luego recordó las detenciones fuera de la fábrica que padecieron los compañeros Eduardo Carunchio y Daniel Escudero, y que el delegado general intentó que los liberaran pero no tuvo éxito. Y también agregó que él había hablado con Parodi porque era “el jefe de todo” y enseñó ante el juez la documentación original de renuncia redactada por la empresa -amarillenta por el paso de tiempo- que se incorporó como prueba a la causa luego de ser examinada por las autoridades y las partes.
Finalmente, dijo que como interpretación subjetiva, había hecho referencia a que decidió irse de la empresa para resguardarse porque cuando fueron secuestrados los hermanos Born –en relación a Juan y Jorge Born, dueños del conglomerado económico Bunge & Born- hubo cierto “relajamiento en la manera de trabajar. Y como consecuencia posterior, supongo que existe un odio de clase, me parece que lo que ocurrió después, tanto el día 6 como el 7 de junio y otras desapariciones, tienen que ver tuvo que ver con eso”.
***
En segundo lugar, prestó testimonio el ex trabajador Eduardo Horacio Carunchio. Tiene 77, años y es un militante político que fue detenido en dos oportunidades, en enero y diciembre de 1975. Fue secuestrado y llevado a Coordinación Federal junto con tres compañeros más de militancia, entre ellos, Daniel Osvaldo Escudero, también trabajador de Molinos. Estuvo en el Penal de Mendoza y en la Unidad Penal N° 9 de La Plata, y actualmente participa en la Asociación de Ex Presos Políticos de la Ciudad de Buenos Aires.
Trabajó en la empresa, entre septiembre de 1974 y marzo de 1975, como peón de patio y luego en la sección laboratorio.
En relación a las demandas que hacían como trabajadores expresó que recordaba varias, que eran pacíficas, que recordaba muy bien una que había estado el Ministro de Trabajo, Ricardo Otero, que se desempeñó como funcionario en los gobiernos de Héctor José Cámpora, Raúl Alberto Lastiri, Juan Domingo Perón y María Estela Martínez de Perón, y que le pareció que “estaba asustado por las cosas que se decían de nosotros, porque sabemos que el jefe de personal –Parodi- y el sindicato decían que nosotros hasta estábamos armados y toda una serie de mentiras para desacreditar la lucha de los compañeros”.
A su vez, criticó la posición del sindicato con respecto a la junta interna, que eran “excelentes compañeros”, y calificó al gremio como burocrático, “muy diferente al que tienen ahora los Aceiteros”. Luego de su detención y posterior liberación, la empresa le prohibió la reincorporación y si bien estaba la posibilidad de intervenir desde el gremio, decidió no continuar vinculado a la empresa.
Finalmente, recordó que antes del golpe de Estado había compañeros que eran secuestrados por horas y eran golpeados al interior de la planta: “A todos siempre se les preguntaba respecto de la organización política de los empleados”.
***
Por último, testimonió el testigo Armando Víctor Luchina. Tiene 76 años e ingresó a trabajar a la planta Molinos en el año 1980, cuando estaba en disponibilidad en la Policía Federal, y estuvo hasta 1987 que fue cuando se reincorpora a la fuerza por habilitación judicial.
Prestó testimonio por primera vez en el Juicio a la Juntas Militares y luego de relatar las funciones que tenía en la planta, como controlar los distintos depósitos, donde se desempeñaba como vigilancia y bombero del lugar, explicó que hacían “controles en distintos depósitos justamente para evitar incendios, por el trabajo que realizábamos de la protección de todos esos depósitos y el control de todos los cereales, porque por la cantidad inmensa de vegetales que se producían ahí y se guardaban en esos depósitos, se producían continuamente incendios que generaban calor tan inmenso que se producían esas focos que nosotros teníamos la necesidad de ir a controlar”.
Y recordó que un empleado de la empresa de apellido San Juan, se había interesado en la entrevista laboral cuando le dijo que él era de la Policía Federal, porque estaba en la “Superintendencia de Seguridad Federal donde también había detenido personal de Molinos”.
“Después me fui dando cuenta porque ese era justamente parece que la empresa mucho colaboraba mucho con las fuerzas policiales. Porque lo veía, lo notaba, a través de otras personas que tomaban y que figuraban como vigilantes. Y los mismos de personal de vigilancia empezaron a tomar confianza conmigo, me empezaron a comentar "Estos son policías." Algunos de mis compañeros no sabían que yo también había sido policía, entonces me comentaban de confianza. Allí empecé a ver lo que sucedía. Pero yo ya conocía lo que había pasado en Molinos Río de la Plata, estando en la Policía Federal, porque habían ocurrido hechos que manejaba el sector de la policía donde yo estaba, que era la parte antisubversiva, entonces conocía lo que había pasado con el secuestro de los de los empresarios en su momento y todo lo que estaba alrededor de eso”. Y que también en la sección de Personal de la empresa estaba un señor de apellido Miura y que sus compañeros le habían dicho que era un entregador.
La próxima audiencia quedó pautada por el jueves 5 de noviembre a las 10.30 hs donde se continuará avanzando con la etapa testimonial.